Soy de aquella generación

Soy de aquella generación que se mece entre el dolor de la generación del 98 y las vanas esperanzas de la generación del 27. Que vivió el sueño de libertad y solo fue eso, un sueño. Que nació tras una guerra cruenta que dividió al país, solo para recordarnos que las guerras no responden ante nadie excepto a la propia guerra.

Soy de aquellos que salieron a las calles cuando la democracia era incipiente, que fue acusado de hablar de libertad y de tener sangre de aquellos que dejaron su tierra por la libertad. Soy de los que soñaron que el hombre y la mujer eran realmente iguales, no porque lo diga un papel o una ley, sino porque nos han enseñado que la igualdad comienza cuando se le da el pecho al niño, y acaba cuando nadie es medido o juzgado por razón de sexo, como tampoco de color, de credo, de raza, o de nacimiento.

Soy de los que leía emocionado a Alberti, a Lorca, a Machado, y no porque me lo impusieran las normas, sino porque mi mente no podía dejar de navegar entre los sueños y anhelos de una generación rota por el sonido de las armas y los fusilamientos.

Soy de los que lloraba cuando leía a aquellos poetas, y viajaba con ellos por sus penas, por su dolor, por sus miserias, por su camino hacia una tierra que les era extraña, pero que de todas formas les acogió con amor y cariño. Que no los recibió como extraños, sino como hermanos. Que no les dio una migaja de pan para saciar el hambre, sino la oportunidad de poder construir otro sueño allende los mares.

Soy de los que miraba a lo lejos al horizonte, pensando en cuantos recuerdos flotan en las aguas de los mares del mundo, azotadas por una guerra que envolvió al mundo, y que enseñó que la lucha por la libertad tiene un alto precio, y que esa libertad se pierde al menor signo de rabia, de ira, y de xenofobia. Y cuando la libertad se ha perdido, ¿qué nos queda? Silencio. Dolor. Y muerte.

Soy un alma perdida en mis pensamientos. Ese soy yo. Un mar de recuerdos. Un mar que quiere recordar a aquellos que se fueron. Y eso hago ahora. Y eso haré siempre. Por ellos. Y por sus recuerdos, que son ahora nuestros.

Otro caso de «no teletransporte cuántico»

Siempre digo que hay formas muy diversas de mostrar las noticias. En la actualidad, esa forma tiene un objetivo muy claro: conseguir los famosos «me gusta» de la noticia, y el clásico «compartir». La obsesión llega a páginas incluso de gran calado y seriedad. Cuando no te ponen un banner que ocupa casi toda la pantalla para que te suscribas a su web.

Yo como soy tonto no hago esas cosas, ni aquí ni en el Facebook. Eso significa que estoy perdiendo algunos seguidores. Pero los que me siguen lo hacen porque tienen interés en seguirme, y en el momento en que deciden marchar, les agradezco su interés, y espero que sigan adelante en el mundo de la ciencia y el pensamiento. Nunca, jamás, se me ha ocurrido pedirle a nadie que se quede conmigo si no ha querido. Creo que cada persona debe decidir sin influencias externas con quién debe estar.

En general, las noticias de este estilo tienen unas pocas líneas, quizás dos o tres párrafos. Imposible escribir más, porque entonces no lo leerá casi nadie. Si empiezas a profundizar en un tema, la gran mayoría de los lectores huirá de tu página. Lo que se hace es poner una noticia corta, y luego, un sinfín de entradas diversas: cómo adelgazar en dos semanas. La mujer del cuñado del vecino de la actriz tal fotografiada en top less en alguna isla. El asesino del hacha vuelve a actuar, vea en exclusiva los cadáveres mutilados. La gente no puede dejar de ver este bonito vídeo de gatitos mientras saltan en un sofá. ¿Quiere ganar millones invirtiendo 20 euros? Nosotros le decimos cómo. Etc etc.

Si usted es de los que gustan de leer algo más que una línea introductoria y es amante de la ciencia, este enlace adjunto podría interesarle. Explica el «teletransporte cuántico» de un electrón, en un experimento que lo demuestra como real.

Vamos a ver: sabíamos que los electrones, como todas las partículas subatómicas, se comportan según las leyes de la mecánica cuántica. Y esto que se ha observado NO es, repito, no es teletransporte cuántico. Se trata del conocido fenómeno de la función de onda probabilística de una partícula, que se encuentra en una posición y velocidad indeterminados, y que, cuando se observa, tiene una probabilidad determinada de aparecer en un punto del espacio.

