Gran éxito de la sonda LISA Pathfinder

Sigo desde sus orígenes el proyecto LISA Pathfinder, ya que me parece un experimento que se sale de lo estándar por tener varios elementos que requieren tamaña precisión, que parece asombroso que puedan darse con éxito.

Pero así es, y con una precisión todavía mayor de la esperada. LISA es un proyecto para colocar tres sondas en tres de los lagrangianos del sistema Tierra-Sol. Los lagrangianos son cinco puntos que se dan entre dos cuerpos en equilibrio gravitatorio, en donde la fuerza de la gravedad permite un equilibrio de la caída libre de grandísima precisión. Esto quiere decir que, en esos puntos, un cuerpo se halla perfectamente suspendido, sin perturbaciones, excepto las que provoquen las ondas gravitatorias.

¿Por qué es importante este equilibrio? Porque permitirá que las tres sondas, separadas por aproximadamente un millón de kilómetros, puedan detectar ondas gravitatorias.

Sí, ya se han detectado en la Tierra, pero LISA va a ser capaz de detectarlas con mucha mayor precisión, y por lo tanto estudiarlas con un nivel de detalle sin precedentes. ¿Qué nivel? Teniendo en cuenta que esta sonda actual, que es un test, ya trabaja a nivel de femtómetros, podemos hacernos una idea de la impresionante precisión del instrumento. Algo que está sin duda en la frontera de la física, y un éxito sin igual en la historia de la ciencia.

Queda mucho camino por recorrer, pero es evidente que el sistema funciona. Ahora se abre una puerta inmensa al conocimiento de las ondas gravitatorias. Quién sabe qué maravillas nos esperan ahí fuera. Más información pillando en la imagen.

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Las tres sondas del proyecto LISA en su configuración final, con los láser e interferómetros en marcha

El tiempo hasta encontrar vida en otros mundos

Esta semana la NASA ha anunciado 1284 nuevos planetas descubiertos. Nueve de ellos son de un tamaño similar a la Tierra, y se encuentran en la zona habitable. La pregunta no es si hay vida fuera, sino cuándo será detectada.

¿Cuánto falta para tener constancia de vida en otros mundos? De forma indirecta, en realidad no mucho. Las nuevas generaciones de sondas y sistemas de proceso de señal e imágenes van a procesar no miles, sino cientos de miles de planetas, de tamaños similares a la Tierra, ahora difíciles de detectar. La forma de detectar vida en esos planetas requiere del análisis del espectro de las atmósferas de esos planetas. De un modo similar a cómo se detectaron los los elementos del Sol, este sistema permitirá conocer que atmósferas son probables lugares con vida.

Para ello, se analiza la atmósfera y sus compuestos, y el tipo de planeta que la contiene. Los planetas con vida tienen todos ellos una firma especial: una atmósfera alterada por la actividad metabólica de los organismos que la pueblan. El proceso pasa por una atmósfera inicial que genera vida, luego esta vida transforma la atmósfera, y, finalmente, se desarrolla una segunda generación de organismos capacitados para esa nueva vida. Los organismos originales no desaparecen, pero quedan supeditados a áreas donde se mantienen las condiciones iniciales del planeta.

De este modo, no pasarán más de diez años, puede que menos, para poder tener datos confirmados de vida extraterrestre. Esto por supuesto provocará las clásicas controversias filosóficas, religiosas, y éticas que siempre traen los grandes descubrimientos. Pero también abrirá las puertas a la esperanza. Si hay vida microscópica fuera, hay lugares donde quizás podamos vivir. Incluso una galaxia que compartir. Y eso será una puerta que se abre para el futuro de la humanidad. Merecerá la pena ese viaje. Sin ninguna duda.

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Robots asesinos, o cómo perder el tiempo

Cuando tenía 10 años, una profesora me dijo, y lo recuerdo perfectamente: «Iñaki, siempre estás en las nubes. Eres un caso perdido». Y tenía razón. Pero, afortunadamente, no soy el único en este planeta.

Un grupo de «expertos» de la ONU se han reunido para hablar ni más ni menos que de «robots asesinos» y de cómo deben ser usados. Algunos dijeron que, como toda arma, cuanto más daño, mejor. Los países que sufren estas armas se opusieron a su uso, por supuesto.

He estado revisando en Google Maps y en otras webs la zona de la ONU, para ver dónde colocan los cerebros cuando estos políticos entran en el edificio, pero no he visto ningún lugar o estancia. Esto lleva a dos conclusiones: o bien entran con sus cerebros dentro, y no saben usarlos, o bien no tienen cerebro, y por lo tanto no es necesario depositarlo en sitio alguno. Me inclino por la segunda opción.

