Dos especies inteligentes sobre la Tierra

Si sois lectores de la saga, sabréis que Sandra defiende en una ocasión a un robot que está siendo maltratado. También se organiza una liga de defensa de los derechos de robots y androides, para evitar el abuso de los seres humanos.

¿Qué derechos tiene un robot? En cuanto a máquina, es un instrumento. Yo puedo darle una patada a mi portátil, y no me faltan ganas en ciertas ocasiones. También a mi coche, o a la lavadora. Pero ¿golpear a un robot, o a un androide? ¿Podemos torturarlos hasta que salten sus piezas en pedazos? ¿Qué ética se va a aplicar sobre robots y androides?

Probablemente mucha gente considere estas cuestiones absurdas. Antes, defender a los animales se consideraba absurdo. Hoy casi todos entendemos que un animal debe ser respetado (salvo algunos psicópatas, pero ese es otro tema).

Me gustaría animaros a hacer un ejercicio de empatía: ¿qué sentimientos despiertan en vosotros el vídeo adjunto? Sí, supongo que es de risa. Al fin y al cabo «es solo un robot».

Nosotros también somos robots, no lo olvidemos. Estamos basados en carbono, pero disponemos de un programa insertado en el ADN. Los robots lo llevan integrado en un circuito.

Hoy es solo un planteamiento. Pero ¿llegará un día en el que estas cuestiones se deban plantear a nivel legal? Yo estoy convencido de que así será. Los robots y androides están aquí. Van a entrar en la vida de muchos seres humanos, ya lo están haciendo en este momento. Su inteligencia artificial irá mejorando. Alguien dirá: «es solo software». Mi respuesta es: tú eres solo ADN evolucionado. Un androide es un ser evolucionado. Y hay una línea, una frontera, entre la máquina y la conciencia. El ser humano tardó millones de años atravesar esa línea. Los androides, puede que tarden solo décadas. ¿Qué haremos entonces? Sobre la Tierra no habrá una especie inteligente. Habrá dos. ¿Cómo conviviremos ambas especies?

Yo os adelanto mi respuesta: este vídeo no me gusta. Entiendo que son pruebas, de acuerdo. Son solo máquinas. ¿Y mañana? ¿Podremos decir lo mismo?

Teoría de cuerdas: la tormenta perfecta de la ciencia

Últimamente se habla mucho, y cada vez más, sobre la idea de que la teoría de cuerdas, una de las famosas “teorías de unificación”, sea un inmenso castillo de naipes en el aire, sin una base sólida. También se habla de si es necesario replantearse la base misma de qué es ciencia y qué no lo es. Si tenemos una gran teoría, que lo predice todo, pero de la que no se puede verificar nada, ¿qué tenemos? ¿La gran teoría final? ¿O una inmensa nube de argumentos imposibles de verificar, y que por lo tanto hay que descartar? Este es el problema de la ciencia de hoy día. Vamos a hablar de ello, si el amable lector lo desea por supuesto.

Ante todo, podemos decir que la teoría de cuerdas es la más compleja estructura matemático-física que se ha creado hasta el momento para explicar la naturaleza del universo. Nació hace unos cuarenta años, y desde entonces ha tenido varias versiones, siendo la versión “M” la última. Nadie sabe exactamente qué es la M. Probablemente no tenga nada que ver con Magneto, el malo de los X-Men. En todo caso, la teoría de cuerdas ha magnetizado recursos y personal durante cuatro décadas, pero sigue sin visos de ser la respuesta definitiva. Y quizás nunca lo sea. Vamos a intentar verlo en las siguientes líneas.

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Starshot, disparados a las estrellas

Recientemente, el gran fisico Stephen Hawking ha presentado un proyecto financiado por el millonario Yuri Milner, con el fin de mandar un grupo de pequeñas sondas a Alfa Centauri, a una distancia de 4,3 años luz de la Tierra. Este proyecto, de una ambición gigantesca, es una llamada a conocer el universo, pero también guarda un mensaje: debemos buscar nuestro lugar entre las estrellas. Y debemos hacerlo pronto.

Stephen Hawking es un hombre obsesionado con la humanidad y su futuro. Y obsesionado con la supervivencia de la humanidad. ¿Por qué? En realidad es muy sencillo, no hace falta ser el gran genio que él es. Simplemente, se trata de una evidencia clara: la humanidad no sobrevivirá a la Tierra. Y la Tierra no sobrevivirá para siempre. Luego, si la humanidad ha de tener una posibilidad de un futuro, este ha de tener lugar en las estrellas.

