Somos los Hijos de la Tierra

¿Visionarios? ¿Iluminados? ¿O, simplemente, unos locos con suerte? Esa es una de las preguntas que uno puede hacerse sobre este pequeño relato que he rescatado del olvido, y que he creído podría ser de interés para el lector. Su título:

Somos los hijos de la Tierra“.

La historia parte de un comentario de Sandra, personaje principal en “Las entrañas de Nidavellir”, sobre una gigantesca nave generacional del siglo XXIII, construida con un solo propósito: abandonar la Tierra, para abandonar también sus costumbres, sus mitos, sus ritos, y su afán por el poder y el control. Un grupo de hombres y mujeres ecologistas embarcan en un viaje a las estrellas para no regresar jamás.

Con el apoyo de inmensas fortunas de algunos millonarios, que ven en el acto de ayudar a fabricar una nave ecológica un gesto que les redime de su poder, esta nave se pierde en el espacio, y todos la dan por desaparecida, y su tripulación, presumiblemente muertos.

Pero la nave no se perdió. Y, siglos más tarde, comienza la historia de este pequeño relato. Es una historia sencilla, sin más pretensión que llevar a cabo una reflexión muy rápida: ¿son los que huyeron los locos? ¿O lo fueron aquellos que se quedaron en la Tierra?

El texto está dedicado a Lara, una encantadora nena y vecina, que suele venir corriendo para llevar a mi perrita Lyra de paseo, mientras yo charlo con sus padres de cualquier cosa.

Es un texto especial. No forma parte de la saga, pero sí tiene una conexión con la saga. Y con la humanidad. Si les apetece, aquí lo tienen, en formato pdf. Muchas gracias.

hijos_de_la_tierra

Una pequeña reflexión para el 28/12

En este día de los Santos Inocentes, no debemos olvidar algo fundamental: la inocencia no salva vidas por sí sola; se requiere coraje, fortaleza, y pasión por un futuro mejor para todos. Seamos inocentes y honestos; pero no seamos incrédulos. El futuro no vendrá a buscarnos. Vayamos nosotros a buscarlo. Feliz 2019.

ir_a_marte

 

Cuando no quede un nido en los árboles

Cuando la voz del último ser vivo de la Tierra muera, y solo quede el silencio, será la sentencia, y la tumba eterna, para aquellos que alzaron su mano contra toda vida, fuese en los mares, o en las tierras, en los pantanos, o en los ríos, en las montañas más altas, en las praderas más verdes, en las oscuridades más eternas.

eagle-bird-mountain-forest

Leer más “Cuando no quede un nido en los árboles”