Vamos a compartir cromos, y un futuro mejor para todos

Cuando era pequeño, los chavales coleccionábamos cromos, algo que también se hace ahora, aunque ahora son casi siempre digitales. Aquellos eran de papel, y se pegaban con pegamento en pequeños libros, donde había que ir coleccionando cada uno de ellos, hasta completar el álbum.

En el autobús, de camino al colegio, o en el patio, intercambiábamos cromos. Pero atención, no todos los cromos valían lo mismo. La empresa que los fabricaba sabía y conocía la ley de la oferta y la demanda, y fabricaba más de unos tipos, y menos de otros. Finalmente, algunos eran muy difíciles de encontrar, y podíamos dejarnos una buena cantidad de dinero comprando sobres, hasta dar con el preciado cromo casi imposible. Si alguien lo tenía repetido, tenía un tesoro en sus manos. Podíamos darle hasta tres o cuatro canicas, pero no cualquier canica, de las de cristal con dibujos dentro, todo un tesoro del que nos desprendíamos para conseguir el preciado cromo.

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El mundo se mueve así. Todo es intercambio, y hay más recursos de un tipo que de otro, y cuantos más chicos interveníamos en ese intercambio, mayor cantidad de posibilidades de que todos acabásemos con nuestros libros de cromos completos. Un tesoro de un valor incalculable. Con aquello aprendimos que terminar una obra lleva tiempo, cuesta dinero, cuesta un esfuerzo, y requiere el intercambio de cuantos más coleccionistas mejor. En definitiva, aprendimos que, cuanto mayor es un mercado, y cuanto más dinámico es, mayores posibilidades de obtener triunfos. Además, aprendíamos en el camino. Había una colección llamada «El por qué de las cosas» que explicaba cosas curiosísimas, como que Marte era un planeta, o que el Sol era realmente una estrella. ¡Maravilloso! En muchos nacía el interés por la ciencia y la naturaleza.

Hoy en día, al parecer, los países quieren coleccionar sus álbumes encerrados en ellos mismos. Quieren comprar sus cromos ellos solos, no compartirlos, y no admitir los cromos de otros, aunque en muchas ocasiones, esos otros tengan los cromos que nos faltan. Pero esos países no admiten esos cromos, porque vienen de fuera. Son «extranjeros», y aunque les demuestres que tus cromos son tan válidos para terminar el álbum como los cromos del otro, muchos países han decidido dejar de compartir cromos. Creen, en una falacia absurda, que tiene más valor terminar de rellenar el álbum sin ayuda. No saben que las posibilidades de rellenar el álbum sin ayuda de otros compañeros es muy difícil, y que, si se consigue, el coste va a ser enorme.

Compartir riqueza, conocimientos, e ideas, entre pueblos de todo el mundo, permite a cada país crecer de forma armónica y constante. Tender puentes entre pueblos ayuda a desarrollar nuevas ideas, porque cada parte aporta su visión concreta de un problema, y, entre todos, un problema determinado se soluciona antes, en menos tiempo, con menores costes, y con mejores resultados.

¿Por qué no se hace así, entonces? Porque los niños-países se han vuelto egoístas y egocéntricos. Les han explicado que los cromos auténticos son los suyos, y los otros, imitaciones sin valor, simplemente, porque vienen de fuera. Les han explicado que hay que hacer las cosas solos, sin ayuda, sin compartir nada, sin buscar una mano de fuera que pueda aportar lo que nos hace falta.

Tenemos que cambiar eso. Tenemos que convencer a esos niños-países que intercambiar cromos es una buena idea. Que los álbumes se han de rellenar con el menor esfuerzo posible, y el menor coste posible. Y eso solo se consigue hablando con los demás, y viendo sus cromos, y mostrando los nuestros. Entonces, todos tendremos nuestros álbumes terminados, y podremos disfrutar de una obra construida entre todos.

Volvamos a los cromos compartidos. Y construiremos un mundo mejor para todos. Dejemos los muros y las alambradas. Tendamos puentes de intercambio de ideas y sentimientos. Ganaremos todos. No perderá nadie. Y mostraremos nuestro álbum de cromos con orgullo.

