Muere Stephen Hawking a los 76 años

Hoy me levanto consternado con la noticia de la muerte de Stephen Hawking. Su estado de salud siempre fue delicado, pero aquellas previsiones de vida iniciales que le dieron por su enfermedad quedaron en nada, ante su asombroso paso por la vida, y su energía constante y vital.

En cualquier caso, Hawking es ya uno de los hombres más importantes de la historia de la ciencia, pero también, sin ninguna duda, de los más importantes en el campo de la superación, del desempeño, y de la lucha frente a la adversidad. Un ejemplo de trabajo y de fuerza vital para romper con todos los cánones establecidos de la medicina, y de la vida.

Ese es, sin ninguna duda, el mayor legado que nos deja Stephen Hawking, desde el punto de vista humano. Desde el punto de vista científico, importantísimos logros, como la radiación Hawking, y libros que motivaron a millones de personas, entre ellos a mí, como «Historia del tiempo» que fue revolucionario, y fue uno de los libros que me abrió la mente al universo y al tiempo. Recuerdo todavía perfectamente el día que lo compré, y la emoción de llegar a casa para comenzar a leerlo.

Algunos se preguntan por qué no tiene un premio Nobel. Los Nobel se dan cuando una teoría puede verificarse. Sus estudios son tan avanzados que no han podido ser demostrados todavía. Pero es muy probable que muchos de sus grandes logros se verifiquen como ciertos, porque tienen una base teórica muy sólida. En cualquier caso, esa es una anécdota en su vida frente a la inmensidad de sus logros.

Dejo a continuación un enlace que escribí sobre Stephen Hawking en su 75 aniversario. También lo he referenciado en bastantes artículos sobre sus ideas revolucionarias. Descanse en paz este gran científico, y este gran humanista. Nunca te olvidaremos.

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Hasta siempre Stephen

El último día de la mujer

Hoy, cuando escribo estas líneas, es el Día Internacional de la Mujer, que en este año además tiene a una huelga de mujeres como elemento social y cultural para reivindicar sus derechos. ¿Qué derechos? Básicamente, en muchos casos, empezar a ser tratadas como seres humanos, y no como ganado, que es lo que muchos hombres consideran son las mujeres. Ganado para su uso y servicio personal, a las que pueden despreciar, cuando no perseguir, maltratar, violar, y matar, sin que la sociedad sea consciente de la enorme gravedad de este asunto.

Yo no voy a extenderme, ya he contado alguna vez por qué mi apoyo es total. No solo porque lo crea, sino porque lo he visto directamente. He tenido que ayudar y dar apoyo a mujeres maltratadas, víctimas de violaciones, golpes, vejaciones, y otras barbaridades que prefiero no traer a la mente porque me pongo enfermo, y no tengo edad ya para más crisis nerviosas por estos motivos. Por las noches de vez en cuando aún me despierto angustiado, y mi familia lo sabe bien, porque lo vive a diario.

Hace un par de días en Twitter, el típico machista consideraba que las mujeres no pueden ser bomberos, por ejemplo, porque hace falta músculo, que no tienen. Le contesté que lo que hace falta para ser bombero es cerebro. Por supuesto me dijo que eso era absurdo. Lo es para él, que sabe hablar de músculos, pero no sabe usar su cerebro.

Lo absurdo del asunto es esa frase que dice que el mundo se arregla con músculo. Es falso. El mundo se arregla con cerebro. El músculo solo sirve para recibir órdenes del cerebro, y es el cerebro el que apaga el fuego, el que salva vidas, el que dirige empresas o gobiernos. Por ello, hombres y mujeres están igualmente capacitados para cualquier tarea. Sea la de bombero, astronauta o presidente de gobierno. El mundo no se arregla con la fuerza de los músculos, sino con la lógica de la mente.

Vamos a dar un paso evolutivo como especie, y vamos a empezar a tratar a las mujeres como iguales, con sus derechos y deberes, exactamente los mismos que los de los hombres. Vamos a tomarnos en serio la civilización, y a dejar atrás tanto prejuicio y tanto ataque a personas en función de su sexo.

