Donald Trump, la gran oportunidad de China y Rusia

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos no es solo un enorme varapalo para la ciencia y la investigación y el progreso en Estados Unidos. Además de los problemas raciales y xenófobos que supone, y el gigantesco conflicto de intereses comerciales nacionales e internacionales a los que va a someter a su país, tener a una persona ignorante en cualquier aspecto científico, e incluso beligerante con la ciencia, puede permitir que otros países, especialmente China y Rusia, se aproximen, cuando no adelanten a Estados Unidos, en un aspecto que marcará las próximas tres décadas: la conquista del espacio. Si no se hace por evitarlo, Estados Unidos perderá gran parte, sino todas, sus oportunidades.

Veámoslo: Trump es el clásico neoconservador ignorante que ha olvidado las amargas experiencias que su país, y su partido, tuvieron que aprender en los años 30, cuando promulgaban ideas proteccionistas y tenían como lema el famoso “America first”. En aquellos años los conservadores del partido republicano abogaban por una política de no actuación sobre la guerra europea, y de no dar soporte a Reino Unido en su lucha contra Alemania. Roosevelt era consciente no solo de ese error, sino del hecho de que Estados Unidos se vería implicada en la guerra en cualquier momento, y que era cuestión de tiempo que el imperio japonés comenzara una guerra por el control del Pacífico. Incluso después de Pearl Harbor algunos quisieron seguir con esa política, cuando ya era evidente que Estados Unidos estaba implicada en la guerra.

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Vector de lanzamiento CZ-5 de China

 

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Aquellos chalados en sus locos cacharros

Esta semana se han anunciado nuevas empresas, entre ellas la archiconocida Boeing, que aceptan el reto de Elon Musk de llevar al primer ser humano a Marte, indicando que ellos serán los primeros en llegar al planeta rojo.

Todo esto sin olvidar que la NASA, con el proyecto Orión, también construye un cohete, el SLS, para ir a Marte. China, por su parte, ha anunciado que serán ellos los primeros en llegar, y por supuesto reclamar, el suelo marciano. Y seguramente Rusia se apunte pronto. Solo queda Europa, que colabora con la NASA en el proyecto Orión, pero no tiene un proyecto propio.

Yo, que recuerdo el día en el que el Apollo XI llegó a la Luna, y que vi el alunizaje por televisión junto a millones de seres humanos, no puedo por menos que estremecerme. Tanto en el aspecto positivo, como en el negativo.

En el positivo, porque veo nacer una nueva carrera espacial, y eso siempre es bueno. ¿Por qué? Es muy sencillo: el mundo tecnológico actual, los sistemas médicos modernos, los ordenadores, las telecomunicaciones, no existirían sin la carrera espacial. Apague el ordenador, el teléfono, y decenas de inventos que usamos cada día. Apague la mayoría de sistemas de los hospitales, y de los automóviles y aviones comerciales. Sin la carrera espacial, no existirían. Además, como amante de la astronáutica, me siento feliz de haber vivido dos carreras espaciales. Vi nacer y morir la primera en los sesenta, y veo nacer la segunda.

En el lado negativo, tengo una gran preocupación por el hecho de que ir a Marte no es una vuelta por el campo. Puede hacerse. Debe hacerse. Pero los peligros son casi infinitos. Y veo mucha palabrería, mucho discurso, muchos aplausos, y mucho orgullo en las empresas que prometen ser las primeras en llegar a Marte. ¿Cuántas vidas se pueden perder ante algo así? La idea de Elon Musk y SpaceX de llevar en un primer viaje de solo ida a 100 seres humanos es una completa locura. Se han de cubrir etapas poco a poco, como se hizo con el proyecto Apollo de los años sesenta, que fue precedido de los proyectos Mercury y Gemini.

No lo veo claro. No el hecho de ir, sino toda esa fanfarria y ruido patriótico y de orgullo. No, el espacio no se conquistará con palabras grandiosas y preciosos discursos. Y que nadie lo olvide: morirá gente. Y no pocos. ¿Qué caras pondrán esos orgullosos empresarios cuando su gente, sus pilotos, sus científicos, sus investigadores espaciales, sus colonos, sean cadáveres sobre suelo marciano, o perdidos en el espacio para siempre? ¿Quién tomará la responsabilidad de que eso no ocurra? ¿Cómo justificarlo?

Cuidado. La carrera de los años sesenta fue una locura. Pero se tuvieron en cuenta enormes aspectos de seguridad. Aun así murió gente. Ahora, si no se tiene cuidado, pueden morir muchos más.

Pero, como siempre digo, lo mejor es un ejemplo: Apollo XIII. Estuvieron a punto de perder la vida. Todo estaba controlado, y sin embargo, podrían haber muerto. Se salvaron por equipos de gente brillante que encontraron soluciones brillantes. ¿Dónde está esa gente brillante ahora? Cuidado: el espacio no admite ni un solo error.

Para hacerse una idea, recomiendo la película “Apollo XIII”, una verdadera obra de arte del cine. Absolutamente genial. En las imágenes adjuntas pueden verse el cartel de la película, y una foto real de cómo quedó el módulo de servicio del Apollo XIII tras la explosión del tanque de oxígeno.

Hablaré mucho más de estos temas, por supuesto. Es un asunto apasionante. Pero peligroso. Me encanta que haya competencia, y deseos de abrir nuevas fronteras. Pero seamos cuidadosos. El espacio podría llenarse de cadáveres, y morir en un traje espacial perdido en la inmensidad del vacío, o en un planeta frío y sin casi atmósfera, no es precisamente el sueño de ningún hombre o mujer sensatos. Seamos cuidadosos. Nos irá la vida en ello.

