A veces, el sueño del progreso produce monstruos

Este es el artículo quinientos (500) en La leyenda de Darwan. La verdad es que creí que el contador estaba mal, pero no. ¿Tanto tiempo pierdo escribiendo? Ahora entiendo por qué no tengo amigos, y las mujeres salen huyendo de mi lado.

Quinientos artículos en este perdido blog de la selva de Internet, pero donde ahí seguimos, fieles a la ciencia y a las humanidades, intentando explorar los conceptos más diversos sobre el ser humano, la vida, y el universo. He hecho de todo en esta vida, algunas de ellas inconfesables. Pero este blog es sin duda un proyecto que ha merecido la pena. No es perfecto por supuesto, ni será merecedor de mención o premio alguno ni así pasen mil años. Pero algo sí es seguro: es sincero. Y el mejor premio es el lector que pueda disfrutar con su lectura, y, sobre todo, y con un poco de suerte, terminar cualquier lectura de cualquiera de las entradas aquí expuestas, pensando que ha merecido la pena.

Ese es premio. El único premio en realidad. El resto, monumentos al ego que todos tenemos, yo también por supuesto. De hecho, es uno de mis mayores defectos. Pero, ¿cómo escribir si no se posee un gran ego? Tiene que ser grande, para que quepan todos los personajes de los universos que llevamos dentro, y que volcamos en el papel de nuestros sueños.

Para celebrarlo, vamos a hablar de Albert Einstein. Ese señor que aparece en las fotos con la lengua fuera, con el pelo blanco, y que es el paradigma del clásico científico algo loco, algo despistado, y que cada mañana descubría algún nuevo hecho científico digno del premio Nobel. Las cosas, por supuesto, nunca son tan sencillas. O casi nunca.

albert_einstein

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Cuando el futuro se escribe en las estrellas

Siempre he creído que el orgullo de un ser humano crece cuando mira abajo, y se extingue conforme levanta la vista. Y, cuando se mira a las estrellas, el poco orgullo que le pudiese quedar a un individuo, se convierte en humildad, y la jactancia, en asombro. La arrogancia en recogimiento, y la ignorancia en conocimiento y poder. Naturalmente, es vital que ese ser humano no mire con la vista, sino con lo que algunos llaman el alma, o espíritu, o luz interior, llámelo como quiera. Y, para eso, se ha de poseer ese alma, algo que no todo el mundo está dispuesto a conservar a lo largo de sus vidas.

Pero aquellos que miran las estrellas, y que han conservado algo de humanidad, son convertidos por ellas. Las estrellas nos enseñan algo muy importante: nuestra soberbia, nuestros libros sagrados, nuestra arrogancia, nuestra seguridad, no son nada por sí mismos. Somos un planeta perdido entre millones de estrellas. Una civilización más, que es una chispa de racionalidad en medio de la nada. Y que, como ha aparecido, se extinguirá en la nada.

¿O no? ¿Tiene la humanidad alguna oportunidad? Hoy he estado viendo un reportaje nuevo de la NASA sobre los jóvenes que se entrenan para ir a Marte. «La generación de Marte» se titula. Fantástico reportaje de los sueños e ilusiones de un grupo de jóvenes por alcanzar nuevos mundos y nuevas estrellas. ¿Por qué ir allá? ¿Por qué ir a Marte? Ah sí, la clásica pregunta.

Swimming in Sculptor
Imagen del Hubble, que muestra miles de galaxias, cada una de ellas con millones de estrellas
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Una visita a la vida y costumbres de Marte

Bienvenidos a Marte, amigos y amigas. Estamos en 2153, y Marte ha sido colonizado por seres humanos. ¿Le apetece una visita a la montaña más alta del sistema solar, el monte Olimpo, con 27 kilómetros de altura? ¿Una visita al Cañón del Valles Marineris, con 3000 kilómetros de longitud, y 8 kilómetros de profundidad? Deja al Cañón del Colorado como una simple muesca en el suelo. ¿Qué tal pasear por la nieve de los polos, que no está compuesta de nieve, sino de hielo seco, es decir, dióxido de carbono? ¿Qué tal volar un rato, con una aeronave que requiere de alas diez veces más grandes que las de la Tierra, debido a la poca densidad de la atmósfera? Esta semana tenemos una oferta al 50% de descuento para usted y su familia. ¡No la desaproveche!

