Novela histórica: jugando con el pasado, y el futuro

Hoy voy a hablar de novela histórica, de su clasificación y estructura, y de un ejemplo real personal en el que se emplea la historia para introducir elementos novelados.

Antes que nada, agradecer a los lectores su interés en el anterior artículo sobre literatura erótica, que ha sido muy bien recibido por ustedes. En esta ocasión vamos con otro género, que es el de la novela histórica.

Y ustedes se preguntarán:

¿Qué diablos hace un escritor de ciencia ficción hablando de novela histórica?

Bueno, precisamente la novela histórica tiene algo de ciencia ficción, por cuanto introduce elementos no reales en una historia real. Si no fuese así no sería una novela, sería un ensayo sobre un hecho histórico. La novela histórica es un compendio de historia y de ficción, y bien ejecutada atraerá a miles y miles de lectores. Pero el precio a pagar es alto y puede ser un arma de doble filo, como veremos a continuación.

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¿Qué es, para empezar, la novela histórica?

Daría para un libro, pero podemos decir que la novela histórica parte de uno o varios hechos reales y documentados, y se noveliza mediante personajes, hechos, y cambios argumentales que no tienen que ver con los sucesos realmente pasados. En este sentido, podemos decir que la novela histórica dispone de varios niveles, de menor a mayor variabilidad de la realidad:

Estructura de la novela histórica según su nivel de ficción.

  1. Novela hiperrealista: es la novela más pura y cercana a la historia. El autor describe los hechos tal y como están documentados con todo lujo de detalles. Solo añade una trama por debajo que para nada afecta a la historia final. Nula interacción entre personajes reales y ficticios.
  2. Novela modelada: la historia sigue siendo real. Pero los personajes reales interactúan con los personajes ficticios. Esto nos da tres subniveles:
    1. Interacción mínima: los personajes reales siguen siendo y actuando como los narra la historia. Personajes ficticios de novela actúan por su cuenta. Poca interacción entre ambos.
    2. Interacción media: los personajes reales actúan como lo indica la historia, pero su causa es promovida por eventos provocados por hechos y personajes novelados. Los ficticios modifican el comportamiento de los reales, generando que la historia sea la que conocemos. Esta es la que empleé yo en “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos” y también en la nueva novela que preparo ahora con Hipatia de Alejandría como protagonista.
    3. Interacción alta: los personajes reales actúan de forma distinta a la narrada en la historia debido a que la propia novela y los personajes ficticios les llevan a actuar de otra manera. La historia es real en su base, pero con eventos modificados. La historia puede quedar finalmente en su estado natural, o ligeramente modificada.
  3. Novela con base histórica: es aquella donde se parte claramente de un evento real, pero luego el desarrollo deja rápidamente de ser el narrado por los libros de historia, y diverge claramente. La historia final se parece poco o nada a la real.
  4. Novela de ficción con elementos realistas: sería el último nivel. Simplemente partimos de un escenario que tiene algunos o varios elementos de la historia, pero ya transformados convenientemente para nuestra novela. Por ejemplo, uno donde Julio César no es asesinado en el año 44 a.C.

¿De dónde he sacado esta clasificación? Me la acabo de inventar conforme escribía esto. Por lo tanto, por favor, piensen en la misma como una forma de organizar este género de la forma en que yo veo interesante y factible organizarlo. Para nada quiere ser un modelo ni un formato riguroso. Simplemente soy un autónomo de la literatura muy mal pagado, nada más.

El por qué del éxito de la novela histórica.

Escribir novela histórica es muy difícil. De acuerdo, toda novela es difícil, pero la novela histórica, al menos aquella que parte de una realidad, debe tener en cuenta aquella realidad. Es inútil escribir una novela sobre unos hechos históricos sin una lectura y comprensión previas de esos hechos, pero no solamente leyendo la entrada de la Wikipedia, sino acudiendo a libros de expertos en la materia, que nos den una visión clara, profunda y diversa de los sucesos que vamos a novelar. Libros de expertos, con todo lujo de detalles, dentro obviamente de los datos que se dispongan de los hechos.