No creo que sea tan difícil. Lo hacen difícil, pero no es así. Nos quieren engañar con que compartir no es bueno. Con que hay que ser autosuficiente. Mentira. Somos más cuando más somos. Somos más cuando más abrimos nuestras ideas y nuestros sueños a otros, y otros hacen lo mismo con nosotros. En un mundo unido que comparte un futuro común y mejor para todos.

Vamos a compartir cromos. En el patio. En el autobús. Y en la vida. Ese es mi sueño.

Cuando el dolor alcanza a los más inocentes

Estoy harto. Harto de tanto odio, de tanta guerra, de tanta injusticia, y de tanto enfrentamiento constante. En mi país, y fuera de mi país. En todo el mundo, mires donde mires, la barbarie y el odio copan los espacios públicos. Muchos se arrogan el derecho a decidir sobre la vida y la muerte de los demás, sentados en sus cómodas butacas, fumando un cigarro, y viendo el partido. Y me entran ganas de vomitar ante tanto desprecio por la vida. Por la vida de tantos y tantos inocentes.
Mi padre decía: «nada como una buena guerra para aprender lo que es el dolor y la muerte, y para recibir la más importante lección de vida». No, por supuesto que no promocionaba la guerra. Su mensaje era por supuesto el contrario. Mi padre huyó de la guerra civil a Bélgica, y cuando ya estaba instalado allí, entraron los nazis, y tuvo que huir de nuevo. Vivió dos guerras. Sabía de lo que hablaba.
Precisamente el haber vivido entre algodones lleva a muchos a comportarse de forma absurda y grotesca, hablando de nazis, de enemigos, y de luchas sin saber en absoluto de qué hablan.
Cada vez tengo menos amigos, pero no lo eran, porque gente que apoya cualquier tipo de violencia no tendrá nunca un lugar a mi lado. Nunca. Aunque me quede solo, nadie que apoye cualquier atisbo de violencia tendrá de mí más que desprecio y olvido.
Es divertido, porque tengo fama de raro y difícil, y me lo dice gente que apoya la masacre de gente inocente por motivos políticos. Me encanta entonces ser raro y difícil, y espero no dejar de serlo nunca. He visto demasiado miedo, demasiado odio, demasiado dolor, demasiada sangre en esta vida como para no conmoverme con el sufrimiento de inocentes. Ni un alma más en pena. Ni un solo ser inocente atormentado. Ni uno más. Nunca. Jamás.
Perdone el lector mis palabras si son duras o ásperas. Pero digo lo que siento, y siento lo que digo. Y el dolor ajeno me conmueve y me hace hervir la sangre de rabia ante tanta intransigencia y tanto desprecio por la vida. Tendré mejores días. Pero siempre llevaré en mi corazón a cada alma inocente que sufra una injusticia. Siempre.
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El discurso de Yvette (Fragmento de «Las entrañas de Nidavellir)

Yvette debe dar un discurso a toda la galaxia. Para ello, debe conectarse, en una sala especial de comunicaciones, a miles de millones de seres de toda la galaxia. La guerra continúa, y sus consecuencias destrozan millones de vidas. Ella ha sido elegida para demostrar que la humanidad no es ese monstruo que parece ser. Que la humanidad tiene también un lado positivo, una peculiaridad de bondad, de paz, de progreso.

Yvette está desesperada. Se suponía que ella iba a trabajar un año en Titán, en un proyecto de ingeniería muy bien pagado. Pero las cosas se habían complicado. Ahora debe mostrar su mente y su alma a toda la galaxia, y la galaxia hará lo mismo con ella…

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La paz es el camino. Fragmento de «La leyenda de Darwan»

Este es un fragmento de «La leyenda de Darwan III: los dientes de Fenrir». En el mismo, el Presidente, el líder de una sociedad increíblemente avanzada, habla con Helen, proclamada líder de un grupo de seres humanos, que luchan en una guerra casi eterna y desesperada. Ambos mantienen una conversación sobre las causas de la guerra, y sobre todo, sobre las consecuencias.

