Un momento para la emoción

Todos los comentarios que realizan los lectores sobre la saga Aesir-Vanir son siempre bienvenidos. Los buenos, y los malos. Mientras se hagan con buena voluntad, yo estaré siempre encantado. Naturalmente prefiero las alabanzas a las críticas negativas, quién no. Pero todas son importantes para crecer a todos los niveles.

Por eso, cuando un lector, que además ha ido leyendo y comentando toda la saga sin excepción, se molesta en escribir lo que hoy ha escrito, no puedo por menos que emocionarme, y sentirme feliz por la saga. Sin duda, el viaje ha merecido la pena.

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Disponible «La leyenda de Darwan I: Ragnarok» en LibrUp

Ya está disponible la primera parte extendida de «La leyenda de Darwan» en la librería LibrUp de Barcelona, Calle Roselló 361 (cerca del metro L3 Verdaguer). Esta primera parte es una versión más completa de la versión original, con 10.000 palabras más y algunos diálogos ampliados.

Esperamos dar una pequeña presentación del libro y de la saga para después del verano boreal. Muchas gracias a todos por vuestro interés.

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Reseña de «Ángeles de Helheim»

Blanca es una compañera escritora y profesora de lengua, experta en el mundo de la fantasía, y amante de las artes escénicas. Con gran amabilidad ha tenido el detalle de escribir una reseña de «Ángeles de Helheim», noveno libro de la saga Aesir-Vanir.

Tengo que decir que estoy muy agradecido por las palabras que vierte en esa reseña, y que me alegro que le haya gustado este libro, que sin duda es especial para mí, por motivos personales que no importan ahora. Lo importante es que el libro haya sido de su agrado, porque mi intención al escribir es intentar conseguir que el lector pase un buen rato con mi trabajo. Si lo he conseguido, misión cumplida.

Puedes leer la reseña pulsando en la imagen.

Nota febrero 2019: Blanca ha borrado su blog, leer la reseña ya no es posible. Lástima, para una vez que alguien hablaba bien de mis libros, qué le vamos a hacer.

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Imagen de la que podría ser Rachel, uno de los personajes de «Ángeles de Helheim»

Robots asesinos, o cómo perder el tiempo

Cuando tenía 10 años, una profesora me dijo, y lo recuerdo perfectamente: «Iñaki, siempre estás en las nubes. Eres un caso perdido». Y tenía razón. Pero, afortunadamente, no soy el único en este planeta.

Un grupo de «expertos» de la ONU se han reunido para hablar ni más ni menos que de «robots asesinos» y de cómo deben ser usados. Algunos dijeron que, como toda arma, cuanto más daño, mejor. Los países que sufren estas armas se opusieron a su uso, por supuesto.

He estado revisando en Google Maps y en otras webs la zona de la ONU, para ver dónde colocan los cerebros cuando estos políticos entran en el edificio, pero no he visto ningún lugar o estancia. Esto lleva a dos conclusiones: o bien entran con sus cerebros dentro, y no saben usarlos, o bien no tienen cerebro, y por lo tanto no es necesario depositarlo en sitio alguno. Me inclino por la segunda opción.

Hablar de robots asesinos y de la ética y/o moral de estas máquinas es como decir que te pongo una Beretta en la cabeza y te pego un tiro, pero lo hago con toda la responsabilidad, leyes internacionales aplicables, y seguridad máxima de que no estoy transgrediendo ninguna norma legal, ni el tratado de Ginebra, ni nada parecido. Te pego el tiro, pero lo hago con la ley en la mano, así que haz el favor de morirte de forma igualmente legal y acorde a la normativa internacional.

Las máquinas matan. Sean llevadas en una mano, o controladas a distancia. Que posean una IA no significa nada, excepto que han sido programadas. No existe diferencia entre apretar un gatillo, o dar una orden a un software para que dispare. Como dijo HAL, en 2001, la responsabilidad última es siempre del ser humano. Y no hay nada nuevo bajo el Sol, solo una forma de matar más cómoda y directa. Y así vamos. Voy a buscar el cerebro de esta buena gente, deben de haberlo dejado en algún lugar del infierno…

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Un T-800… Más o menos.

Aspecto de Titán obtenidos con datos actuales

Una parte de la obra «Las entrañas de Nidavellir» se desarrolla en la luna Titán, de Saturno. La compañía Títan Deep Space Company explota sus hidrocarburos y metano. Pero ¿cómo es Titán, visto con los datos que poseemos actualmente?

Este es un vídeo de la NASA que nos muestra imágenes reales de Titán, están tratadas para ver mejor los detalles, pero han sido extraídas directamente de imágenes captadas por distintas sondas. Es un escenario impresionante, sin ninguna duda.

