Elon Musk: historia de una caída

Lo sé. Parece que últimamente ando algo obsesionado con Elon Musk. Tengo varios artículos ya alrededor de su figura y sus anuncios. Pero lo creo necesario. Él, hombre de gran talento, genio indomable, empresario de éxito, y emprendedor que abre nuevas fronteras de la humanidad. Yo, un don nadie, que no he conseguido ni siquiera que el perro me dé la pata después de seis años de cursos. Pero necesito expresar lo que siento, aunque no lo lea nadie, aunque no le importe a nadie. Tengo que dar a conocer lo que veo, y por eso estoy aquí, escribiendo esto.

Quiero ir dejando testimonio, en este perdido y olvidado blog, de los comentarios y visiones, cada vez de carácter más mesiánico, que este hombre se dedica a lanzar a los cuatro vientos.

Es un proceso que se retroalimenta. Funciona de la siguiente manera: el señor Musk hace una declaración rompedora, brillante, increíble. Por ejemplo, llevará a 100 seres humanos a Marte en 2024. Llevará a dos turistas a la Luna en 2018. Construirá un impresionante sistema de túneles bajo Los Angeles. Construirá el cohete más potente nunca visto. Y ahora, conectará la mente a una computadora en cuatro años (2021), con lo cual, las personas podrán comunicarse telepáticamente.

Cada nuevo anuncio tiene que ser más espectacular que el anterior. Brillante, esplendoroso, que llene periódicos, que rompa las normas, que le muestre como un hombre implicado en el futuro, garante de los mayores sueños de la humanidad, y constructor de una nueva sociedad que nos lleve a todos a fronteras ante nunca vistas. Siempre que, como él mismo ha declarado, estés dispuesto a morir por ellas, como dijo con el proyecto a Marte. O siempre que, si algo sale mal, le eches la culpa a otro, como cuando explotó uno de sus cohetes el 1 de septiembre de 2016 mientras cargaba combustible, y declaró que había sido un francotirador de la competencia. Naturalmente, no había francotirador.

El perfil psicológico de Elon Musk es el de megalómano egocéntrico, que necesita ser el foco de atención cada cierto tiempo. El problema es que sus anuncios, para captar esa atención, debe ser cada vez más sonoros, más impactantes, más atrevidos. Si anuncia que va a ir a Marte, o que va a llevar a turistas a la Luna, o que va a conectar los cerebros humanos a los ordenadores, cada vez tiene que tener un tono triunfalista, mesiánico, apoteósico, que haga que sus fans incondicionales se vuelquen ante el nuevo mesías de la ciencia y el progreso. Anuncios que se atrevan con las mayores fronteras de la humanidad.

¿Quiero con esto decir que este hombre no podrá hacer lo que dice? Efectivamente. Quiero decir que la humanidad llevará a cabo esos progresos, y muchos otros. Pero no los llevará él a cabo, no al menos, como los ha anunciado. No digo que no pueda ir a Marte. No digo que no pueda conectar mentes. Digo que no lo va a hacer según lo anunciado.

La ciencia, mi estimado señor Musk, y el progreso, no avanzan con un micrófono en la mano, con una audiencia de gente gritando, y con anuncios llenos de ruido y fanfarria. La ciencia y el progreso se hacen poco a poco, en silencio, con cuidado, con trabajo, con mucho esfuerzo, y con muchos fracasos. La ciencia, y el progreso, no se hacen a ritmo de rock & roll y de llamativas conferencias, donde solo falta el confetti y el sorteo de un automóvil Tesla para el primer afortunado que bese los pies de su señor.

Cuando hablo de caída, no hablo de sus acciones, ni de su valor como empresario, ni de lo que ha hecho hasta ahora, cosas muy interesantes sin duda. Cuando hablo de caída, me refiero a su credibilidad. ¿Cuánto tiempo va a poder mantener esta tasa de anuncios asombrosos? ¿Qué será lo próximo, una nave para viajar a otras dimensiones? ¿Un sistema para almacenar seres humanos  y sus recuerdos en cristales? ¿Una explotación minera en Titán que él gestione?

