Me confieso ser un gran admirador de Quino (Joaquín Salvador Lavado Tejón, Mendoza, Argentina). Junto a Forges, Quino ha sabido plasmar la naturaleza humana en sus viñetas como pocos han conseguido hacerlo.
Quino es conocido sobre todo por Mafalda, pero sus trabajos van mucho más allá de este grandísimo personaje. Su especial cualidad para analizar el carácter humano y las infinitas formas de la naturaleza y de las sociedades modernas no tiene parangón actualmente. Su obra es eterna, y sigue tan viva hoy como cuando empezó a trabajar en distintos periódicos argentinos.
Esta viñeta es un simple ejemplo. Dios se ríe de un manual de física general. Y tiene razón para hacerlo; los seres humanos hemos avanzado mucho en el conocimiento de la naturaleza, pero nos queda un largo, larguísimo camino por recorrer.
Esto no significa que el conocimiento adquirido no tenga un enorme valor. Usted está leyendo esto porque muchas generaciones de seres humanos han trabajado para poder crear el mundo tecnológico que hoy tenemos, que tantas protestas produce en muchos, los mismos que usan esas tecnologías y conocimientos científicos constantemente.
Dios era el centro del universo. Luego pasó a serlo el ser humano. Y ahora le toca al cuanto subatómico, esas pequeñas partículas son las que gobiernan la base de todo cuanto existe. Son el origen y el fin de todo lo que conocemos, y a través de ellas hemos construido el mundo actual.
Pero el mundo subatómico es solo un escaparate. Dentro, pasando por la puerta del espacio y del tiempo ,entramos en una estantería llena de incontables universos, cada uno con sus leyes, con sus orígenes, y con su destino. ¿Llegaremos a convertir los multiversos, o metaversos como también los llaman, en el centro de nuestro propio universo? Está por verse. Pero las posibilidades, si llegamos a conseguirlo, son prácticamente ilimitadas.
Controlar esos universos, incluso crearlos artificialmente, nos convertiría en dioses. Entonces ¿qué necesidad habría de creer en Dios? Si creamos universos, ¿no estamos siendo los nuevos dioses de la creación, aquel nuevo espacio-tiempo que hemos creado con nuestras propias tecnologías? ¡Blasfemia! Dirán algunos. Pero prefiero hacerme preguntas que sean blasfemas, a no hacer ninguna. Eso sí es una verdadera blasfemia.
Quién sabe. Quizás somos un experimento olvidado por un escolar en un colegio de algún universo alternativo. Todo es posible. O casi todo. Quino probablemente no tenga la respuesta. Pero una cosa puedo asegurar sin dudarlo: la intuye. Y eso es lo que hace grandes a los hombres como él. Siempre en mi corazón, Quino. Qué grande eres.
La ciencia ficción tiene como uno de sus objetivos imaginar diferentes aspectos y formas del futuro de la humanidad. No trata tanto de intentar adivinar qué va a suceder, sino de las consecuencias que pueden darse de las acciones que se tomen en cada caso.
En Star Trek han acertado a veces, y otras no tanto. Pero ahora me gustaría recordar un capítulo de la temporada 3 de DS9 titulado «Past Tense», que se podría traducir como «pasado tenso» aunque es un juego de palabras, ya que también es una forma verbal.
El episodio se emitió en enero de 1995, y el argumento de este episodio doble se desarrolla en el año 2024. Dicho argumento es el siguiente:
«La tripulación de la nave Defiant se desplaza atrás en el tiempo hasta 2024 en la Tierra. Los Estados Unidos de América han intentado resolver el problema del paro, la inmigración y los indocumentados levantando enormes muros que ellos mismos llaman «distritos santuarios» donde los refugiados, aquellos sin documentación, los desempleados y / o los enfermos mentales se colocan en guetos improvisados. Esas personas son allí prácticamente olvidadas, y mantenidas bajo estrecha vigilancia mediante una red policial represora y un sistema donde la supervivencia conlleva constantes conflictos. Finalmente, estalla una revolución que pone en jaque a todo el sistema estadounidense».