Acerca del ego de los escritores

Dicen que los escritores tenemos un gran ego. A mí me han acusado varias veces de tener un gran ego. Es posible que haya mucho de eso. Pero no nos engañemos: el ego es importante para escribir, pero la necesidad de comunicar un sentimiento, una idea, un mensaje, lo es aún más.

Yo tengo un calendario de libros y unas fechas aproximadas para ponerlos a disposición de los lectores. Pero libros y fechas tienen un final. Luego me retiraré, como he hecho siempre, para tomar otros caminos. La verdad es que eso es, creo yo, bastante incompatible con el ego. Hace poco alguien me preguntaba cómo había podido dejar cierta página de aviación y simulación que gestioné durante diez años, si era una web con un éxito importante, bastantes visitas, y una actividad realmente importante. Lo tenía todo. Pero no me mueve el sentido del protagonismo. Si fuese así, no habría borrado la anterior página del Facebook, que tenía en ese momento 2800 seguidores. Si fuese así, habría querido seguir sumando seguidores.

Creo que en la vida estamos para cumplir metas, y quemar etapas. Creo que debemos tener un plan, cumplirlo en la medida de nuestras posibilidades, y luego, retirarnos, y explorar nuevos mundos. Creo que no he venido a este mundo para centrarme en un universo concreto, sea el que sea. Soy un explorador, del universo, y de mi interior. Uno va con el otro. No puedo centrarme en algo, porque me estoy perdiendo una diversidad infinita de posibilidades. Creo que mi ego es grande, no lo dudo. Pero mis ansias de explorar, de aprender, de soñar nuevos caminos, lo son más.

Creo, en definitiva, que estamos aquí para aprender. Y que cuando algo te ha dado todo lo que sientes que te podía dar, debes partir de nuevo, y buscar nuevas rutas, y aprender nuevas cosas. Solo se vive una vez. Pero hemos de intentar que, en ese camino, vivamos mil experiencias. Si no, la vida solo tendría un color, y un color es muy poco para disfrutar de la belleza del universo. Ese es mi camino. Y esa es mi meta.

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Dos especies inteligentes sobre la Tierra

Si sois lectores de la saga, sabréis que Sandra defiende en una ocasión a un robot que está siendo maltratado. También se organiza una liga de defensa de los derechos de robots y androides, para evitar el abuso de los seres humanos.

¿Qué derechos tiene un robot? En cuanto a máquina, es un instrumento. Yo puedo darle una patada a mi portátil, y no me faltan ganas en ciertas ocasiones. También a mi coche, o a la lavadora. Pero ¿golpear a un robot, o a un androide? ¿Podemos torturarlos hasta que salten sus piezas en pedazos? ¿Qué ética se va a aplicar sobre robots y androides?

Probablemente mucha gente considere estas cuestiones absurdas. Antes, defender a los animales se consideraba absurdo. Hoy casi todos entendemos que un animal debe ser respetado (salvo algunos psicópatas, pero ese es otro tema).

Me gustaría animaros a hacer un ejercicio de empatía: ¿qué sentimientos despiertan en vosotros el vídeo adjunto? Sí, supongo que es de risa. Al fin y al cabo «es solo un robot».

Nosotros también somos robots, no lo olvidemos. Estamos basados en carbono, pero disponemos de un programa insertado en el ADN. Los robots lo llevan integrado en un circuito.

Hoy es solo un planteamiento. Pero ¿llegará un día en el que estas cuestiones se deban plantear a nivel legal? Yo estoy convencido de que así será. Los robots y androides están aquí. Van a entrar en la vida de muchos seres humanos, ya lo están haciendo en este momento. Su inteligencia artificial irá mejorando. Alguien dirá: «es solo software». Mi respuesta es: tú eres solo ADN evolucionado. Un androide es un ser evolucionado. Y hay una línea, una frontera, entre la máquina y la conciencia. El ser humano tardó millones de años atravesar esa línea. Los androides, puede que tarden solo décadas. ¿Qué haremos entonces? Sobre la Tierra no habrá una especie inteligente. Habrá dos. ¿Cómo conviviremos ambas especies?

Yo os adelanto mi respuesta: este vídeo no me gusta. Entiendo que son pruebas, de acuerdo. Son solo máquinas. ¿Y mañana? ¿Podremos decir lo mismo?

Disponible «Ángeles de Helheim»

Ya está disponible en Entreescritores y en Bubok «Ángeles de Helheim», noveno libro de la saga Aesir-Vanir.

Ambientado en 2046, narra la historia de Vasyl Pavlov, un antiguo piloto reconvertido, el cual recibe una terrible noticia, que condicionará el resto de su vida, y que pondrá en marcha una maquinaría de venganza que tendrá consecuencias inesperadas para él y el equipo que le apoya. Pavlov se hundirá en la ira y el resentimiento, y tendrá la ayuda de dos mujeres completamente contrapuestas, cada una de ellas dispuesta a llevarle al cielo del perdón, y al infierno del odio.