Hablar de robots asesinos y de la ética y/o moral de estas máquinas es como decir que te pongo una Beretta en la cabeza y te pego un tiro, pero lo hago con toda la responsabilidad, leyes internacionales aplicables, y seguridad máxima de que no estoy transgrediendo ninguna norma legal, ni el tratado de Ginebra, ni nada parecido. Te pego el tiro, pero lo hago con la ley en la mano, así que haz el favor de morirte de forma igualmente legal y acorde a la normativa internacional.

Las máquinas matan. Sean llevadas en una mano, o controladas a distancia. Que posean una IA no significa nada, excepto que han sido programadas. No existe diferencia entre apretar un gatillo, o dar una orden a un software para que dispare. Como dijo HAL, en 2001, la responsabilidad última es siempre del ser humano. Y no hay nada nuevo bajo el Sol, solo una forma de matar más cómoda y directa. Y así vamos. Voy a buscar el cerebro de esta buena gente, deben de haberlo dejado en algún lugar del infierno…

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Un T-800… Más o menos.

Dos especies inteligentes sobre la Tierra

Si sois lectores de la saga, sabréis que Sandra defiende en una ocasión a un robot que está siendo maltratado. También se organiza una liga de defensa de los derechos de robots y androides, para evitar el abuso de los seres humanos.

¿Qué derechos tiene un robot? En cuanto a máquina, es un instrumento. Yo puedo darle una patada a mi portátil, y no me faltan ganas en ciertas ocasiones. También a mi coche, o a la lavadora. Pero ¿golpear a un robot, o a un androide? ¿Podemos torturarlos hasta que salten sus piezas en pedazos? ¿Qué ética se va a aplicar sobre robots y androides?

Probablemente mucha gente considere estas cuestiones absurdas. Antes, defender a los animales se consideraba absurdo. Hoy casi todos entendemos que un animal debe ser respetado (salvo algunos psicópatas, pero ese es otro tema).

Me gustaría animaros a hacer un ejercicio de empatía: ¿qué sentimientos despiertan en vosotros el vídeo adjunto? Sí, supongo que es de risa. Al fin y al cabo «es solo un robot».

Nosotros también somos robots, no lo olvidemos. Estamos basados en carbono, pero disponemos de un programa insertado en el ADN. Los robots lo llevan integrado en un circuito.

Hoy es solo un planteamiento. Pero ¿llegará un día en el que estas cuestiones se deban plantear a nivel legal? Yo estoy convencido de que así será. Los robots y androides están aquí. Van a entrar en la vida de muchos seres humanos, ya lo están haciendo en este momento. Su inteligencia artificial irá mejorando. Alguien dirá: «es solo software». Mi respuesta es: tú eres solo ADN evolucionado. Un androide es un ser evolucionado. Y hay una línea, una frontera, entre la máquina y la conciencia. El ser humano tardó millones de años atravesar esa línea. Los androides, puede que tarden solo décadas. ¿Qué haremos entonces? Sobre la Tierra no habrá una especie inteligente. Habrá dos. ¿Cómo conviviremos ambas especies?

Yo os adelanto mi respuesta: este vídeo no me gusta. Entiendo que son pruebas, de acuerdo. Son solo máquinas. ¿Y mañana? ¿Podremos decir lo mismo?

Teoría de cuerdas: la tormenta perfecta de la ciencia

Últimamente se habla mucho, y cada vez más, sobre la idea de que la teoría de cuerdas, una de las famosas “teorías de unificación”, sea un inmenso castillo de naipes en el aire, sin una base sólida. También se habla de si es necesario replantearse la base misma de qué es ciencia y qué no lo es. Si tenemos una gran teoría, que lo predice todo, pero de la que no se puede verificar nada, ¿qué tenemos? ¿La gran teoría final? ¿O una inmensa nube de argumentos imposibles de verificar, y que por lo tanto hay que descartar? Este es el problema de la ciencia de hoy día. Vamos a hablar de ello, si el amable lector lo desea por supuesto.

Ante todo, podemos decir que la teoría de cuerdas es la más compleja estructura matemático-física que se ha creado hasta el momento para explicar la naturaleza del universo. Nació hace unos cuarenta años, y desde entonces ha tenido varias versiones, siendo la versión “M” la última. Nadie sabe exactamente qué es la M. Probablemente no tenga nada que ver con Magneto, el malo de los X-Men. En todo caso, la teoría de cuerdas ha magnetizado recursos y personal durante cuatro décadas, pero sigue sin visos de ser la respuesta definitiva. Y quizás nunca lo sea. Vamos a intentar verlo en las siguientes líneas.

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Starshot, disparados a las estrellas

Recientemente, el gran fisico Stephen Hawking ha presentado un proyecto financiado por el millonario Yuri Milner, con el fin de mandar un grupo de pequeñas sondas a Alfa Centauri, a una distancia de 4,3 años luz de la Tierra. Este proyecto, de una ambición gigantesca, es una llamada a conocer el universo, pero también guarda un mensaje: debemos buscar nuestro lugar entre las estrellas. Y debemos hacerlo pronto.