Este es el famoso principio de incertidumbre de Heinserberg. Y, de hecho, el electrón podría aparecer incluso en el otro lado del universo. La probabilidad es muy baja, pero mayor de cero. No se ha teletransportado; simplemente la función de onda nos ha dado una posición probabilística.

Por lo demás, el experimento en sí es muy interesante, porque demuestra empíricamente este hecho. Genial, una gran noticia. Pero por favor, que no lo llamen teletransporte, incluso si es para conseguir lectores. Porque no lo es. Simplemente.

beammeup

Kepler, la frontera entre Dios y la ciencia

La historia del astrónomo Kepler es fascinante. Hombre atrapado entre sus ideas religiosas y su mente científica, intentó en vano cuadrar los cinco sólidos pitagóricos en las órbitas de los seis planetas conocidos entonces. Esa era la obra de Dios, y la obra de Dios ha de ser necesariamente perfecta.

Tras muchas pruebas e intentos, Kepler tuvo la valentia de reconocer que los hechos y las pruebas no pueden ser negadas. Y que si esos hechos y pruebas no eran acordes con la idea de la obra de Dios, cabía entonces imaginar que la obra de Dios no era perfecta. Y si la obra de Dios no era perfecta, cabía entonces pensar cuál era el papel de Dios en el universo.

Kepler rompió muchos de los mitos de su época, esos mitos que decían que no era necesario entender nada, porque la Biblia era el libro único y verdadero que lo explicaba todo. Kepler fue capaz de entender que el ser humano tiene el derecho, y el deber, de abandonar la ignorancia, y aceptar la verdad de los hechos, por mucho que esos hechos contradigan cualquier libro sagrado. Ese fue el gran éxito del también religioso Kepler.

Hoy vivimos una época en donde de nuevo nos quieren hacer olvidar que la verdad científica y empírica es la base de la ciencia y y el conocimiento. Hoy nos quieren convencer de que debemos ser ignorantes, y que los libros sagrados escritos hace miles de años por pastores son las leyes que debemos aceptar en la actualidad.

Siempre he sido y soy respetuoso con las ideas religiosas, y creo que cualquier religión que no acepte los hechos empíricos y las pruebas sólidas está abocada a mantener al ser humano en una oscura nube de olvido e ignorancia. Si alguien quiere creer en dioses, que lo haga. Pero quien niegue los hechos, estará lastrando el futuro de la humanidad.

Kepler nos enseñó sobre todo eso. Una lección que nunca deberemos olvidar.

kepler

 

Dos caminos

Existen dos caminos en la vida para conseguir los sueños y propósitos que cada uno se plantea. Uno es el camino largo, complejo, lleno de baches y dificultades. Es el camino del trabajo honesto y la lucha diaria por ser mejor cada día. Es el camino de la perfección, que nunca se alcanza pero que siempre se espera.

El otro es el camino fácil, por supuesto. El rápido. Aquel en el que embaucamos a personas, manipulamos datos, empleamos la soberbia, y usamos a los demás con una vara muy sencilla: o estás conmigo, o estás contra mí.

Ambos caminos pueden llevar al éxito y a cumplir los sueños personales y profesionales de cada uno. Pero el haber tomado un camino u otro tendrá consecuencias muy distintas una vez alcanzado ese éxito.

Una-pluma-sobre-un-papel

 

Continuar leyendo «Dos caminos»

La caída del Imperio Romano, segunda parte

Es curioso observar cómo un gigantesco y poderoso país como Estados Unidos, que ha sido el motor de la industria, la ciencia y la tecnología, se hunde poco a poco en su ostracismo, su abandono de todo aquello que la ha convertido en una gran potencia, y se dirige como un viejo barco sin control a los arrecifes de la costa.

Hay mucha gente que odia a Estados Unidos por su naturaleza de potencia mundial. Sin embargo, desean fervientemente que países como Rusia o China alcancen el poder y el control. Es evidente que algo falla. O se está por una convivencia pacífica entre todos los países, sin que unos dirijan a otros, o se elige un país, el que sea, y se desea que controle el mundo. No se puede jugar a ambos juegos a la vez. Pero los seres humanos suelen terminar decidiendo que es mejor controlar a los demás, que no permitir que el mundo sea orgánico y equilibrado en su poder. La idea de un mundo justo e igualitario es fantástica, pero no parece factible hoy por hoy. Ojalá eso cambie algún día. El sueño de Star Trek, de un mundo unido en una causa única, el bien de la humanidad, parece todavía lejano.

