Alice Bossard. Es solo amor

Este es el primer relato de “Alice Bossard: historias de una cibercriminal” tras la publicación del prólogo. Dicho prólogo puede leerse en este enlace. Cada relato es independiente. Pero, ¿qué sabemos de Alice?

Alice Bossard es una joven nacida en 2036 en Amiens, Francia. Tal como se narra en la novela “Las cenizas de Sangetall”, Alice fue alterada genéticamente desde su concepción por una empresa especializada en genómica llamada Genlife, patrocinada por la agencia intergubernamental de seguridad, la Global Security Agency (G.S.A.), con el fin de estudiar el desarrollo y evolución de diversas modificaciones genéticas, que permitan crear un nuevo tipo de seres humanos más capaces, y que sufran una menor incidencia de enfermedades. Genlife busca eliminar la enfermedad de cualquier tipo o naturaleza, siendo las enfermedades genéticas su objetivo principal.

Estos relatos, ambientados en un futuro cercano, principalmente en Estados Unidos, tienen un importante tono costumbrista, aunque se combinen con escenas de acción en algunas situaciones. Algo parecido a lo que ocurre con “Sandra. Relatos perdidos“, lo que se busca en estos relatos es el diálogo especialmente, y la exploración de las almas de los personajes. Porque incluso Sandra puede tener un alma interior, algo que se va descubriendo a lo largo de los ocho libros que narran su historia.

Este relato empieza en el bar que frecuentaba Vasyl Pavlov tiempo atrás, y que ahora es el refugio de Sandra, donde guarda antiguos amigos, y recuerdos del único hombre que la respetó y la quiso sin prejuicios ni condiciones…

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De libertad y seguridad

Se habla mucho de libertad. Y de falta de libertad. De la libertad con la que nacemos. Y de la libertad que nos dan por haber nacido en este o aquel lugar.

Pero el concepto de libertad es mucho más complejo. La libertad se usa como moneda de cambio de los gobiernos para ajustar el tono y entusiasmo de los pueblos. Un gobierno en elecciones o en minoría hablará de libertad. Uno con mayoría absoluta, o absolutamente seguro de no estar equivocado, hablará de seguridad. Lo más curioso es que un mismo gobierno puede transitar de uno a otro estado en función de sus intereses.

Nos venden libertad para dar una imagen amable de gobierno. Y nos venden seguridad para que nos sintamos protegidos, como el niño se siente cuidado en el regazo de la madre. Lo cierto es que estas dos monedas, libertad y seguridad, son solo las dos caras de una misma moneda. Cuanto más tienes de una, más se pierde la otra. El factor decisivo es buscar el equilibrio ideal. Pero eso es algo que raramente sucede.

Pero la libertad que nos ofrecen está adulterada por los intereses de gobiernos y leyes. La libertad del político sonriente esconde una sola verdad: la obtención de poder, el control de las masas, y el deseo de controlar todos los aspectos de la población. Usando para ello cualquier medio al alcance de ese gobierno. Actualmente, por supuesto, todas las tecnologías disponibles. Así, el control es total. Y la libertad es solo un escaparate lleno de figuras vacías sonrientes que no dicen nada más que lo que queremos escuchar.

¿Qué nos queda? Nuestra propia libertad. La que nos damos a nosotros mismos. La que hemos aprendido a conocer. La que nos dice cuándo alguien, sea una persona, una institución, quien sea, nos vende un sueño, o realmente nos ofrece una oportunidad. Ocurre, algunas veces, pero son pocas. Es tarea nuestra reconocer el momento en el que alguien nos ofrece verdadera libertad. Pero, para eso, deberemos ser libres primero.

El orden, la justicia, la libertad, la democracia, son solo palabras huecas. Si no se practican de verdad, son solo una imagen, una ilusión, una mentira gigantesca para ocultarnos la última verdad: que estamos en sus manos, y que no nos van a soltar.

Por eso, debemos aprender a ser libres. Por nosotros mismos. Sin interferencias. Sin ruidos externos. Solo nosotros y la verdad. Ese es camino para empezar a conocer la realidad. El único camino. De verdad.

scott_nidavellir