«Los propios dioses», cuando Asimov toca el cielo

Para estos días de agosto, os voy a recomendar «Los propios dioses» de Isaac Asimov. Aunque el propio Asimov dijo que no estaba satisfecho con el resultado, lo cierto es que ganó los más importantes premios de novela de ciencia ficción.

«Los propios dioses» es una novela que juega con conceptos de mundos paralelos y aproxima conceptos de la teoría de cuerdas, en un momento en el que la teoría de cuerdas sencillamente no existía, excepto por unos estudios preliminares sobre cromodinámica cuántica que permitían gestionar el concepto de campos gravitatorios (que es como comenzó a desarrollarse la teoría de cuerdas).

Una obra sin igual, que es una demostración más de que superar a Asimov se hace imposible para cualquier escritor de ciencia ficción. No veremos a un sustituto de Asimov en muchas décadas. Sus obras son demasiado ambiciosas, demasiado precisas, demasiado detallistas, y la suma de todas sus obras conforman una historia de la humanidad urdida con el detalle de quien teje una delicada tela. Para mí, sin ninguna duda, es el mejor escritor de ciencia ficción de todos los tiempos.

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Nuevo comentario de «La leyenda de Darwan»

Siempre se suele hablar que el éxito de un escritor reside en las ventas y la popularidad de sus obras. Es cierto que es así como funciona el mundo: dinero y fama. También es cierto que a casi nadie le molesta obtener dinero y fama.

Pero no podemos olvidar un aspecto muy importante de la literatura: son muy pocos, realmente muy pocos, los que, gracias a sus libros, van a poder vivir de la literatura. En general, la inmensa mayoría de escritores pasaremos por el mundo literario con pocas o ninguna ventas, con pocos lectores, y sin duda, sin ninguna mención en los libros de la literatura. Observo siempre asombrado cómo mucha gente se enfada cuando ven que sus libros, tras ser presentados, son rápidamente olvidados, cuando no enterrados directamente en el mar de nuevas obras que se presentan constantemente.

Ante esa situación, ¿qué nos queda como escritores? Algo muy, muy importante, realmente fundamental. Nos queda la savia de la literatura, el arjé, el principio básico de todo escritor: los lectores.

Y es que, ante el ansia de ser famosos, de ser conocidos, de vender millones de libros, de firmar autógrafos mientras las masas se arremolinan a nuestro alrededor, nos olvidamos de lo esencial: los comentarios de los lectores. Lectores sinceros, que escriben desde el corazón, que se expresan con total libertad, que no son la madre, el hermano, la pareja. Gente que pueden ser del otro extremo del mundo, y que, gracias a Internet, lee nuestro libro, y expresa las emociones que le ha provocado nuestra obra.

Yo, en ese sentido, y lo digo con total sinceridad, no puedo sino sentirme plenamente satisfecho. La trilogía de «La leyenda de Darwan» fue número 1 en la red literaria Entreescritores, y ahora que vuelve a estar disponible, vuelven los comentarios sobre la obra. Y, sinceramente, no puedo sentirme más satisfecho. Llegar a casa, encontrar un correo, y ver que alguien, al que no conoces de nada, te dice cosas como las que se adjuntan aquí, eso no tiene precio. Ni un millón de ventas pueden igualar un solo comentario como el que han dedicado a trilogía lectores como José.

Terminaré de escribir, y me iré de este mundo en silencio, como he hecho siempre. Pero me iré satisfecho, porque he conseguido llegar a pocas personas. Pero he llegado al corazón de esas personas. Ese es el mérito que estimo debe tener un escritor cuando escribe una obra. Y, en ese sentido, el objetivo está cumplido. Y ha merecido la pena. Sin ninguna duda. Muchas gracias José, por tus palabras.

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Friso de Sandra en Ibosim

«Huevo de pascua» es el término actual que se conoce para aquellos detalles que se introducen en una obra y que hacen referencia a elementos externos, a veces de otras obras del mismo autor, o de otros autores.

Este es el caso de Antonio Rodríguez Cano, dibujante de varias de las portadas de la saga Aesir-Vanir, y de algunas imágenes de diferentes libros de la saga. En una de sus obras ha introducido una imagen en un friso de una de sus obras de Ibosim.

Como siempre, agradecer a Cano este detalle, que hace referencia a una escena de «Las entrañas de Nidavellir». Alguien se preguntará qué hace una diosa en un libro de ciencia ficción. Le invito a leer la novela para salir de dudas, y verá que tiene sentido, y que además permite introducir luego mejor la situación en la siguiente obra, «La insurrección de los Einherjar».

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Sandra es Minerva, y Minerva es la versión romanceada de Atenea. El resto se lo dejo al amable lector

Extracto de «La ira de Freyja», segunda parte de «La leyenda de Darwan»

De pronto, Dituba tuvo una extraña sensación; el tiempo pareció detenerse en su mente.

Era el último de su especie.

Fue un momento. Un momento que pareció eterno, y en la que recordó la historia de su mundo, de su civilización y de sus logros a lo largo de miles de años… Un momento hasta que la primera sombra de la luz oscura comenzó a llegar hacia él. Recordó los miles y miles de años de historia de su pueblo. Cómo se desarrolló desde especies inferiores acuáticas, cómo lograron controlar el mar, cómo crearon sus primeras herramientas, el lenguaje, las primeras ciudades, los primeros documentos escritos, el nacimiento de la cultura, del arte, los sueños de toda una especie…

Toda una civilización. Miles de lenguas, millones de seres, muchos millones de sueños truncados… Todo quedaba borrado, desintegrado, por aquella brutal y monstruosa luz oscura. Por la Muerte Negra.