El tiempo pasa. Las promesas aumentan. Los hechos deben conformar y confirmar esas promesas. Si no es así, señor Musk, tendrá usted que explicar por qué. Y si cumple, entonces prometo cerrar la boca, y seguir intentando que mi perro me dé la pata durante otros seis años. Y esta promesa sí será cumplida. Se lo aseguro.

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Elon Musk, estrella del rock. El problema de este hombre es que se cree sus propios anuncios

Negando la evolución excepto para tus intereses

A veces, aquellos que hablan defendiendo posturas no científicas cometen errores curiosos, y a veces, hasta divertidos. Un ejemplo es aquel que traigo adjunto a este texto.

En el artículo se indica que una investigación científica parece demostrar que la promiscuidad sexual retrasa el proceso evolutivo de las especies. La razón es la siguiente: si cada miembro de una especie se aparea indistintamente con muchos otros, las posibilidades de acumular cambios significativos en el ADN de los descendientes disminuyen. La razón es que se reparte en un mayor número de miembros de esa especie las probabilidades de acumular cambios en el ADN, que son los causantes del ritmo de evolución de esa especie.

Otras especies, las monogámicas, trabajan en una escala vertical, es decir, transmitiendo cambios sucesivos de padres a hijos. Esto significa que esos cambios se van acumulando de una forma mucho más rápida, y por lo tanto esa especie evoluciona de una forma más acelerada, lo cual permite una adaptación al cambio más eficiente.

Hasta aquí, la noticia. Ahora viene el aspecto curioso: muchos moralistas de carácter fuertemente religioso están aplaudiendo esta noticia, que demuestra que tenían razón al predicar el hecho de que la promiscuidad sexual es «pecado».

Yo no voy a decirle a nadie lo que tiene que hacer con su vida, y por supuesto espero que nadie me lo diga a mí. Pero ¿defender una idea de tipo moral y religiosa basándose en una investigación sobre la evolución? Algo falla, ¿no es así?

Lo que falla es, simple y llanamente, que esas personas son, en su mayoría, las mismas que niegan la evolución como un hecho. Lo llaman «teoría» cuando desconocen que la palabra «teoría» en ciencia no tiene nada que ver con la que usamos de forma coloquial. Una teoría científica tiene unas bases muy sólidas y asentadas, como la teoría de la gravedad o la teoría de la relatividad.

¿Cómo puede una persona usar aquello que niega para defender sus propias ideas? ¿La evolución es buena cuando les es beneficiosa a sus intereses, y mala cuando no lo es? ¿En qué quedamos? Si no aceptas la teoría de la evolución, no puedes usarla para defender cualquier argumento que, casualmente, esté en consonancia con tus principios éticos y morales.

A la naturaleza le da igual nuestras ideas, nuestra moral, nuestros principios. La naturaleza ha funcionado durante 4000 millones de años, y lo seguirá haciendo cuando nos hayamos extinguido, y durante otros 4000 millones de años. El conocimiento y los hechos se abren paso independientemente de aspectos morales y éticos. Si ahora se adora a Dios, antes se adoraba a Zeus, y antes a Isis y Osiris.

Dentro de un millón de años todos esos dioses estarán perdidos y olvidados en las cenizas de esta civilización. Puede que haya otras civilizaciones. Con otros dioses. Pero no serán los dioses que hoy se reclaman como únicos y verdaderos. Cada época de la humanidad ha tenido dioses únicos, verdaderos, y eternos. Eternos, sí. Hasta que han desaparecido.

En cuanto a la especie humana, y si es promiscua o no, mejor no nos preocupemos tanto de la vida de los demás, y atendamos a nuestros asuntos. Si el vecino tiene una amante o es promiscuo es su vida, él sabrá lo que hace. Y mientras la naturaleza siga su curso, nosotros seguiremos investigando el origen de la vida y la evolución, que es lo que realmente interesa, y lo que realmente importa.

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Buscando vida en la luna Encélado

Internet se está llenando, cuando escribo estas líneas, de una noticia sorprendente: la NASA asegura que puede haber vida en la luna Encélado de Saturno. Adjunto una imagen que acabo de sacar de mi propio ordenador, con varias webs de noticias (había muchas más) diciendo exactamente lo mismo: vida posible en Encélado.

