No, el CERN no nos destruirá con un agujero negro

Guido Tonelli es uno de los físicos responsables de haber encontrado pruebas certificadas del famoso bosón de Higgs en el acelerador de partículas del CERN, en Ginebra. En esta entrevista reciente se puede conocer su trabajo, y su libro «El nacimiento imperfecto de las cosas», donde habla de su actividad, y del descubrimiento del bosón de Higgs. Una entrevista que comienza con la famosa frase «La partícula De Dios».

No, por favor, no. Dejemos ya la «partícula De Dios» de lado. Fue el título que le dio un periodista al ver que era una partícula fundamental para cerrar el círculo de lo que se llama la Teoría Estándar, que es la teoría actual que explica la naturaleza y física de tres de las cuatro fuerzas fundamentales del universo: el electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte, y la fuerza nuclear débil. Pero dejemos a Dios tranquilo ya de una vez.

Hablaremos pronto de estas tres fuerzas, y de la mal llamada «cuarta fuerza»: la gravedad. Porque sí, también es erróneo creer que la gravedad sea una fuerza, aunque se puede entender como tal en ciertos aspectos básicos.

Sin embargo, me gustaría comentar un aspecto que indica Tonelli en la entrevista: sigue recibiendo cartas de gente preguntando si va a crear un agujero negro que acabe con el mundo.

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No; el CERN tampoco abrirá portales a otros universos, ni Gordon Freeman aparecerá para salvarnos

El tema no es baladí. Cuando se empezó a operar el CERN con las nuevas energías con las que trabaja, mucha gente creyó que podría crear un agujero negro, que crecería hasta destruir la Tierra, y luego el sistema solar, completamente. Preguntar es bueno, dudar es bueno, plantearse situaciones hipotéticas que podrían ser reales es importante. Pero llega un punto, cuando las cosas se han explicado mil veces, que se hace evidente que hay gente a la que ninguna explicación les parece suficiente. Es como lo de la Tierra plana (conozco una persona que lo cree firmemente), o que no se ha llegado a la Luna (conozco a varios de estos). El problema no es dudar, eso está bien. Pero existen límites.

En el caso de crear un agujero negro, no hace falta ser un doctorado en física para entender que jamás estaremos en peligro. Hay dos razones, una es más técnica, la otra es más inmediata. Comenzaré con la más inmediata, que dice:

Cualquier cantidad de energía generada en el CERN por la colisión de dos partículas, será siempre una fracción de la energía máxima que se genera desde la radiación cósmica que interactúa con la atmósfera de la Tierra.

La radiación cósmica, que por cierto es el mayor problema para el viaje a Marte, es una lluvia constante de partículas subatómicas que penetran en la atmósfera a altísimas velocidades, de hecho a velocidades relativistas, y colisionan con partículas de la zona superior. Estas colisiones generan una cantidad de energía muy superior a la que se podría crear nunca en el CERN. Estamos hablando de varios órdenes de magnitud. Si estas colisiones no han generado agujeros negros que se coman el planeta, lo que hace el CERN es un juego de niños en cuanto a energía se refiere.

El Segundo punto más técnico está relacionado con la radiación Hawking. El profesor Stephen Hawking teorizó que los agujeros negros deben desintegrarse en un factor que es la inversa de la masa de dicho agujero negro. Así, un agujero de la mitad de la masa de otro se desintegrará al doble de velocidad. Si tenemos un agujero negro que es la suma de dos partículas, su tamaño es tan pequeño que la radiación Hawking lo desintegra mucho antes de que pueda empezar a comerse a nadie. Fin de la historia.

Internet está lleno de bulos y cuentos de todo tipo, y el agujero negro que nos devorará por culpa de unos científicos locos e inconscientes está a la orden del día. Pero no, los agujeros negros no son algo que se pueda crear en un laboratorio, y mucho menos verlos crecer como si fuesen la planta de la cocina. Esta historia, como muchas otras, seguirá estando presente en los hilos de Facebook y webs de visionarios e iluminados. Pero podemos dormir tranquilos.