Este libro es la precuela de «Operación Fólkvangr», y novena obra de la saga Aesir-Vanir. No se requiere la lectura de los anteriores.

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Ángeles de Helheim

 

Escenas en el tren. Hoy: el ojo que todo lo ve

Mezclar tren y literatura tiene a veces recompensas divertidas. Hoy por ejemplo me he sentado, como siempre que puedo, en un asiento con mesa. La razón es que puedo colocar el portátil para mis estudios sobre física teórica. Vale, en este caso era sobre «Alice Bossard: historias de una cibercriminal», cuyo primer episodio estoy revisando.

A mi lado, una nena de unos 20 años más o menos, con un diccionario de francés español que temía cayese al suelo sobre mi pie, porque tendría que volver con muletas a casa. El caso es que me pongo a escribir, y, como suele suceder, noto un ojo que se cuela entre mi vista y la pantalla, disimuladamente. En ese momento estoy revisando una conversación entre dos personajes, Alice y Sandra. Sandra le cuenta a Alice que ese amor que Isabel, la hija de Javier Pascual, siente por ella, no tiene que incomodarla, ni preocuparla, ni hacerla sentir culpable. Que el amor se expresa en perfecta libertad cuando es amor, sin frenos ni muros que lo detengan. El ojo continuaba ahí, y yo continuaba revisando el texto. La verdad es que es un momento complicado. ¿Qué haces? ¿Cierras la pantalla? ¿Le dices que compre el libro? ¿Te vas a otro asiento? Me pasa un poco como a Alice, no sé cómo reaccionar ante situaciones así. Solo una vez, una mujer de mediana edad, se animó a preguntar.

Cuando llegué a la estación, cerré el portátil, y me levanté. Pasé la puerta de cristal que da acceso a la puerta de salida. Pero, antes de salir, miré el cristal. Por supuesto, por curiosidad. Tenía la sensación de que iba a encontrar algo. Y así ha sido. En el reflejo se veía una cabeza curiosa observando cómo el ordenador se alejaba, sin saber qué ocurría finalmente con el amor de Isabel y la angustia de Alice.

La vida es una historia que nunca sabemos cómo ni cuándo va a terminar. Pero una novela sí podemos saber cómo acaba. Cuando leas un texto, y quieras conocer el final, no temas preguntar. No temas leer. No temas investigar cómo obtener el siguiente capítulo. Si hay algo mejor en la vida que comenzar un libro, es acabarlo. Es triste, pero es una satisfacción que la vida nunca te dará.

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¿Sexo en el espacio? Un asunto candente

Hoy traigo a este blog perdido en el espacio-tiempo una pregunta fundamental y crítica para todo ser humano y el futuro de la galaxia. La pregunta es: ¿se pueden mantener relaciones sexuales en el espacio?

La pregunta no es baladí. Hace ya muchos años que los seres humanos viven en el espacio,a veces temporadas importantes en las estaciones espaciales. Han convivido hombres y mujeres, e incluso un matrimonio. Qué casualidad, un matrimonio en el espacio. ¿Por qué mandan exactamente a un matrimonio al espacio? Exacto: piensa mal y acertarás.

Pero bueno, hablando en serio, el tema es más importante de lo que pueda parecer para los futuros viajes espaciales. Lejos de esas tonterías y represiones absurdas que plantean muchos con el sexo, lo cierto es que se trata de una actividad natural, que además tiene importantes efectos beneficiosos en el ser humano. No en vano nacimos para reproducirnos, desde un punto de vista biológico por supuesto. Si no hay sexo, no hay niños. Pero además, el sexo es necesario para mantener una infinidad de parámetros físicos y psíquicos en sus valores correctos.

Mantener relaciones sexuales en el espacio tiene varias consecuencias. La primera: en el espacio nadie puede oír tus gritos. Eso sería una ventaja en este caso. Pero atención, porque habría importantes problemas: los fluidos corporales tenderían a mantenerse en su lugar, la sudoración volaría por toda la sala, y el acto sexual demostraría de forma empírica el efecto de acción y reacción que tan bien describió Newton, y que mandaría a los amantes disparados a cada lado de la nave.

Todos estos elementos, y muchos más, se comentan en el enlace adjunto. Y, por cierto, las agencias espaciales nunca han querido hablar de si ha habido sexo en el espacio. Pero que nadie lo dude: seguro que ha habido no uno, sino varios experimentos. Y es que los astronautas, sin ninguna duda entrenados para cualquier contingencia, habrán tomado este asunto como verdaderos astronautas e investigadores. Todo por la ciencia. Por supuesto.

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