La gente vive sus vidas de forma cotidiana, sin darse cuenta, en la mayoría de los casos, de la precariedad de esta sociedad, y de la propia vida. Es normal, nadie en su sano juicio debería estar pensando en el fin del mundo constantemente. Pero también es cierto que todos, en mayor o menor medida, deberíamos reflexionar sobre la importancia de buscar una salida para la humanidad.

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¿Sexo en el espacio? Un asunto candente

Hoy traigo a este blog perdido en el espacio-tiempo una pregunta fundamental y crítica para todo ser humano y el futuro de la galaxia. La pregunta es: ¿se pueden mantener relaciones sexuales en el espacio?

La pregunta no es baladí. Hace ya muchos años que los seres humanos viven en el espacio,a veces temporadas importantes en las estaciones espaciales. Han convivido hombres y mujeres, e incluso un matrimonio. Qué casualidad, un matrimonio en el espacio. ¿Por qué mandan exactamente a un matrimonio al espacio? Exacto: piensa mal y acertarás.

Pero bueno, hablando en serio, el tema es más importante de lo que pueda parecer para los futuros viajes espaciales. Lejos de esas tonterías y represiones absurdas que plantean muchos con el sexo, lo cierto es que se trata de una actividad natural, que además tiene importantes efectos beneficiosos en el ser humano. No en vano nacimos para reproducirnos, desde un punto de vista biológico por supuesto. Si no hay sexo, no hay niños. Pero además, el sexo es necesario para mantener una infinidad de parámetros físicos y psíquicos en sus valores correctos.

Mantener relaciones sexuales en el espacio tiene varias consecuencias. La primera: en el espacio nadie puede oír tus gritos. Eso sería una ventaja en este caso. Pero atención, porque habría importantes problemas: los fluidos corporales tenderían a mantenerse en su lugar, la sudoración volaría por toda la sala, y el acto sexual demostraría de forma empírica el efecto de acción y reacción que tan bien describió Newton, y que mandaría a los amantes disparados a cada lado de la nave.

Todos estos elementos, y muchos más, se comentan en el enlace adjunto. Y, por cierto, las agencias espaciales nunca han querido hablar de si ha habido sexo en el espacio. Pero que nadie lo dude: seguro que ha habido no uno, sino varios experimentos. Y es que los astronautas, sin ninguna duda entrenados para cualquier contingencia, habrán tomado este asunto como verdaderos astronautas e investigadores. Todo por la ciencia. Por supuesto.

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Scarlett, tú eres mi amor; cibernético

En la historia de la ciencia ficción, la robótica (palabra inventada por el maestro Isaac Asimov) ha sido una constante. La fascinación por los «seres mecánicos» siempre ha creado grandes expectativas. Pero es el siglo XX, y por supuesto el XXI, cuando estamos viendo grandes logros en esta materia.

En la saga Aesir-Vanir, uno de los personajes principales es Sandra, un androide avanzado que vive una serie de aventuras a lo largo de los libros de lo que he dado en llamar «la saga de Sandra», compuesta por «Operación Fólvangr», «Las cenizas de Sangetall», «Las entrañas de Nidavellir» y «La insurrección de los Einherjar».

En «Ángeles de Helheim» aparece brevemente otro androide similar, un modelo algo inferior, llamado Nerea. Sandra y Nerea comparten algo en común: son androides con aspecto femenino, lo cual causa entusiasmo entre la población masculina, y en parte de la población femenina. Pero esa es precisamente la idea de sus diseñadores. Estos son androides de infiltración y combate, y usan el sexo y la atracción sexual como un arma más para obtener información. Algo tan viejo como la humanidad, pero llevado a cabo por máquinas que no se preocupan por los pequeños detalles de la moral humana.

Para corroborar la fascinación que crean los robots, la imagen adjunta es la de un robot que ha creado un entusiasta de la robótica. Enamorado de Scarlett Johansson, ha creado una copia de la misma. No es ella. Pero atención: en el futuro, podríamos llegar a confundirlas. Es cuestión de años y avances en la tecnología y la IA.

¿Por qué no? Veamos un anuncio: «Señor, señora: ¿le gusta Brad Pitt? ¿Le gusta Charlize Theron? Nosotros le hacemos una copia idéntica, con su personalidad y su aspecto, pero sin tener que pagarle el divorcio, y pudiendo darle al botón de apagado si molesta. No se queja, no protesta, y te deja hacer tus cosas cuando quieras, sea jugar a la consola, ver el futbol, o salir de compras». Sí. Suena un poco machista, pero ya sabéis: la publicidad es machista, y usa el machismo para captar la atención.