Si algún día llega realmente un agujero negro a la Tierra, primero hemos de tener en cuenta que atravesaremos lo que se conoce el horizonte de sucesos sin darnos cuenta. Luego el tiempo se irá enlenteciendo paulatinamente, aunque nosotros no nos daremos cuenta. Y, finalmente, quedaremos convertidos en… Bueno, podremos lucir figura en la playa. Una playa y un planeta que cabrán en una cuchara de café. A ver quién levanta esa cuchara. Por cierto, el martillo de Thor, se dice, está hecho de materia de agujero negro, por eso no puede levantarse. Pero eso es fantasía. Como pensar en un agujero negro en el CERN. Pura fantasía.


Más información sobre agujeros negros en este enlace.

 

Serie Cosmos 2014, una nueva nave de la imaginación

La serie de ciencia Cosmos de 1980 para televisión, de Carl Sagan, fue una fuente maravillosa y casi inagotable de jóvenes soñadores, que soñaron con tocar las estrellas con el poder de la imaginación. Muchos encontraron en aquella serie un motivo para lanzarse a estudiar astronomía, astrofísica, cosmología, exobiología, y otras ciencias muy diversas, así como carreras tecnológicas. De hecho, en una encuesta reciente de la NASA y el MIT, una parte del personal confesó estar allí por la serie.

¿Qué poder tiene entonces una serie así? Depende. En aquellos años, la fuente básica de información visual era la televisión. Los jóvenes se centraban en la televisión, y la llegada de la serie se devoraba con pasión en cada nuevo capítulo. Luego llegaron los famosos vídeos VHS, que se terminaban rompiendo disfrutando de cada capítulo.

En 2014 se realizó una serie nueva que acabo de ver. Grande, genial, estupenda, muy bien realizada. Pero con dos problemas: no tiene la magia de la primera, y más importante, hay tanto bombardeo constante de información, que los jóvenes, en general, no se centran ni profundizan en nada. Todo es consumo de información inmediato y superficial. Y una serie como Cosmos requiere concentración, relajación, y reflexión. Facebook es en parte responsable de este hecho. ¿Cuántas noticias ha leído hoy en Facebook? ¿Y de cuántas de ellas ha explorado algo más que las primeras líneas? Es una pregunta que me hacía yo antes de borrar mi usuario personal de Facebook.

Dudo que esta nueva serie de 2014 dé los frutos que dio la primera. Pero, de todas formas, es altamente recomendable. El presentador, Neil deGrasse Tyson, fue uno de esos jóvenes que se entusiasmó con el trabajo de Sagan. Y hace un excelente trabajo.

Nadie debe pensar que considero a esta versión de 2014 nueva menos indicada que la anterior. Pero son otros tiempos, y otras ideas. Esa chispa por explorar sigue existiendo, pero ahogada en un mar de confusión de datos constantes que bombardean la mente infatigablemente. Creo que es bueno recogerse un momento, desconectar todo, y dejarse llevar en la nave de la imaginación con esta nueva serie. Merece la pena, sin ninguna duda.

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Amelia Earhart: cuando los sueños tienen alas

Qué sería de la humanidad sin exploradores. Sin hombres y mujeres interesados en mirar más allá, más lejos. De derribar los muros de la desidia y la ignorancia, y abrir puentes hacia el futuro. Un futuro donde podamos explorar nuevas metas, sean estas físicas, psicológicas, y superar miedos y prejuicios.

Este tema es el que se trata en uno de los episodios de la temporada 2 de «Star Trek: Voyager», titulado «Los 37». Es un homenaje a una mujer: Amelia Earhart. Y a un sueño: ser la primera en conquistar varios hitos para la aviación. Amelia se convirtió, por derecho propio, en un símbolo de la fuerza y el coraje a finales de los años 20, y en los años 30, del siglo XX. Realizó varias proezas que dejaron claro que la aviación era el futuro de la humanidad, y demostró, para desasosiego de muchos, que una mujer puede realizar perfectamente cualquier trabajo, incluso los más arriesgados, porque lo que se requiere es constancia, esfuerzo, y dedicación.