Naturalmente, es solo ciencia ficción. Nadie, en su sano juicio, podría imaginar que algo así pudiera llegar a pasar de verdad. ¿Levantar muros? ¿Condenar a gente simplemente por ser indocumentados? ¿Abandonar a familias enteras a su suerte por haber perdido un trabajo? Ah, estos de Star Trek, cuánta imaginación tienen, cómo se les ocurre imaginar un mundo así…
Todos tenemos derecho a opinar. Todos podemos expresar nuestras ideas y puntos de vista sobre cualquier tema, y eso se llama libertad de expresión. La libertad de expresión nace de la idea de que cualquier individuo es libre de comunicar a los demás sus sentimientos, sus puntos de vista, su forma de ver el mundo.
Sin embargo, la libertad de expresión, como todo, ha de usarse con criterio. En demasiadas ocasiones podemos ver a gente opinando sobre temas de los que desconoce gran parte o toda la metodología usada para obtener ese conocimiento, o directamente no tiene formación en ese tema. Entonces, puede criticar, por supuesto, pero sus argumentos no tendrán la solidez necesaria como para que sean creíbles.
Todo es criticable. Todo puede ser y debe ser juzgado. Pero deberíamos pensar en la imagen que damos a veces cuando realizamos aseveraciones y afirmaciones tajantes y absolutas del tipo “esto es una pérdida de tiempo”, “y esto para qué sirve”, o “están tirando el dinero cuando hay cosas más importantes”. ¿De verdad están tirando el dinero? ¿Hay cosas más importantes? ¿El qué, los niños del África?
¿Sabe usted que gran parte de los tratamientos que reciben los niños del África, y por extensión del mundo, son en muchos casos obtenidos por investigaciones llevadas a cabo por la física teórica, esa que supuestamente no sirve para nada? ¿Es usted consciente de que muchos de los aparatos usados en hospitales basan su funcionamiento en la mecánica cuántica, esa teoría que decían era un conglomerado de números absurdos e inútiles?
¿Se da usted cuenta de que muchos de los sistemas de obtención de energía renovables y medicamentos se han desarrollado gracias a la carrera espacial? ¿Sabe usted que su GPS funciona gracias a la teoría de la relatividad general de Einstein? ¿Es consciente de que un día, algunas personas dijeron que el teléfono era un invento inútil que jamás tendría un uso práctico? ¿Conoce usted que las bombillas eléctricas fueron criticadas por las empresas de iluminación de ciudades como Nueva York o Londres? ¿Se da usted cuenta de que está leyendo esto gracias a los desarrollos en informática distribuida y al proyecto Arpanet de los años sesenta y setenta, y que Internet fue tildado de un invento absurdo hecho para cuatro entusiastas hippies de las telecomunicaciones?
¿Sabe usted que estudiar la Tierra desde el espacio ha mejorado los sistemas de control y seguimiento de huracanes y tifones, salvando miles o cientos de miles de vidas? ¿Es consciente de que el estudio de otros planetas nos está dando información fundamental sobre cómo salvar el nuestro, por analogía y comparación de los mundos? ¿Sabe que algunos experimentos de nuevos medicamentos revolucionarios solo se pueden hacer en la Estación Espacial Internacional porque requieren de gravedad cero?
Podría seguir durante horas, pero creo que la idea está ya dibujada. Antes de criticar algo, intentemos ir más allá de lo básico, de lo fundamental. No nos quedemos en la superficie; ahondemos en la problemática, estudiemos el tema, analicemos con algo de detalle los distintos aspectos de algo, antes de empezar a criticarlo. Podremos aprender mucho en ese proceso. Y, muchas veces, dejar de lado un poco esa necesidad de arrasar con todo lo que no se comprende. Porque, suele decirse, lo que no se comprende se teme. Y decía Madame Curie, que las cosas no hay que temerlas, hay que entenderlas. Creo que es un buen consejo de una gran científica. Pongamos pues en práctica su idea. Será mejor para nosotros, y para la ciencia.
Nota 22-02-2017: se anuncia que en diez años podría encontrarse vida en otros mundos. La apuesta sigue en pie.
Dentro de la vorágine de nuevos exoplanetas detectados constantemente, llama la atención el denominado GJ 1132 b. con un 50% más de masa que la Tierra (que puede parecer mucho, pero es increíblemente pequeño comparado con muchos otros), este planeta, del que se habla en este enlace con detalle, es muy interesante porque parece disponer de una capa atmosférica formada por agua y metano. Ambos son elementos que eran comunes al principio de la historia de la Tierra.
