«Horizons», la maestría de Steve Hackett

 

Una de las piezas que acostumbran a aprender los estudiantes de guitarra es «Horizons», de Steve Hackett. Formaba parte del primer corte de la cara B del disco «Foxtrot» del grupo de rock progresivo «Genesis». Este disco lanzó sin ninguna duda al grupo a finales de 1972, comenzando una carrera de grandes éxitos.

Los alumnos aprenden esta pieza cuando ya tienen una maestría relativamente alta con la guitarra, ya que su interpretación requiere de una destreza y una habilidad que van más allá de los clásicos ejemplos con los que se suele iniciar el alumno.

Más allá de eso, «Horizons» es un portento de armonía, en el que la combinación de acordes y su desarrollo provocan un sonido completo y muy rico, con un tono claramente influenciado por piezas de música clásica, con inspiración en una pieza de Johann Sebastian Bach, concretamente la suite para violonchelo No. 1.

Al ser una pieza típica de aprendizaje en conservatorio, podemos encontrar innumerables interpretaciones de esta gran obra en Youtube. Yo he puesto la pieza original, y una de una artista que me ha parecido muy interesante. Cada cual dota a la obra de su propio espíritu y estilo, de eso no cabe ninguna duda. En el caso de la estudiante, se hace evidente alguna indefinición y problemas con el tempo, pero nada que la práctica no solucione.

Por lo demás, una pieza corta, que fue un éxito inmediato y que seguirá sonando durante mucho tiempo.

Versión Steve Hackett

Versión estudiante nivel medio

Psicopatías y escritores; el mundo de los sueños

Hoy vengo con una reflexión personal, basada en mi experiencia de cincuenta años escribiendo, y de lo que he visto en mí mismo, y también en otros escritores: fábricas de imaginación, que pretendemos saltarnos las leyes básicas del universo, y llegar lejos, tan lejos como nos lo permita nuestra locura y nuestros sueños.

Es mi reflexión personal, nada más, pero así es como lo siento, y así es cómo me siento.

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Literatura: trabajar los finales

Vamos a hablar de finales. De esa temida parte del libro donde tenemos que buscar cómo salir del enredo en el que nosotros, como escritores, nos hemos metido. Por encima del hombro, el ojo implacable del lector nos observa, con el látigo en la mano. Que no acabemos con la espalda marcada consiste en darle a ese lector lo que pide. Pero, ¿qué es lo que pide? Depende del lector claro, pero se pueden establecer unos criterios mínimos, para que su furia no caiga sobre nuestra dolida piel. Vamos a verlo.

«Y fueron felices, y comieron perdices. Fin».

Efectivamente, conseguir un buen final para un relato, o una novela, no es nada sencillo, y sí algo que vuelve loco a muchísimos escritores. Para conseguir un final bueno han de confluir mil factores, unos objetivos, y otros muchos subjetivos. Pero no lo olvidemos. La frase «la historia está bien, pero el final es malísimo» se pronuncia con demasiada frecuencia. Todos hemos visto una película, o leído un libro, cuya trama es buena o excelente, pero que tiene un final que nos deja fuera de lugar, y con una sensación amarga. ¿Y por qué ocurre esto?

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La frustración forma parte del proceso creativo, no te lo recrimines

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IFT y modelos de unificación: una explicación

En el mundo de la física moderna, el problema de las GTU (Gran Teoría Unificada) es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la física teórica desde hace setenta años. Por GTU se entiende una teoría que englobe la mecánica cuántica y la relatividad general. Ambas son grandes éxitos en sus respectivos campos, pero ambas disponen de límites, y combinarlas es hoy por hoy imposible. Precisamente el CERN en Ginebra se ha puesto en marcha de nuevo para seguir con los trabajos de investigación en física de altas energías.

Se han llevado a cabo intentos de crear una GTU convincente, como la teoría de cuerdas, o la gravedad cuántica de bucles, entre otras, pero ninguna ha podido llegar a dar una solución final para poder combinar las cuatro fuerzas conocidas. Aunque, no lo olvidemos, la gravedad no es en realidad una fuerza, sino una distorsión del espacio-tiempo, algo que definió Einstein con la teoría general de la relatividad.

De todo esto se habla en el nuevo vídeo del Instituto de Física Teórica, que en un nuevo trabajo nos presenta el concepto fundamental de la GTU: una teoría que unifique todas las fuerzas en una sola, porque, en realidad, las cuatro fuerzas son distintas expresiones de una sola entidad, que se expresa como cuatro distintas a bajas energías.

Pero, a altas energías, como aquellas que se dieron durante el inicio del universo, todas las fuerzas se unifican. Y este carácter unificador es una de las premisas de las ciencias físicas modernas, tal como se vio con el electromagnetismo de Maxwell, o con el modelo electrodébil de Sheldon Lee Glashow, Abdus Salam y Steven Weinberg. Por cierto, la teoría de cuerdas nació como parte del modelo electrodébil en los años ochenta. Pero esa, como suele decirse, es otra historia.