Maldijo a los humanos y a sus descendientes. Maldijo su nacimiento, maldijo su origen, y maldijo cada átomo de ellos. Maldijo al universo, y maldijo a sus dioses, que no les habían protegido. ¿Dónde estaba Narukke, Dios de los mares y protector de su pueblo? ¿Dónde estaban aquellos que proclamaban que la ira de los dioses caería como fuego y sangre sobre sus enemigos? Y, por último, y una vez más, rogó a sus dioses que dieran caza incansable a esa raza violenta para que les confiriera la peor de las muertes.

Finalmente, llegó, hasta él, la luz oscura. Una luz tenue, suave, delicada. De pronto, no tuvo miedo. Sintió una gran paz interior. De repente, no importaba nada. La muerte venía a recibirle, y él la aceptaría, y se fundiría para siempre con su planeta, con su universo, que tanto había amado.

Y cantó. Un canto profundo se transmitió por el agua. El mismo canto que convocara a sus ancestros para iniciar el viaje anual a miles de kilómetros de distancia para el apareamiento y la celebración de la vida. Cantó por última vez, el canto que durante miles de años llamaba a la paz y la concordia. El canto que celebraba el nacimiento de un nuevo día. El último día de su especie. El último aliento de vida que mostraría para siempre su mundo, olvidado luego, convertido en cenizas, y transformado en un mito de la historia. En una leyenda perdida de un pueblo perdido de la Galaxia.

Mientras cantaba, notó cómo su cuerpo desaparecía. Era casi mágico. Sentía cómo se fundía en un vacío inmenso de nada. Una mezcla de partículas, que antes formaban parte de su cuerpo y del mar que le rodeaba. Era una extraña sensación de fundirse con el mar. Un último regalo de la vida: unirse a lo que más amaba.

Tuvo un último pensamiento: que algún día, de alguna forma, la muerte de su especie fuera vengada. Con ese pensamiento se desintegró finalmente, convertido en partículas simples dispersas por la superficie del planeta. Nunca sabría qué resultado tendría su sentimiento de venganza, y de ira. Nunca.

El eco de su canto se transmitió por el mar. Pero ya nadie podía oírlo. No quedaba nadie para escuchar la última voz de un pueblo condenado. Desde ese momento, sólo el gemir de las olas barrería los mares y las costas.

El silencio dio paso al vacío. Y el vacío, al fin de una civilización. Millones de seres condenados. No hubo canciones que cantaran el último amanecer. Ni hubo ofrendas a los dioses. Ni hubo héroes que pudieran forjar una leyenda para ser narrada a los jóvenes guerreros. Solo un mar muerto, un planeta muerto, y el último día de la historia de un pueblo…

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Edición en papel de «Operación Folkvangr»

Tras casi 3.000 descargas totales registradas de «Operación Fólkvangr» en distintas webs, ahora está ya realizada la firma del contrato con una editorial para la publicación de esta novela en papel, la cual estará disponible en unas semanas.

Agradecer a todos los lectores el gran apoyo y entusiasmo que ha generado esta obra, y espero que la versión en papel sea motivo de disfrute de un nuevo grupo de lectores amantes de la ciencia ficción. Por mi parte, es un sueño cumplido. Muchas gracias a todos.

Vídeo oficial de la Biblioteca Virtual de Numberland

Os traigo el primer vídeo de la Biblioteca Virtual de Numberland. Este es un proyecto que se lleva a cabo con gran ilusión y, por qué no decirlo, esfuerzo, pero que creo que merece la pena. El mundo de los escritores y su proyección como tales está completamente manipulado. Sí, se puede trabajar en la idea de que el escritor gane dinero, y también las editoriales, pero con honestidad, con seriedad.

Hay mucha gente seria, sin ninguna duda, pero también hay demasiada gente aprovechando la oportunidad de hacer soñar en falso a un joven  con un libro que acaba de escribir. Es ahí donde hay que  actuar. La idea es cambiar eso, con otro estilo. No será fácil, eso es seguro. Pero el viaje merecerá la pena. De eso también estoy seguro.

Nuevo poster de «Las entrañas de Nidavellir»

Mientras sigo sumergiéndome en la segunda parte de «Las entrañas de Nidavellir», me doy cuenta de que las decisiones que he tomado para esta son buenas y malas. Buenas, porque creo que dan un giro interesante a la historia, que, espero, complazca al lector. Malas, porque hay que ver en qué territorio me he metido, y veremos cómo salgo de esta.

Pero esa es la magia de la literatura. En cada nuevo libro intento explorar nuevas posibilidades, nuevas opciones, nuevos conceptos. No siempre lo voy a conseguir por supuesto, pero eso no quita que no deba intentarlo. Es un riesgo, pero hay que asumir riesgos si uno quiere crear algo que, con un poco de suerte, merezca la pena. En unos meses, el lector, como siempre, tendrá la última palabra.

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Unir literatura y videojuegos

Unir dos de mis actividades principales, la programación, que me sirve para vivir, y la escritura, que me sirve para saber que nunca viviré de la escritura, es algo que tenía en mente hace tiempo.

Ahora esa idea se va a convertir en realidad. El nuevo desarrollo de videojuego que estoy llevando a cabo, Mathness 3D, tendrá como protagonista a las letras, y estas, a su vez, dejarán libros como restos cuando las destruyas. Estos libros producirán diferentes efectos según el autor de la obra. Habrá escritores famosos, pero también gente poco conocida, o como ocurre en mi caso, nada conocida. Es una forma de promocionar a autores noveles, además de consagrar a los grandes maestros. En todo caso, una forma de llevar la ciencia ficción a los jugadores de videojuegos, usando sus mismas armas. Una mezcla que busca, sobre todo, entretener.

mathness 3d libros
Mathness 3D