Volvemos con otra entrada de «Imposibles ficticios», la serie donde traigo grandes obras de ciencia ficción, con detalles que no son posibles por uno u otro motivo. Grandes obras, que contienen algún elemento fuera, o casi fuera, de la ciencia conocida.
Esta vez traigo una reflexión para revisitar una novela, y posterior película, «La amenaza de Andrómeda», del desaparecido Michael Crichton, que muchos conocerán y recordarán por la famosa película «Parque Jurásico».
Los que tenemos el pelo más blanco que la nieve, y muchas cicatrices en la piel, recordamos un tiempo en el que no existía Internet, ni youtubers, ni influencers, ni tendencias, ni trending topics. Si quedabas con alguien y te equivocabas de sitio jamás te encontrabas con esa persona. Si habías quedado con alguien y pinchaba la rueda del coche, el que esperaba no sabría nada hasta horas después. ¿Cuántas veces nos quedábamos esperando a alguien que nunca llegaría, porque le había surgido un problema, y no podía comunicarse? Tras esperar un tiempo determinado, pagabas la cerveza y te ibas. Y luego se aclaraba todo.
Ahora, con un mensaje, todo eso queda solucionado. Gracias a la tecnología. Y al espacio. Esa tecnología espacial que la gente desprecia, y que es la base del mundo moderno. El mundo se ha vuelto rápido. Y práctico. Y superficial. Ya lo dijo Carl Sagan: «el mundo depende de tecnologías que casi nadie conoce ni les importan. Eso es un caldo de cultivo para el desastre». No lo digo yo; lo dijo Sagan en los ochenta.
Entonces, ¿cómo es posible que se alcanzara la Luna? Y seis veces, además. Mucha gente no lo cree. Mucha gente cree que todo fue una gran mentira. Y que los rusos callaron, o fueron engañados. ¿Los rusos, engañados? ¿De verdad? ¿Pero es que creen que los rusos son tontos, o algo así? ¿De verdad alguien piensa que los rusos cayeron en una hipotética trampa de los Estados Unidos? Es inconcebible. Los rusos no fueron engañados; simplemente vieron que habían perdido la carrera del viaje a la Luna. Y punto. No hay nada más que añadir, señoría.
Pero no. Esas gentes son incapaces de creer en el ser humano, y en sus posibilidades. Por eso no creen que se llegara a la Luna. Pero se llegó. Y ahora anuncian que se vuelve. Y en cinco años. ¿Será verdad? Vamos a verlo.
Esquema de la NASA para las próximas etapas de los viajes a la Luna y a Marte
Ciertamente, el título de la entrada parece sacado de un guión de Star Trek, pero déjenme que les explique la importancia que tiene este fascinante descubrimiento, que, como siempre que es importante y quizás crucial, no ha llamado la atención de casi nadie. Lo cual me llama poderosamente la atención.
Entre la masa ingente de información falsa o tergiversada que aparece cada día, me llamó la atención recientemente un pequeño artículo en una revista de física sobre un fenómeno que pasaré a explicar a continuación, y que atrajo mi mirada, porque no era la típica noticia de alguien revolucionando la física y negando la teoría de la relatividad, o cosas similares. Esto parecía más sólido, más coherente, y, de serlo, podría ser extremadamente revolucionario en el mundo de la física de partículas.
El acelerador de partículas LHC en el CERN, Ginebra
Cerca de casa hay una tienda de productos esotéricos. Mezclan un poco de todo tipo de simbología, con objetos místicos como pirámides o bolas para ver el futuro, todo rodeado de libros sobre poderes sobrenaturales, e imágenes de dioses y diosas muy característicos del mundo druida y de la tanatología. Nunca entro en estos sitios, y yo respeto a quien quiera entrar y crea en estas cosas, pero me van a permitir que yo sea pragmático, frío y lejano con relación a estos asuntos.
Alguien me dijo una vez que yo no tengo un corazón, sino un microprocesador en mi interior. Y puede que tuviese razón en ciertos aspectos. No en todos. Soy capaz de sentir emociones, o al menos lo era hace años.
El caso es que un objeto me ha llamado la atención: unos juegos de cartas del Tarot. Algunos con cartas realmente espectaculares. Eso me ha traído a la mente ciertos recuerdos. Porque yo, el frío y calculador, sé cómo se tiran las cartas del Tarot. Y las he tirado. ¡Oh Dios mío! ¿Cómo es posible tamaño atrevimiento? Vamos a verlo.
Vamos a dar una vuelta por el espacio, primero hasta la Estación Espacial Internacional (ISS), y luego hasta la Luna. De ahí seguiremos hasta Marte, dando una pequeña vuelta por los asteroides para comprar algo para los niños a la vuelta. Sin duda, el futuro tiene varios nombres clave, y de dos de ellos voy a hablar ahora: SpaceX, y la NASA.
En estos días la cápsula Dragon de SpaceX ha conseguido ir a la estación espacial Internacional, llevando un muñeco con sensores que simulaba un ser humano. La idea era probar si la cápsula es apta para llevar vida humana hasta la estación y volver. Es de esperar que, si todo ha ido bien, como parece, en una próxima misión suban ya dos astronautas hasta la ISS, dos astronautas que ya han sido elegidos, y se están preparando para ello.