La Segunda Carrera Espacial ya ha comenzado

¿Eres amante de la astronáutica? ¿No conoces el proyecto Orión y/o el vector SLS de la NASA? Quieres que me enfade y saque mi pistola láser ¿verdad?
 
Bromas aparte, os puedo asegurar que estamos viviendo momentos importantes. Aquellos que inician una revolución. Y, como muchas revoluciones, llega en silencio, sin hacer ruido, sin que casi nadie sea consciente de ello. Pero estamos viviendo una revolución: la de la segunda conquista del espacio. Esta vez, el proyecto Orión de la NASA quiere llevarnos a la Luna, a Marte, y al cinturón de asteroides. Y lo está haciendo bien. Realmente bien.
 
Pero, como todos los grandes avances, los primeros pasos son construir los elementos básicos y probar su fiabilidad. Eso es lo que se está viviendo ahora. Por eso hablo de revolución silenciosa. Pero que nadie lo dude: están ahí, y el espacio es la última frontera.
 
¿Alguna duda de que el proyecto vaya a fracasar? Ya os lo adelanto yo: no fracasará. ¿Por qué? Sencillo: los chinos quieren la Luna para ellos. ¿Suena a broma? No lo es. Y Estados Unidos sabe que, o mueve ficha, o no la moverán en décadas. También rusos y japoneses, incluso la India, están por la labor, y asociaciones de estos países, sin olvidar Europa claro.
 
Se está produciendo una revolución. Pero ahora no se trata de plantar banderas, sino países, y nuevos territorios. China ya lo ha dicho: donde lleguen, aquello será territorio chino. Y no piensan perderse en tonterías. Estados Unidos y Rusia lo saben. Se ha abierto la veda. Y la caza va a ser dura, y va a durar décadas.
 
Bienvenidos al futuro. Un futuro que ya ha llegado. Y va a ser muy, muy emocionante. Vamos a por las palomitas. Van a hacer falta unas cuantas toneladas, estad seguros de ello.
Algunos artículos sobre el proyecto Orión de la NASA en este enlace.
Interior del módulo de mando
Interior del módulo de mando

Una habitación con vistas al universo

Seguimos con el tema del viaje a Marte y las muchas dificultades que se presentan ante este nuevo reto de la humanidad, imprescindible como paso intermedio para su supervivencia. En este caso hablaré de enfermedades y cirugía en el espacio, temas que traté recientemente con una doctora en neurocirugía. Esta doctora participó en un seminario sobre alimentación y cirugía en los vuelos a Marte, y cómo enfrentarse a estos retos, en un espacio reducido, con medios reducidos, durante al menos dos años de viaje entre ida y vuelta, y en gravedad cero la mayor parte del tiempo. Vamos ya a ello, oye.

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Test del booster del SLS (Orión, NASA)

Puede que el vídeo que adjunto no sea muy emocionante, ni que levante pasiones como el fútbol o Gran Hermano, pero esto que se muestra aquí se llama futuro de la humanidad, y es el último y reciente test de los motores del SLS (Space Launch System), que será el cohete que impulse a la nave Orión hacia la Luna y a Marte.

El cohete tiene un 50% más de masa que el Saturno V, y es un vector capaz de poner en órbita una masa un 50% superior al cohete que mandó al ser humano en la Luna. Además, la cápsula permite que puedan ocuparla hasta seis tripulantes, aunque lo normal será que haya cuatro.

Naturalmente para ir a Marte, se deberán equipar módulos de habitabilidad para el viaje de ida y vuelta, la cápsula está destinada al reingreso a la Tierra.

Por cierto, ya se están eligiendo los astronautas, entre ellos la joven Alyssa Carson a la que sigo en Internet y con la que incluso he podido charlar alguna vez por Messenger, todo un honor poder conversar con un ser humano que se prepara para viajar a Marte desde hace cuatro años, y que ahora con quince tiene una carrera brillante y prometedora. Podéis seguirla en Facebook, y darle ánimos en su preparación.

Stephen Hawking acaba de decir que la humanidad tendrá que salir de la Tierra como máximo en mil años. Yo no le doy tanto tiempo. La pregunta no es si habrá que salir, sino cuándo. Y cuanto antes estemos listos, antes tendremos alguna posibilidad de supervivencia. Toda la humanidad está en la Tierra. Es hora de romper esa vieja costumbre, y comenzar a prepararse para convertir en hogar las estrellas.

Tenéis más información sobre el proyecto Orión de la NASA en este enlace.

Nueva conferencia en Barcelona sobre motores hiperlumínicos

Después del verano, y en relación al Barcelona AirSim Meeting, impartiré una charla que ya impartí en marzo en la Escuela de Ingeniería de Madrid, con el título: “Diseño y construcción de motores hiperlumínicos”.

Sin embargo, no me olvidaré de un hecho muy importante: en 2018 despegará por primera vez el SLS (Space Launch System), un cohete con un 50% más de potencia que el Saturno V, y que tendrá como finalidad llevar al ser humano a Marte.

Naturalmente, en este primer vuelo, y los dos siguientes, volará sin tripulación, como se hace siempre. Pero en 2020 ya volará una tripulación de tres astronautas en el módulo Orión.

Se ha criticado el proyecto Orión porque, dicen, es una copia del proyecto Apollo. En la conferencia comentaré por qué eso no es así, aunque lo parezca, explicaré las razones técnicas y de ingeniería que lo mueven, y cuál es el futuro brillante de este proyecto, siempre que los próximos gobiernos estadounidenses lo sigan apoyando claro.

Os dejo con un render de lo que será el despegue de este monstruo llamado SLS, que actualmente está en fase de pruebas. Simplemente impresionante.