The Cranberries, imaginación al poder

Hace mucho tiempo que no traigo a este blog un poco de música. Normalmente suele ser el miércoles, pero, ¿qué día no es bueno para la música?

Siguiendo mi línea de locura con el libro y su finalización, hoy quiero recordar a un grupo irlandés maravilloso de los noventa, The Cranberries, que tenía en Dolores O’Riordan su voz y su personalidad. Con “Zombies” lograron un éxito inusitado, en un vídeo que trata el doloroso y terrible tema del grupo terrorista IRA y la lucha en Irlanda del Norte. Una lucha que acabó con los acuerdos de Viernes Santo, y que amenaza con volver por el Brexit.

Pero en estos tiempos difíciles de coronavirus y problemas complejos, quisiera traer un tema mucho más tranquilo, que habla de la imaginación, y de cómo esta nos transporta a todo tipo de mundos insospechados. Para los amantes del arte y la literatura la imaginación es nuestro barco eterno al infinito. Y, por ello, creo que esta canción nos cuenta algo muy importante: usemos la imaginación para crear mundos increíbles, maravillosos a veces, otras veces muy duros, pero siempre apoyados por nuestros sueños.

A mediados de los noventa monté un dúo con una cantante y guitarrista, y cuya voz era sin duda muy semejante a la de Dolores O’Riordan. Enamorada de Cranberries, me transmitió su amor por este grupo. Yo le di algunas clases de inglés y de acento para que perfeccionara ese estilo tan personal de la cantante de Cranberries, muy típico de su ciudad. Lograba parecer realmente la cantante de Cranberries, era increíble lo bien que lo hacía.

Tengo un CD con alguna maqueta de estudio de grabación por ahí con algunas composiciones que hicimos juntos. A ver si un día lo busco y lo pongo aquí. Siempre le agradeceré que me transportara al mundo de Cranberries. Eso, y los buenos momentos que pasamos durante interminables ensayos y conciertos. Me encantaba cómo conducía; salir vivo de su coche era toda una experiencia.

En fin, muchos recuerdos, mejor les dejo con la música. Señoras y señores: con ustedes, The Cranberries.

May it be, la voz de Irlanda es Enya

Sigo atentamente, con interés, y con preocupación, todo lo relacionado con el famoso Brexit, la salida del Reino Unido de Europa. Ya he hablado de ello en otras ocasiones. No lo haré ahora, en todo caso cuando todo vaya a explotar, como parece que va a suceder, y como predije que ocurriría cuando hice mi primera entrada sobre este tema.

Me preocupa a todos los niveles, pero sobre todo a nivel humano. Esa idea enfermiza de que Europa es el demonio, cuando no es más que una organización política y económica. No es perfecta, pero es mejor que andar organizando guerras. ¿Sabe usted cuántas guerras ha habido en Europa en los últimos 500 años? Demasiadas, puede estar seguro. Prefiero una organización corrupta pero que mantiene en paz al continente que cualquier guerra, por pequeña que sea.

enya

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Barcos, Brexit, y Balconings

Cuando escribo estas líneas Boris Johnson, que será el más incompetente de los primeros ministros de Reino Unido en toda su historia, se une al más incompetente presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. ¿Y qué puede pasar cuando los dos países de habla inglesa más importantes del mundo deciden dejar todo tipo de sentido común, y lanzarlo todo al populismo y la demagogia? Puede pasar de todo. Como decía Don Quijote: “Cosas raras viéredes, amigo Sancho”.

El caso es que los británicos tomaron un petrolero iraní en Gibraltar, y ahora los iraníes, en represalia, han tomado un barco británico en el estrecho de Ormuz. Era evidente que iba a pasar, recordemos la cita: “ojo por ojo, diente por diente”. Los británicos amenazan con represalias, mientras los iraníes se caen de la risa ante las bravatas del antiguo país que dominaba los mares de todo el mundo. Hoy solo tiene una fragata en esas aguas de Ormuz, que ya evitó un secuestro hace unos días, y ahora estaba a una hora para impedir este otro secuestro.

Después de que las risas de los iraníes se calmen, los británicos entienden que están solos. ¿De qué me suena esto? Ah, sí, de 1940 claro. Entonces también estaban solos, aunque las circunstancias fuesen muy distintas. Entonces no les quedó más remedio.

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