Mientras tanto, una ola de extremismo recorre el mundo. Se cierran puertas, se levantan muros, se establecen fronteras armadas hasta los dientes, y se recrimina a aquellos que han nacido bajo el fuego de las bombas que han construido los mismos que niegan a esos exiliados cualquier oportunidad de vivir.

No, el mundo no funciona. La gente ha olvidado la guerra. Se ha olvidado lo que ocurrió entre 1914 y 1918, y luego entre 1939 y 1945. Se ha olvidado lo que fueron las persecuciones, las masacres, los genocidios. Se ha olvidado que la chispa del odio, del racismo y la xenofobia crecen y se expanden rápidamente, y luego es muy difícil de detener.

Siento tristeza por Estados Unidos. Siento que esos argumentos fáciles, demagogos y populistas hayan llevado a un nefasto ignorante al poder. Y siento que ese hombre esté arrasando con la ciencia y la tecnología, con la cultura y el arte. Y, lo que más siento, es que se ataque la dignidad de las personas inocentes, sospechosas de terrorismo porque hablan algún idioma concreto, o procesan alguna religión determinada.

La chispa que hoy se enciende será el fuego donde arderán todos, los que encendieron la mecha, y los que eran el objetivo de la misma. El fuego no entiende de capas. Ningún muro detiene el odio y la rabia, la sinrazón y la muerte.

Por supuesto, no está todo perdido. Después de la insidia y la destrucción que hombres como Donald Trump suponen, otros vendrán para reparar ese daño. No me importa si son republicanos o demócratas. Me importará que sean políticos razonables y entendendores de que gobernar un país no supone criminalizar al mundo, ni levantar odios y pasiones viscerales es el camino para conseguir una convivencia mejor entre todos. Ese es mi deseo. Espero que el daño no sea demasiado grande. Eso espero.

estatualibertad

Vivir con miedo por ser como se es

Es difícil vivir con miedo. Es difícil comprobar cómo tus ideas son el camino que puede llevarte a sentirte amenazado y perseguido. O que por el hecho de haber nacido en un país determinado, tener un color de piel concreto, tener unas ideas políticas democráticas concretas, o por disponer de vulva en el cuerpo, debas estar sometido a la voluntad de otros. O por hablar de libertad y de justicia para todos.

Yo, ahora que no nos oye nadie, diré que, en una ocasión, durante el servicio militar, fui interrogado por un señor que tenía no sé cuántas estrellas de cuatro puntas en cada hombrera. Este señor ordenó que me llevaran hasta su despacho para un interrogatorio. Una vez allí, aquel hombre me hizo una serie de preguntas de carácter político y en relación a unos hechos derivados de unas actuaciones que yo había llevado a cabo con respecto a mis ideas. Las razones son complejas y no importan. Pero tuve miedo por haber actuado en libertad, y por haber sostenido que la libertad y la justicia deben prevalecer siempre.

Desde el momento que supe que era llamado para el interrogatorio sabía por qué querían hablar conmigo. Y desde ese momento, supe que siempre diría la verdad: que creo en la justicia, que creo en la libertad, y que creo que todo hombre y mujer dispone de derechos humanos que deben ser respetados en cualquier momento y circunstancia. Y si eso iba a ser un problema para mí, estaba completamente dispuesto a acatarlo.

Afortunadamente para mí, eran tiempos de cambio, y el asunto se cerró sin más consecuencias. Lo que no se cerró es mi dolor por ver cómo puede un ser humano ser sometido al miedo y a la tensión por sus ideas, y por expresarlas libremente.

Hoy hay hombres y mujeres que viven con esa angustia no un día, una semana, o un mes. Sino toda la vida. Puedo hacerme cargo, perfectamente, de su angustia, de su dolor, de su miedo. Y creo que debemos trabajar todos juntos para que todos los seres humanos, sin excepción, sean libres en sus pensamientos, en sus ideas, y su capacidad de expresar esos pensamientos. Incluso si son erróneos, eso no implica que no puedan expresarlos. Eso se llama libertad de expresión, y es un derecho que debe estar garantizado. Como el derecho a la vida, a la libertad, al trabajo, al hogar, y a poder vivir dignamente.

