Friso de Sandra en Ibosim

«Huevo de pascua» es el término actual que se conoce para aquellos detalles que se introducen en una obra y que hacen referencia a elementos externos, a veces de otras obras del mismo autor, o de otros autores.

Este es el caso de Antonio Rodríguez Cano, dibujante de varias de las portadas de la saga Aesir-Vanir, y de algunas imágenes de diferentes libros de la saga. En una de sus obras ha introducido una imagen en un friso de una de sus obras de Ibosim.

Como siempre, agradecer a Cano este detalle, que hace referencia a una escena de «Las entrañas de Nidavellir». Alguien se preguntará qué hace una diosa en un libro de ciencia ficción. Le invito a leer la novela para salir de dudas, y verá que tiene sentido, y que además permite introducir luego mejor la situación en la siguiente obra, «La insurrección de los Einherjar».

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Sandra es Minerva, y Minerva es la versión romanceada de Atenea. El resto se lo dejo al amable lector

Extracto de «La ira de Freyja», segunda parte de «La leyenda de Darwan»

De pronto, Dituba tuvo una extraña sensación; el tiempo pareció detenerse en su mente.

Era el último de su especie.

Fue un momento. Un momento que pareció eterno, y en la que recordó la historia de su mundo, de su civilización y de sus logros a lo largo de miles de años… Un momento hasta que la primera sombra de la luz oscura comenzó a llegar hacia él. Recordó los miles y miles de años de historia de su pueblo. Cómo se desarrolló desde especies inferiores acuáticas, cómo lograron controlar el mar, cómo crearon sus primeras herramientas, el lenguaje, las primeras ciudades, los primeros documentos escritos, el nacimiento de la cultura, del arte, los sueños de toda una especie…

Toda una civilización. Miles de lenguas, millones de seres, muchos millones de sueños truncados… Todo quedaba borrado, desintegrado, por aquella brutal y monstruosa luz oscura. Por la Muerte Negra.

Maldijo a los humanos y a sus descendientes. Maldijo su nacimiento, maldijo su origen, y maldijo cada átomo de ellos. Maldijo al universo, y maldijo a sus dioses, que no les habían protegido. ¿Dónde estaba Narukke, Dios de los mares y protector de su pueblo? ¿Dónde estaban aquellos que proclamaban que la ira de los dioses caería como fuego y sangre sobre sus enemigos? Y, por último, y una vez más, rogó a sus dioses que dieran caza incansable a esa raza violenta para que les confiriera la peor de las muertes.

Finalmente, llegó, hasta él, la luz oscura. Una luz tenue, suave, delicada. De pronto, no tuvo miedo. Sintió una gran paz interior. De repente, no importaba nada. La muerte venía a recibirle, y él la aceptaría, y se fundiría para siempre con su planeta, con su universo, que tanto había amado.

Y cantó. Un canto profundo se transmitió por el agua. El mismo canto que convocara a sus ancestros para iniciar el viaje anual a miles de kilómetros de distancia para el apareamiento y la celebración de la vida. Cantó por última vez, el canto que durante miles de años llamaba a la paz y la concordia. El canto que celebraba el nacimiento de un nuevo día. El último día de su especie. El último aliento de vida que mostraría para siempre su mundo, olvidado luego, convertido en cenizas, y transformado en un mito de la historia. En una leyenda perdida de un pueblo perdido de la Galaxia.

Mientras cantaba, notó cómo su cuerpo desaparecía. Era casi mágico. Sentía cómo se fundía en un vacío inmenso de nada. Una mezcla de partículas, que antes formaban parte de su cuerpo y del mar que le rodeaba. Era una extraña sensación de fundirse con el mar. Un último regalo de la vida: unirse a lo que más amaba.

Tuvo un último pensamiento: que algún día, de alguna forma, la muerte de su especie fuera vengada. Con ese pensamiento se desintegró finalmente, convertido en partículas simples dispersas por la superficie del planeta. Nunca sabría qué resultado tendría su sentimiento de venganza, y de ira. Nunca.

El eco de su canto se transmitió por el mar. Pero ya nadie podía oírlo. No quedaba nadie para escuchar la última voz de un pueblo condenado. Desde ese momento, sólo el gemir de las olas barrería los mares y las costas.

El silencio dio paso al vacío. Y el vacío, al fin de una civilización. Millones de seres condenados. No hubo canciones que cantaran el último amanecer. Ni hubo ofrendas a los dioses. Ni hubo héroes que pudieran forjar una leyenda para ser narrada a los jóvenes guerreros. Solo un mar muerto, un planeta muerto, y el último día de la historia de un pueblo…

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Vuelve a estar disponible «La leyenda de Darwan»

La trilogía completa vuelve a estar disponible en Amazon por fin. Ha sido un año aciago y difícil, pero hoy puedo anunciar que la trilogía con la que da comienzo la saga Aesir-Vanir puede ser adquirida en formato digital y papel en Amazon. La verdad es que es un motivo de alegría, y espero que los lectores que me han preguntado por cómo conseguir la obra (de forma legal) puedan ver satisfecho su interés. Muchísimas gracias a todos.