Como siempre, otro vídeo muy didáctico del IFT, que nos adentra en un tema apasionante, del que hablaremos mucho más en el futuro. Porque, no lo olvidemos: si se desarrolla una GTU completa, podremos tener un conocimiento del universo varios órdenes de magnitud mayor que con las teorías actuales. Y eso puede abrir puertas a nuevas e inimaginables posibilidades, para la ciencia en particular, y para el ser humano en general.

 

Editoriales oportunistas, el eterno debate

Hoy vuelvo a hablar de editoriales (sonido de película de terror y truenos lejanos).

Ya he hablado en otras ocasiones de ese mundo oscuro que se alimenta de pobres escritores distraídos, pero no comenté que existen empresas que, sencillamente, se dedican a aprovecharse del trabajo ajeno para su propio beneficio, y a las que ni siquiera se les puede otorgar la categoría de editoriales. Es un caso reciente el que voy a narrar que he vivido, pero esto se da con frecuencia, y por eso quisiera comentarlo aquí.

Que nadie me malinterprete. Hay buenas editoriales, pero últimamente han proliferado entidades que se hacen llamar así, y no lo son. Eso da muy mala imagen al sector, y las editoriales profesionales ven indirectamente dañada su imagen.

Bien, no voy a redactar una historia completa porque no quiero aburrir al lector, pero tengo todos los datos, detalles, y pruebas, en mi poder. En todo caso, eso es lo de menos. Lo importante es dejar constancia de los hechos.

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«The Wrath of Freyja» en mayo 2018

Tengo el placer de presentar la que será la portada en inglés de «The Legend of Darwan II: the Wrath of Freyja» (La leyenda de Darwan II: la ira de Freyja), la segunda parte de la trilogía de La leyenda de Darwan, en su versión en inglés.

Son tiempos difíciles para la civilización de los LauKlars. Tras haber encontrado su planeta natal, descubren un extraño laboratorio de una antigua especie, que contenía información de ADN de otra especie muy antigua y olvidada, cuyos datos solo se encuentran perdidos en algunas viejas leyendas. Una vez devueltos a la vida, esa especie ha tomado el control de un grupo de naves que mantenían ocultas. Sus intenciones parecen claras: comenzar una venganza por una derrota sufrida mucho tiempo atrás. Sus motivaciones, y por qué actúan con tanta agresividad y dureza, son un completo misterio.

En esas circunstancias, los líderes LauKlars toman una determinación: llevarán la guerra hasta el final, y comenzarán una investigación para conocer los motivos por los que su tecnología es completamente inútil contra esa especie, cuya líder, a la que llaman Freyja, está decidida a convertir la galaxia en un infierno en vida.

Ese es el argumento de esta segunda parte de «La leyenda de Darwan». Estará disponible en inglés a mediados de mayo de 2018. Primera parte ya disponible en inglés en este enlace. Muchas gracias por su interés.

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C’est La Vie, el sonido puro de Emerson, Lake & Palmer

Dentro de lo que se conoce como rock progresivo de los años setenta, uno de los grupos más rompedores y avanzados fue sin duda Emerson, Lake & Palmer (ELP). Con su sonido contundente, especialmente con el de aquellos maravillosos sintetizadores analógicos, ELP consiguieron un sonido nuevo y directo, con una energía que solo aquella tecnología podía dar.

Famosos fueron los teclados como el Mini Moog, que era monofónico, y que no tenía ni un solo chip digital en su interior. Todo el sonido nacía de la circuitería analógica, que generaba osciladores de onda que luego eran pasados por filtros analógicos, para conseguir aquel sonido tan especial y fantástico. Yo pude ver alguno en mis tiempos de juventud. Actualmente son un tesoro del coleccionismo.

Esta pieza que traigo aquí, «C’est La Vie» (es la vida), desde luego es especial, con una profundidad que, de nuevo, se consigue gracias a aquel sonido analógico. Ahora existen simuladores del Mini Moog, pero por supuesto, no es el sonido que daban aquellos cacharros llenos de una tecnología superada, es cierto, pero que marcó época, y abrió puertas a nuevas formas de expresión musical. Fantástico Keith Emerson en esta pieza, que nos dejó en 2016, al igual que Greg Lake, que también falleció en 2016, pero que vivirán siempre en la historia de la música.

Una obra maestra, que merece la pena escucharse en silencio y con calma.

 

Piano man, el alma que buscaba soñar

Siempre me han gustado los ambientes decadentes. Y los mundos decadentes. Las vidas de las almas perdidas, de aquellos que buscaron el amor y la fortuna, y solo encontraron ignorancia y soledad, rechazo y olvido.

