El próximo 25 de marzo estaré de nuevo en la Facultad de Ingeniería Aeronáutica y del espacio tras una nueva invitación de la Universidad en su evento del Madrid AirSim Meeting. En esta ocasión hablaré de Marte, y los dos proyectos más importantes para el viaje: el de la NASA, y SpaceX. ¿Qué diferencias tienen? ¿Qué similitudes? ¿Son factibles y cómo? Lo veremos el día 25 de marzo.
Mientras tanto, el lector si lo desea puede escuchar la conferencia que di el año pasado. Muchas gracias a todos los oyentes por sus amables comentarios.
Imagen conceptual del despegue del cohete SLS de la NASA, previsto para 2018
Elon Musk, responsable de la empresa aeroespacial SpaceX, acaba de anunciar que prepara un proyecto para llevar al ser humano a Marte. Y lo ha hecho presentando un vídeo con una infografía sobre cómo pretende convertir ese viaje en una realidad. Podéis ver el vídeo adjunto.
Es interesante comparar este proyecto con el proyecto Orión de la NASA. Y voy a dar mi personal opinión, que es por supuesto la de un lego en la materia. Mi único conocimiento sobre la carrera espacial son los cuarenta y cinco años que llevo siguiendo y estudiando sus progresos, desde aquel famoso día en el que el Apollo XI llegó a la Luna, un evento que tuve la suerte de ver por televisión junto a millones de personas. Pero no soy, en absouto, un experto en la materia, solo un amante de la astronáutica.
Dicho esto, diré que este proyecto tiene más de ciencia ficción que de ciencia. Ya el plan para poner en órbita una masa tan grande, y repostarla de esa forma, me parece una idea arriesgada. Pero lo que más me llama la atención es el desmesurado tamaño de la nave. Si se compara al principio con la silueta de seres humanos, ese cohete es un verdadero monstruo. Ya se ve la gran cantidad de motores que incorpora.
Luego, el segundo problema es el viaje en sí. ¿Cuánta gente viaja? Parece que bastante. ¿Cómo mantener a ese grupo de personas durante el viaje, y una vez en Marte? No se ve. No se explica.
El aterrizaje en vertical es fantástico, pero ya se ha visto que es muy arriesgado. Yo no apostaría a aterrizar esa gigantesca masa así. Montaría un cohete auxiliar de aterrizaje.
Pero lo que más me preocupa es esto: ¿y el viaje de vuelta? Fíjese el lector que se ve a Marte dando muchas vueltas, y TERRAFORMANDO Marte. ¿Qué? ¿Pretenden terraformar Marte? De acuerdo. ¿Cómo? ¿Con esa gente que, aparentemente, no volverá nunca a la Tierra? ¿Alguien tiene una idea de lo que supone terraformar un planeta como Marte?
Como película de ciencia ficción me parece genial. Pero, de momento, si el lector me lo permite, voy a apostar el poco dinero que tengo al proyecto de la NASA. Modesto, sencillo, pero llevado a cabo con la experiencia de 70 años de investigación.
Es, como digo, mi opinión, nada más. Si alguien quiere comentar algo, alguna duda, estaré encantado de atenderle.
¿Eres amante de la astronáutica? ¿No conoces el proyecto Orión y/o el vector SLS de la NASA? Quieres que me enfade y saque mi pistola láser ¿verdad?
Bromas aparte, os puedo asegurar que estamos viviendo momentos importantes. Aquellos que inician una revolución. Y, como muchas revoluciones, llega en silencio, sin hacer ruido, sin que casi nadie sea consciente de ello. Pero estamos viviendo una revolución: la de la segunda conquista del espacio. Esta vez, el proyecto Orión de la NASA quiere llevarnos a la Luna, a Marte, y al cinturón de asteroides. Y lo está haciendo bien. Realmente bien.
Pero, como todos los grandes avances, los primeros pasos son construir los elementos básicos y probar su fiabilidad. Eso es lo que se está viviendo ahora. Por eso hablo de revolución silenciosa. Pero que nadie lo dude: están ahí, y el espacio es la última frontera.
¿Alguna duda de que el proyecto vaya a fracasar? Ya os lo adelanto yo: no fracasará. ¿Por qué? Sencillo: los chinos quieren la Luna para ellos. ¿Suena a broma? No lo es. Y Estados Unidos sabe que, o mueve ficha, o no la moverán en décadas. También rusos y japoneses, incluso la India, están por la labor, y asociaciones de estos países, sin olvidar Europa claro.
Se está produciendo una revolución. Pero ahora no se trata de plantar banderas, sino países, y nuevos territorios. China ya lo ha dicho: donde lleguen, aquello será territorio chino. Y no piensan perderse en tonterías. Estados Unidos y Rusia lo saben. Se ha abierto la veda. Y la caza va a ser dura, y va a durar décadas.
Bienvenidos al futuro. Un futuro que ya ha llegado. Y va a ser muy, muy emocionante. Vamos a por las palomitas. Van a hacer falta unas cuantas toneladas, estad seguros de ello.
Algunos artículos sobre el proyecto Orión de la NASA en este enlace.