Marte es un planeta fascinante, sin duda. Pero, además, es el nuevo hogar de la humanidad, solo que muchos todavía no se han enterado de ello. Pero lo harán. No ellos probablemente, pero sí sus hijos, o sus nietos. Ahora mismo se preparan los primeros viajes para ir a Marte, aunque el único plan serio y científico en este momento es el de la NASA y el proyecto Orión. Lo de SpaceX y Elon Musk, como ya he comentado, de momento es un circo mediático, como muchas de las cosas que hace este hombre últimamente. Pero Marte es mucho más que espectáculo: es el lugar donde vivirán una parte de los descendientes de los seres humanos de la Tierra: los marcianos.

Los pasos, a grandes rasgos, son los siguientes:

This computer-generated view depicts part of Mars at the boundary between darkness and daylight, with an area including Gale Crater beginning to catch morning light

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Los nuevos dioses

Helen Parker murió cuando se acercaba a los treinta años. Una joven normal, con una vida, normal, y nada destacable en su día a día. Excepto que un cáncer repentino terminó con su futuro. Pero algo ocurrió: alguien hizo una copia de su ADN y ARN, y de sus engramas de memoria, es decir, de sus recuerdos y experiencias.

Años más tarde, su cuerpo es regenerado, y sus recuerdos integrados en el nuevo cerebro. Helen es básicamente la misma persona. No es un clon, porque su memoria es la misma. Y porque el ADN y ARN empleado ha regenerado el mismo organismo con la misma edad que tenía cuando murió.

De hecho, Helen podría volver a usar este procedimiento de forma indefinida. Y sería, desde ese momento, inmortal.

Este caso es una ficción de un libro, nada más. Pero la pregunta que subyace tras esta situación es: ¿será posible llevar a cabo alguna vez un proceso así? Y, si eso es posible, ¿qué hacemos con esos que nos esperan en el cielo?

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La Tierra desde Saturno, por la sonda Cassini

La NASA ha presentado esta foto de la sonda Cassini, donde puede verse un punto indicado mediante una flecha. Ese punto es la Tierra. La foto se ha hecho con la unión de tres fotos, y enviada entonces a la Tierra.

Las complejidades de la fotografía en el espacio son muchas. La comunicación es también compleja. Enviar datos a través de muchos millones de kilómetros provoca problemas importantes de pérdida de señal, lo cual obliga a enviar los datos en una banda muy ancha, que es muy lenta. Además, esas cámaras no son las típicas que llevamos todos, sino que hacen fotos en frecuencias especiales que luego se han de tratar convenientemente. Son procesos complejos y delicados.

Debido a ello, mucha gente, cada vez que la NASA u otra agencia pone una foto así, dice que es falsa. Que es «fake», es decir, un engaño. Que es un montaje. Que está hecha con photoshop. No es así. Es verdad que la foto tiene un tratamiento, pero todas las fotos actuales, o la gran mayoría, tienen tratamiento. Pero la foto es esa, lo más realista que es posible mostrarla.

Siguen insistiendo en «por qué no se ven las estrellas», algo que cualquier aficionado a la fotografía sabe. Si se cierra el diafragma para fotografiar objetos con mucha luz, las estrellas, que tienen aún menos luz, no aparecen en las fotos. Esto ocurre cuando hacemos fotos en la playa. Las zonas oscuras no aparecen o con escasos detalles. Solo ahora con la técnica del HDR se ha empezado a mejorar esto, combinando varias fotos. La NASA no usa esas técnicas porque sus objetivos son otros.