La cápsula Dragon y el nuevo traje espacial. Si se le añade el símbolo adecuado y unos cañones láser hasta Luke Skywalker podría pilotarla
Llega otra entrada de «imposibles ficticios», donde hablamos de obras de ciencia ficción de gran calidad, o por lo menos de muy buena calidad, pero que contienen elementos que, sencillamente, no son o serán posibles. No es una crítica a la obra; solo una reflexión de sus contenidos. Y hoy nos vamos al antiguo Egipto y a las pirámides.
Ah, las pirámides, qué impresionantes obras arquitectónicas, construidas por extraterrestres, o mejor dicho, por un extraterrestre, hace diez mil años. Todo ello mientras esclavizaba a la humanidad porque tenía todo tipo de tecnologías y adelantos y era inmortal, pero que no te adoren como a un dios todopoderoso te hace sentir triste y desolado.
Estos extraterrestres siempre vienen con ganas de esclavizarnos, qué manía. Y este, además, es inmortal. ¿Se imaginan un jefe pesado con el que trabajar toda la eternidad? Pero es que este extraterrestre además monta pirámides para entretenerse. Al menos podemos decir que tiene buen gusto.
Stargate, la puerta estelar. Y sin tener que facturar el equipaje de mano. Aprende Ryanair
Dos minutos y ocho segundos. Eso es lo que dura el vídeo que he añadido al final de este texto con el segundo viaje del VSS Unity, la nave de Virgin Galactic, al espacio. ¿Recuerdan el vuelo de los hermanos Wright, que se produjo en 1903?
Aquel vuelo en su momento no tuvo demasiada repercusión. Luego se comprendió que se había dado un salto gigante, cuando se entendió que, por fin, un objeto más pesado que el aire se había mantenido flotando desplazándose de forma controlada. Y remarco: más pesado que el aire, y con control del vuelo. Había habido vuelos similares antes, pero, o no era una aeronave más pesada que el aire, o el vuelo no era controlado. Los hermanos Wright marcaron la conquista de los cielos con una nave que era controlada por el piloto.
La nave VSS Unity camino del espacio. El nombre se lo puso Stephen Hawking antes de morir
Hace poco hablé de un famoso influencer y youtuber que nos decía por qué dividir cualquier número por cero da como resultado infinito. Un vídeo genial, fantástico, muy ameno, y completamente falso. Porque dividir por cero no da infinito. Lo demostré de una forma muy simple, en una demostración que ese influencer debería recordar de sus tiempos de la escuela. Quizás ese día no fue a clase.
Esto no es la primera vez que me pasa, por supuesto, el encontrarme con verdaderas brutalidades en gente que destroza la ciencia para conseguir seguidores y fama. Y dinero por supuesto. Suelo recurrir a Youtube para muchas consultas, como hace mucha gente, y me encuentro vídeos realmente buenos y didácticos sobre temas muy diversos. Pero, en esta fiebre por la exhibición que envuelve al planeta, también es increíble la cantidad de vídeos de relleno, con temas absurdos que no dicen nada. Me duelen, especialmente, aquellos que denigran la ciencia, o que la manipulan para su propio beneficio.
Jerry Lewis en su maravilloso papel de «El profesor chiflado», más creíble que algunos youtubers de hoy día
De vez en cuando aparecen titulares falsos en periódicos importantes, que dicen que un asteroide va a estrellarse contra la Tierra. Luego, cuando se entra al detalle, se dice que, si ocurre, será dentro de cien años con una probabilidad entre cien mil. Y, en realidad, teniendo en cuenta un rango de cien años, o de doscientos, tampoco ese cálculo puede darse como real, debido a las inherentes deficiencias de la mecánica celeste y del problema de los tres cuerpos.
Pero eso no significa que no pueda ocurrir, incluso en un mes. Podría detectarse un asteroide nuevo directo hacia la Tierra, capaz de destruir una ciudad, o un continente, o el planeta entero. Ha ocurrido en el pasado. Y la pregunta no es si volverá a ocurrir, sino cuándo volverá a ocurrir.
Por eso hay que poblar Marte. Es un planeta bastante más pequeño que la Tierra, con recursos naturales abundantes. Su superficie corresponde a la superficie seca de la Tierra. Sin embargo, llegar hasta allá supone retos muy diversos. Recientemente se ha comprobado que uno de los problemas más graves a los que se enfrentarán los astronautas está en las relaciones personales.
En experimentos de aislamiento simulando el viaje, los astronautas perdían el control, debido a roces y conflictos. Es normal, somos seres humanos, y las relaciones son ya difíciles en circunstancias normales, podemos imaginarnos lo que puede ser un viaje de unos tres años y medio metidos en unas zonas extremadamente pequeñas. Para volverse locos.
Foto del primer prototipo de SpaceX (Elon Musk) para ir a Marte
El otro día estaba yo viendo unos fabulosos vídeos de avioncitos en exhibiciones aéreas, cuando me llamó la atención un vídeo de un importante youtuber e influencer. En la carátula salía él con cara de preocupado, y el título rezaba algo así como «Por qué dividir por cero da infinito».
En el vídeo, el hombre explica la razón por la que cualquier número dividido por cero da infinito, y los seguidores le felicitaban por ello. Todo genial, y otro ejemplo de cómo los youtubers pueden transmitir cultura a las grandes masas. Fantástico, maravilloso. Un aplauso a nuestro gran influencer y youtuber.
Solo hay un pequeño problema. Ningún número dividido por cero da infinito.
El conocimiento de los aspectos básicos de las matemáticas es fundamental para el ser humano
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