Vamos a empezar a construir una sociedad mejor, con valores igualitarios, donde ser mujer u hombre sea una simple cuestión biológica, sin que ello tenga que afectar la calidad de vida, ni el futuro personal o profesional de nadie. Nunca, jamás podré entender esas distinciones entre hombre y mujer, y me aterra la cantidad gigantesca de pruebas machistas que constantemente pueden verse en las redes, y en la sociedad en general. Acabar con eso será difícil, pero puede hacerse.

Es una tarea ingente. Pero extremadamente necesaria.

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Isabel Allende, cuando el proceso es el camino

La frase de la semana es de la grandísima Isabel Allende. Tuve la suerte de ver a la escritora chilena Isabel Allende en una firma de libros, hace ya muchos años. En ese momento la cola no era kilométrica, y quería regalar un libro dedicado por ella a una mujer muy especial para mí, de un país limítrofe al este de Chile. Cuando me puse frente a ella, me temblaron las piernas, el corazón, y el alma. Ella, por supuesto, se dio cuenta al instante. Sonrió, y me estampó su firma en el libro, tras lo cual salí de allí deprisa, porque temía que mi corazón iba a explotar en cualquier momento.

Siempre recordaré aquel momento, que para ella fue un instante entre cientos de admiradores, pero para mí fue el estar frente a una de las mejores escritoras de estas décadas, sobre todo por su profundidad, y porque, con sencillez, escribe del alma y de la vida con enorme habilidad. Pocos son los que pueden dominar la lengua escrita como ella.

En cuanto a la frase en sí que aquí he traído, qué voy a decir, excepto que estoy cien por cien de acuerdo. Es el proceso de la escritura el que llena de placer manos, ojos, y alma. El resultado es importante, sin duda, pero es el camino al fin de la obra el que realmente llena, y el que hace que merezca la pena repetir el proceso una y otra vez. Por eso, cuando se termina de escribir un libro, se siente uno feliz, pero también vacío. Se ha dejado atrás algo muy personal, algo que será eterno en nuestro interior, pero que ya ha crecido y nacido para tomar su propio camino.

Por eso tanta gente escribe. Dicen que hay demasiados escritores. No estoy de acuerdo. No hay demasiados escritores. Nunca puede haber demasiados escritores. Hay demasiadas armas. Demasiados soldados. Demasiadas luchas. Ojalá todos fuésemos escritores, porque entonces el mundo estaría lleno de historias de amor, de superación, de sueños, de luchas, de futuro, y de pasado, y habría menos desastres, dolor y guerras como las que nos envuelven cada día.

Quizás sea ese el camino. Cambiar un fusil por un libro, una bala por una palabra, y la pólvora por tinta. Entonces podríamos comenzar a pensar en un mundo nuevo, donde la palabra sea la que dirija nuestras vidas, y no la violencia y el odio. Donde se escriban los sueños en papel, para convertirlos en un mundo mejor para todos. No estaría mal. Sería un mundo nuevo, lleno de infinitas posibilidades. Porque infinitas son las historias que quedan por escribir. Espero leer todas esas historias. Algún día. En algún sueño.

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Odisea 2018 para recuperar la propiedad intelectual robada

Estas semanas he tenido una «lucha titánica» contra un gigante de la electrónica de consumo, de cuyo nombre no quiero acordarme, con el fin de que borraran tres libros de mi autoría que tenían alojados en su tienda de libros, dos de ellos de la saga Aesir-Vanir. Alguien, con gran «descuido» por su parte, los había subido, y los estaba vendiendo, naturalmente sin mi permiso, con el fin de ganar algo de dinero, si es que eso es posible.

No sé si el «descuidado» ha ganado algo, espero que no. Y no se trata de mí, porque esto está ocurriendo constantemente con miles de autores. Se trata de que, para este tipo de personas, es fácil robar el material literario ajeno de otros escritores, si son autores desconocidos.

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RS-25: el vídeo en el que la NASA contraataca

Era de esperar. Tras el éxito relativo del primer vuelo del Falcon Heavy, la NASA ha respondido con un vídeo que constata como ellos sí tienen el cohete más potente: el SLS (Space Launch System) que en sus diferentes versiones tendrá el doble de potencia de puesta en órbita de cargas útiles que el Falcon Heavy, y que sí será capaz de enviar seres humanos a Marte.