— No estoy bromeando – prosiguió el Presidente. — Pero hay una diferencia importante: tú eres una líder innata. Y un ser razonable.
— ¿Un ser razonable? Ahora es cuando empiezo a preocuparme de verdad, Presidente. Si dices eso de mí, es que estás realmente desesperado. – El Presidente se mantuvo en silencio unos instantes, mirando fijamente a Helen, que sintió una fuerza enorme, pero que no venía ni tenía nada que ver con poderes mentales.
— Sal de esa coraza, Helen – dijo finalmente el Presidente. – Sal ya de esa coraza. Tú quieres la paz tanto como nosotros. – Helen se quedó fría.
— ¿La paz? ¿La paz has dicho? – gritó Helen. – ¡Naturalmente que quiero la paz! ¡Y unas vacaciones en las Islas Maldivas! ¡La paz! ¿Eres capaz de entender, con esos dos maravillosos cerebros que tienes, que llevo tres mil millones de años viviendo en una situación de guerra constante? Perseguida, acosada, torturada por tu gente… ¿Recuerdas que me trajeron a este universo desde la tumba para combatir contra tus antepasados? ¿Crees que estamos satisfechos, o contentos, o que somos felices, con todo esto? —gritó Helen. La sala quedó completamente muda. Ni siquiera el resto de LauKlars se atrevieron a comentar nada mentalmente. Karl miraba asombrado a Helen.
— Lo sé – respondió al cabo de unos instantes el Presidente tranquilamente. – Sé todo eso. Sé lo que quieres decir.
— ¿Estás seguro? ¿Completamente? – preguntó Helen con ira.
— Completamente. Por eso, por ti, y por tu gente, y por todo lo que habéis pasado, vas a tener que dar un paso adelante. Por ti, y por tu pueblo. Vas a tener que aceptar la paz con los LauKlars, y con el resto de especies de la Galaxia. Debes saber que, habiendo creado el caos y traído el dolor a mi especie como nunca lo hubiera imaginado, mi primer impulso sería llevar la guerra a la especie humana hasta sus últimas consecuencias. Y es entonces, cuando pienso en las últimas consecuencias, cuando veo, y entiendo, que es necesario terminar con todo esto. Porque las últimas consecuencias son tan horribles, tan horrendas, que la conclusión lógica es esta: solo la paz puede ser menos dolorosa que continuar una guerra que terminaría con cualquier esperanza para toda la Galaxia.

Helen suspiró. Y luego, al cabo de un momento, susurró una frase: “no hay un camino para la paz; la paz es el camino”.
— ¿Qué decías, Helen? – preguntó el Presidente.
— Nada, recordaba una frase de un antiguo líder humano de la Tierra en lo que llamamos el siglo XX.
— Debes escuchar a esa voz.
— ¿Escuchaste la frase?
— Naturalmente, Helen, podemos leer vuestros pensamientos formados. ¿Acaso lo has olvidado?
— No. No lo he olvidado.
— ¿Y qué vas a hacer?
— ¿Quién me va a convencer de algo así, Presidente? ¿Quién me va a convencer de que un hipotético camino a la paz es mejor que la guerra, especialmente cuando Deblar tiene en este momento el triunfo tan cerca?
— Yo lo voy a hacer. Y además, tú lo vas a aceptar, y vas a luchar por ello, con todas tus fuerzas y todas tus energías. Deblar no tiene tan cerca su triunfo. No estamos en una posición fácil. Pero tenemos opciones.
— ¿Qué opciones?
— ¿No lo ves, Helen? Que estemos aquí, hablando, es lo peor que le puede pasar a Deblar. Esa es ya una opción. Pero hay más.

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La leyenda de Darwan III: los dientes de Fenrir

 

Un mundo azul perdido en la inmensidad

Esta imagen que hoy traigo es una imagen real del sistema Tierra-Luna visto desde Marte. La imagen está tomada desde una sonda que orbita el planeta rojo.

En la imagen, es evidente, no se ven fronteras, ni banderas, ni países. Solo un mundo azul pálido que flota en una inmensidad casi infinita. Un mundo delicado, precioso, único, lleno de belleza, y de vida. Un mundo que es el hogar de millones de especies, y de una especie en concreto que se ha autoproclamado, con gran orgullo y jactancia, como la cumbre de la evolución. Una especie que lucha por unos pedacitos de terrenos en inútiles afrentas eternas que siegan miles de vidas inocentes.

Todo ese dolor debe acabar. Tiene que acabar. Somos mucho más. Debemos ser mucho más que un mundo dividido por diferencias absurdas. Somos un solo pueblo, somos una única expresión de la vida, con miles de expresiones, de formas,de lenguas, y de historia, todas ellas maravillosas. Todas ellas increíbles. Y todas ellas merecedoras de ser cuidadas. Pero solo unidos, juntos, mano a mano, podremos construir un mañana mejor para todos.

