La sonda Schiaparelli se ha perdido; conclusiones

La sonda Schiaparelli de la Agencia Espacial Europa (ESA en sus siglas en inglés) se ha perdido cuando realizaba el descenso automático en Marte. Recordemos que no se puede controlar el descenso de forma manual desde la Tierra porque las órdenes tardan varios segundos en llegar, unos 180 (3 minutos) en el mejor de los casos. ¿Qué podemos aprender de este fracaso? Mucho, sin duda.

Otras sondas enviadas a Marte también han corrido la misma suerte. Sin embargo, afortunadamente otras han cumplido con éxito su misión. Pero aterrizar en Marte (amartizar en realidad no es correcto según la R.A.E.) es un proceso altamente complejo y que requiere obtener una gran experiencia. No voy a entrar en los detalles técnicos, aunque sin duda espero escribir una entrada sobre el tema en este blog, pero sí diré ahora que queda mucho trabajo por delante.

Lo que me preocupa de todo esto no son los fracasos. Viajar a Marte es una tarea costosa, y que entraña grandes dificultades. Lo que me preocupa es ese entusiasmo y esa fiebre que de pronto parece haberle entrado a todo el mundo por llevar seres humanos a Marte. Ya hablé del caso que me parece más controvertido, el de Elon Musk, presidente de SpaceX, que dice que no solo va a llevar a cien seres humanos en el primer viaje, sino que hay que estar dispuesto a morir si se participa en su proyecto. ¿Qué es esto, ciencia, investigación, o una película de superhéroes dispuestos a morir por la humanidad?

Seamos serios por favor. Los desarrollos en ingeniería y la experiencia necesarias para llevar seres humanos a Marte solo se conseguirán mediante programas espaciales que, de forma segura y progresiva, vayan quemando etapas para conseguir el propósito buscado: que haya humanos en Marte, y por supuesto, que puedan volver. Es exactamente esa filosofía la que llevó a seres humanos a la Luna. Una Luna por cierto olvidada, por cuanto establecer personal y una base allá sería un paso previo. Se han perdido 40 años dejando a la Luna de lado, ahora es el momento de volver.

Este fracaso permitirá a la ESA obtener mucha información y experiencia, y, como todos los fracasos, es amargo, pero es una fuente de conocimiento. Hay que dar nuevos pasos, crear mejores sistemas, y desarrollar mejores tecnologías. Y eso es lo que debe hacerse para la conquista del espacio, si queremos que sea de una forma controlada, ordenada, y por supuesto, segura para los futuros seres humanos que viajen al planeta rojo. La NASA y su proyecto Orión es un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas. Ellos ya lo han dicho: la seguridad de sus astronautas es lo primero. No entendería otra postura ni otra estrategia para el espacio.

Una pena lo ocurrido con la sonda Schiaparelli. Y una lección: cualquier fallo en el espacio es mortal. Seamos cautos, y caminemos hacia el futuro. Pero hagámoslo con sentido de la realidad, y dejando las ambiciones y las palabras huecas a un lado. Le hacen un flaco favor a la humanidad.

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La Segunda Carrera Espacial ya ha comenzado

¿Eres amante de la astronáutica? ¿No conoces el proyecto Orión y/o el vector SLS de la NASA? Quieres que me enfade y saque mi pistola láser ¿verdad?
 
Bromas aparte, os puedo asegurar que estamos viviendo momentos importantes. Aquellos que inician una revolución. Y, como muchas revoluciones, llega en silencio, sin hacer ruido, sin que casi nadie sea consciente de ello. Pero estamos viviendo una revolución: la de la segunda conquista del espacio. Esta vez, el proyecto Orión de la NASA quiere llevarnos a la Luna, a Marte, y al cinturón de asteroides. Y lo está haciendo bien. Realmente bien.
 
Pero, como todos los grandes avances, los primeros pasos son construir los elementos básicos y probar su fiabilidad. Eso es lo que se está viviendo ahora. Por eso hablo de revolución silenciosa. Pero que nadie lo dude: están ahí, y el espacio es la última frontera.
 