Mientras existan ciudadanos con esos derechos, y otros carentes de los mismos, podremos hablar y hablar, pero no estaremos construyendo mejores sociedades. Cómo se llega a eso es algo a discutir, pero debemos tomar el camino ya. Porque hay mucha gente sufriendo. Mucha gente con hambre de libertad, y de justicia. Hora es de que se les escuche ya.

cierra-unicef

Cuando literatura y videojuego se dan la mano

Nota: el juego ya está disponible en Steam, con un escenario infantil para los peques. Muchas gracias.

No suelo hablar de mi trabajo, porque bueno, tampoco quiero ir dando la vara al amable lector con mi actividad profesional. Pero en todo hay excepciones, y hoy es ese día. El diario «El País» ha publicado una entrada sobre mi proyecto de videojuego matemático, y ha comentado los aspectos principales del mismo, además de explicar ciertos aspectos de mi actividad y mi labor literaria, ya que el juego está relacionado con un relato: «Mensajero del Nastrond».

La verdad es que estoy muy contento por ello como no podía ser de otra manera, al ver que un trabajo en el que estoy invirtiendo un sinfín de horas tiene una respuesta positiva, y ha sido aceptado dentro de un conjunto de proyectos tecnológicos que pretenden ser de interés de los interesados en muy distintas materias. En mi caso, mi interés se centra en mezclar las siempre temibles y pesadas matemáticas con un videojuego de acción. Y también literario, pero eso se verá más adelante.

Agradecer al diario El País su interés por mi trabajo, que espero esté finalizado en el plazo de dos o tres meses como máximo. Muchas gracias.

Captura
Fotograma del videojuego.

La lectura, la última salida a los sueños

Hoy un autobús ha estado a punto de arrollarme, mientras circulaba marcha atrás en sentido contrario y pasando sin mirar sobre un paso de cebra. Suerte que aún me queda algún que otro reflejo de otros tiempos, y he podido evitarlo. El posterior comentario que le he ofrecido al conductor, recriminándole su conducta, ha tenido como respuesta: «vamos hombre, que es un día precioso que comienza, no lo estropee». Le he respondido: «comienza para usted. Para mí casi termina».

La vida es eso que tenemos planificado hasta que la perdemos de cualquier forma y en cualquier momento. Luego vienen los comentarios de siempre: «era un/a buen/a chico/a» etc etc. Pero lo importante es que ese día fue el último. ¿Cuántos planes quedarán sin llevar a cabo? ¿Cuántos sueños no cumplidos?

Decía alguien que, si cada noche cuando te miras al espejo crees que lo que has hecho ese día no te llena, y si eso es recurrente, entonces tienes un problema. ¿Para qué vivimos? ¿Para cumplir con nuestras obligaciones? Nuestras obligaciones deberían robarnos el tiempo justo para poder atender esas obligaciones. Y ni un minuto más. Luego tenemos que llevar a cabo esa cartera llena de sueños que llevamos encima. Y si no tenemos sueños, los inventamos. Pero debemos salir del tedio, de la rutina, y viajar a las estrellas, conocer nuevos universos, luchar contra dragones, y conquistar galaxias.

Sí, es cierto: todo eso, o es caro, o es imposible. Pero existe una solución: si no puedes viajar, si no puedes ser tus sueños, viaja en los sueños de otros. ¿Cómo? Fácil: ve a la librería más cercana, o a la biblioteca, y pide que te den un buen libro. El que sea. Uno bueno. O hazte con un lector de libros y descarga los muchos gratuitos que hay por ahí.

¿Quieres soñar pero no tienes casi tiempo? ¿Quieres viajar al pasado, al presente, al futuro? ¿Quieres ser lo que nunca podrás ser? Lee. La excusa «no tengo tiempo para soñar» no vale. Los libros son el viaje perfecto para los sueños, y se pueden llevar a todas partes, y leer en cualquier momento.

