Extracto de lo que será el Libro XIII. Han pasado mil millones de años desde el fin de la «Operación Folkvangr». Un grupo de seres humanos ha sobrevivido almacenados en cristales, no ellos, sino sus datos de ADN, ARN, y engramas de memoria. Y han sido regenerados por una especie muy avanzada: los Xarwen. Ahora, estos y la humanidad libran una lucha desesperada contra otra especie, los LauKlars. Pero Vasyl guarda una vana y remota esperanza en su corazón: encontrar a la que consideró una vez su propia hija…
Irina entró en el bar. Pavlov tomaba un trago de algo que remotamente podría tener un cierto gusto parecido al whisky de Kentucky que tanto le gustaba, y que podría haberse confundido con una mezcla de gasolina y ácido binario. Ella se sentó al lado, y el camarero le preguntó:
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”. Muchas gracias por su interés.
Era jueves, tras aquel fin de semana agitado, y Sandra salió con Jules del taller de carpintería, camino de Le Péristyle, la sala de jazz donde habían acudido la primera noche que Sandra había estado en Lyon.
Ambos comentaron brevemente los sucesos del sábado, con aquel viaje que Jules estaba solo empezando a asimilar. Pero Sandra le advirtió de que, en la medida de lo posible, y si no era algo importante, era mejor no hablar de aquello. Agentes de Deblar, sus sistemas de escucha, y otros medios podían estar presentes en cualquier lugar, y era mejor no darle nuevos argumentos a Deblar, ni al Alto Consejo, en relación a la Quinta Ley. Ella podía detectar los drones de Lyon, pero era posible que no pudiese detectar un sistema de seguimiento de Deblar.
Entonces, mientras caminaban, Jules cambió de tema.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Enciclopedia Galáctica: Deblar.
«Deblar» es un antiguo término usado para el puesto que un colaborador del Alto Consejo ocupaba en diferentes actividades a lo largo de la galaxia, y con un alto contenido político. La etimología de la palabra significa literalmente «el que decide», y especifica un clásico mando de poder, que hace milenios gestionaba el puesto principal en un sector determinado de la galaxia.
Actualmente, «Deblar» es un puesto de alta responsabilidad que se dedica, entre otras tareas, al control y vigilancia de aquellos mundos de nivel I, es decir, los mundos de inteligencia más primitiva y básica, con el fin de controlar que no sean contaminados por conocimientos de mundos de nivel II o superior, ya que ello, según Las Doce Leyes, conlleva el aniquilamiento inmediato de dicho mundo, y su esterilización, así como de cualquier territorio externo que hayan conquistado. Muchas voces se han alzado durante milenios con respecto a esta antigua Ley…
Habían pasado varias semanas, y el verano estaba cerca. Era un viernes por la tarde de finales de primavera. Sandra llegó de hacer la compra, con una bolsa en cada mano. Abrió la puerta magnéticamente, después de asegurarse de que nadie la veía. Los padres de Jules no estaban en casa, ya que habían ido a un recado, y volverían en un par de horas.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que forma parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir: «Sandra. relatos perdidos». Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Dos semanas más tarde, y mientras los padres de Jules estaban fuera visitando a unos amigos, este fue a casa, tras dejar a Michèle, y encontró a Sandra en el pequeño taller que tenía su padre en el sótano. Parecía bastante atareada, algo que le llamó la atención. Entró, y preguntó:
Hoy me he levantado con una dura noticia literaria: la noticia de la muerte de Úrsula K. Le Guin, una de las más grandes escritoras de ciencia ficción y fantasía de las últimas décadas, creadora de universos increíbles y maravillosos, en libros magníficos como «La mano izquierda de la oscuridad», «El nombre del mundo es bosque», «Los desposeídos» o la serie de Terramar.
Llegué a su literatura por casualidad. Durante mi juventud, una amiga que hacía poco había conocido, llegó un día con un pequeño libro, «Un mago de Terramar», me lo regaló con una bonita dedicatoria que aún conservo, y me abrió con ello un universo maravilloso e inagotable de imaginación y sueños. Desde entonces, me pregunté dos cosas: cómo no había descubierto a Le Guin antes, y cómo podía alguien llegar a tener esa fuente inagotable y maravillosa de imaginación.
Vaya desde aquí mi más sincero pésame para su familia y amigos, y a Le Guin, agradecerle todo ese manantial de historias que nos ha legado. Necesitamos fabricantes de sueños. Necesitamos personas que den una oportunidad a la imaginación. Y Le Guin fue todo eso, y mucho más.
Se nos ha ido una grande de la literatura, pero ha nacido un mito que durará para siempre. Y eso es lo que queda; la esencia de la vida en historias magníficas, e irrepetibles.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Habían pasado unos días desde aquella huida precipitada hacia ninguna parte. Nadine entró en la habitación de Sandra. De nuevo dormía como una marmota. Aunque, por supuesto, no dormía. La miró unos instantes en silencio. Era impresionante imaginar lo que encerraría aquella impresionante máquina en su interior.