Recordemos que el Falcon Heavy puede enviar cargas, pero no podrá enviar seres humanos, por falta de potencia, y porque nunca se diseñó para este fin. De hecho, ni siquiera este primer vuelo tenía como destino Marte, sino una órbita entre la Tierra y Marte, que al final tampoco parece ir al cinturón de asteroides. Tiene una órbita excéntrica que no llega a dicho cinturón.

Los cohetes RS-25, de los que se habla en el vídeo, son unos viejos conocidos. De hecho, son los boosters que utilizó en su día el transbordador espacial, pero modificados y mejorados para el SLS. Estos boosters cuentan con cuatro reactores cada uno, para un total de ocho, a diferencia de los veintisiete del Falcon Heavy. Esto lo remarca bien la NASA, que deja claro que con muchos menos motores, consiguen el doble de potencia que con los veintisiete.

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Cohete RS-25 siendo transportado para pruebas

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Letras: saber cuándo acabar una historia

Me gustaría hoy traer una reflexión sobre ese siempre tema tan discutido en literatura como es la extensión que debe tener una obra, y no me refiero a la clasificación por palabras, sino a la longitud de un texto literario, y las consecuencias que conlleva esa extensión. También, cuando se escribe una saga literaria, saber cuándo se ha de cerrar el contenido, y pasar a otra historia. Es importante delimitar nuestra pasión por escribir, porque podemos despistar al lector, o frustrarlo, con una obra demasiado extensa, que se centre en un solo argumento.

De lo contrario, podemos agotar al lector, que perderá interés en lo que escribimos, porque no acaba nunca. Habiendo, como hay, excepciones muy concretas, sin embargo, es una regla importante de la que vamos a hablar a continuación.

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Joan Baez y un camino de libertad

Joan Baez es una cantante y activista por la paz estadounidense, famosa por sus canciones de contenido político y social, que tuvo un papel destacado en las protestas contra la guerra de Vietnam. En un mundo donde se vuelve a hablar de violencia nuclear, donde las amenazas no solo no han disminuido, sino que han aumentado exponencialmente, gente como Joan Baez es más necesaria que nunca.

La protesta en favor de la paz suele considerarse, cada vez más, un acto de guerra. Y, como tal, cualquier activista por la paz corre el peligro de ser condenado a prisión. Y cuando las voces y la música a favor de la paz se hayan callado, solo quedará el ruido y la lógica de la guerra. Pero no lo olvidemos: una guerra nuclear será la última.

Por otro lado, se suele decir que, desde el fin de la segunda guerra mundial, el mundo ha visto una paz prolongada e ilimitada. Es cierto, pero solo para ciertos países. Recordemos que las muertes en guerras desde 1945 son más del doble de todos los que murieron en la segunda guerra mundial, incluidas las víctimas de las dos bombas de Hiroshima y Nagasaki.

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Cuando un activista por la paz es señalado con el dedo, acusado, condenado, y olvidado, estamos destruyendo nuestro futuro. Cuando se acaba con las personas que buscan tender puentes y derribar muros, y con aquellos que quieren dar voz a los desesperados, a las víctimas, a los que no tienen sitio en este mundo porque alguien así lo ha considerado, entonces estamos destruyendo este mundo. Porque una sociedad no solo se destruye con bombas; también se destruye con la falta de voluntad por construir la paz.

Las armas que construyen los países ricos se emplean en los países pobres, que crean refugiados que vienen desesperados a los países ricos. Y algunos se preguntan por qué vienen esos refugiados huyendo de las bombas que ellos mismos han vendido. Una doble moral que acaba con la vida de cientos de miles de personas.

Dejo pues aquí la frase de Joan Baez, y una de las canciones que compuso para la película «Naves misteriosas» (Silent running) que se estrenó en 1972, y que es un alegato de ciencia ficción por la paz, en un mundo que ha perdido toda su naturaleza, que solo ha quedado confinada en unas naves alrededor de Saturno. Una naturaleza que, por orden ejecutiva, deben ser destruida, para usar las naves con otros fines. Recuerdo que lloré cuando vi la película. Y todavía lo hago.