Qué titular más magnífico y fantástico, ¿verdad? Desde luego. Lástima que, como era de prever, el interior no sea tan espectacular. La sonda Cassini, que por cierto termina su larga carrera espacial, ha detectado en Encélado la emisión de ciertos gases y compuestos químicos que podrían, en algún aspecto, indicar vida. O ni eso; es cierto que Encélado debe contener calor en su interior. Pero ¿se deduce de eso vida? No. Se deduce que hay condiciones para que pueda haber vida. Son cosas muy, muy distintas.

El periodismo científico, una vez más, se convierte en una máquina de atraer lectores, mediante la desinformación y la tergiversación. La NASA NO ha dicho que haya vida, o que pueda haberla. Lo que ha dicho es que se dan las condiciones para que pudiera haber vida, debido a los compuestos químicos que se expulsan, y debido a la temperatura interior de la luna de Saturno.

Recuerdo una anécdota de los años 50 en relación a Venus. Era así: Venus tiene nubes. Venus está cerca del Sol por lo que es más cálido. Si hay nubes, hay lluvia. Si hay lluvia, hay bosques. Si hay bosques, hay mucha vida animal. Si hay mucha vida animal y calor y bosques y lluvia, hay dinosaurios.

Observación: no veo nada en Venus. Conclusión: dinosaurios.

Luego se vio que esas nubes son tóxicas, que la temperatura es de 350 grados para arriba, y que la presión es de 90 atmósferas. Además de una lluvia constante de ácido sulfúrico.

Como aficionado a la ciencia, soy el primero que estaría encantado de que se encuentre vida en otros mundos. Y los datos de la NASA son muy interesantes. Pero quedan muchos pasos por dar antes de concluir nada. Siento ser un poco aguafiestas, pero las cosas son como son, y están como están. Y nada, ni nadie, va a cambiar eso.

La ciencia se abre paso lentamente, y estas noticias sensacionalistas no ayudan nada a crear un clima de conocimiento basado en el rigor y en el trabajo serio y responsable. Así solo se hace mucho daño a la ciencia. Y a su credibilidad. Algo que debemos evitar por cualquier medio. Ese es el aspecto principal de esta noticia. Luego ya veremos si hay vida, y cómo lo averiguamos.

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El mapa de la física en el siglo XXI

Para comenzar esta semana me gustaría presentar este gráfico que he encontrado navegando por esos mundos de Internet. Este mapa me ha parecido muy interesante, porque muestra de forma esquemática todos los campos de la física pasada, presente, y lo que se espera encontrar en el futuro, según el conocimiento actual.

Puede verse el grupo de la física clásica, que fue el único grupo hasta el año 1900, cuando Max Planck inauguró la mecánica cuántica con su problema de la radiación del cuerpo negro. La física clásica se usa actualmente en muchísimas situaciones, y sigue siendo útil para una enorme cantidad de situaciones. Sin embargo, existen problemas donde la física clásica sencillamente no funciona. Por eso apareció la físíca o mecánica cuántica y la relatividad general.

La relatividad y la mecánica cuántica son dos mundos todavía separados, y desde hace 70 años se trabaja para unir ambas. Pero ambas son extremadamente eficaces en sus áreas. Por ejemplo, el GPS no podría funcionar si no se aplicase la relatividad general a los relojes que orbitan la Tierra, que se retrasan con respecto a los relojes del suelo. No es que funcionen mal. Simplemente el campo gravitatorio que sufren es menor, y de ahí que funcionen más lentamente. Es así, y si no se tuviese en cuenta, no habría GPS.

La mecánica cuántica, bueno, qué decir. Usted está leyendo esto gracias a la mecánica cuántica. Hace funcionar toda la electrónica actual, y muchos aparatos esenciales en hospitales. Cuando le hagan un TAC o un escáner de positrones o una radiografía o una ecografía o radioterapia o le analicen con un microscopio de efecto túnel entre otros, piense en mecánica cuántica.

Arriba a la derecha está la filosofía. Mucha gente dirá para qué sirve. Respondo rápidamente: sirve para aprender a pensar. La filosofía nos enseña los mecanismos del pensamiento racional. Sin filosofía no hay pensamiento, solo hay datos. La filosofía es la máquina que hace funcionar el cerebro cuando se plantea el universo. De la filosofía nace la ciencia. Sin filosofía, ni hay ciencia, ni hay sociedades, ni hay pensamiento. Es así de sencillo y directo. Así que lo repito: la filosofía es la base de la mente racional.