¿Por qué es interesante este planeta? En realidad, todos lo son, y todos nos enseñan muchas cosas de nuestro propio planeta. Comparar otros mundos con el nuestro nos enseña más cosas del nuestro. Si tenemos otros modelos, siempre podremos contrastar sus características con el nuestro. Esto es lo mismo que hacen los médicos con una persona que enferma de algo y otra no; estudian al sano para ver qué tiene que le hace inmune, y luego aplicarlo al enfermo. Del mismo modo, estudiar otros mundos nos enseña a conocer y comprender mejor el nuestro.
¿Qué tiene de especial esta atmósfera? Es primigenia, es decir, tal como comento en el párrafo anterior, es similar a la que tenía la Tierra. ¿Y esto que demostraría de ser verificado? Demostraría que esas bacterias que tiene usted en el intestino, y que desprenden metano, son originarias de planetas como la Tierra, pero también serían posibles en atmósferas como el GJ 1132 b. Dicho de otro modo: podemos conocer más sobre el origen de la Tierra estudiando el planeta GJ 1132 b.
¿Se podrían detectar trazas de vida en un planeta así? Es probable que sí, dado el tiempo y el desarrollo y mejora de los actuales instrumentos. ¿Cómo? Bueno, alguien dijo una vez que nunca sabríamos de qué estaba hecho el Sol. Luego llegó la espectrografía y se aprendió que podemos conocer la composición de los objetos lejanos por su firma en la luz. La espectrografía y otras técnicas avanzadas podrían permitirnos analizar una atmósfera planetaria con la precisión suficiente como para deducir si hay vida. Y eso es así porque la vida cambia la composición de la atmósfera.
Por ejemplo, la Tierra primigenia estaba basada en nitrógeno, metano y en otros gases, no había casi oxígeno, elemento que se fija a la superficie mediante oxidación con silicatos y metales. El oxígeno libre en la atmósfera, y el fundamental ozono de las capas altas (O3), llegó luego con el proceso de la fotosíntesis. Es este un elemento que se combina con muchos elementos, y queda atrapado en el suelo. El hecho de que haya tal cantidad de oxígeno en la atmósfera, 21%, indica claramente presencia de vida aeróbica. Del mismo modo, estudiar la atmósfera de GJ 1132 b nos puede indicar la presencia de vida anaeróbica, en un planeta que podría ser como la Tierra fue hace 3.500 millones de años.
En cualquier caso, estimo que no pasarán más de diez años hasta que se dé con un planeta con vida anaeróbica, demostrando que la vida, como tal, surge en los mundos donde es posible en cuanto hay ocasión. ¿Por qué digo esto? Porque, tal como comenté recientemente, la vida surgió en la Tierra tan pronto como fue posible. Y creo que es un fenómeno generalizado en el universo. Por supuesto, esa es mi opinión personal, y puedo estar completamente equivocado. Pero estoy dispuesto a jugarme una caja de cervezas con quien quiera a que, en 10 años, sabremos que no estamos solos en el universo. ¿Alguien se anima?
Hoy voy a traer una recomendación muy especial para mí. Un libro de ciencia divulgativa del genial Lee Smolin, con el título «las dudas de la física en el siglo XXI». Y con un subtítulo muy sugerente: «¿es la teoría de cuerdas un callejón sin salida?»
Este libro tiene unos años, pero sigue siendo completamente actual. Además, no solo habla de la física teórica actual de forma brillante, sino de sociología de la ciencia, y de cómo el sistema científico actual adolece de cierto rigor para el análisis de sus propios métodos de trabajo. Por ello, Smolin considera que una teoría como la de cuerdas, que debería estar muy cuestionada, sin embargo sigue teniendo grandes apoyos.
Una obra brillante, inteligente, y propia del genio que es Lee Smolin, uno de los padres de la teoría de la gravedad cuántica de bucles, teoría que él sabe no es definitiva, pero que es más valiente y directa afrontando el problema de unir la relatividad general con la mecánica cuántica. Lectura muy recomendable para cualquier interesado en conocer el estado actual de las ciencias físicas.
El racismo y la xenofobia han sido una constante en la historia de la humanidad. Han existido en la creencia de que, en un momento dado de la historia, un pueblo, con una cultura, una lengua, una religión, y unas costumbres, han considerado que eran una forma “pura” de civilización, y que cualquier “contaminación” de esa cultura destruiría tan preciado tesoro.