O permanecemos unidos para crear un mundo mejor, o nos extinguimos por separado, y dejamos paso a una nueva especie que pueda encontrar una oportunidad para liderar un futuro mejor para la Tierra. Es nuestra decisión. Y el tiempo no es infinito.

Demos una oportunidad a la paz. Demos una oportunidad a la vida. Demos una oportunidad al futuro de la humanidad. Merece la pena. El futuro se escribe en este mundo azul, y se proyecta hacia las estrellas.

Demos una oportunidad a la paz. Solo se pide eso. No se pide nada más.

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La Tierra y Luna desde Marte

«Las entrañas de Nidavellir I» gratis en Amazon

Desde este sábado 30 de septiembre y durante tres días, la primera parte de «Las entrañas de Nidavellir» estará disponible de forma gratuita para todos los lectores interesados de la obra. Los no interesados deberán pagar 250 euros (es broma, basta con que no lo descarguen).

«Las entrañas de Nidavellir» trata básicamente de poder. De un poder establecido, que legitima un tipo de organización de pueblos y sociedades basados en una jerarquía y unas leyes concretas, y de cómo una parte de esos pueblos y esas sociedades se rebelan contra ese poder, y establecen una rebelión para cambiar las normas que durante incontables siglos han mantenido en lo más alto a una jerarquía basada en parámetros que la rebelión no considera ni justa, ni coherente. Por ello proclaman una lucha por la libertad completa y real de los pueblos, y se enfrentan a las fuerzas que durante generaciones han mantenido el poder.

En medio de esta situación, Sandra será llamada por el ser que más odia, Philip, más conocido como Deblar, para investigar un extraño descubrimiento en la luna Titán de Saturno, por parte de la empresa Titan Deep Space Company. Pero Sandra se verá arrastrada a encontrarse frente a la rebelión, y a tomar una decisión: ¿luchará al lado de esa rebelión, que le promete libertad para todos los pueblos, incluida en la Tierra? ¿O se pondrá al frente del poder establecido, que ha asegurado la paz durante siglos?

La libertad, el poder, y el sentido de la justicia son la base de «Las entrañas de Nidavellir», y el momento en el que Sandra debe aceptar que no puede escapar a su destino. Un destino que la atrapa y la lleva a entender que ciertas decisiones aparentemente morales pueden a veces llevar acarreadas consecuencias que van mucho más allá de la justicia y la verdad. Ella tendrá que diferenciar entre sentido de la libertad y los intereses personales de cada parte implicada.

Esa es la esencia de «Las entrañas de Nidavellir». Si lo leen, espero que lo disfruten. Yo, como escritor, no puedo pedirle más a la vida que tener lectores satisfechos. Si lo consigo, el objetivo será pleno. Muchas gracias.

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Star Trek Discovery: análisis (cap.1 y 2)

Siempre he sido un «trekkie». Desde finales de los sesenta, cuando el aguerrido capitán Kirk, con su segundo, el señor Spock, recorrían la galaxia en la nave USS Enterprise, llevando la paz a toda la galaxia, además de unos cuantos torpedos y una buena ristra de puñetazos y filosofía vulcana y sobre la vida y la esencia del ser humano . Por no hablar del poder de atracción de Kirk sobre las mujeres extraterrestres, que casi siempre eran bellas, rubias, de ojos azules, y con un marcado maquillaje hollywodiense.

Nota: no hay spoilers.

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Luego llegaron los setenta y ochenta, y con ellas llegaron las películas y las nuevas series. Las he visto todas. Sin excepción. Y no una vez. No diré el número porque me haría perder la poca credibilidad que me queda como persona seria y responsable.

Luego llegaron las nuevas películas del capitán Kirk. Tres de momento. En mi opinión, esas películas son divertidas y amenas, pero no son Star Trek. Star Trek va de otra cosa. No va de tiros, cañonazos, chicos guapos y chicas excitantes. No. Star Trek va de una forma de ver la vida y el universo. Eso estaba en las series originales. Pero no en estas nuevas películas. Decepción total. Queremos que vuelva Star Trek. El Star Trek que habla del ser humano, de libertad, de justicia, de amistad, de venganza, de odio, de ira. En definitiva, de la esencia del ser humano.