Homenaje al primer coche en el espacio

Quién lo iba a decir. La traición de los medios, la complicidad de las masas, y el olvido de los ignorantes, le jugaron una mala pasada. Pero algunos queremos reivindicar la verdad. Que está ahí fuera, nunca mejor dicho. Sobre la Luna.

Rover había sido un coche que había nacido a la luz de una nueva era. La era del espacio. La era de una nueva senda. La era de una humanidad que buscaba viajar a las estrellas. Vino a este mundo para demostrar que los viajes no se hacen solo en la Tierra; que se puede viajar por otros mundos, de forma segura, sin peligros, y con el mejor diseño de los mejores especialistas.

Rover fue el coche eléctrico que fue a la Luna. No una vez, sino tres, en los Apollo XV, XVI, y XVII. Fue diseñado para hacer un trabajo: permitir a los astronautas recorrer distancias que no podrían caminando, y de esta forma analizar mucho mejor las características geológicas de la Luna. Fue una herramienta de trabajo sensacional, que dio un resultado altamente satisfactorio.

Ahora, todo el mundo habla del coche Roadster de Tesla. Un pedazo de hierro inútil que flota en el espacio, y que ni siquiera viaja a donde estaba planificado. Además, se ha calculado que podría estrellarse contra la Tierra, o contra Venus. Un trasto inútil flotando en el espacio para llenar el ego de un hombre, que podría haber lanzado algo útil, como una sonda, o un satélite, o cualquier otra cosa que se le ocurriera a algún genio de la ciencia.

Pero no, había que lanzar un coche que no sirve para nada fuera de la Tierra, con el fin de convertir el espacio en la primera campaña de publicidad de la historia.

Por eso, va aquí, en este pequeño homenaje, mi dedicatoria a Rover. El que sí fue primer coche en el espacio. Y además, diseñado para viajar al espacio. Y que además, dio un servicio al progreso de la ciencia. Queremos trastos útiles flotando en la galaxia. No anuncios de empresas para llenar la galaxia de publicidad. Ya tenemos bastante en la Tierra. Anuncios, y ego. Dejemos eso aquí, y salgamos fuera con un poco más de humildad, y con toneladas de curiosidad por conocer el universo.

Rover fue el primero. Se podrá olvidar. Pero su gran servicio al progreso nadie, nunca, lo podrá negar. Gracias, Rover.

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Tus amigos no te olvidan

¡Que vienen los hackers!

Hoy vengo con la gorra de trabajo para hablar de seguridad informática. Porque yo obviamente tengo que ganarme la vida con algo, y ese algo es la informática, mal que me pese. No saqué la nota de corte para millonario o futbolista por poco.

Esta entrada viene a colación de este texto que he leído en el diario El País de una persona que, más o menos, quiere terminar con los hackers, sin entender que, en el mundo de la seguridad, existen muchos aspectos a tener en cuenta como para tratar el tema de una forma monolítica. Los hackers no solo no han de ser eliminados, sino que han de ser potenciados, y su trabajo es absolutamente fundamental en esta sociedad hiperconectada. Vamos a verlo con un ejemplo personal.

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De Bach, y de una luz en el camino

 

Nota: esta es una reflexión personal, sin otro motivo que pensar sobre la vida y el camino que hemos de andar. 

He estado revisitando recientemente un capítulo doble de la serie «House», en la que el famoso doctor va a un centro psiquiátrico para recibir tratamiento, debido a su adicción a la vicodina.

Aparte de que personalmente esta serie me parece fantástica, estos dos capítulos me han retrotraído a una época, hace ya demasiados años, en la que estuve visitando a una amiga que se encontraba ingresada en una unidad psiquiátrica de un importante hospital. Recuerdo intensamente aquellos días, por el caudal enorme y brutal de sensaciones que recibí de todas aquellas personas, en muy diferentes estados, y en situaciones a veces difíciles de describir. Mi propia amiga sufría una enfermedad grave, y yo, que era bastante joven, no podía llegar a procesar todo aquel manantial de sensaciones que tenía que gestionar con cada visita.

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