La verdad es que mucha gente no cree en las fotos de la NASA porque su personalidad está poco desarrollada, su ignorancia es grande, y su desconfianza enorme. Han aprendido a vivir en la duda, en la confusión, en la mentira. Y está bien ser desconfiado. Pero creer que todo en la NASA es un montaje, que nunca ha habido sondas en Saturno, y que todo lo que llega del espacio es mentira, es exagerado. Algunos no creen en la Estación Espacial Internacional (ISS), y cuando se les dice que la misma puede verse cuando pasa por encima de su área de noche, dicen que es cualquier cosa menos la ISS.

¿Qué hay que hacer? Nada, en especial. Esta gente lo seguirá negando todo. Seguirá sin creer nada. Los amantes de la ciencia y el progreso debemos seguir adelante. Podemos explicar a esa gente que esas fotos son reales, aunque tratadas. Y, si no lo creen, seguir adelante. ¿Para qué preocuparse? Nada ni nadie les hará cambiar de opinión, porque esos rompería sus esquemas de miedos e inseguridades. Sus fobias y su desconfianza total ante todo. Su problema es que no saben diferenciar la mentira de la ciencia, algo que no aprendieron, por su propia causa, o también por causas ajenas.

Mientras tanto, la humanidad seguirá viviendo en ese puntito. Ahí estamos todos: sueños, miedos, y nuestra grandeza como especie. Una grandeza del tamaño de un puntito perdido en la inmensidad de la galaxia. Demasiado orgullo en un espacio demasiado pequeño. Esas son, sin ninguna duda, las paradojas del universo.

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Explorando y conociendo nuestra hogar: la Vía Láctea

En una noche de 1994, tras un terremoto, se produjo un apagón completo de la ciudad de Los Angeles. La gente salió a la calle. Y descubrió, para su asombro, que una enorme mancha blanquecina recorría el cielo de un lado al otro.

Asustados, muchos vecinos de toda la ciudad comenzaron a llamar al 911, el teléfono de emergencias en Estados Unidos. Algo extraño se encontraba situado sobre ellos. Para muchos, algo siniestro.

Era, por supuesto, la Vía Láctea. El brazo de la galaxia donde vivimos y morimos todos los seres humanos. Ese brazo se conoce como brazo de Orión. La galaxia de la Vía Láctea es espiral, y tiene cuatro brazos.

¿Qué nos pasa? ¿Es que no sabemos reconocer ya ni nuestro propio hogar? Sí, lo he dicho bien: nuestro hogar. ¿La Tierra es nuestro hogar? Claro. ¿Y la galaxia? También. Es un hogar con habitaciones vacías, que llenaremos algún día. Con nuestros anhelos, con nuestros prejuicios, con nuestros miedos, y con nuestros sueños. Pero esas habitaciones, esos mundos, están ahí. Como salimos de África hace 50.000 años, un día deberemos salir un día de la Tierra. Porque, como dijo alguien, la Tierra es la cuna del ser humano, pero ningún ser humano permanece para siempre en su cuna.

Mientras tanto, ¿no sería una buena idea que nuestros hijos conozcan su hogar? ¿Que sepan dónde viven? ¿Que no teman a las estrellas, como esas gentes temieron aquella noche?

Para eso existe algo llamado astronomía de aficionado. Ya lo he comentado alguna vez, y traigo aquí un artículo que preparé hace un tiempo. Hay clubs de astronomía en casi todas partes. Y si no es así, siempre puedes organizar uno. No hacen falta matemáticas avanzadas ni conocimientos de astrofísica. Solo ganas de aprender y de disfrutar.

La galaxia es nuestro hogar. Vamos a conocerla. A explorarla. Y a quererla. Demos una oportunidad a las nuevas generaciones de que sueñen con las estrellas. Que no teman a la oscuridad. Creo, sinceramente, que merece la pena.

Pulsa en la imagen para acceder al artículo para conocer algunos consejos sobre astronomía para aficionados.

