“Te esperaré al anochecer” disponible en Lektu

Tengo que decirte que mi vida ha cambiado completamente desde que nos vimos aquella noche mágica. Sí, sé que suena a tópico, a lo de siempre. Sé que estuve casado antes, y que mi vida fue un completo tedio, más aburrido que encender la televisión esperando que algo, o alguien, te cambie la vida de algún modo.

Pero tu aparición logró eso, y mucho más. Aquel viernes mágico, riendo, hablando, mirando las estrellas con mi viejo telescopio, y jugando con las olas del mar, comprendí que la magia no es esperar que ocurra un milagro; la magia es dejarse llevar por el milagro de tu mirada azul y limpia, como el mar que besaste aquella noche.

Esta noche te esperaré otra vez. Te esperaré al anochecer. Porque quiero volver a compartir contigo las estrellas. La vida comienza para muchos cuando sale el Sol. Para mí empieza cuando se pone. Porque es entonces, y solo entonces, cuando siento que estás cerca.

Vuelve. Seamos, de nuevo, un corazón en busca de estrellas…

portada_te_esperare

 


 

Cuando los recuerdos son cadenas de hielo y acero

Hoy voy a atreverme a hacer algo especial y muy personal. Algo que no he hecho más que en alguna ocasión. Pero hoy tengo la necesidad espiritual de traer de nuevo un texto al blog que publiqué hace un tiempo. ¿Por qué? 

Todo empezó ayer. Estaba trabajando como siempre en el ordenador, con un programa que no acababa de funcionar por algún problema oculto, diseñado para que mi cabeza explotara intentando encontrar el fallo.

De pronto, se me ocurrió poner un disco que no escuchaba hacía demasiado tiempo: “Wish you were here” del grupo británico Pink Floyd. 

Y, de pronto, me vi sumergido en una cadencia creciente de recuerdos y pensamientos. La música del disco me trajo a la memoria a viejos amigos, viejos sueños, viejos amores, y viejas aventuras de juventud que habían quedado borradas de mi memoria largo tiempo atrás. Me vi a mí mismo tarareando la canción que da nombre al disco, “wish you were here” (Ojalá estuvieses aquí). Y apareció en mi mente una figura de una joven mujer morena que perdí demasiado pronto, y que me miraba con sus ojos azules como dos estrellas en el firmamento.

Una cosa llevó a la otra, y a este relato que nació inspirada en su recuerdo, como tantos otros relatos y pensamientos. Así que, con su permiso, quiero traer de nuevo ese texto. Y disculpen mi atrevimiento. A veces solo nos queda la noche, una vieja canción, y unos cuantos recuerdos. Nacemos desnudos de cuerpo, y morimos desnudos de un alma que se rompe con el tiempo.

Es la vida, dicen. Sí. Es la vida. Pero puede ser un tormento. Por eso, nada como una vieja melodía para curar el alma de tantos recuerdos. Muchas gracias.

sandra_stars

Leer más “Cuando los recuerdos son cadenas de hielo y acero”