Amelia ha inspirado desde entonces a miles de mujeres de todo el mundo para ser pilotos y exploradoras, y, mucho más importante, para superar esas barreras ridículas que pretenden que la mujer sea un objeto más de la casa. Amelia desaparició en 1937 en uno de sus viajes, y se sospecha que se han encontrado sus restos recientemente, aunque no está probado. Pero eso es lo de menos. Lo importante es que fue una imagen en la que se han visto reflejadas muchas mujeres.

Hoy quiero rendir un pequeño homenaje a Amelia Earhart, y recordar que los sueños están para ser llevados a cabo. Naturalmente, no siempre se puede. Pero la persistencia, la dedicación, y el trabajo, que hoy en día parecen olvidados, son fundamentales. En este mundo donde todo ha de ser rápido e inmediato, Amelia es la imagen de que el trabajo lleva tiempo, años, y muchos fracasos. Pero nunca es tarde para el próximo vuelo, o para la próxima meta. La frase del texto: «Nunca interrumpas a alguien que está haciendo lo que dijiste que no podría hacerse».

Nunca te olvidaremos.

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El mito del conocimiento absoluto

Uno de los objetivos básicos de la ciencia es el conocimiento. La ciencia básica es aquella parte de la misma que busca conocer el universo y su naturaleza, sin otra finalidad que obtener ese conocimiento. Luego otros, si cabe, ya aplicarán ese conocimiento en soluciones de todo tipo. Mucha gente dice “¿para qué sirve conocer esto, qué utilidad tiene?” La respuesta es simple: es mejor conocer algo aparentemente inútil que seguir en una ignorancia que nunca tendrá aplicación alguna.

La ciencia es mucho más que conocimiento por supuesto. Es una herramienta para mejorar la vida de todos los seres humanos de la Tierra y para comprendernos mejor a nosotros mismos. También se puede aplicar en todos los órdenes de magnitud de la vida, desde problemas cotidianos como si es mejor desayunar esto o aquello, hasta el diseño de naves interestelares. Como herramienta, se puede usar bien o mal. Pero bien usada su poder es enorme. Ahora bien, en esa búsqueda de conocimiento, ¿existen límites? Y si es así, ¿cuáles son esos límites?

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Atenea representaba la sabiduría en la Grecia clásica. Hoy se usa su nombre para muchos eventos de carácter científico y cultural

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El proyecto soviético para ir a la Luna

Partiendo de la base de que el ser humano sí llegó a la Luna, y dentro de la enorme cantidad de vídeos inútiles sobre el tema que hay en Youtube, he encontrado uno muy interesante explicando aspectos técnicos, de ingeniería y de carácter político por el que los rusos no llegaron a la Luna en los años sesenta. No entraré a valorar los aspectos políticos, pero sí diré que tuvieron evidentemente consecuencias en los desarrollos de ingeniería necesarios para un proyecto de esa envergadura.

Como anécdota, leer los siempre curiosos, divertidos, e hilarantes comentarios consagratorios de algunos de los comentarios del vídeo. Por lo demás, un vídeo ilustrativo y que en pocos minutos da un repaso general por el mundo de la astronáutica soviética de los sesenta.

Figuras ocultas, cuando el sueño del futuro es de todos

El pasado 20 de marzo, mientras Donald Trump tomaba posesión de la Casa Blanca como 45 presidente de Estados Unidos, estuve contemplando una película sobre dos momentos que hicieron a América verdaderamente grande: el trabajo de un joven NASA por enviar al primer ser humano al espacio, y la lucha de una parte de la población estadounidense para liberarse de prejuicios y racismo.

Esa película es «Figuras ocultas» (Hidden figures), una verdadera obra maestra del cine histórico, y un mensaje muy claro: los países se hacen grandes cuando está unido y trabaja unido por una causa común, no cuando un grupo de hombres y mujeres son despreciados porque se da el caso de que su cantidad de melanina en piel es algo mayor que la de otros. ¿Puede la melanina de la piel afectar a la capacidad del cerebro para trabajar? Eso sería tanto como preguntarse si el color azul de los ojos es mejor para ser bueno en ciencias que el color verde o el castaño.