Una máquina que era, en muchos aspectos, mucho más humana que muchos humanos. Era también el androide más sofisticado nunca visto; un trozo de la historia de la humanidad, documentada y completamente informada de los mayores logros, y los mayores horrores, de las civilizaciones modernas de los últimos tres siglos.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Al amanecer, como el día anterior, Nadine fue a buscar a Sandra a su cuarto. Lo que encontró la dejó muy preocupada. No estaba ella. Pero sí había una carta, sobre la mesilla, escrita a mano. La leyó detenidamente. Decía:
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que forma parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Amaneció, aunque era difícil decirlo en medio de aquella atmósfera oscura en la ciudad de Lyon. Nadine entró en la habitación de Sandra. Estaba, al menos eso parecía, profundamente dormida. Se acercó, y se preocupó por si tuviese algún problema. La movió un poco. Sandra gimió levemente.
—Sandra. ¡Sandra! ¿Estás bien? —Sandra alzó un poco la cabeza. Respondió:
—Bien.
—Vamos, levanta. Tienes que ir a trabajar al taller. Ahora eres carpintera.
—Cinco minutos más… —Nadine se sorprendió con aquella petición.
—¿Cinco minutos? ¿No eras un androide?
—Lo soy. ¿No dijiste que me comportase como un ser humano?
—Ya veo. Demasiado realismo es eso, creo. Vamos, levanta ya, marmota. Te he dejado ropa cómoda en esa mesa. Un pantalón, una blusa, unas zapatillas deportivas.
Es cierto, el título es un poco futbolero, y debo pedir perdón por ello, pero estoy contento, y le ruego me permita usted, como lector, esta pequeña deferencia. Estoy contento porque, como escritor español de ciencia ficción, y como tantos otros miles de escritores, no veo un euro en el bolsillo después de tanto escribir, pero sigo produciendo material con el que disfruto sobremanera. Y eso es ciertamente un motivo para seguir adelante en esto de las letras.
Ya me lo dijo mi padre, que era un ingeniero naval frío y metódico. Un día me agarró de la oreja, y me exigió: «deja esas cosas de artistas, que son todos unos holgazanes y unos vividores, y dedícate a trabajar en cosas serias y con futuro». Le hice caso. A medias.
Este año verán la luz tres libros:
Portada del libro XII, saga Aesir-Vanir (con pseudónimo)
1- Este mes de enero, si todo va bien, y creo que sí, saldrá a la venta la primera parte de «Las entrañas de Nidavellir» en inglés. La traducción está terminada, y se están revisando los textos. Una cosa que intento cuidar es que la traducción no se lleve por delante ciertos sentidos y contextos, algo que a veces requiere de cuidado y precisión. Afortunadamente quedan retoques finales. El libro se publicará muy pronto, en unos días, o sea, para mediados de enero o tercera semana máximo.
2- En marzo, o abril, saldrá el famoso y «misterioso» libro XII de la saga Aesir-Vanir. Ese número estaba reservado, como expliqué en su día, para los relatos que amplían la historia de los ocho libros de la saga Aesir-Vanir dedicados a Sandra. Precisamente estos textos que estoy publicando ahora, los relatos ambientados en el siglo XXIV, son el colofón final, y dejarán la historia justo cuando Sandra comienza a escribir «Las crónicas de los Einherjar», que son los mitos que luego desembocan en los dos libros de «La insurrección de los Einherjar».
3- Finalmente, en agosto, o septiembre, si todo va bien, publicaré el libro XIII de la saga: «Yggdrasil». Este libro no tiene nada que ver con Sandra, o bueno, casi nada, y volverá a traer a escena a Helen, la otra protagonista de la saga Aesir-Vanir. Este es el libro en el que tengo más dudas en relación a si podré tenerlo acabado en fechas. Pero me he jurado a mí mismo no escribir más de 150 ó 200 páginas. Quiero que sea una novela pequeña, no un ladrillo como lo han sido «Las entrañas de Nidavellir» o «La insurrección de los Einherjar».
¿De dónde viene el pseudónimo? Bueno, en realidad, todos los libros deberían llevar ese pseudónimo, por razones personales. El apellido es de origen checo, y es un homenaje a alguien importante. El nombre de «Peter» no tiene nada que ver con el Peter de las novelas.
Estos son mis proyectos, si no le gustan, tengo otros, que diría Groucho. Pero es cierto: aunque la literatura no da de comer al cuerpo, da de comer al espíritu. Y hay que llenar la mente tanto como el estómago. Un ser humano no puede estar completo sin saciar ambas necesidades. La literatura me ha dado muchas satisfacciones, y algunos disgustos, pero puedo decir que ha merecido la pena.
Y si estos libros además llegan a ser leídos y disfrutados por lectores, entonces ya no puedo pedirle nada más a la vida. Un abrazo.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de «La insurrección de los Einherjar».
Sandra consiguió salir de Texas, y llegar sin más incidentes a la costa este del antiguo Estados Unidos, a la altura del norte de Florida. Se embarcó en un viejo pesquero que buscaba tripulación. La guerra había sacado de los museos y de muchos agujeros viejas naves de todo tipo, y la supervivencia no entendía de nada excepto de sobrevivir. Sandra era la única mujer en el barco, destinada a la cocina.
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