Stephen Hawking es un hombre obsesionado con la humanidad y su futuro. Y obsesionado con la supervivencia de la humanidad. ¿Por qué? En realidad es muy sencillo, no hace falta ser el gran genio que él es. Simplemente, se trata de una evidencia clara: la humanidad no sobrevivirá a la Tierra. Y la Tierra no sobrevivirá para siempre. Luego, si la humanidad ha de tener una posibilidad de un futuro, este ha de tener lugar en las estrellas.

La gente vive sus vidas de forma cotidiana, sin darse cuenta, en la mayoría de los casos, de la precariedad de esta sociedad, y de la propia vida. Es normal, nadie en su sano juicio debería estar pensando en el fin del mundo constantemente. Pero también es cierto que todos, en mayor o menor medida, deberíamos reflexionar sobre la importancia de buscar una salida para la humanidad.

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¿Sexo en el espacio? Un asunto candente

Hoy traigo a este blog perdido en el espacio-tiempo una pregunta fundamental y crítica para todo ser humano y el futuro de la galaxia. La pregunta es: ¿se pueden mantener relaciones sexuales en el espacio?

La pregunta no es baladí. Hace ya muchos años que los seres humanos viven en el espacio,a veces temporadas importantes en las estaciones espaciales. Han convivido hombres y mujeres, e incluso un matrimonio. Qué casualidad, un matrimonio en el espacio. ¿Por qué mandan exactamente a un matrimonio al espacio? Exacto: piensa mal y acertarás.

Pero bueno, hablando en serio, el tema es más importante de lo que pueda parecer para los futuros viajes espaciales. Lejos de esas tonterías y represiones absurdas que plantean muchos con el sexo, lo cierto es que se trata de una actividad natural, que además tiene importantes efectos beneficiosos en el ser humano. No en vano nacimos para reproducirnos, desde un punto de vista biológico por supuesto. Si no hay sexo, no hay niños. Pero además, el sexo es necesario para mantener una infinidad de parámetros físicos y psíquicos en sus valores correctos.

Mantener relaciones sexuales en el espacio tiene varias consecuencias. La primera: en el espacio nadie puede oír tus gritos. Eso sería una ventaja en este caso. Pero atención, porque habría importantes problemas: los fluidos corporales tenderían a mantenerse en su lugar, la sudoración volaría por toda la sala, y el acto sexual demostraría de forma empírica el efecto de acción y reacción que tan bien describió Newton, y que mandaría a los amantes disparados a cada lado de la nave.

Todos estos elementos, y muchos más, se comentan en el enlace adjunto. Y, por cierto, las agencias espaciales nunca han querido hablar de si ha habido sexo en el espacio. Pero que nadie lo dude: seguro que ha habido no uno, sino varios experimentos. Y es que los astronautas, sin ninguna duda entrenados para cualquier contingencia, habrán tomado este asunto como verdaderos astronautas e investigadores. Todo por la ciencia. Por supuesto.

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El mito del mito de la evolución

Hoy me he desayunado en un foro americano con la típica historia de que «la evolución no existe», o que «la evolución es solo una teoría». Luego por supuesto han llegado los clásicos argumentos completamente superados que quieren hacernos entender que no existe la evolución, y que somos como somos desde el primer día.

Estas corrientes e ideas suelen venir sobre todo de Estados Unidos, país tecnológicamente avanzado, pero que culturalmente está volviendo a la Edad Media. Donald Trump es un ejemplo de cómo un hombre ignorante, fracasado, e incapaz, además de racista y xenófobo, puede movilizar a millones de personas por su causa.

Bien, pues vayamos a los hechos. Y el primero es que una teoría no es una idea que supuestamente podría llegar a explicar algo, como en las películas de detectives. En ciencia, una teoría es un conjunto de pruebas que, unidas, demuestran fehacientemente algo. La teoría de la gravedad no es discutida. Al menos, no veo a nadie diciendo lo contrario. Nadie en su sano juicio se sube a un puente de 500 metros y se tira, porque sabe lo que va a ocurrir. Lo mismo ocurre con la evolución. Hay tantas pruebas de que es cierta, que solo una obcecación absoluta en ideas superadas puede hacer que un individuo siga pensando que fuimos creados desde el primer día con nuestro natural aspecto.

Pero tengo una noticia peor: si el ser humano se creó como es, ¿por qué la Tierra existió durante cuatro mil millones de años sin seres humanos? Respuesta: porque la Tierra solo tiene 4000 mil años, no 4 mil millones. Y entonces es cuando ya, uno se retira en silencio dándolo por imposible.