Nota: cuando hable de América me referiré a Estados Unidos. América es por supuesto mucho más que ese país.

La película.

«Figuras ocultas» se centra en tres de las mujeres que trabajaron en la NASA, siendo empleadas como verdaderas computadoras humanas, ya que en aquellos años los ordenadores eran una verdadera novedad, y la NASA, que había nacido en 1958, todavía no disponía de ninguno de aquellos primeros grandes monstruos, lentos pero ya mucho más capaces que un ser humano a la hora de procesar cálculos. El ordenador del que hablan, el IBM 9070, fue sin duda importante, ya que era el primero con transistores de estado sólido, dejando atrás por fin las caras y delicadas válvulas de vacío.

Pero, mientras ese ordenador se ponía a punto, los cálculos necesarios para el vuelo espacial eran desarrollados por estas mujeres, muchas de ellas verdaderas científicas de altísimo nivel, que eran sistemáticamente ignoradas por la NASA. Ellas eran en gran parte responsables de la seguridad y fiabilidad de las primeras cápsulas del proyecto Mercury, y ellas fueron denostadas y olvidadas. Hasta ahora.

En 1961, cuando los rusos ganaban claramente la incipiente carrera espacial que tenía como finalidad llevar a un ser humano a la Luna, el racismo era tan evidente en Estados Unidos que incluso los negros tenían sus propios lavabos en la NASA. Hoy, cuando leo críticas de esta grandísima película en diferentes medios, veo que muchos se siguen preguntando qué sitio tienen los negros en el mundo. Los derechos sociales y las leyes no bastan; hemos de enseñar a la población que el respeto a los derechos humanos aplica a todos los seres humanos sin excepción.

La película, basada en hechos reales tomados de las memorias de sus protagonistas, desarrolla un trabajo excelente en el proceso de visualizar cómo tres mujeres se abren camino, con enormes dificultades, en medio de una enorme desconfianza de los blancos hacia ellas. Un proceso en el que el mero hecho de ser negro significaba una pérdida de oportunidades. Algo así no puede hacer grande a un país. Porque no lo olvidemos: América no será grande por un pequeño grupo de líderes poderosos, sino por el esfuerzo conjunto de todos sus hombres y mujeres, con los mismos derechos, y los mismos deberes. Y por supuesto, con las mismas oportunidades.

Algunas críticas de la película destacan negativamente su ritmo pausado y su falta de enegía. Vamos a ver, estamos hablando de un relato de tres mujeres que viven una vida normal intentando salir adelante, no tres guerreras ninja luchando contra una horda de extraterrestres asesinos. Esta es una película de muy marcado corte histórico, que explica hechos históricos, pero la vida de tres personas en sus casas con sus hijos y sus sueños no va a ir acompañada de efectos especiales y destrucción de planetas. Naturalmente que es pausada, lo importante es el homenaje que rinde a esas personas que fueron injustamente olvidadas. Hasta ahora.

Ellas, como miles de mujeres, negras y por supuesto también blancas, han sido denostadas y olvidadas. Es hora de que eso termine. El otro día en un programa de televisión, «El hormiguero», una niña de 15 años, Alyssa Carson, a la que sigo desde hace cuatro años en Facebook, con la que he compartido alguna conversación, y que trabaja en la NASA para ir a Marte, fue el centro de las risas de muchos «iluminados», quizás por su sueño, quizás por sus orejas, quizás porque no hablaba perfectamente español (habla 5 idiomas). Esa niña es un portento y un ejemplo, pero la gente se ríe de ella por su aspecto físico. Esa es la raíz del problema, no hay que buscar más lejos. Esa joven, si todo va bien, irá a Marte, y abrirá nuevas fronteras a la humanidad. Una humanidad cada vez más obsesionada con el «nosotros primero», con el aislacionismo, con la idea de que unos valen más en un país porque han nacido en ese país. Un error y una idea que tiene gravísimas consecuencias a todos los niveles siempre que se ha ejercido.

