Extracto de “La insurrección de los Einherjar”

La insurrección de los Einherjar” es un libro en dos partes y ambientado en el siglo XXVII que narra la historia que vive Sandra tras los hechos sucedidos en “Sandra: relatos perdidos”. La Tierra está asolada desde el siglo XXIV, y solo Nueva Zelanda ha sobrevivido, con una sociedad que ha caído en una forma de nueva Edad Media. Sandra ha tenido que crear su propia mitología y leyendas, basadas en mitologías anteriores, para dar forma a una cultura que es el resultado de los supervivientes de aquellas guerras.

Nueva Zelanda se mantiene estable mediante un manto de energía que protege las islas y los mares adyacentes, mientras Sandra trata desesperadamente de salvar los restos de una humanidad que ya planea nuevas guerras. En esa tesitura contará con la inesperada ayuda de un ser que sintió era su padre en el pasado, y que vuelve con un mensaje: existe una esperanza para la humanidad, pero solo si cree y tiene fe en su salvación…

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Freyr e Idún han dejado de lado la fiesta que celebran sus padres, y acuden a la Biblioteca del Castillo, donde Freyr pasa muchas horas leyendo, e intentando comprender aquellos extraños libros.

—¿Dónde está el Libro de las Crónicas de los Einherjar? —preguntó Idún.
—En esas repisas —contestó Freyr, dirigiéndose hacia allá. Idún le siguió, y vio cómo Freyr tomaba uno de los libros. Eran viejos, agrietados, y contenían una lengua extraña.
—¿Qué lengua es esa? —preguntó Idún mientras miraba el libro.
—Es una lengua muerta.
—No hay lenguas muertas. El maorí es la única lengua de todos los seres humanos.
—Pues esta es otra lengua. Y está muerta.
—¿Cómo puede una lengua estar muerta?
—Cuando antes se hablaba, y ya no. Los hombres que lucharon junto a los dioses la hablaban junto con otras.
—Entiendo. ¿Y qué lengua era la de este libro?
—Se llamaba inglés. Y fue la lengua de los dioses seguidores de Zeus. No entendemos lo que pone. Pero tenemos algunos de los libros en maorí. Alguien los tradujo.
—¿El inglés era la lengua de Zeus? Por eso nosotros hablamos Maorí —reflexionó Idún.
—Bueno sí, en ciertos aspectos, esa es la explicación —dijo Freyr.
—¿Y tú entiendes esa lengua muerta? ¿Ese inglés? —preguntó Idún interesada.
—No. Lo hemos intentado, pero de momento no hemos podido traducir nada. Sólo disponemos de los libros de las Crónicas en maorí. Además, tenemos otros libros en inglés en otra sala. Y en otros idiomas. De algunos sólo conocemos sus nombres, como el francés, o el alemán, o el español. Algunos podemos leerlos porque están en maorí.
—¿Ah sí?
—Sí. Algunos son cuentos. Cuentan historias extrañas. Otros hablan de máquinas y de números. No entendemos casi nada de estos.
—Sabes mucho de nuestros antepasados, y del pasado de la humanidad —afirmó Idún inquisitivamente.
—Y más he de saber. Algún día, los propios dioses me lo contarán todo.
—¿Los dioses? ¿Estás loco? —rio Idún. —Los dioses te aplastarán como a un mosquito cuando quieran. Ellos lo saben todo. Lo controlan todo. Son invencibles.
—Pero, si un dios pudo derrotar a otro, y los dioses son invencibles, ¿por qué cayó Zeus derrotado? ¿Cómo pudo morir Thor, el hijo de Odín, a manos de Loki? ¿Por qué los dioses nos hablan siempre con acertijos? Si son todopoderosos, ¿por qué nos piden que hagamos cosas que quieren que hagamos, en lugar de, simplemente, ordenarlo? ¿O por qué no lo hacen ellos, si tienen tanto poder?
—Todo eso es blasfemia y es pecado —respondió Idún de forma altanera—. Los dioses son los que preguntan, y los que nos guían. Odín creó las Dos Islas para nosotros. Es todo cuanto hay que saber.
—Pues aún hay más —continuó Freyr—. Le pedí a Atenea que me dé la inmortalidad. Y ella dijo que eso no es posible. Pero, si un dios puede ser inmortal, yo también puedo serlo. Y voy a serlo sin duda.
—¿Estás loco? —preguntó Idún con cara seria—. El orden de las cosas y la naturaleza…
—El orden será el que yo establezca —cortó Freyr—. Esa diosa, Atenea, me dará el poder de ser inmortal. Algún día.
—Has perdido el juicio —sentenció Idún mientras con el dedo índice se tocaba la cabeza—. ¿Para qué quieres ser inmortal?
—Para reinar eternamente. ¿De qué vale un cetro, y una corona, y un trono, y un reino, si finalmente vas a perderlo en manos de la muerte? ¿Por qué los dioses nos dan las cosas que luego nos quitan? Si nos dan algo, debe ser para siempre. Ningún derecho tienen a quitárnoslo. —Idún se llevó las manos a la cabeza con expresión de sorpresa, y contestó:
—¡Lo que los dioses dan y quitan es cosa de los dioses! ¡No les desafíes, Freyr! Tú serás Rey de las Dos Islas, pero ellos son y serán los señores del universo. Todo lo pueden.
—Ya veremos —afirmó Freyr—. Ya veremos.
—Tú has leído las Crónicas.  Las crónicas de los Einherjar lo dejan bien claro, y para esa parte no hace falta ser rey, ni acceder a las partes secretas del libro.

Idún cerró los ojos levemente, y recordó el fragmento del texto de las Crónicas:

“Huid de todo aquello que envileció a los antiguos, y de todo lo que causó la guerra, o la desgracia caerá en vuestras familias, en vuestros hijos, en los hijos de sus hijos, y en vuestros descendientes hasta la décima generación, que estará maldita a los ojos de los dioses”…

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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