Seguimos con el tema del viaje a Marte y las muchas dificultades que se presentan ante este nuevo reto de la humanidad, imprescindible como paso intermedio para su supervivencia. En este caso hablaré de enfermedades y cirugía en el espacio, temas que traté recientemente con una doctora en neurocirugía. Esta doctora participó en un seminario sobre alimentación y cirugía en los vuelos a Marte, y cómo enfrentarse a estos retos, en un espacio reducido, con medios reducidos, durante al menos dos años de viaje entre ida y vuelta, y en gravedad cero la mayor parte del tiempo. Vamos ya a ello, oye.
Puede que el vídeo que adjunto no sea muy emocionante, ni que levante pasiones como el fútbol o Gran Hermano, pero esto que se muestra aquí se llama futuro de la humanidad, y es el último y reciente test de los motores del SLS (Space Launch System), que será el cohete que impulse a la nave Orión hacia la Luna y a Marte.
El cohete tiene un 50% más de masa que el Saturno V, y es un vector capaz de poner en órbita una masa un 50% superior al cohete que mandó al ser humano en la Luna. Además, la cápsula permite que puedan ocuparla hasta seis tripulantes, aunque lo normal será que haya cuatro.
Naturalmente para ir a Marte, se deberán equipar módulos de habitabilidad para el viaje de ida y vuelta, la cápsula está destinada al reingreso a la Tierra.
Por cierto, ya se están eligiendo los astronautas, entre ellos la joven Alyssa Carson a la que sigo en Internet y con la que incluso he podido charlar alguna vez por Messenger, todo un honor poder conversar con un ser humano que se prepara para viajar a Marte desde hace cuatro años, y que ahora con quince tiene una carrera brillante y prometedora. Podéis seguirla en Facebook, y darle ánimos en su preparación.
Stephen Hawking acaba de decir que la humanidad tendrá que salir de la Tierra como máximo en mil años. Yo no le doy tanto tiempo. La pregunta no es si habrá que salir, sino cuándo. Y cuanto antes estemos listos, antes tendremos alguna posibilidad de supervivencia. Toda la humanidad está en la Tierra. Es hora de romper esa vieja costumbre, y comenzar a prepararse para convertir en hogar las estrellas.
Tenéis más información sobre el proyecto Orión de la NASA en este enlace.
Después del verano, y en relación al Barcelona AirSim Meeting, impartiré una charla que ya impartí en marzo en la Escuela de Ingeniería de Madrid, con el título: «Diseño y construcción de motores hiperlumínicos».
Sin embargo, no me olvidaré de un hecho muy importante: en 2018 despegará por primera vez el SLS (Space Launch System), un cohete con un 50% más de potencia que el Saturno V, y que tendrá como finalidad llevar al ser humano a Marte.
Naturalmente, en este primer vuelo, y los dos siguientes, volará sin tripulación, como se hace siempre. Pero en 2020 ya volará una tripulación de tres astronautas en el módulo Orión.
Se ha criticado el proyecto Orión porque, dicen, es una copia del proyecto Apollo. En la conferencia comentaré por qué eso no es así, aunque lo parezca, explicaré las razones técnicas y de ingeniería que lo mueven, y cuál es el futuro brillante de este proyecto, siempre que los próximos gobiernos estadounidenses lo sigan apoyando claro.
Os dejo con un render de lo que será el despegue de este monstruo llamado SLS, que actualmente está en fase de pruebas. Simplemente impresionante.
La vida a veces te da sorpresas. Preparando la conferencia del día 5 en Madrid, tenía un problema de confianza en cómo exponer futuros desarrollos para el viaje a las estrellas. Entonces, la universidad de California, en una presentación sobre tecnologías futuras de la NASA, no hace otra cosa que anunciar una nueva idea: un concepto de motor basado en un sistema de propulsión por luz. Es decir, un motor lumínico, basado en láser. O, dicho de otro modo, un motor que genera empuje con una linterna.
Dicho así queda un poco extraño, pero el principio como tal no es complejo: la luz no tiene masa, pero los fotones tienen momento, que se convierte en aceleración en el sentido contrario a su desplazamiento, siguiendo las conocidas leyes de Newton. Esto significa que, cuando llevamos en la mano una linterna, la luz emitida está generando un empuje por el lado opuesto.
De acuerdo, pero ¿viajar a Marte en solo tres días usando este principio? Esto significa acelerar, y desplazar, una nave, que tiene que tener un tamaño necesario de varias toneladas como mínimo, a velocidades relativistas, es decir, velocidades en las cuales los efectos relativistas son mensurables claramente, y, que de hecho, provocarían el famoso efecto de cambiar los relojes de esa nave, de una forma evidente.
Pero este es un tema menor. El tema importante es conseguir la energía necesaria para la aceleración, y, por supuesto, luego hay que decelerar, lo cual supone el mismo impulso pero en sentido contrario. No se trata de llegar a Marte, se trata de llegar y detenerse.
Téngase en cuenta que este principio es muy similar al de los motores de iones, pero usando fotones en su lugar.
Un tema apasionante, pero que requerirá de la resolución de muchos problemas inherentes a este concepto, y que a buen seguro no estará listo en décadas. Mientras tanto, seguiremos con nuestros motores químicos, de iones, y plasma.
Quién sabe, a lo mejor este es un anuncio real en unas décadas (del libro «Las entrañas de Nidavellir»)
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