No lo dudes. La lectura te hará vibrar. Y si, algún día, tienes la desgracia de que un autobús se te lleva por delante, se te llevará a ti. Pero no los sueños que has vivido en los libros. Y la vida habrá sido un poco más dulce. Un poco más plena. Un poco más completa. No perfecta, lo sé. Pero el viaje habrá merecido la pena.

aa019c5be4689fa2af930fa2f659cbfc5edb4a39_child-reading-with-teddy-bear

Virgin Galactic, otra forma de explorar el espacio

Recientemente he preparado varias entradas críticas sobre Elon Musk y su visión del futuro en el espacio. La última, relacionada con su idea de llevar a dos turistas a la Luna en 2018, es decir el año que viene. Algún lector podría pensar que tengo una visión negativa de las cosas. Puede ser, pero yo personalmente no creo que sea así. Creo que soy realista.

Y, hablando de realismo, y de hacer las cosas poco a poco y paso a paso, me gustaría hablar de otro hombre, Sir Richard Branson, y de otra empresa, Virgin Galactic. Branson es un viejo conocido en la industria del arte y la tecnología, y su sueño es llevar también al ser humano al espacio.

Pero hay diferencias entre Branson y Musk. Diferencias muy notables. Branson no va haciendo anuncios sonoros y estridentes. Branson no habla de imposibles. Branson sí está trabajando, en silencio, dando los pasos necesarios para llevar al ser humano al espacio. Sí, hace conferencias, da charlas, realiza presentaciones. Pero con mesura, y con propuestas realistas.

Recuerdo la presentación de la nave VSS Unity, apadrinada por el científico Stephen Hawking, y que está actualmente en fase de desarrollo para llevar turistas, no a la Luna, sino al borde del espacio exterior y solo durante unos minutos. Una propuesta realista, clara, lógica, evidente, dentro de los muchos pasos a dar en el desarrollo de la astronáutica civil privada. Pasos coherentes con el primer principio de la ingeniería: si no tienes un plan creíble, no tienes nada. Porque la ciencia puede hablar de sueños. Pero la ingeniería debe convertir esos sueños en realidad. Si no puede, todo son palabras huecas.

Pero hay algo muy importante que Branson tiene y Musk no: Branson perdió un piloto hace tres años. Aquel fue un tremendo golpe para Virgin Galactic, y fue producido por algo que siempre trae fatales consecuencias en el espacio: las prisas. Las ganas de ir más rápido de lo que se puede. La falta de tests y de pruebas. Branson perdió a un piloto, y a un amigo, y aprendió una dolorosa lección: no puedes anunciar lo que no puedes llevar a cabo. Te arriesgas a perder credibilidad, y mucho más importante, a perder vidas.

Por eso, cuando critico a SpaceX, lo hago en el deseo de que tenga cuidado. Todos queremos conquistar la Luna y Marte, pero todos queremos estar vivos para verlo. Los que nos quedamos en la Tierra, y los que vayan de viaje.

La nave VSS Unity es lo que se conoce como nave suborbital. Luego vendrán los vuelos orbitales. Y luego, ya más adelante, dejar la órbita de la Tierra, y entonces sí, ir a la Luna, y luego a Marte. Y a las estrellas, por qué no, en un futuro todavía lejano. Yo estoy dispuesto a soñar con ello.

Pero los sueños se construyen paso a paso, no a golpe de discursos y vídeos espectaculares. Eso no es ciencia. Y eso cuesta vidas. Creo que Virgin puede darnos sorpresas importantes en el futuro, pero sobre todo creo que están haciendo las cosas como corresponde a un proyecto de esta envergadura. Y Branson lo sabe. Lo tuvo que aprender del modo más duro. Pero no ceja en su empeño. Espero ver sus naves pronto cruzando los cielos. Ese será el mejor regalo para la memoria de ese piloto fallecido, y para la de todos los que soñamos con las estrellas.

virgin_galactic

«Las entrañas de Nidavellir» nº 1 en Entreescritores

Hace dos años la trilogía de «La leyenda de Darwan» fue número 1 en la red literaria Entreescritores. Hoy he sabido que «Las entrañas de Nidavellir» vuelve a tomar la primera posición, también en categoría absoluta.

Este logro es posible única y exclusivamente por los votos de los lectores, que eligen los que consideran mejores libros. Por ello, quiero desde aquí transmitir mi agradecimiento más sincero y profundo a todos ellos. La segunda parte está en camino, y espero disponer de la misma para abril o mayo.

Muchas gracias a todos.

las_entranas_de_nidavellir_entreescritores