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Buscando vida en la luna Encélado

Internet se está llenando, cuando escribo estas líneas, de una noticia sorprendente: la NASA asegura que puede haber vida en la luna Encélado de Saturno. Adjunto una imagen que acabo de sacar de mi propio ordenador, con varias webs de noticias (había muchas más) diciendo exactamente lo mismo: vida posible en Encélado.

Qué titular más magnífico y fantástico, ¿verdad? Desde luego. Lástima que, como era de prever, el interior no sea tan espectacular. La sonda Cassini, que por cierto termina su larga carrera espacial, ha detectado en Encélado la emisión de ciertos gases y compuestos químicos que podrían, en algún aspecto, indicar vida. O ni eso; es cierto que Encélado debe contener calor en su interior. Pero ¿se deduce de eso vida? No. Se deduce que hay condiciones para que pueda haber vida. Son cosas muy, muy distintas.

El periodismo científico, una vez más, se convierte en una máquina de atraer lectores, mediante la desinformación y la tergiversación. La NASA NO ha dicho que haya vida, o que pueda haberla. Lo que ha dicho es que se dan las condiciones para que pudiera haber vida, debido a los compuestos químicos que se expulsan, y debido a la temperatura interior de la luna de Saturno.

Recuerdo una anécdota de los años 50 en relación a Venus. Era así: Venus tiene nubes. Venus está cerca del Sol por lo que es más cálido. Si hay nubes, hay lluvia. Si hay lluvia, hay bosques. Si hay bosques, hay mucha vida animal. Si hay mucha vida animal y calor y bosques y lluvia, hay dinosaurios.

Observación: no veo nada en Venus. Conclusión: dinosaurios.

Luego se vio que esas nubes son tóxicas, que la temperatura es de 350 grados para arriba, y que la presión es de 90 atmósferas. Además de una lluvia constante de ácido sulfúrico.

Como aficionado a la ciencia, soy el primero que estaría encantado de que se encuentre vida en otros mundos. Y los datos de la NASA son muy interesantes. Pero quedan muchos pasos por dar antes de concluir nada. Siento ser un poco aguafiestas, pero las cosas son como son, y están como están. Y nada, ni nadie, va a cambiar eso.

La ciencia se abre paso lentamente, y estas noticias sensacionalistas no ayudan nada a crear un clima de conocimiento basado en el rigor y en el trabajo serio y responsable. Así solo se hace mucho daño a la ciencia. Y a su credibilidad. Algo que debemos evitar por cualquier medio. Ese es el aspecto principal de esta noticia. Luego ya veremos si hay vida, y cómo lo averiguamos.

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El mapa de la física en el siglo XXI

Para comenzar esta semana me gustaría presentar este gráfico que he encontrado navegando por esos mundos de Internet. Este mapa me ha parecido muy interesante, porque muestra de forma esquemática todos los campos de la física pasada, presente, y lo que se espera encontrar en el futuro, según el conocimiento actual.

Puede verse el grupo de la física clásica, que fue el único grupo hasta el año 1900, cuando Max Planck inauguró la mecánica cuántica con su problema de la radiación del cuerpo negro. La física clásica se usa actualmente en muchísimas situaciones, y sigue siendo útil para una enorme cantidad de situaciones. Sin embargo, existen problemas donde la física clásica sencillamente no funciona. Por eso apareció la físíca o mecánica cuántica y la relatividad general.

La relatividad y la mecánica cuántica son dos mundos todavía separados, y desde hace 70 años se trabaja para unir ambas. Pero ambas son extremadamente eficaces en sus áreas. Por ejemplo, el GPS no podría funcionar si no se aplicase la relatividad general a los relojes que orbitan la Tierra, que se retrasan con respecto a los relojes del suelo. No es que funcionen mal. Simplemente el campo gravitatorio que sufren es menor, y de ahí que funcionen más lentamente. Es así, y si no se tuviese en cuenta, no habría GPS.

La mecánica cuántica, bueno, qué decir. Usted está leyendo esto gracias a la mecánica cuántica. Hace funcionar toda la electrónica actual, y muchos aparatos esenciales en hospitales. Cuando le hagan un TAC o un escáner de positrones o una radiografía o una ecografía o radioterapia o le analicen con un microscopio de efecto túnel entre otros, piense en mecánica cuántica.

