Cinco motivos para dejar las redes sociales

Hoy quiero ser breve e ir al grano, básicamente porque estoy en mi yate de 30 metros de eslora y tengo el masaje a punto para combatir el estrés de no dar ni golpe durante 24 horas al día.

Pero bueno, hablando un poco más en serio, sigue mi particular cruzada contra las redes sociales, que ya comencé hace un tiempo, y que no son una mala idea, pero se han convertido en un lugar donde el odio se aplaude, la incompetencia se premia, la ignorancia es abrazada, y la desinformación es constante. Pero quiero entrar en los detalles importantes:

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Alice Bossard. Es solo amor

Este es el primer relato de “Alice Bossard: historias de una cibercriminal” tras la publicación del prólogo. Dicho prólogo puede leerse en este enlace. Cada relato es independiente. Pero, ¿qué sabemos de Alice?

Alice Bossard es una joven nacida en 2036 en Amiens, Francia. Tal como se narra en la novela “Las cenizas de Sangetall”, Alice fue alterada genéticamente desde su concepción por una empresa especializada en genómica llamada Genlife, patrocinada por la agencia intergubernamental de seguridad, la Global Security Agency (G.S.A.), con el fin de estudiar el desarrollo y evolución de diversas modificaciones genéticas, que permitan crear un nuevo tipo de seres humanos más capaces, y que sufran una menor incidencia de enfermedades. Genlife busca eliminar la enfermedad de cualquier tipo o naturaleza, siendo las enfermedades genéticas su objetivo principal.

Estos relatos, ambientados en un futuro cercano, principalmente en Estados Unidos, tienen un importante tono costumbrista, aunque se combinen con escenas de acción en algunas situaciones. Algo parecido a lo que ocurre con “Sandra. Relatos perdidos“, lo que se busca en estos relatos es el diálogo especialmente, y la exploración de las almas de los personajes. Porque incluso Sandra puede tener un alma interior, algo que se va descubriendo a lo largo de los ocho libros que narran su historia.

Este relato empieza en el bar que frecuentaba Vasyl Pavlov tiempo atrás, y que ahora es el refugio de Sandra, donde guarda antiguos amigos, y recuerdos del único hombre que la respetó y la quiso sin prejuicios ni condiciones…

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Transgénicos humanos: la nueva etapa evolutiva

Hace unos días surgió una nueva noticia sobre una sofisticada técnica de manipulación del ADN, que permita recombinar los nucleótidos, modificando su posición, o insertando y eliminando los que sean necesarios, para crear una secuencia distinta a la original establecida. Esto se traduce, nunca mejor dicho, en que las proteínas generadas por las instrucciones del ADN van a ser distintas, y se va a crear un organismo distinto del original. El ADN se convierte en un gigantesco puzzle que puede montarse y desmontarse molécula a molécula.

En términos de biología molecular, es el sueño dorado de los científicos: poder crear seres humanos a la carta. No ya tan solo solucionar problemas de daños genéticos, como pueda ser una enfermedad basada en el ADN, sino poder construir nuevos seres humanos mejorados.

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Manipulación genética y libre albedrío

¿Ha engañado usted a su pareja alguna vez? ¿Tiene adicción al alcohol o los juegos de azar? Si la respuesta es positiva, no se preocupe; no está todo perdido. Puede usted responsabilizar de ello a la dopamina, y concretamente, a un receptor de la dopamina, el D4 (DRD4).

Al parecer, las personas que disponen de una variante concreta del gen DRD4 son más dados a ser infieles a su pareja, también a sufrir adicción a juegos y al alcohol. Esto nos plantea dos preguntas: ¿es cierto que existe el libre albedrío? En este caso puede parecer que no. Si somos infieles, no es porque queramos, es porque no podemos evitarlo. Si somos adictos al juego, es porque así lo marca nuestro código genético. Y si eso es así, ¿se nos puede hacer responsable de nuestros actos?

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