Esto tiene una ventaja: si se hace bien, llamará la atención de muchos amantes de la historia, que disfrutarán con los hechos reales combinados con los hechos narrados. El problema de esta estrategia es doble:

  • No realizar un desarrollo novelado realista y coherente de la parte real de la historia: los interesados  en la novela histórica verán que hay problemas con los hechos narrados. Si es el autor quien los quiere cambiar no habrá problema, aunque a algunos no les gustará que se modifique la historia por otra alternativa. Al final queremos que Julio César invada las galias. Podemos aceptar que no las invada. Pero no es lo que esperamos de una novela histórica en general.
  • Realizar un desarrollo novelado realista, pero con una interpretación que no es la que se acepta en la comunidad de historiadores: eso no significa que sea erróneo, pero puede que muchos interpreten que se están siguiendo directrices de historiadores minoritarios con versiones no bien aceptadas de la historia. Existen historiadores que dan otras interpretaciones de hechos importantes. Pueden ser la fuente de una novela. Pero hay que ver si esas interpretaciones son aceptadas por la comunidad, y cómo.

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Batalla de Salamina por Wilhelm Kaulbach

Un ejemplo.

Ustedes conocerán muchos ejemplos, hay novelas históricas que han sido y son brillantes en la historia de la literatura, y cada cual tendrá su favorita. Yo aquí querría más bien ver cómo se puede jugar con la historia y los hechos reales para modelar un fragmento de la historia.

Y, para ello, quiero acudir al libro VIII de Herodoto, que es considerado el primer historiador de la historia, valga la redundancia. Herodoto fue un historiador griego del siglo V a.C. que escribió nueve libros que documentaban la historia de Grecia (en líneas generales). En el libro VIII, que narra entre otros hechos la batalla de Salamina contra la flota persa de Jerjes I en 480 antes de Cristo, Herodoto nos cuenta cómo fue el inicio de la batalla entre los barcos griegos y los persas. Y nos dice que corren varias versiones de la impresión inicial que tuvieron los griegos al ver la inmensa flota persa de Jerjes I. Remarco la última versión en negrita de lo que se narra en palabras del propio Herodoto:

LXXXIV. Al verlos mover los bárbaros, encaminaron al punto la proa hacia ellos; pero los griegos, suspendiendo los remos o remando hacia atrás, huían el abordaje e iban retirándose de popa hacia la playa, cuando Aminias Paleneo, uno de los capitanes atenienses, esforzando los remos embistió contra una nave enemiga, y clavando en ella el espolón, como no pudiese desprenderlo, acudieron a socorrerle los otros griegos y cerraron con los enemigos. Tal quieren los atenienses que fuese el principio del combate, si bien pretenden los de Egina que la galera que cerró ante todas con otra enemiga fue la que había ido a Egina en busca de los Eacidas. Corre aún otra voz; que se les apareció una fantasma en forma de mujer, la cual les animó de modo que la vio toda la armada griega, dándoles primero en cara con esta reprensión: “¿Qué es lo que hacéis retirándoos así de popa sin cerrar con el enemigo?”

Herodoto. Fragmento del Libro VIII.

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¿Lo ven? Herodoto habla de una figura femenina aparecida, que les recriminó que se retiraran del combate al ver la flota enemiga. ¿Qué hice cuando estaba escribiendo “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”? Este libro narra los hechos que le suceden a Sandra, Yvette, Robert y Deblar cuando viajan al pasado por un fortuito accidente. En un momento de la narración Sandra se encuentra en una de las galeras griegas que se enfrentan a las naves persas en la batalla de Salamina. Y lo que escribí, inspirado por Herodoto, fue:

Las naves griegas se formaron en línea mientras los capitanes daban las órdenes oportunas, y Temístocles gritaba dando instrucciones en la primera línea. Sandra se encontraba sentada en la popa de una de las naves de la segunda línea, pensando en Pavlov, y en toda la locura que había supuesto embarcarse en aquella misión con Deblar…

Aparecieron los primeros rayos de Sol cuando los griegos divisaron las naves persas. Era una vista impresionante, inmensa, temible, que hizo palidecer los corazones de los remeros. Estos, en un momento dado, alzaron los remos, y algunos de los barcos de la primera línea comenzaron a remar hacía atrás, dirigiéndose hacia la playa.

Sandra, que observaba la maniobra de la primera línea desde la segunda, pensó que tendría que actuar. No podía dejar que aquello siguiese así. Aquellos trirremes se suponía que estaban perfectamente equipados, con los espolones de Yvette a punto, pero los soldados simplemente habían perdido la fe en la victoria ante aquella vista impresionante de naves persas. La historia se iba a escribir de nuevo, pero alguien tenía que impedir que aquellas naves retrocediesen, y no parecía que los capitanes de esas naves estuviesen motivados en evitarlo. Las naves espartanas en especial no tenían experiencia en combate naval, ni tradición en esas tácticas.