Y luego queda el abismo de la ignorancia, que es grande, pero se ha estrechado mucho en los últimos tres siglos. Y el futuro, que es apasionante, y que debe responder a muchas preguntas muy importantes. Que serán respondidas, si no hacemos explotar el planeta primero claro. Esperemos que eso no suceda, y podamos crear finalmente una sociedad avanzada y respetuosa con la Tierra y con la vida. Ese sería el mejor colofón para este diagrama, sin ninguna duda.

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A veces los sueños de la razón producen monstruos

SpaceX ha conseguido un hito importante: reutilizar la primera etapa de un cohete, en un segundo lanzamiento. El mérito consiste en que esa primera etapa, una vez ha terminado su tarea de impulsar la carga útil al espacio, vuelve a la Tierra, y se posa en el suelo suavemente. Así, se puede recuperar, y volver a usar. Eso naturalmente quiere decir que se está ahorrando mucho dinero al poder reutilizar el material.

Esta técnica es muy meritoria, aunque, no lo olvidemos, no es perfecta, y se han perdido algunos cohetes, que no se han posado correctamente. Pero las técnicas y los procedimientos mejoran, y cada vez son más eficientes y seguros. Sin duda, un gran éxito de ingeniería de SpaceX.

¿Qué tiene esto que ver con los planes de SpaceX de ir a Marte? Al parecer, mucho. Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX (Elon Musk es el dueño de la compañía) ha dicho que ya se puede ir pensando en comprar los billetes para ir a Marte en el año 2024. Y, probablemente, no volver nunca a la Tierra.

SpaceX sigue insistiendo en su idea del viaje a Marte a través de estos logros, que son innegables. Pero insiste en dos ideas. Primero: no se garantiza el regreso (el proyecto no tiene en cuenta el combustible para la vuelta). Segundo, confían en que los tripulantes estén dispuestos a morir por el proyecto (según palabras del propio Elon Musk).

SpaceX es el ejemplo casi perfecto de personalidades que, con esfuerzo y sacrificio y mucho trabajo, han logrado grandes éxitos, pero que quedan embelesados y maravillados por sus logros, soñando con nuevos éxitos que están muy, muy lejos de convertirse en realidad. La NASA tiene un proyecto serio para ir a Marte: Orión. SpaceX tiene un vídeo y muchas ideas que no se sostienen por ningún lado.

Es evidente que, como exploradores, queremos éxito para SpaceX, y que diseñe un sistema real para el viaje a Marte. Pero las palabras grandilocuentes y las ofertas de billetes a Marte de solo ida no son una buena idea. Sí son una señal de emergencia de que alguien no está planificando bien las cosas en SpaceX.

Esto se suma a la idea de llevar dos turistas a la Luna en 2018, el año que viene, y sin tripulantes en la cápsula. Otro sueño que solo tiene la capacidad de llenar páginas de periódicos, y de asombrar a sus acólitos, que ven a SpaceX como una obra mística donde Elon Musk libera a la humanidad de sus cadenas. Y estos salvadores de mundos siempre me han preocupado, porque indefectiblemente terminan creyéndose su papel.

Claro que puedo estar completamente equivocado, y SpaceX va a cumplir el llevar a turistas en 2018, y a 100 personas a Marte en 2024, en un viaje de solo idea. Y que esa gente viva en Marte feliz y contenta el resto de sus días. Pero, incluso si es así, yo prefiero esperar al billete de vuelta. Ese sí lo compro. Seguro.

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LEMNOS, el nuevo sistema láser del proyecto Orión

Dicen algunas personas que invertir en el espacio es perder el tiempo. Esas personas deberían desconectar sus móviles, sus ordenadores, sus electrodomésticos, sus cuidados médicos y medicamentos, y una enorme cantidad de productos que usan cada día, y que nacieron, directa o indirectamente, por efecto de la investigación espacial.

Un ejemplo futuro de lo que será una revolución en las comunicaciones es el sistema LEMNOS, actualmente en desarrollo por parte de la NASA. ¿En qué consiste? Dicho de un modo sencillo, se trata de poder enviar una enorme cantidad de datos a través de enormes distancias en el espacio.

