Fragmento de “Ángeles de Helheim”

Rachel, la cuñada de Vasyl Pavlov, se encuentra trabajando junto a Irina en un punto perdido de Venezuela, descodificando una información relacionada con el asesinato de su hermana, que era a su vez la esposa de Pavlov. Este y su compañero de armas, Guillermo, acuden a un sórdido antro que Guillermo sabe puede ser de su interés. Vasyl no se encuentra muy entusiasmado con la idea, pero comprende que es mejor acompañar a Guillermo para olvidar todo lo que está viviendo, y para controlar a su impetuoso compañero.

—Ponme otra copa, por favor —rogó Guillermo. La camarera del peor tugurio de contactos que había podido encontrar en la zona sonrió diciendo:
—Otra copa para mi soldadito. ¡Qué guapo eres!
—No es nada comparado con la profundidad de tu mirada, preciosa. —Ella sonrió mientras servía la copa. A su lado, Pavlov se llevó las manos a la cara.
—¿Tienes que ser tan patético? —preguntó Pavlov.
—¿Qué te pasa Vasyl? Solo estoy siendo amable con esta bella señorita. —Ella, que había oído el comentario de Pavlov, le espetó:
—¿Y a ti qué te pasa? ¿Siempre estás tan amargado? —Pavlov no respondió, pero sí Guillermo.
—No le hagas caso. No has visto nada en realidad. Hoy le pillas de buen humor. —Ella torció el gesto, y tras unos instantes, volviendo la vista a Guillermo, le dijo sonriente:
—Bueno, lo que le pase a ese tonto no es nuestro problema. Tu amigo se puede perder donde quiera. Pero tú y yo podríamos hablar de tus grandes batallitas luego, y, si quieres, montamos una pequeña guerra nuclear en mi casa… —Guillermo rió, y contestó:
—No sé si podré; esta bestia que está a mi lado no quiere que vaya correteando por ahí.
—¿Quién es, tu ángel de la guarda? —preguntó ella con sorna.
—Es un ángel, pero no lleva alas del cielo, te lo aseguro. —La camarera miró a Pavlov con desprecio, y se alejó sonriente hacia otro cliente.
—No sé cómo aguantas esto —le comentó Pavlov.
—¿Por qué? Es muy simpática. Y muy guapa.
—Con eso que le has dado de propina, hasta yo podría llegar a ser simpático.
—Lo dudo. Pero alegra esa cara hombre. Llega la caballería.
—¿De qué hablas ahora? —Guillermo señaló con el dedo. Pavlov vio que por la puerta entraba Irina. Varios hombres se giraron para verla. No era nada habitual que una mujer entrase allá. Aunque tampoco era demasiado infrecuente. La mayoría de veces, sin embargo, se trataba de mujeres que iban a buscar a sus maridos descarriados, para tratar de llevarlos al redil, o para pegarles un tiro con un arma. En este caso, la situación era distinta.
—Vaya, aquí estáis, como bien supuso Rachel —comentó sentándose en la barra al lado de Pavlov. La camarera se acercó con cara de pocos amigos, y le dijo:
—¿Qué quiere, señora?
—Señorita, si no te importa. Ponme una cerveza. —La camarera sacó una cerveza, y la colocó de un golpe en la barra.
—¿Quiere vaso, o le dejo la botella? ¿O se la tiro por la cabeza, “señorita”?
—Deja la botella, y piérdete —le respondió Irina mientras tomaba un trago. La camarera se fue echando humo. Guillermo se dirigió a ella:
—Oye Irina, no me estropees el plan para esta noche. La tengo a punto.
—¿Ese es tu plan? ¿Y por cuánto te sale? Qué triste.
—¿Y qué quieres? En medio de este país perdido, sin conocer a nadie, solo y abandonado, y con la única compañía de Pavlov. ¿No te parece que es para desesperarse?
—Seguramente. Y mucho. Pero ahora no hay tiempo de eso. Tenemos que hablar, Pavlov. Hay novedades. Novedades importantes.

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Un momento para la emoción

Todos los comentarios que realizan los lectores sobre la saga Aesir-Vanir son siempre bienvenidos. Los buenos, y los malos. Mientras se hagan con buena voluntad, yo estaré siempre encantado. Naturalmente prefiero las alabanzas a las críticas negativas, quién no. Pero todas son importantes para crecer a todos los niveles.