Arriba a la derecha está la filosofía. Mucha gente dirá para qué sirve. Respondo rápidamente: sirve para aprender a pensar. La filosofía nos enseña los mecanismos del pensamiento racional. Sin filosofía no hay pensamiento, solo hay datos. La filosofía es la máquina que hace funcionar el cerebro cuando se plantea el universo. De la filosofía nace la ciencia. Sin filosofía, ni hay ciencia, ni hay sociedades, ni hay pensamiento. Es así de sencillo y directo. Así que lo repito: la filosofía es la base de la mente racional.

Y luego queda el abismo de la ignorancia, que es grande, pero se ha estrechado mucho en los últimos tres siglos. Y el futuro, que es apasionante, y que debe responder a muchas preguntas muy importantes. Que serán respondidas, si no hacemos explotar el planeta primero claro. Esperemos que eso no suceda, y podamos crear finalmente una sociedad avanzada y respetuosa con la Tierra y con la vida. Ese sería el mejor colofón para este diagrama, sin ninguna duda.

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A veces los sueños de la razón producen monstruos

SpaceX ha conseguido un hito importante: reutilizar la primera etapa de un cohete, en un segundo lanzamiento. El mérito consiste en que esa primera etapa, una vez ha terminado su tarea de impulsar la carga útil al espacio, vuelve a la Tierra, y se posa en el suelo suavemente. Así, se puede recuperar, y volver a usar. Eso naturalmente quiere decir que se está ahorrando mucho dinero al poder reutilizar el material.

Esta técnica es muy meritoria, aunque, no lo olvidemos, no es perfecta, y se han perdido algunos cohetes, que no se han posado correctamente. Pero las técnicas y los procedimientos mejoran, y cada vez son más eficientes y seguros. Sin duda, un gran éxito de ingeniería de SpaceX.

¿Qué tiene esto que ver con los planes de SpaceX de ir a Marte? Al parecer, mucho. Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX (Elon Musk es el dueño de la compañía) ha dicho que ya se puede ir pensando en comprar los billetes para ir a Marte en el año 2024. Y, probablemente, no volver nunca a la Tierra.

SpaceX sigue insistiendo en su idea del viaje a Marte a través de estos logros, que son innegables. Pero insiste en dos ideas. Primero: no se garantiza el regreso (el proyecto no tiene en cuenta el combustible para la vuelta). Segundo, confían en que los tripulantes estén dispuestos a morir por el proyecto (según palabras del propio Elon Musk).

SpaceX es el ejemplo casi perfecto de personalidades que, con esfuerzo y sacrificio y mucho trabajo, han logrado grandes éxitos, pero que quedan embelesados y maravillados por sus logros, soñando con nuevos éxitos que están muy, muy lejos de convertirse en realidad. La NASA tiene un proyecto serio para ir a Marte: Orión. SpaceX tiene un vídeo y muchas ideas que no se sostienen por ningún lado.

Es evidente que, como exploradores, queremos éxito para SpaceX, y que diseñe un sistema real para el viaje a Marte. Pero las palabras grandilocuentes y las ofertas de billetes a Marte de solo ida no son una buena idea. Sí son una señal de emergencia de que alguien no está planificando bien las cosas en SpaceX.

Esto se suma a la idea de llevar dos turistas a la Luna en 2018, el año que viene, y sin tripulantes en la cápsula. Otro sueño que solo tiene la capacidad de llenar páginas de periódicos, y de asombrar a sus acólitos, que ven a SpaceX como una obra mística donde Elon Musk libera a la humanidad de sus cadenas. Y estos salvadores de mundos siempre me han preocupado, porque indefectiblemente terminan creyéndose su papel.

Claro que puedo estar completamente equivocado, y SpaceX va a cumplir el llevar a turistas en 2018, y a 100 personas a Marte en 2024, en un viaje de solo idea. Y que esa gente viva en Marte feliz y contenta el resto de sus días. Pero, incluso si es así, yo prefiero esperar al billete de vuelta. Ese sí lo compro. Seguro.