El mundo va a cambiar mucho con los robots, aunque en este caso deberíamos hablar de androides. Es cuestión de tiempo. Asimov ya escribió impresionantes historias. Él no pudo llegar a verlo. Nosotros es posible que veamos el inicio de una nueva era de hombres y robots viviendo en armonía. Bueno; casi en armonía. En la imagen, la Scarlett Robot. Hola guapa: ¿te apetece una actualización del sistema en mi casa?

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Androide Scarlett Johansson

El mito del mito de la evolución

Hoy me he desayunado en un foro americano con la típica historia de que «la evolución no existe», o que «la evolución es solo una teoría». Luego por supuesto han llegado los clásicos argumentos completamente superados que quieren hacernos entender que no existe la evolución, y que somos como somos desde el primer día.

Estas corrientes e ideas suelen venir sobre todo de Estados Unidos, país tecnológicamente avanzado, pero que culturalmente está volviendo a la Edad Media. Donald Trump es un ejemplo de cómo un hombre ignorante, fracasado, e incapaz, además de racista y xenófobo, puede movilizar a millones de personas por su causa.

Bien, pues vayamos a los hechos. Y el primero es que una teoría no es una idea que supuestamente podría llegar a explicar algo, como en las películas de detectives. En ciencia, una teoría es un conjunto de pruebas que, unidas, demuestran fehacientemente algo. La teoría de la gravedad no es discutida. Al menos, no veo a nadie diciendo lo contrario. Nadie en su sano juicio se sube a un puente de 500 metros y se tira, porque sabe lo que va a ocurrir. Lo mismo ocurre con la evolución. Hay tantas pruebas de que es cierta, que solo una obcecación absoluta en ideas superadas puede hacer que un individuo siga pensando que fuimos creados desde el primer día con nuestro natural aspecto.

Pero tengo una noticia peor: si el ser humano se creó como es, ¿por qué la Tierra existió durante cuatro mil millones de años sin seres humanos? Respuesta: porque la Tierra solo tiene 4000 mil años, no 4 mil millones. Y entonces es cuando ya, uno se retira en silencio dándolo por imposible.

Pero queda otra pregunta: ¿por qué el universo es tan grande, si solo hay vida en la Tierra? La respuesta, como siempre, es hilarante: porque se decidió así. Porque ha de ser así. ¿De verdad esa es la respuesta? ¿De verdad tenemos que aceptar eso como una verdad absoluta?

La pena es que este planeta se muere. La sexta extinción está en marcha, según se desprende de los datos actuales, y la humanidad podría extinguirse también. El 99% de las especies que han vivido en la Tierra se han extinguido. Nosotros no somos distintos. Nuestro orgullo no salvará la Tierra, ni al ser humano.

Cuando todo sea polvo y viento, y cuando caigan los últimos edificios en ruinas por todo el planeta, la Tierra se recuperará. Nuevas especies aparecerán, por evolución de las supervivientes, y poblarán la Tierra. Y puede que, algún día, alguna de ellas se pregunte: ¿dé dónde venimos? ¿Qué somos? Sinceramente, espero que ellos tengan más suerte que nosotros.

Son cuatro fuerzas, no cuatrocientas

Cuando se habla del universo, mucha gente se refiere a «energías positivas» y «energías negativas». En realidad, están hablando de estados de ánimo. Por ejemplo, cuando nos sentimos pletóricos para emprender algún trabajo, estamos rodeados de «energía positiva». Pero, cuando sentimos depresión, es porque estamos siendo influenciados por alguna «energía negativa».

La energía, la materia, y las fuerzas del universo, en el mundo de la ciencia, no pueden medirse en base a esos valores subjetivos y personales. Si los aviones vuelan, si los teléfonos llaman, si los ordenadores procesan información, no es por una energía o una fuerza indeterminada.

Aquí, en este esquema adjunto, podemos ver las cuatro fuerzas fundamentales que conocemos. Son las encargadas de transmitir y dar forma a las estructuras del universo, materia y energía como un todo, ya que, no lo olvidemos, la materia no es sino una forma concentrada de energía, tal como expresa la ecuación más famosa de la historia, E=mc2, de Albert Einstein.

Lo más curioso de todo esto es la gran cantidad de individuos que no creen que este esquema sea cierto, y que todo es un invento de los científicos. Pero usan la tecnología y la ciencia en su vida diaria, ignorantes de que es gracias a esos conocimientos que el mundo tecnológico actual funciona. Y que gracias a ello, pueden dar a conocer sus absurdas teorías sobre energías y fuerzas que nunca existieron.