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Nuevo poster de «Las entrañas de Nidavellir»

Mientras sigo sumergiéndome en la segunda parte de «Las entrañas de Nidavellir», me doy cuenta de que las decisiones que he tomado para esta son buenas y malas. Buenas, porque creo que dan un giro interesante a la historia, que, espero, complazca al lector. Malas, porque hay que ver en qué territorio me he metido, y veremos cómo salgo de esta.

Pero esa es la magia de la literatura. En cada nuevo libro intento explorar nuevas posibilidades, nuevas opciones, nuevos conceptos. No siempre lo voy a conseguir por supuesto, pero eso no quita que no deba intentarlo. Es un riesgo, pero hay que asumir riesgos si uno quiere crear algo que, con un poco de suerte, merezca la pena. En unos meses, el lector, como siempre, tendrá la última palabra.

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Fondo de pantalla de «Las entrañas de Nidavellir»

Este fondo de pantalla capta un momento muy importante en la primera parte de «Las entrañas de Nidavellir», cuando Yvette es llevada a una sala de comunicaciones, donde debe dar un discurso a miles de millones de habitantes en toda la galaxia. Una conferencia que marcará su vida para siempre…

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Escena del discurso de Yvette Fontenot en «Las entrañas de Nidavellir»

Fondo de pantalla de «Las cenizas de Sangetall»

Sandra ha perdido a su padre. Tres años después, decide que debe averiguar más datos sobre su trágica muerte, y todo lo que envolvió ese asunto. Viaja a Amiens, Francia, donde descubre que la historia de lo que pasó tres años atrás es mucho más compleja de lo que pudo imaginar…

Fondo de pantalla de «Las cenizas de Sangetall». Saga Aesir-Vanir.

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Nueva portada para «Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos»

Tal como comenté, he cambiado la portada de la segunda parte de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”. En realidad la portada es la misma, con una redisposición de los elementos inferiores, y quitando a la Sandra diosa y pacífica con la corona original, cambiándola por una Sandra guerrera con una espada. Por cierto esa katana que porta tendrá su historia.

La razón hay que buscarla en la evolución del personaje. Cano ya dibujó una Sandra-diosa en “La insurrección de los Einherjar” que transmite paz y armonía. Aquí el personaje no es ese, al contrario. Se haya sumida en un caos enorme, y sufre enormes dificultades luchando contra sí misma además de en dos guerras simultáneas. 

Eso parecía indicar que la imagen de una Sandra relajada y en paz no era ni mucho menos lo más adecuado para la portada. Se requería otra Sandra más dura, más fuerte, más violenta, más agresiva. Una Sandra que está siendo moldeada por el destino que le espera. Por eso he cambiado la imagen, y por eso creo que ha merecido la pena. Pero, como siempre, el lector juzgará.

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Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos

Aspectos del desarrollo de Sandra

Si hay que establecer una frontera en el desarrollo de Sandra, esa es, sin ninguna duda, «Las entrañas de Nidavellir». Antes de estos hechos, Sandra es básicamente una androide muy sofisticada, capaz de cosas que ningún otro androide es capaz de hacer, o de sentir, por algún motivo desconocido para ella.

Pero en estos dos libros, los sucesos son de un peso tal, y de unas consecuencias tan graves, que ella cambiará para siempre, y quedará lista para que, en los próximos siglos, acontezcan los hechos de «La insurrección de los Einherjar».

Estaba estos días luchando sobre un aspecto crucial de la segunda parte de «Las entrañas de Nidavellir». Esta mañana he podido desarrollar la solución a un aspecto clave de este libro, y ello me va a permitir trabajar al menos al menos con algo más de tranquilidad y planificación.

Claro que, en mi vida, hablar de tranquilidad, y planificación, es algo que raya, sin ninguna duda, la ciencia ficción.

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Sandra. Las entrañas de Nidavellir. Saga Aesir-Vanir.

Fragmento de «Las entrañas de Nidavellir II»

Espero tener esta segunda parte lista para diciembre, claro que dependerá de multitud de factores que no controlo. Pero se hará lo que se pueda…

«Ese tal Scott es aparentemente inmortal. Los datos que he podido recabar lo sitúan en 1979, cuando se llamaba Juan Elías y vivía en España. Luego cambió de nombre y pasó a llamarse Scott. Desde entonces he podido conseguir imágenes de él con el mismo aspecto durante algo menos de trescientos años. Quiero que hables con él, Susan. Quiero que le digas que deseo que me informe del secreto de la inmortalidad. Que apreciaré en grado sumo su información. Y que mataré a diez millones de personas de forma aleatoria en países aleatorios cada día si no accede, y hasta que acceda. Y por favor,no pongas esa cara; tu amigo es un egoísta, no quiere compartir sus secretos, y hay que buscar formas creativas de motivarle».

(Richard Tsakalidis, CEO de la Titán Deep Space Company. Las entrañas de Nidavellir II).

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