Los ambientes oscuros, cargados de olor a alcohol y a tabaco, y a lágrimas que lo envuelven todo, y que se pueden tocar manando de la pared. En un oscuro bar, de una ciudad oscura, un grupo de almas oscuras buscan refugio al calor de una noche, en la que pueden compartir sexo y abrazos, en una sucia cama donde olvidar, por un instante, que son mortales expulsados de un paraíso que no encontrarán jamás.

De eso trata este tema musical de 1973 que acompaña a esta entrada. “Piano man”, de Billy Joel, nos cuenta la historia de un grupo de almas en pena, con un pianista que vive los sueños de gran concertista que nunca llegarán, ahogado en su piano y en su cerveza, y rodeado de seres a los que alimenta con un sonido lento y monótono, pero lleno de vida. Una interpretación magistral, que tuvo una versión en español por parte de Ana Belén, que personalmente me parece de un nivel netamente inferior a la pieza original.

De algún modo, yo en una época pasada visitaba un lugar así, en mi antigua ciudad. El pianista era real, el inagotable Cristóbal, siempre vestido al estilo victoriano, y no exagero, con su cabello en cola, su larga gabardina, y su reloj de bolsillo. Era un pianista impresionante, profesor de piano, y un gran maestro. Nos deleitaba con piezas clásicas compuestas por él mismo, y yo me preguntaba dónde diablos habían huido los dioses, para dejar escapar tanto talento como rezumaba aquel hombre. También había conciertos de vez en cuando, y un ambiente en el que todos sabíamos que la revolución estaba cerca, y el mundo caería en pos de una sociedad mejor y más justa, donde se reconocieran nuestros sueños, y podríamos hacer realidad nuestros anhelos.

Luego abrimos la puerta, y la realidad lo inundó todo, ahogándonos para siempre en la desidia y el tedio.

Pero fueron buenos tiempos. Y pasé buenos momentos allá. Son esos recuerdos los que merecen la pena. Los grandes recuerdos de victorias que no fueron, y de almas perdidas que no volverán. Señoras y señores, con ustedes, Piano man. El hombre del piano.

Esos recuerdos que viven en el corazón

Ayer vendí mi viejo ordenador portátil. El pobre ya había superado todas las pruebas de resistencia y uso posibles en mis manos, no en vano no solo uso el ordenador para escribir. También lo necesito para mi actividad profesional, como tanta gente hoy día. Además, necesito que sea relativamente potente, precisamente porque mi trabajo requiere de equipos que estén equipados con procesadores potentes y buenas tarjetas gráficas, además de bastante memoria.

Todo eso se había quedado anticuado ya para mis requerimientos. El ordenador en realidad podría haber durado un par o tres de años más, pero no da la respuesta que necesito en mi trabajo. Así que, lamentándolo mucho, ayer lo perdí de vista. ¿Me da pena? Sí. ¿Por qué? Porque el 90% de los libros que he escrito de la saga Aesir-Vanir los he creado con ese portátil. ¿Una tontería? Puede, pero se le toma cariño a las cosas.

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Mi país, con razón o sin ella

Discutía hace poco, una vez más, con alguien de Estados Unidos, sobre su imperiosa necesidad, nunca mejor dicho, de seguir usando sistemas de medidas que están fuera del sistema internacional, como son las millas o las libras. Esta discusión venía en relación a que la NASA sigue dando la información en valores fuera del sistema internacional de medidas.

Esta persona me comentó que la NASA es americana y escribe para americanos. Yo le contesté que las entradas de la NASA son para ser leídas en todo el mundo, y, mucho más importante, la Estación Espacial Internacional es internacional, por lo que debería tenerse en cuenta el sistema de medidas internacional.

De hecho, una sonda enviada por la NASA a Marte se estrelló porque una parte de los cálculos estában hechos con el sistema métrico internacional, y otra parte con el sistema de medidas de millas americano, que son aproximadante 1,6 kilómetros. Cuando la computadora de la NASA recibió los datos, los esperaba en kilómetros, pero se le entregaron en millas. Resultado: la nave se estrelló contra el suelo de Marte, perdiendo todo el proyecto, además de una cantidad de dinero muy importante.

Pero no hay forma de convencer a muchos americanos de este asunto. América está primero. Su sistema de medidas debe ser comprendido por el resto del mundo. ¿Por qué? Porque es la nación más poderosa de la Tierra. Pueden imponer los sistemas que estimen necesarios y oportunos a las demás naciones. Y punto. No hay más razonamientos posibles.

Todo ello forma parte de un argumento muy simple, de una conocida frase muy popular. El argumento dice así:

«Mi país, con razón o sin ella» (My country, right or wrong).

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Carl Schurz (1829-1906) estadista estadounidense

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