Lo cierto es que la historia está llena de estos pueblos perfectos y estas culturas puras, pero, mucho me temo, las cosas no funcionan así. Todos los pueblos de la historia de la Tierra han sido producto de mezclas constantes de distintas civilizaciones, que han dado lugar a otras civilizaciones, desde el devenir de los tiempos. Los griegos, por ejemplo, eran un conglomerado muy diverso de pueblos. Por no hablar de Estados Unidos en la actualidad, verdadera mezcla de pueblos de todo el mundo, lo cual ha sido fundamental en su desarrollo y prosperidad como nación.
Recientemente una cofradía española del centro de España se quejaba del uso de expresiones andaluzas que “contaminan” su forma de hablar. Es otro ejemplo más de la constante lucha que se mantiene por mantener las tradiciones “puras”. No se dan cuenta de que ellos mismos son producto de miles de mezclas de cientos de pueblos. España por ejemplo tiene enormes influencias del mundo árabe, y el español tiene un gran substrato del árabe en palabras, por mucho que duela a algunos. Un ejemplo: «ojalá» viene del árabe لو شاء الله , pronunciado law sha’a Allah; que significa «si ALÁ quisiera».
Dicho de otro modo: cada vez que digas “ojalá”, estás pidiéndole indirectamente a Alá un favor. Es otra “contaminación”, pero lleva tanto tiempo que ya forma parte de la cultura y de la lengua. Ojalá algún día podamos comprender esto en su justa medida, seremos mejores, como individuos, y como pueblos.
Estimados lectores: vuelve la polio. ¿Qué es la polio? Bueno, básicamente una enfermedad viral sin cura actualmente, que lleva al enfermo a la parálisis parcial o total, y que… Mejor poned «polio» en el buscador en la sección de imágenes. Yo no he querido poner las que ahí aparecen. No quiero ser morboso.
La polio tiene efectos devastadores en cualquier caso. Una persona conocida que la sufrió fue Franklin Delano Roosevelt, presidente de Estados Unidos. Su imagen en la silla de ruedas a bordo de un crucero camino de Europa para reunirse con Stalin y Churchill es famosa. Yo he preferido poner una foto más familiar.
Empezarán a enfermar sobre todo los jóvenes, pero también personas de todas las edades. A algunos habrá que amputarles brazos o piernas. Otros quedarán deformes. La mayoría no volverá a caminar nunca. Todos ellos nunca habrán sido vacunados de la polio por sus padres. Y pagarán las consecuencias.
Ahora alguno dirá que las vacunas producen autismo. Ese artículo falso que sigue siendo la fuente de inspiración de los antivacunas está completamente superado. Pero no importa. Ya lo dijo Einstein: «solo hay dos cosas en el mundo: el infinito y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy tan seguro».
Siempre suelo decir que esta civilización no tiene remedio. Luego alguien me da una coz y me dice que sea más positivo. Y yo lo intento, de verdad. Lo intento. Pero se hace muy, muy difícil.
Carl Schurz fue un senador americano republicano de finales del siglo XIX. Una de sus frases más famosas es: «Mi patria, con razón o sin ella» (“My country, right or wrong»). Para Schurz, no importaba tanto la razón a la hora de defender y apoyar la patria frente a otras ideas, otros países, y otras culturas. Puede haber errores a la hora de juzgar y compartir criterios con otras naciones, pero esos errores no deben hacer olvidar la realidad: tu país estará siempre en primer lugar. Si te equivocas pero lo haces por tu país, estás haciendo lo correcto.
También a finales del siglo XIX, y hasta incluso mediados del siglo XX, la eugenesia, es decir, la esterilización forzada de aquellos «no aptos para procrear» fue un tema recurrente en Estados Unidos. En Virginia en 1924 se aprobó una ley de esterilización forzada de los «idiotas, dementes, y con otros problemas mentales y físicos» que fue de inspiración para el partido nazi en la segunda guerra mundial. Se desarrollaron, que se sepa, al menos 7000 esterilizaciones forzadas y verificadas. El objetivo fundamental: mejorar la raza del pueblo de Estados Unidos.
Harry Laughli publicó en 1914 una lista de los individuos afectados por una ley con el objetivo de limpiar el país de la lacra humana: débiles mentales, locos, criminales, epilépticos, alcohólicos, enfermos, ciegos, sordos, deformes y dependientes –incluidos los huérfanos, vagabundos y mendigos. En el caso de vagabundos y mendigos, eran fracasados cuyo fracaso no debía transmitirse a nuevas generaciones.