Pero queda otra pregunta: ¿por qué el universo es tan grande, si solo hay vida en la Tierra? La respuesta, como siempre, es hilarante: porque se decidió así. Porque ha de ser así. ¿De verdad esa es la respuesta? ¿De verdad tenemos que aceptar eso como una verdad absoluta?

La pena es que este planeta se muere. La sexta extinción está en marcha, según se desprende de los datos actuales, y la humanidad podría extinguirse también. El 99% de las especies que han vivido en la Tierra se han extinguido. Nosotros no somos distintos. Nuestro orgullo no salvará la Tierra, ni al ser humano.

Cuando todo sea polvo y viento, y cuando caigan los últimos edificios en ruinas por todo el planeta, la Tierra se recuperará. Nuevas especies aparecerán, por evolución de las supervivientes, y poblarán la Tierra. Y puede que, algún día, alguna de ellas se pregunte: ¿dé dónde venimos? ¿Qué somos? Sinceramente, espero que ellos tengan más suerte que nosotros.

Son cuatro fuerzas, no cuatrocientas

Cuando se habla del universo, mucha gente se refiere a «energías positivas» y «energías negativas». En realidad, están hablando de estados de ánimo. Por ejemplo, cuando nos sentimos pletóricos para emprender algún trabajo, estamos rodeados de «energía positiva». Pero, cuando sentimos depresión, es porque estamos siendo influenciados por alguna «energía negativa».

La energía, la materia, y las fuerzas del universo, en el mundo de la ciencia, no pueden medirse en base a esos valores subjetivos y personales. Si los aviones vuelan, si los teléfonos llaman, si los ordenadores procesan información, no es por una energía o una fuerza indeterminada.

Aquí, en este esquema adjunto, podemos ver las cuatro fuerzas fundamentales que conocemos. Son las encargadas de transmitir y dar forma a las estructuras del universo, materia y energía como un todo, ya que, no lo olvidemos, la materia no es sino una forma concentrada de energía, tal como expresa la ecuación más famosa de la historia, E=mc2, de Albert Einstein.

Lo más curioso de todo esto es la gran cantidad de individuos que no creen que este esquema sea cierto, y que todo es un invento de los científicos. Pero usan la tecnología y la ciencia en su vida diaria, ignorantes de que es gracias a esos conocimientos que el mundo tecnológico actual funciona. Y que gracias a ello, pueden dar a conocer sus absurdas teorías sobre energías y fuerzas que nunca existieron.

El problema no es hablar de «espíritu positivo» o «energía positiva» como un concepto. Todos lo hacemos. Hay que tener buenas ondas, buena energía, buen rollo, son expresiones que usamos comúnmente, y son muy útiles, y ciertas. Pero son subjetivas. Lo que para mí es positivo para otro puede ser negativo, o puede cambiar de un día a otro según el estado anímico. La ciencia no puede funcionar con estados anímicos, ni con sensaciones.

Por cierto, estas son las cuatro fuerzas conocidas, pero podría haber más. Algunas ideas recientes en ciencia identifican una quinta fuerza, y ello tendría importantes consecuencias para seguir comprendiendo el universo. Porque, no nos engañemos: la ciencia puede que nunca nos dé la verdad absoluta. Pero nos acercará a ella cada día más. Yo me conformo con eso. Prefiero una verdad limitada pero tangible, a otra absoluta y completamente indemostrable.

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Doble primera posición en la red literaria Entreescritores

Cuando uno escribe, tiene interés en ser leído. Eso es creo yo una base fundamental de la inmensa mayoría de escritores. Dicen que por avaricia, por ego, o por sentirse importante, o porque se quiere ser el centro de atención. Sí, de acuerdo, es probable que haya bastante de eso, no lo niego. A mucha gente le gusta ser el centro de atención de la fiesta, y llevarse a la más guapa, o al más guapo. Supongo que nos enseñan esas escalas de valores.

Yo sin embargo, soy humano, y puedo decir que peco de lo mismo que de los demás: de querer ser leído, y, si es posible, criticado positivamente. Pero no rechazo una crítica negativa, al contrario, soy especialmente amable con mis detractores, nunca les hago elegir entre caoba o pino, ellos pueden elegir la madera que más les guste.

Es broma (menos mal). En cualquier caso, si La trilogía de leyenda de Darwan estuvo en primer lugar en 2014, ahora son dos libros los que están en primer lugar en sus respectivas secciones: «Gotas de ciencia» en la sección de ensayo, y «Las entrañas de Nidavellir» en ciencia ficción. Dos libros en sus respectivas secciones es también un gran premio, y me siento muy orgulloso de ello.

Pero no nos engañemos: yo escribo para que me lean, y soy muy modesto en mis sueños. Que el Ferrari sea rojo o negro no va a suponer un trauma para mí, podré soportarlo estoicamente. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

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