Actualmente, las comunicaciones se realizan por ondas de radio, que son un sistema efectivo y suficiente para la Tierra o para órbitas bajas. Pero en el espacio profundo, por ejemplo desde Marte, comunicarse por radio con la Tierra supone velocidades lentísimas, del orden de 4Kbits, algo que evidentemente queda lejísimos de las conexiones que tenemos hoy en día. El resultado de esta bajísima velocidad ya es un problema con las sondas robotizadas. Pero ¿y con seres humanos? El problema se agrava, y mucho.

La razón es sencilla: los astronautas que vayan a Marte sentirán sobre todo algo muy importante a nivel psicológico: soledad. Estarán ellos, pero sus familias, sus amigos, sus compañeros, estarán a un mínimo de 54 millones de kilómetros. Eso supone que enviar señales de radio provoque una pérdida de señal muy importante. Las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, pero la distancia provoca que el ancho de banda, es decir, la cantidad de información enviada por unidad de tiempo, sea muy baja.

El resultado para los astronautas es que es imposible de forma práctica recibir y mandar información en grandes cantidades. No se trata de ver a sus familias al momento y mantener una conversación, eso es imposible porque la luz tardará unos minutos en ir y volver a la Tierra. Pero al menos podrán recibir vídeos de sus familias, programas de televisión, noticias, o la final de un partido. A nivel psicológico eso es fundamental; supondrá que esos astronautas se sientan un poco más cerca de casa.

El secreto del sistema LEMNOS se basa en mandar la información a través de un láser. El láser dispone de una frecuencia muy superior a la onda de radio, y el hecho de que sea un haz de luz coherente implica una gran precisión, y poca pérdida de dispersión. Estas señales llegarán a un satélite a la Tierra, y luego se enviarán,ya en forma de ondas de radio, a estaciones en la superficie.

Pero el sistema LEMNOS tendrá muchísimas otras ventajas. Podremos ver objetos del espacio profundo en altas resoluciones, y mandar grandes masas de datos y software de actualización a las sondas para mejorar sus sistemas. Fotos, vídeos, y todo tipo de material en alta calidad será posible gracias al sistema LEMNOS.

Personalmente, me parece revolucionario, por cuanto supone un salto cuántico, nunca mejor dicho, en el hasta ahora deficiente y problemático tratamiento de la información a grandes distancias. Pero es que esta tecnología, aplicada en la Tierra, permitirá conexiones seguras y muy fiables punto a punto, que no podrán ser interceptadas si no se obtienen las lecturas directas de los fotones implicados en el haz láser. Las posibilidades para sistemas de seguridad son inmensas.

Volviendo a los astronautas del proyecto Orión, sin duda se sentirán reconfortados con un sistema como el LEMNOS, que les permitirá acercase a la Tierra, aunque sea con una demora de algunos minutos. Sin duda, un aspecto fundamental, y muy importante en el aspecto psicológico. LA NASA abre, una vez más, nuevas fronteras, pero, como suele ocurrir, nunca son tan evidentes y directas, pero sí cambian las vidas de las personas. Y de eso trata la ciencia.

Interior del módulo de mando
Interior del módulo de mando de la nave Orión

Radiación Cherenkov, la luz como límite

De vez en cuando aparece en alguna web la noticia de que, en realidad, Einstein estaba equivocado. Y es cierto, Einstein no acertó en todo, lo cual no quiere decir que los errores que cometió fueran realmente aspectos destacables de sus trabajos. Simplemente, como ser humano, tenía límites, incluso él. La verdad es que la teoría de la relatividad general de Einstein sigue, a día de hoy, siendo completamente válida. Incluso después de las incontables páginas dejando entender que su teoría se ha superado. No. No es así. Se superará, seguramente, por qué no. Al fin y al cabo sabemos que la relatividad, siendo una teoría clásica que no tiene en cuenta la mecánica cuántica, debe ser superada. Pero no se ha conseguido de momento.