Como puede verse, no es necesario leer las noticias de hoy en día para entender que una barbarie se ha apoderado del pueblo estadounidense. No es la primera vez que ocurre, y solo es de esperar que en esta ocasión el daño no sea tan grave ni directo. Aunque, de momento, con 30.000 familias estadounidenses a las que ya se les ha negado cualquier tipo de protección, siendo incluso gente que lleva allí décadas o siglos, nada es de extrañar.
Cuántos de ellos morirán por la desidia y el abandono de aquellos que deberían preocuparse de los aspectos más básicos del ser humano. Luego otros dirán que, si no tienen recursos, no merecen atención médica básica. Con esos, por supuesto, no hay nada de que discutir; está todo dicho ya, y para siempre.
Las cosas se ponen difíciles para los extranjeros en Estados Unidos, y en Reino Unido una mujer holandesa, que lleva 22 años en Gran Bretaña, casada con un inglés, y con dos hijos ingleses, ha sido invitada a irse, tal como se indica en una parte de este texto.
Mientras, Donald Trump ataca a uno de los tres poderes, el sistema judicial en su país, olvidando que los tres poderes existen para tratar de equilibrar las fuerzas, de tal modo que ninguno de esos tres poderes pueda tener deseos de ir más allá de lo que debería esperarse de una persona que ejerce un cargo público. El lenguaje fácil de Trump anima a mucha gente a seguirle, porque hace sonar una flauta cuya música invita a caminar incluso hasta el precipicio más alto. En Francia Le Pen pone en aprietos a los políticos tradicionales, y en otros países también las fuerzas extremistas se preparan para tomar el poder. En Rusia, Putin sonríe ante la división de Europa y Estados Unidos, sabiendo que se acerca su momento: el de un occidente dividido, incapaz de tomar decisiones. Como siempre, la historia nos recuerda lo que estas actitudes populistas y demagógicas traen a los pueblos.
El presidente Roosevelt anuncia el ataque a Pearl Harbor; aquello tuvo un aspecto positivo; hizo callar a los aislacionistas republicanos. Y un aspecto negativo: los campos de concentración de japoneses en suelo estadounidense; nunca imitar las monstruosidades del contrario te hará más efectivo ni mejor
En la primavera de 1940, mientras las tropas francesas e inglesas abandonaban Dunkerque, la Alemania nazi controlaba ya gran parte de Europa. El Reino Unido se encontraba solo frente a aquella máquina de guerra. Hitler pasaba unos días en París, haciendo demostraciones de fuerza con sus ejércitos y con la Luftwaffe de Hermann Goering.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el gobierno republicano insistía en que esa guerra no le interesaba a Estados Unidos, y que Europa debería valerse sola y por sí misma, si quería recuperar la libertad. Franlin D. Roosevelt, presidente de Estados Unidos, apoyaba sin embargo al gobierno inglés. Sabía que, si Reino Unido caía, Estados Unidos estaría en grave peligro. Amenazados en el Atlántico por los submarinos de la fuerza naval alemana, laKriegsmarine, y en el pacífico por la Flota Combinada del Imperio japonés, esa pinza pondría en graves aprietos a un país cuyo ejército era relativamente moderno, pero pequeño y muy poco preparado. Su fuerza aérea era muy pequeña, y sus aviones obsoletos, aunque se empezaban a fabricar unas pocas unidades más avanzadas.
Entonces, el 10 de mayo, Winston Churchill pronunció el discurso más importante de su vida, y uno de los más importantes en la historia de las contiendas bélicas. Su frase “solo puedo prometeros sangre, sudor, y lágrimas”, no era un mensaje populista. No intentaba ganarse al pueblo. Ni engañarlo. Ni mentir. Era la pura y cruda realidad: Alemania pondría a Reino Unido de rodillas si cada británico no ponía de su parte para combatir una ofensiva que dio lugar a lo que se llamó “The battle of Britain” que en español se tradujo como “La batalla de Inglaterra”.
El Reino Unido pudo hacer frente a la invasión nazi, y detenerla, porque se había preparado física y mentalmente. Varios hombres clave comprendieron que era necesario explicar que al fascismo y al nazismo no se le derrotan con palabras, ni con argumentos fáciles de entender, ni con comentarios racistas o xenófobos, ni poniendo muros. Recordemos la gran cantidad de alemanes, polacos, franceses, belgas, holandeses, y de otras nacionalidades que fueron a Reino Unido y Estados Unidos, y que fueron fundamentales durante y después de la guerra para hacer grandes a esos dos países.