¿Alguna duda de que el proyecto vaya a fracasar? Ya os lo adelanto yo: no fracasará. ¿Por qué? Sencillo: los chinos quieren la Luna para ellos. ¿Suena a broma? No lo es. Y Estados Unidos sabe que, o mueve ficha, o no la moverán en décadas. También rusos y japoneses, incluso la India, están por la labor, y asociaciones de estos países, sin olvidar Europa claro.
 
Se está produciendo una revolución. Pero ahora no se trata de plantar banderas, sino países, y nuevos territorios. China ya lo ha dicho: donde lleguen, aquello será territorio chino. Y no piensan perderse en tonterías. Estados Unidos y Rusia lo saben. Se ha abierto la veda. Y la caza va a ser dura, y va a durar décadas.
 
Bienvenidos al futuro. Un futuro que ya ha llegado. Y va a ser muy, muy emocionante. Vamos a por las palomitas. Van a hacer falta unas cuantas toneladas, estad seguros de ello.
Algunos artículos sobre el proyecto Orión de la NASA en este enlace.
Interior del módulo de mando
Interior del módulo de mando

Gran éxito de la sonda LISA Pathfinder

Sigo desde sus orígenes el proyecto LISA Pathfinder, ya que me parece un experimento que se sale de lo estándar por tener varios elementos que requieren tamaña precisión, que parece asombroso que puedan darse con éxito.

Pero así es, y con una precisión todavía mayor de la esperada. LISA es un proyecto para colocar tres sondas en tres de los lagrangianos del sistema Tierra-Sol. Los lagrangianos son cinco puntos que se dan entre dos cuerpos en equilibrio gravitatorio, en donde la fuerza de la gravedad permite un equilibrio de la caída libre de grandísima precisión. Esto quiere decir que, en esos puntos, un cuerpo se halla perfectamente suspendido, sin perturbaciones, excepto las que provoquen las ondas gravitatorias.

¿Por qué es importante este equilibrio? Porque permitirá que las tres sondas, separadas por aproximadamente un millón de kilómetros, puedan detectar ondas gravitatorias.

Sí, ya se han detectado en la Tierra, pero LISA va a ser capaz de detectarlas con mucha mayor precisión, y por lo tanto estudiarlas con un nivel de detalle sin precedentes. ¿Qué nivel? Teniendo en cuenta que esta sonda actual, que es un test, ya trabaja a nivel de femtómetros, podemos hacernos una idea de la impresionante precisión del instrumento. Algo que está sin duda en la frontera de la física, y un éxito sin igual en la historia de la ciencia.

Queda mucho camino por recorrer, pero es evidente que el sistema funciona. Ahora se abre una puerta inmensa al conocimiento de las ondas gravitatorias. Quién sabe qué maravillas nos esperan ahí fuera. Más información pillando en la imagen.

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Las tres sondas del proyecto LISA en su configuración final, con los láser e interferómetros en marcha

Lisa Pathfinder, y el dominio de la Cuarta Fuerza (2)

Nota: para acceder a la primera parte de este artículo, pulse o piense en este enlace.

En esta segunda parte, vamos a abrir el interior de la sonda LISA Pathfinder, para entender qué hay en su interior, y vamos a pensar en lo que podría suponer poder controlar la gravedad. Dicho así suena a ciencia ficción, y lo es. Pero, sin embargo, no está todo perdido en cuanto a dominar la cuarta fuerza del universo.

Nos queda un largo recorrido todavía para conocer los muchos secretos que aún guarda la naturaleza. Nuevas fuerzas, nuevas dimensiones, y, sobre todo, un nuevo paradigma de la física, que englobe a la actual, y la expanda para cubrir aspectos que actualmente son debatidos de forma constante en los foros de la física teórica.

La Tierra curva el espacio-tiempo a su alrededor
La Tierra curva el espacio-tiempo a su alrededor

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