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Figuras ocultas

Por cierto, y aunque el tema del espacio sea secundario al tema principal de la película, para los que somos amantes de la astroáutica la película muestra las enormes dificultades que tuvo en todo momento la carrera espacial, en unos años donde literalmente se estaba construyendo la forma y manera de viajar al espacio. Un trabajo donde estas mujeres precisamente fueron fundamentales. Pero para mí personalmente lo más destacable de la película no es que ellas fueran grandes por sus capacidades matemáticas y de ingeniería. Eso es muy importante. Pero el hecho básico y diferencial estriba en cómo tuvieron que demostrar esas capacidades, luchando contra enormes prejuicios y racismo. Ese es el gran mérito de estas mujeres.

Avances, evidentes, pero insuficientes.

Hoy en día me tengo que preguntar: ¿se ha avanzado en derechos para los negros en Estados Unidos? Sí. ¿Es suficiente? Por supuesto que no. Vemos constantemente hechos y situaciones que dejan claro que la igualdad plena no se ha alcanzado. Si hay que hacer a América grande, deberá ser grande para todos. Por supuesto, no entro en el terreno de los hispanos, porque ahí entro yo y no quiero tocar ese tema hoy y ahora, podría decir cosas de las que luego me arrepentiría. Quizás lo haga algún día. Por cierto soy hispano, y no voy a ir a construir ningún muro, y espero que mis hermanos mexicanos no paguen ni un dólar por muro alguno.

Pero ese es otro tema, aunque tiene más relación con la película del que podría parecer. La américa racial de los años cincuenta y principios de los sesenta seguía teniendo leyes segregacionistas contra los negros, por el mero hecho de ser negros. Hoy las cosas son algo mejores, pero ni mucho menos se ha encontrado una solución al problema.

No quisiera terminar haciendo creer al lector que todo me parece mal en Estados Unidos, porque no es así, ni mucho menos. Mucha gente critica a Estados Unidos, yo también lo hago por esta y otras razones, y por supuesto ese es un país que ha hecho cosas mal y ha cometido errores, eso es algo evidente. Cuando un país se convierte en líder comete errores, y esto lo hemos visto a lo largo de toda la historia de la humanidad, y no seré yo quien lo niegue.

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Pero cuando me dicen que la alternativa es Rusia o China, entonces tengo que respirar hondo, tomar aliento, y contestar: prefiero comer hamburguesas, beber cocacola, ver películas de Hollywood, y vestirme con tejanos, y por supuesto luchar por los derechos de las minorías, que optar por Rusia o China». Rusia y China, dos países que se frotan las manos de felicidad esperando que Donald Trump siga la política aislacionista de Estados Unidos en los años 30 del siglo XX, una política que dejó manos abiertas a otros para expandirse militarmente por el mundo sin freno alguno. Y la historia tiene una enorme capacidad de repetirse. Por supuesto, la nueva carrera espacial también es una gran oportunidad para China y Rusia. Ya hablé de eso en su momento.

Sé que hay racismo y xenofobia en todas partes, y es por eso que esta película nos quiere recordar que «el país de las libertades y las oportunidades» tiene muchos problemas que resolver. Precisamente hoy, en un momento crítico, y con el 45 presidente de Estados Unidos ya en el poder, creo que hace falta un revulsivo en América para volver a la senda de la cordura, la razón, y la ciencia, y dejarse de «América primero».América será grande, pero no con palabras y amenazas, sino con un sueño conjunto y de todos de hacer que sea así.

Yo prefiero «los hombres y mujeres que hacen grande a este país primero», sin importar si son americanos, afroamericanos, hispanos, o de cualquier otra raza, religión, sexo, o creencia. O somos todos iguales en oportunidades, o ninguno lo seremos. Porque, cuando un solo ser humano es apartado del resto, la humanidad entera es apartada. Y eso no hará grande a América. Ni a ningún país de la Tierra.

Nueva conferencia en Madrid: el viaje a Marte

El próximo 25 de marzo estaré de nuevo en la Facultad de Ingeniería Aeronáutica y del espacio tras una nueva invitación de la Universidad en su evento del Madrid AirSim Meeting. En esta ocasión hablaré de Marte, y los dos proyectos más importantes para el viaje: el de la NASA, y SpaceX. ¿Qué diferencias tienen? ¿Qué similitudes? ¿Son factibles y cómo? Lo veremos el día 25 de marzo.