Sandra se levantó rápidamente, y los remeros a su alrededor quedaron impresionados cuando vieron surgir el dron de su brazo. Este se elevó y se colocó frente a la primera línea de barcos y a gran altura. Entonces proyectó un holograma frente a las naves que retrocedían. Era ella, era su imagen, pero en el holograma estaba de nuevo vestida de Atenea, y podía verse desde todos los barcos de la primera línea. Entonces habló con gran fuerza a través del dron:

—¿Qué hacéis, hijos de Zeus, retrocediendo y dando la espalda al enemigo de vuestra patria? ¡Hoy la victoria es vuestra! ¡Bogad con fuerza, el enemigo bárbaro espera a morir en vuestras manos! ¡Vengad la muerte de vuestros hijos y hermanos! ¡Vengad Termópilas! ¡Vengad a Atenas! ¡Tomad en vuestra mano la victoria! ¡Tomadla! ¡Tomadla!

Todos los remeros quedaron impresionados ante la imagen, y Aminias Paleneo, uno de ellos de la flota en primera línea, gritó:

—¡Adelante! ¡Adelante! ¡Bogad con fuerza! ¡Atenea es nuestra aliada! ¡Vamos! ¡Adelante!

Los remeros de Paleneo, al ver a la diosa, se llenaron de entusiasmo, gritaron de ira, y remaron con una fuerza descomunal. Su trirreme pronto alcanzó a la primera nave persa, colisionando con gran fuerza, que se vio sorprendida ante aquella descomunal carga…

(Fragmento de Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos).

Como puede verse, combino dos de las explicaciones de Herodoto, una obviamente más probable que la otra, pero ambas descritas por el historiador griego, y organizo con ello un evento que no rompe la historia final, pero noveliza el hecho de que Herodoto hable de una misteriosa mujer, que la mayor parte de lectores de Herodoto asociarán con la propia diosa Atenea.

Personalmente prefiero no modificar la historia, pero sí introducir elementos externos que pudieron influir a los personajes reales de la historia a hacer lo que la historia nos dice que hicieron. Eso me coloca a mí en el nivel 2-2 según el esquema anterior que he imaginado.

La historia del pasado, y del futuro, se escribe con cada alma que la contempla.

Ciertamente, como amantes de la literatura debemos pensar en escribir algo bello, algo profundo, algo que enamore al lector. Pero no somos historiadores. Somos escritores. Escribimos ficción. Debemos por tanto entender que la historia está a nuestro servicio, y no al revés.

Pero tampoco debemos tentarnos para usar la historia poniéndola a nuestro servicio sin más.  No olvidemos el comentario que se vierte en novelas y películas históricas por parte de los amantes de la historia cuando ven algo que claramente no encaja:

“Eso no ocurrió así”.

Debemos entender que muchos lectores aman la historia como se escribió. Sí, en una novela muy imaginativa puede cambiarse la historia completamente, claro que sí. Pero en una novela que quiera dejar una marca, es mejor, creo yo, respetar la historia, y darle vida en base a nuestros acontecimientos ficticios. De ese modo seguiremos teniendo la historia que existe, habremos introducido al lector en esos hechos, y le habremos hecho disfrutar con la imaginación de unos eventos ficticios que dan soporte a los eventos reales. Incluso cuando un escritor de ciencia ficción se atreve a indagar y explorar uno de los más importantes momentos de la historia de Grecia, y de la humanidad, como fue el año 480 antes de Cristo y la Segunda Guerra Médica (los griegos llamaban “Medes” a los persas, de ahí el nombre).

Escribamos novela histórica. Yo estoy a punto de partir ahora con Hipatia a un descubrimiento sorprendente sobre la Biblioteca de Alejandría, de la que adelantaré algo pronto. ¿Cree que lo sabe todo de aquellos sucesos? Ni mucho menos… Tengo un pergamino. Que ha sido conservado a lo largo de los siglos por incontables hombres y mujeres desde los tiempos de la Grecia Clásica. Y que guarda un gran secreto…

Naveguemos por los grandes mares de la historia y los hechos que le dieron forma. Y habremos disfrutado de la literatura haciendo historia. Si me permiten el juego de palabras. Muchas gracias.

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Si desea otro ejemplo del mismo libro, en esta escena la reina Artemisia de Caria habla con Robert sobre la inminente batalla de Salamina. De nuevo juego con un personaje que no cambia la historia, y de hecho esa es su voluntad aunque no lo parezca.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

4 comentarios en “Novela histórica: jugando con el pasado, y el futuro”

  1. Muy buena clasificación. He incursionado en la novela de ficción con toques realistas, contextualizando con hechos reales. Es un verdadero reto y resulta muy gratificante sumergirse en la historia.
    Gran artículo.

    Le gusta a 1 persona

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