Una de las cuestiones que se sacan del cajón para «demostrar» que Einstein ha sido superado es la radiación Cherenkov. En este fenómeno, perfectamente conocido, los electrones o protones se mueven en un medio determinado a velocidades hiperlumínicas. Es decir, se mueven más rápido que los fotones. En resumen: partículas con masa y carga eléctrica se desplazan más rápido que la luz. Y está demostrado. ¡Qué me dices!

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Radiación Cherenkov en un reactor nuclear

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Otro caso de «no teletransporte cuántico»

Siempre digo que hay formas muy diversas de mostrar las noticias. En la actualidad, esa forma tiene un objetivo muy claro: conseguir los famosos «me gusta» de la noticia, y el clásico «compartir». La obsesión llega a páginas incluso de gran calado y seriedad. Cuando no te ponen un banner que ocupa casi toda la pantalla para que te suscribas a su web.

Yo como soy tonto no hago esas cosas, ni aquí ni en el Facebook. Eso significa que estoy perdiendo algunos seguidores. Pero los que me siguen lo hacen porque tienen interés en seguirme, y en el momento en que deciden marchar, les agradezco su interés, y espero que sigan adelante en el mundo de la ciencia y el pensamiento. Nunca, jamás, se me ha ocurrido pedirle a nadie que se quede conmigo si no ha querido. Creo que cada persona debe decidir sin influencias externas con quién debe estar.

En general, las noticias de este estilo tienen unas pocas líneas, quizás dos o tres párrafos. Imposible escribir más, porque entonces no lo leerá casi nadie. Si empiezas a profundizar en un tema, la gran mayoría de los lectores huirá de tu página. Lo que se hace es poner una noticia corta, y luego, un sinfín de entradas diversas: cómo adelgazar en dos semanas. La mujer del cuñado del vecino de la actriz tal fotografiada en top less en alguna isla. El asesino del hacha vuelve a actuar, vea en exclusiva los cadáveres mutilados. La gente no puede dejar de ver este bonito vídeo de gatitos mientras saltan en un sofá. ¿Quiere ganar millones invirtiendo 20 euros? Nosotros le decimos cómo. Etc etc.

Si usted es de los que gustan de leer algo más que una línea introductoria y es amante de la ciencia, este enlace adjunto podría interesarle. Explica el «teletransporte cuántico» de un electrón, en un experimento que lo demuestra como real.

Vamos a ver: sabíamos que los electrones, como todas las partículas subatómicas, se comportan según las leyes de la mecánica cuántica. Y esto que se ha observado NO es, repito, no es teletransporte cuántico. Se trata del conocido fenómeno de la función de onda probabilística de una partícula, que se encuentra en una posición y velocidad indeterminados, y que, cuando se observa, tiene una probabilidad determinada de aparecer en un punto del espacio.

Este es el famoso principio de incertidumbre de Heinserberg. Y, de hecho, el electrón podría aparecer incluso en el otro lado del universo. La probabilidad es muy baja, pero mayor de cero. No se ha teletransportado; simplemente la función de onda nos ha dado una posición probabilística.

Por lo demás, el experimento en sí es muy interesante, porque demuestra empíricamente este hecho. Genial, una gran noticia. Pero por favor, que no lo llamen teletransporte, incluso si es para conseguir lectores. Porque no lo es. Simplemente.

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Por qué tenemos que viajar a Marte

Me acaban de confirmar que el sábado 25 de marzo a las 18:00 horas hablaré de Marte en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de Madrid, dentro del evento «Madrid Airsim Meeting«. Animo a todos los amantes de la aeronáutica y la astronáutica a ir a esta jornada de puertas abiertas y entrada gratuita, con multitud de actividades y charlas para todas las edades, incluidas actividades infantiles.

Pero ¿por qué hablar de Marte? Porque tenemos que ir allá lo antes posible. ¿Y por qué? Veámoslo.

Vamos a imaginar que tenemos 7.000 millones de euros. Es mucho dinero, incluso para mí. Bien, ahora vamos a imaginar que tenemos que jugar a la ruleta. Debemos apostar el dinero como queramos. De acuerdo. ¿Jugamos los 7.000 millones a un número?

No parece lo más sensato. Si ganamos, desde luego vamos a disponer de una fortuna aún muy superior. Pero ¿y si perdemos? Lo perderemos todo. Absolutamente todo. ¿No sería mejor apostar a dos números? ¿O a tres? ¿Qué tal los 37?