Por eso, cuando un lector, que además ha ido leyendo y comentando toda la saga sin excepción, se molesta en escribir lo que hoy ha escrito, no puedo por menos que emocionarme, y sentirme feliz por la saga. Sin duda, el viaje ha merecido la pena.

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Reseña de “Ángeles de Helheim”

Blanca es una compañera escritora y profesora de lengua, experta en el mundo de la fantasía, y amante de las artes escénicas. Con gran amabilidad ha tenido el detalle de escribir una reseña de “Ángeles de Helheim”, noveno libro de la saga Aesir-Vanir.

Tengo que decir que estoy muy agradecido por las palabras que vierte en esa reseña, y que me alegro que le haya gustado este libro, que sin duda es especial para mí, por motivos personales que no importan ahora. Lo importante es que el libro haya sido de su agrado, porque mi intención al escribir es intentar conseguir que el lector pase un buen rato con mi trabajo. Si lo he conseguido, misión cumplida.

Puedes leer la reseña pulsando en la imagen.

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Imagen de la que podría ser Rachel, uno de los personajes de “Ángeles de Helheim”

Disponible “Ángeles de Helheim”

Ya está disponible en Entreescritores y en Bubok “Ángeles de Helheim”, noveno libro de la saga Aesir-Vanir.

Ambientado en 2046, narra la historia de Vasyl Pavlov, un antiguo piloto reconvertido, el cual recibe una terrible noticia, que condicionará el resto de su vida, y que pondrá en marcha una maquinaría de venganza que tendrá consecuencias inesperadas para él y el equipo que le apoya. Pavlov se hundirá en la ira y el resentimiento, y tendrá la ayuda de dos mujeres completamente contrapuestas, cada una de ellas dispuesta a llevarle al cielo del perdón, y al infierno del odio.

Este libro es la precuela de “Operación Fólkvangr”, y novena obra de la saga Aesir-Vanir. No se requiere la lectura de los anteriores.

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Ángeles de Helheim

 

Índice de “Ángeles de Helheim”

Os traigo el índice final de “Ángeles de Helheim”, obra que es precuela de “Operación Fólkvangr”, probablemente la más popular de la saga Aesir-Vanir. “Ángeles de Helheim” estará disponible en unos diez días. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

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Índice de “Ángeles de Helheim”

Definiendo personajes en una novela

La construcción de personajes que sean atractivos en una novela es de por sí solo la primera parte de una historia que pueda ser de interés para el lector. Tan importante como construir los personajes, es diseñar una relación entre ellos que sea equilibrada y orgánica, permitiendo un desarrollo de diálogos donde, en mi opinión, el lector pueda tomar partido por uno de ellos.

Pero hay más. Algo que descubrí con La leyenda de Darwan es que al lector le encanta que se le maree, de una forma coherente claro. Me explico: al lector le encanta que el libro le lleve por un camino y le cree ciertas expectativas, para luego comprobar que esas expectativas no son las que imaginaba. En la trilogía eso ocurre con los LauKlars versus los humanos, y sus relaciones. ¿Quién está en el lado justo? ¿Quién actúa según principios de nobleza y de paz e igualdad? ¿Todos? ¿Ninguno? ¿Depende?

En “Ángeles de Helheim” los personajes de Vasyl, Guillermo, Irina, y Rachel son sin duda posiciones muy definidas de lo que podemos sentir en situaciones de máximo stress. Vasyl es un vengador, pero ¿hasta dónde debe llegar una venganza, si es que ha de llegar a algún lado? Guillermo es el que lo ve todo desde la distancia. Irina es la sobriedad, pero toma decisiones discutibles. ¿Hasta dónde se debe llegar cuando se quiere hacer el bien? Y Rachel, bueno, para Rachel dejo el apartado final, que ya había escrito en mi muro personal, y reproduzco aquí.

Rachel es un personaje de “Ángeles de Helheim” que me está permitiendo explorar los aspectos más tenebrosos y oscuros del ser humano. Creo que nunca antes había desarrollado un personaje tan perverso, tan malvado, y tan inconsciente de su propia maldad. Porque, a diferencia de otros personajes oscuros, Rachel está atrapada en el dolor y en la ira por completo. Ha superado cualquier barrera de lógica y sentido, y ha entrado en una espiral descendente de locura psicótica sin fin.

—¡Te mataré, Vasyl! ¡Te destrozaré!—gritó Rachel.
—De acuerdo, pero hazlo cuando estés tranquila. No conviene matar a nadie en medio de un ataque de nervios…

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