Solo un ejemplo puede ser claro: en 1940 se necesitaban pilotos. Cuando los pilotos extranjeros obtuvieron permiso para volar, La Fuerza Aérea británica, la RAF, tuvo en sus manos la capacidad de detener a los alemanes. Juntos, unidos, los pilotos ingleses, con los polacos, con los canadienses, los australianos, los franceses, y de muchas otras nacionalidades, juntos, repito, lucharon contra la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, y vencieron. Algo que parecía casi imposible se logró luchando juntos.
Churchill, que era un hombre muy conservador en muchos aspectos, no era sin embargo un demagogo vendedor de ilusiones, ni le decía a la gente palabras para tenerlos contentos. Les dijo siempre la verdad, y la verdad caló hondo en el pueblo británico.
«Coraje es lo que se requiere para mantenerse de pie y hablar; coraje es también lo que se requiere para sentarse y escuchar» (W. Churchill).
Estados Unidos y Reino Unido terminaron la guerra como el eje angloamericano aliado que luchó contra la maquinaria nazi y venció. No eran perfectos, por supuesto, y se cometieron errores. Pero lucharon por un modelo de democracia y libertad que durante setenta años ha permitido desarrollar modelos democráticos de libertad y de justicia social y política.
Hoy, las tornas se han cambiado. Los británicos y los americanos se cierran en banda, y las libertades, tan duramente obtenidas, que tantas vidas y sacrificios supusieron, están en juego, precisamente por aquellos que las obtuvieron a base de mucho esfuerzo. Y los soldados de diversos países, que lucharon juntos sin preguntarse de dónde eran, se preguntarían qué está ocurriendo, y para qué dieron su vida.
La demagogia barata y el populismo envuelven a dos grandes países. Y la democracia y la libertad están en serio peligro. El odio a todo lo que sea distinto, o a todo lo que venga de otro país, es la antesala a las peores pesadillas de nacionalismos racistas y xenófobos, donde “lo mío es primero”. Recuerda al niño consentido que patalea porque no tiene lo que quiere cuando lo quiere. Un niño que ha sido educado en el rencor, en la avaricia, en el egoísmo, y en la intolerancia y falta de respeto a todo lo que no sea su voluntad.
Ese niño ha crecido. Y ahora no reclama sus juguetes y los de los demás. Ahora reclama convertirse en fiscal, juez y ejecutor, pasando por encima de cualquier poder, y, sobre todo, pasando por encima de las libertades tan duramente ganadas. Por eso, yo hoy, solo puedo prometeros sangre, racismo, y xenofobia. Como el viejo y cascarrabias de Churchill, no quiero jugar a verlo todo de color de rosa. La cosa pinta muy mal. Y las consecuencias serán una nueva batalla de Inglaterra. Una nueva batalla por la libertad.
Yo me apunto a esa batalla. No consentiré que la memoria de los que dieron su vida por la democracia sean ahora ultrajados y vendidos a cuatro oportunistas demagogos. No lo haré jamás.
Hace ya unos 4 años que sigo a Alyssa Carson, una joven que ahora tiene 15 años, y que desde los 3 sueña con ir a Marte. Así, como suena. Esto produce sorpresa en algunos, risas en otros, burla en algunos, y, por supuesto, también muchos apoyos.
Alyssa es sin embargo especial en muchos aspectos. A los 7 años los profesores decidieron que era mejor darle una formación especial, porque todas las matemáticas de la clase la aburrían. Con 11 años hizo las pruebas para ser astronauta en la NASA, pruebas que pasó con notas altísimas.
Con 13 empezó a dar conferencias sobre el viaje a Marte. Y ahora con 15 se entrena como una astronauta más en todo lo relacionado con el viaje al planeta rojo. Es una joven normal, pero es una joven muy, muy especial. La NASA la prepara para viajar a Marte dentro del proyecto Orión, del que hablaré el 25 de marzo en la Escuela de Ingeniería Aérea y del Espacio de Madrid. Y hablaré de ella, de eso no cabe ninguna duda.
He podido departir algunos comentarios y palabras con ella en alguna ocasión, y su ilusión es desbordante. Sin duda apuesto por ella, como llevo apostando por ella desde que tuve constancia de ella por primera vez.
En el programa «El hormiguero» la entrevistaron. Algunos dicen que no habla muy bien español. Habla 5 idiomas, y está aprendiendo español desde hace un año. Sin duda, el sueño de Marte tiene un nombre propio: Alyssa Carson.
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