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LEMNOS, el nuevo sistema láser del proyecto Orión

Dicen algunas personas que invertir en el espacio es perder el tiempo. Esas personas deberían desconectar sus móviles, sus ordenadores, sus electrodomésticos, sus cuidados médicos y medicamentos, y una enorme cantidad de productos que usan cada día, y que nacieron, directa o indirectamente, por efecto de la investigación espacial.

Un ejemplo futuro de lo que será una revolución en las comunicaciones es el sistema LEMNOS, actualmente en desarrollo por parte de la NASA. ¿En qué consiste? Dicho de un modo sencillo, se trata de poder enviar una enorme cantidad de datos a través de enormes distancias en el espacio.

Actualmente, las comunicaciones se realizan por ondas de radio, que son un sistema efectivo y suficiente para la Tierra o para órbitas bajas. Pero en el espacio profundo, por ejemplo desde Marte, comunicarse por radio con la Tierra supone velocidades lentísimas, del orden de 4Kbits, algo que evidentemente queda lejísimos de las conexiones que tenemos hoy en día. El resultado de esta bajísima velocidad ya es un problema con las sondas robotizadas. Pero ¿y con seres humanos? El problema se agrava, y mucho.

La razón es sencilla: los astronautas que vayan a Marte sentirán sobre todo algo muy importante a nivel psicológico: soledad. Estarán ellos, pero sus familias, sus amigos, sus compañeros, estarán a un mínimo de 54 millones de kilómetros. Eso supone que enviar señales de radio provoque una pérdida de señal muy importante. Las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, pero la distancia provoca que el ancho de banda, es decir, la cantidad de información enviada por unidad de tiempo, sea muy baja.

El resultado para los astronautas es que es imposible de forma práctica recibir y mandar información en grandes cantidades. No se trata de ver a sus familias al momento y mantener una conversación, eso es imposible porque la luz tardará unos minutos en ir y volver a la Tierra. Pero al menos podrán recibir vídeos de sus familias, programas de televisión, noticias, o la final de un partido. A nivel psicológico eso es fundamental; supondrá que esos astronautas se sientan un poco más cerca de casa.

El secreto del sistema LEMNOS se basa en mandar la información a través de un láser. El láser dispone de una frecuencia muy superior a la onda de radio, y el hecho de que sea un haz de luz coherente implica una gran precisión, y poca pérdida de dispersión. Estas señales llegarán a un satélite a la Tierra, y luego se enviarán,ya en forma de ondas de radio, a estaciones en la superficie.

Pero el sistema LEMNOS tendrá muchísimas otras ventajas. Podremos ver objetos del espacio profundo en altas resoluciones, y mandar grandes masas de datos y software de actualización a las sondas para mejorar sus sistemas. Fotos, vídeos, y todo tipo de material en alta calidad será posible gracias al sistema LEMNOS.

Personalmente, me parece revolucionario, por cuanto supone un salto cuántico, nunca mejor dicho, en el hasta ahora deficiente y problemático tratamiento de la información a grandes distancias. Pero es que esta tecnología, aplicada en la Tierra, permitirá conexiones seguras y muy fiables punto a punto, que no podrán ser interceptadas si no se obtienen las lecturas directas de los fotones implicados en el haz láser. Las posibilidades para sistemas de seguridad son inmensas.

Volviendo a los astronautas del proyecto Orión, sin duda se sentirán reconfortados con un sistema como el LEMNOS, que les permitirá acercase a la Tierra, aunque sea con una demora de algunos minutos. Sin duda, un aspecto fundamental, y muy importante en el aspecto psicológico. LA NASA abre, una vez más, nuevas fronteras, pero, como suele ocurrir, nunca son tan evidentes y directas, pero sí cambian las vidas de las personas. Y de eso trata la ciencia.

Interior del módulo de mando
Interior del módulo de mando de la nave Orión