Esto es lo que sucede con la humanidad. Estamos apostando todas las vidas de los 7.000 millones de seres humanos a un número: La Tierra. Si la Tierra cae, cae la humanidad al completo. Llevar seres humanos a Marte aleja ese peligro. Si la Tierra sufre un colapso, la humanidad podría seguir en Marte. Solo por ese motivo se hace evidente que es muy importante que la humanidad se establezca en Marte. Pero hay multitud de otros aspectos positivos del viaje.

De todo eso se hablará en la charla. Agradecer a la Escuela de Ingeniería que por sexto año consecutivo confíen en mí para hablar de ciencia y tecnología. Con lo que me gusta hablar estoy encantado de acudir. Os esperamos en el Madrid Airsim Meeting.

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Virgin Galactic, otra forma de explorar el espacio

Recientemente he preparado varias entradas críticas sobre Elon Musk y su visión del futuro en el espacio. La última, relacionada con su idea de llevar a dos turistas a la Luna en 2018, es decir el año que viene. Algún lector podría pensar que tengo una visión negativa de las cosas. Puede ser, pero yo personalmente no creo que sea así. Creo que soy realista.

Y, hablando de realismo, y de hacer las cosas poco a poco y paso a paso, me gustaría hablar de otro hombre, Sir Richard Branson, y de otra empresa, Virgin Galactic. Branson es un viejo conocido en la industria del arte y la tecnología, y su sueño es llevar también al ser humano al espacio.

Pero hay diferencias entre Branson y Musk. Diferencias muy notables. Branson no va haciendo anuncios sonoros y estridentes. Branson no habla de imposibles. Branson sí está trabajando, en silencio, dando los pasos necesarios para llevar al ser humano al espacio. Sí, hace conferencias, da charlas, realiza presentaciones. Pero con mesura, y con propuestas realistas.

Recuerdo la presentación de la nave VSS Unity, apadrinada por el científico Stephen Hawking, y que está actualmente en fase de desarrollo para llevar turistas, no a la Luna, sino al borde del espacio exterior y solo durante unos minutos. Una propuesta realista, clara, lógica, evidente, dentro de los muchos pasos a dar en el desarrollo de la astronáutica civil privada. Pasos coherentes con el primer principio de la ingeniería: si no tienes un plan creíble, no tienes nada. Porque la ciencia puede hablar de sueños. Pero la ingeniería debe convertir esos sueños en realidad. Si no puede, todo son palabras huecas.

Pero hay algo muy importante que Branson tiene y Musk no: Branson perdió un piloto hace tres años. Aquel fue un tremendo golpe para Virgin Galactic, y fue producido por algo que siempre trae fatales consecuencias en el espacio: las prisas. Las ganas de ir más rápido de lo que se puede. La falta de tests y de pruebas. Branson perdió a un piloto, y a un amigo, y aprendió una dolorosa lección: no puedes anunciar lo que no puedes llevar a cabo. Te arriesgas a perder credibilidad, y mucho más importante, a perder vidas.

Por eso, cuando critico a SpaceX, lo hago en el deseo de que tenga cuidado. Todos queremos conquistar la Luna y Marte, pero todos queremos estar vivos para verlo. Los que nos quedamos en la Tierra, y los que vayan de viaje.

La nave VSS Unity es lo que se conoce como nave suborbital. Luego vendrán los vuelos orbitales. Y luego, ya más adelante, dejar la órbita de la Tierra, y entonces sí, ir a la Luna, y luego a Marte. Y a las estrellas, por qué no, en un futuro todavía lejano. Yo estoy dispuesto a soñar con ello.

Pero los sueños se construyen paso a paso, no a golpe de discursos y vídeos espectaculares. Eso no es ciencia. Y eso cuesta vidas. Creo que Virgin puede darnos sorpresas importantes en el futuro, pero sobre todo creo que están haciendo las cosas como corresponde a un proyecto de esta envergadura. Y Branson lo sabe. Lo tuvo que aprender del modo más duro. Pero no ceja en su empeño. Espero ver sus naves pronto cruzando los cielos. Ese será el mejor regalo para la memoria de ese piloto fallecido, y para la de todos los que soñamos con las estrellas.

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