Vuelta a Lyon; revisitando “Jam session”

Nunca rescato un artículo antiguo. Excepto por alguna referencia, pero como elemento secundario. Sin embargo, algunas webs tienen como sistema ir reponiendo artículos pasados, para de este modo disponer de mayor actividad en el blog. Respeto esta idea, que no es mala de por sí, siempre que no se abuse de ella claro. Porque a veces me he encontrado con entradas que anunciaban un evento sucedido hace meses, o años, y evidentemente eso despista: “la pérdida irreparable de Katharine Hepburn nos conmueve a todos”. Y entonces me pregunto: “Oh, Señor, ¿he viajado en el tiempo?”

Pero hoy alguien, en el Twitter, ha tenido la amabilidad de referenciar “Jam Session”, uno de los relatos de “Sandra: relatos perdidos“. Y me ha tocado el alma. Por ello, he pensado que podría rescatar este texto para todos ustedes.

Jam session es uno de los textos más costumbristas que he escrito en mi vida. Normalmente en mis relatos todo termina explotando y organizándose alguna situación caótica y desesperada. En este libro, y sobre todo en este pasaje, pasan cosas normales, con situaciones normales. Todo lo normal que pueda ser tener a Sandra en un club de jazz, por supuesto.

¿Por qué rescato este texto? Sobre todo por un sentimiento profundo de apego al mismo. Por la amabilidad de esa persona que lo ha referenciado, y porque es un texto que, en muchos aspectos, toma sensaciones y momentos de mi época de músico, cuando tocaba jazz y blues con una banda, hace un millón de años. De aquellos tiempos conservo y recuerdo aquellas noches disfrutando de sesiones cálidas de jazz, acompañado de amigos y de risas. Aquellas noches jugando al billar hasta las tantas de la madrugada, hablando de los sueños de juventud que llenaban nuestras almas. Fueron buenos tiempos sin duda. Yo hacía poco que había vuelto del servicio militar, y era un poco cabeza loca sin duda, pero de esos detalles solo hablaré en presencia de mi abogado.

Y nada más. Espero me perdonen el abuso, y espero que, si desean leerlo, sea de su agrado. Muchas gracias.

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Adiós a Gibson, nunca te olvidaremos

Hoy es miércoles, el día de la música en La leyenda de Darwan. Pero hoy no traeré aquí alguna pieza musical, sino una noticia y reflexión. La noticia es la quiebra de la empresa Gibson, fabricante de las míticas guitarras del mismo nombre. Especialmente de modelos tan famosos y carismáticos como la Gibson Les Paul, la SG, o la Flying V.

Son muchos los que se preguntan el por qué de esta situación. ¿Es simplemente por una razón de mala gestión? ¿O es el signo de los tiempos? Yo creo que puede haber un poco de todo, pero, sin duda, comprar una guitarra que suele costar 2000 euros o más, cuando hay una competencia muy importante, que construye guitarras de muy buena calidad a la mitad de precio, es un factor a considerar.

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B.B. King con una Gibson ES-355

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