Con «Star Trek: Discovery» hemos recuperado eso. Mucha gente critica la serie. Es normal, con cada nueva serie hay críticas y críticos. Es normal. Entiendo además esas críticas, pero creo que, en esta ocasión, se ha acertado. Veamos por partes estos aspectos:

  • Naves y sistemas: son anacrónicos con lo que veíamos en las series de los años sesenta, es verdad, teniendo en cuenta que esta serie está ambientada diez años antes de la llegada del capitán Kirk. Pero hoy día no tendría sentido un decorado como el de los años sesenta. Se han conservado muchos elementos: las armas, los comunicadores, otros detalles. Pero las naves, aunque externamente tienen un aspecto propio de la época en que se ambienta, por dentro son muy futuristas. Las comunicaciones son con hologramas. Es normal, las nuevas generaciones no entenderían otra cosa. Es un equilibrio entre la sencillez de los años sesenta y los efectos especiales actuales.
  • Efectos especiales: propios de esta época. Muy cuidados, hay muchos detalles que me han gustado. La forma de entrar y salir de «warp» (velocidad superior de la luz) de las naves está muy lograda. Los rayos tractores son increíbles, así como las armas.
  • Personajes: que una mujer oriental sea capitana, y su segundo sea una mujer negra, dice mucho del mensaje que se quiere transmitir siempre en Star Trek: en el futuro, la oportunidad y la igualdad va para todos. Esto fue escandaloso en los años sesenta, hoy en día muchos siguen anclados en ideas del pasado. Pero, si queremos evolucionar como especie y progresar, tendremos que entender que todos somos iguales, y todos tenemos los mismos derechos y deberes. Todos, sin excepción. No puede haber racismo, xenofobia, sexismo, o cualquier otro menosprecio a la persona en un mundo futuro que se suponga sea justo y equitativo.
  • Klingons: mucha gente se queja del nuevo aspecto de los Klingon. En realidad, los Klingon han ido cambiando a lo largo de las series. Esta es una nueva revisión de su especie. Además, en la serie «Espacio Profundo Nueve» ya se da constancia de que hay variantes de Klingon. ¿Por qué no? Si en la Tierra hay diferentes fisonomías y tipos de seres humanos, ¿por qué no va a ser así con los Klingon? En estos dos capítulos por cierto los Klingon hablan en su idioma con subtítulos. En inglés tal como yo lo he visto. La verdad es que no puedo hablar del doblaje, o si está doblado, porque siempre veo las películas y series en inglés. Luego actualizaré este dato.
  • Profundidad de los personajes: antes he hablado de los personajes. Ahora hablaré de su profundidad. Y, como ocurre con todas las series, son personajes bastante planos. ¿Por qué? Porque no empatizamos con ellos. No los conocemos. Son nuevos, y necesitaremos un tiempo para acercarnos, conocerlos, y disfrutarlos. Pasó con el capitán Picard, con la capitana Janeway, etc. Pero de momento se puede decir que las actuaciones de los personajes son adecuadas.
  • Ambientación: está claro que en 2017 no valen naves sujetadas con hilos o música ruidosa o tecno. La ambientación es muy buena, y el lenguaje técnico ha crecido mucho. Los que hayan volado en simuladores de vuelo de combate y conozcan el lenguaje de la aviación militar, o directamente sean pilotos, reconocerán enseguida términos técnicos del mundo de la aeronáutica. Eso le da más profundidad, sin que por ello aburra al que desconoce esos términos, que son con cuentagotas por supuesto, para darle un toque más «profesional» a las conversaciones de combate.
  • Desarrollo de la trama: empieza lenta, como no podía ser de otro modo. Luego la acción va en aumento, con momentos muy buenos. La parte final logra que el espectador se meta en la acción, y disfrute con los momentos de triunfo, y sufra con los fracasos y situaciones límite. Implicación, esa es la clave.
  • Uniformes: mención especial a los uniformes. Por fin tenemos uniformes que podrían ser los propios de una nave estelar del futuro. Para mí, los mejores diseños nunca vistos en Star Trek.
  • Intro: no me gusta. El vídeo de introducción probablemente sea el peor de todas las series. La idea está bien, pero carece de fuerza. No es que sea malo, pero no está a la altura.
  • Música: cumple su papel. En momentos rescatan la famosa banda sonora que se dio a conocer en la primera película «The motion picture». Eso hace que nos salte una lagrimita a los más viejos, y los dientes postizos.