El problema no es hablar de «espíritu positivo» o «energía positiva» como un concepto. Todos lo hacemos. Hay que tener buenas ondas, buena energía, buen rollo, son expresiones que usamos comúnmente, y son muy útiles, y ciertas. Pero son subjetivas. Lo que para mí es positivo para otro puede ser negativo, o puede cambiar de un día a otro según el estado anímico. La ciencia no puede funcionar con estados anímicos, ni con sensaciones.

Por cierto, estas son las cuatro fuerzas conocidas, pero podría haber más. Algunas ideas recientes en ciencia identifican una quinta fuerza, y ello tendría importantes consecuencias para seguir comprendiendo el universo. Porque, no nos engañemos: la ciencia puede que nunca nos dé la verdad absoluta. Pero nos acercará a ella cada día más. Yo me conformo con eso. Prefiero una verdad limitada pero tangible, a otra absoluta y completamente indemostrable.

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La quimera de la igualdad hombre-mujer

Hace unos días consulté una entrada en Facebook con fotos de mujeres denunciando actitudes machistas, sean provocaciones verbales, piropos, especialmente los agresivos, pero todo piropo es un insulto, cuando no tocamientos, persecuciones, acusaciones de “ir provocando” por llevar una falda que no es lo suficientemente larga, o el típico “ a los hombres también les pasa y no dicen nada”.

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Puertas traseras, por las que entran el que quiera

Estos días se ha hablado mucho de un iPhone y de Apple. El FBI quería que Apple le permitiese acceder al teléfono, al pensar que podía haber información vital sobre un reciente ataque terrorista. Apple se ha opuesto, explicando que no se puede crear un sistema que rompa la seguridad de los teléfonos. No porque no sea posible. Sino porque no sería ético. El debate, por supuesto, ha sido candente. Y muy interesante. Algunos acusaban a Apple de estar al lado de los terroristas. Lamentable.

La idea final del FBI, y de otros organismos públicos, es que todos los teléfonos tengan lo que se conoce como una puerta trasera. Una forma de acceder a los datos de cualquier teléfono, tablet, o cualquier otro dispositivo. También, obligar a que whatsapp y otros sistemas no encripten la información, para que pueda ser interceptada por el gobierno. Mucha gente está de acuerdo con esto. La seguridad tiene prioridad ante la libertad.
Traigo malas noticias. Este asunto, aunque parezca nuevo, tiene miles de años. Cualquier organismo que pueda usar la información para el bien, la puede usar para otros fines. Porque no existe el bien, o el mal. Existe la libertad del individuo a tener una privacidad que debe ser respetada.

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Filosofía, la naturaleza de las cosas

Me gustaría comenzar la semana con una reflexión de Immanuel Kant, una de las grandes mentes de la historia de la filosofía. La filosofía, esa asignatura denostada, olvidada, que enseña a pensar, a reflexionar, a construir ideas.

Sí, así es. La filosofía no solo es importante, es fundamental para aprender a conocer el mundo. Porque las ciencias, y las letras, nos enseñan los aspectos concretos del universo. Pero la filosofía nos enseña cómo conocer y entender el universo, y más importante, por qué es importante aprender a pensar, y a conocer, el universo. La filosofía es la raíz del conocimiento, la materia prima que permite construir el resto de conocimientos. Si no aprendemos a pensar, solo llenamos la mente de datos, de cifras, pero no aprendemos a entender lo más importante: por qué. Por qué las cosas son como son. Por qué somos como somos, y cómo podemos cambiar, y mejorar.

Las computadoras almacenan datos. Nosotros, debemos comprender el origen de esos datos, su naturaleza, y su utilidad. Eso es lo que nos diferencia de las computadoras. Y eso nos lo da la filosofía. Sacar la filosofía de los colegios convierte a los chicos en computadoras vivas. Son simples almacenes de datos, que aprenden las materias, pero no entienden por qué, ni con qué finalidad, es importante aprender.

El conocimiento obtenido gracias a la filosofía nos hace mejores, y nos enseña que, a veces, podemos cometer errores. Y, una vez aprendido que cometemos errores, podemos intentar subsanarlos. A veces podremos. Otras veces no. Pero no hay nada peor en un ser humano que permanecer en el error y en la ignorancia. Porque su ser estará atrapado para siempre en un mundo pequeño y rígido, incapaz de aprender, y de progresar. Cambiar de opinión no es una derrota: es la más grande de las victorias. No tengamos miedo de reconocer nuestros errores. Tengamos miedo de creer que sabemos toda la verdad. La filosofía no nos hará mejores por sí misma. Pero nos ayudará. Y habremos dado el primer paso. Y el más difícil de todos.

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