Mientras tanto, el lector si lo desea puede escuchar la conferencia que di el año pasado. Muchas gracias a todos los oyentes por sus amables comentarios.

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Imagen conceptual del despegue del cohete SLS de la NASA, previsto para 2018

Muere Eugene Cernan, el último hombre en la Luna

Como amante de la astronáutica y el espacio, hoy me siento triste al conocer que ha muerto Eugene Cernan, el último hombre que pisó la Luna en el Apollo XVII. Empezó su carrera al espacio en el Gemini IX y fue astronauta del Apollo X. Luego ha inspirado a miles de hombres y mujeres a apasionarse por la ciencias y las matemáticas, disciplinas completamente imprescindibles para progresar como civilización.

También es triste ver cómo tanta gente sigue dudando de los viajes a la Luna, pero es que además se duda del viaje al espacio hoy en día. Hace unos días vi una transmisión de la NASA sobre la ISS con un astronauta en el espacio, y fueron varios los que dijeron que esas imágenes estaban montadas en un escenario y que era todo falso.

De hecho, con el nuevo viaje del proyecto Orión para ir a la Luna y a Marte dirán lo mismo. Todo es falso para ellos. Qué cierta es esa frase de que la ignorancia es arrogante y atrevida. Pero de eso hablaré otro día. Descanse en paz.

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Eugene Cernan

KIC 9832227, posible colisión de dos estrellas

Un grupo de astrónomos ha publicado un documento en el que perfilan la posibilidad de que en 2022 se observe una colisión entre dos estrellas. Dicha colisión crearía durante un tiempo un punto luminoso en el cielo, el tercero más luminoso de la bóveda celeste.

El asunto es interesante, por cuanto es bastante raro poder observar, y mucho más predecir, un fenómeno así. Sin embargo, nadie debe esperar que la seguridad de este suceso sea del 100%. Sistemas estelares binarios cercanos pueden mantenerse estables durante siglos y milenios antes de interactuar. En este caso concreto, si hay una gran interacción, es probable que efectivamente acaben comisionando por perturbación mutua de las mareas gravitatorias de ambos cuerpos.

He preparado simulación para ver algunos aspectos de este fenómeno. En la misma vemos posibilidades de colisiones de dos estrellas, y cómo también pueden estar coordinadas gravitatoriamente creando un sistema que las aproxima pero que sigue siendo estable. Sin duda un tema apasionante que puede dar mucho información sobre la naturaleza y física de las estrellas y de la gravedad entre dos cuerpos de gran masa a distancias mínimas.

De la Tierra a Marte, billete de solo ida: las ideas de Elon Musk

Retomo el tema del que hablé en su momento, la aventura del viaje a Marte que promete Elon Musk, por nuevos datos relacionados con la explosión del cohete que lo destruyó por completo. Vamos con los hechos.

El señor Elon Musk es el presidente de Tesla Motors, la famosa fábrica de coches eléctricos. También de SpaceX, la empresa que pretende llevar a cien seres humanos a Marte en un viaje de solo ida. Ya hablé de este asunto en el pasado. Y ya dije que, a diferencia de otros, que lo encumbran como a un genio del progreso, yo tengo una opinión bastante más reservada. Es un visionario del espacio, es cierto. Pero tiene la vista nublada. Ve el futuro, pero no ve los problemas, solo ve cómo su figura crece, y cómo su voz se convierte en el faro que guía a la humanidad. Y siempre me han preocupado esos hombres y mujeres que se erigen en guías mesiánicos  de la especie humana, y que nos señalan el camino del triunfo. Un camino en el que ellos ganan porque otros dan su vida para ello. ¿Exagero? No lo creo. Tengo mis razones, que comentaré a continuación.

Vamos a los hechos. El pasado 1  de septiembre, un cohete con un satélite de Facebook explotó en tierra, en un momento en el que no se estaba realizando ninguna operación especial.

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