Más poco puedo decir sin meterme en spoilers. Mención especial a la comandante de la nave, la actriz Sonequa Martin-Green, que es humana pero ha vivido mucho tiempo en Vulcano. Eso hace que tenga ciertas características comunes con Spock, que era vulcano pero medio humano. Los guionistas pueden disfrutar de nuevo con la ambivalencia de un personaje que vive a caballo de las emociones y la lógica.

En definitiva, serie recomendable, que se nota que empieza, que se nota inmadura, y que sufre ese problema como las demás series anteriores lo sufrieron. Ahora toca ver si van a  saber desarrollar todo este material. Pero, de momento, creo que merece la pena.

Larga vida y prosperidad, como dicen en Vulcano. Qué lejos queda la serie original. Y cuánto hemos disfrutado estas décadas. Esperemos que siga siendo así cincuenta décadas más. Por lo menos.

 

Cuando todo lo que queda son extremos

El mundo pasa por ciclos, eso es algo que la historia ha demostrado cientos de veces. Entre periodos de una cierta cordura y sensatez, se desarrollan épocas, alentadas por las crisis recurrentes, que llevan a personas, sociedades, naciones y pueblos a posturas extremistas y antagonistas. Es algo parecido a lo que hace el cuerpo humano cuando se siente amenazado: ataca los cuerpos que siente extraños, incluso si son beneficiosos para la salud. Un problema de enfermedad autoinmune de carácter social y político. Un lupus que se asienta sobre sociedades que viven en los extremos de la sinrazón y la ignorancia.

El pasado 24 de septiembre, las elecciones en Alemania han llevado al parlamento alemán, el Bundestag (y no el el Reichstag como mucha gente lo llama, por error o a conciencia), a 88 miembros de un partido de extrema derecha. Mucha gente los llama nazis, o neonazis. También en mi país, España, y en otros países, unos se llaman a otros nazis, sea la izquierda a la derecha, o la derecha a la izquierda, aunque en este caso el término «comunista amigo de Stalin» es muy común también.

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Cassini y los límites de nuestro mundo

El pasado 15 de septiembre la sonda espacial Cassini, tras 13 años sobrevolando el planeta Saturno y sus satélites, especialmente los muy interesantes Encélado y Titán, se estrelló contra el propio Saturno, en una maniobra hecha a propósito para analizar las capas superiores del planeta gigante. Su combustible se acababa, y hundir la sonda en la atmósfera permitiría conocer muchos datos sobre su composición y estructura.

Han sido 13 años gloriosos de investigación pura y científica, que nos ha permitido conocer incontables datos y conocimientos sobre esos (todavía) lejanos mundos. Y alguien preguntaba, de nuevo: ¿por qué no preocuparnos de nuestro mundo?

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Imagen artística de la sonda Cassini. Saturno al centro, Encélado a la izquierda, Titán a la derecha

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Fisiología y propiedades de los «Escritores Astérix»

Muchos de los amables lectores que puedan estar leyendo este texto, habrán oído, o también leído, alguna de las historias de Astérix, el famoso galo que, junto con su amigo Obélix, resistían en un pueblo galo la invasión del Imperio Romano, en el año 50 a.C. Muchos crecimos leyendo aquellos maravillosos libritos, que además de ser tremendamente entretenidos, nos introducían en la historia antigua de Roma y de la vida de los pueblos de aquellos tiempos. Con abundantes anacronismos por supuesto, pero eso le daba un toque surrealista divertido y muy ocurrente.

¿Qué tiene esto que ver con los escritores? Es más: ¿qué es un «escritor Astérix? En aquellos libros, un pequeño pueblo resistía a Roma gracias a una pócima mágica del druida del pueblo. Gracias a eso, siempre conseguían seguir siendo un pueblo rodeado, pero libre.

De algún modo, los escritores Astérix son ese tipo de creador que resiste incansable las enormes dificultades de escribir cuando editoriales y la mayoría de lectores le ignoran. Pero atención, con un secreto: tienen una pócima mágica: sus libros. ¿Y qué poder tiene esta pócima mágica de estos escritores? Que atrapan a un pequeño, pero extremadamente fiel, grupo de lectores. Vamos a verlo.

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