Políticas de hechos consumados: tres casos

Uno de los aspectos de la política internacional que me parece más interesantes es ese juego del gato y el ratón entre naciones, que usan sus recursos, legales e ilegales, a la luz de los taquígrafos, y en las sombras, para conseguir sus propósitos. Ayer, revisando la excelente película «Trece días«, sobre la crisis de los misiles de Cuba, que estuvo a punto de desencadenar la tercera guerra mundial, me pregunté: ¿qué hubiese ocurrido si, en lugar de Kennedy, el presidente hubiese sido Donald Trump?

Nunca lo sabremos. Pero sí sabemos una cosa: Kennedy, y su equipo, junto con el líder de la URSS, Nikita Khrushchev, evitaron lo que parecía una guerra inevitable. No voy a entrar en la clásica dialéctica de quién hizo bien qué, o mal qué, y quién fue culpable, porque hablar de buenos y malos en estos términos es una política reduccionista que no tiene sentido. Por supuesto que se pueden buscar los responsables de que casi comenzase una tercera guerra mundial, pero es mucho más importante, de cara a la historia, al historiador, y al analista político, delimitar los hechos que llevaron a evitar la confrontación.

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El New York Times informa sobre la crisis de los misiles en octubre de 1962

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Los paladines del verdadero periodismo

Curioso e interesante el panfleto publicitario que me ha enviado hoy un autodenominado grupo de periodistas libres y demócratas, de cuyo nombre no quiero acordarme, verdaderos defensores de la libertad y la pluralidad. Frente a los periódicos y medios tradicionales, que siempre dicen lo mismo (ojalá fuese así, cada uno dice lo que le da la gana), ellos van a traernos la Luz de la Verdad y el Conocimiento a todos. Aleluya hermanos.

Ante tan generosa oferta de enseñarnos la verdad y mostrarnos cómo son las cosas realmente en el mundo, y ante tanta devoción por el deber de informar rigurosamente a la población, no he podido por menos que salir al paso. Pero primero veamos unos preceptos básicos sobre periodismo e información, que se estudian el primer día de carrera, antes incluso de sentar las posaderas en la silla.

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Quino

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De cuando la música era analógica. Y vibraba

Que soy viejo lo puede verificar cualquiera, incluyendo las piedras de la pirámide de Keops, que me vieron dar mis primeros pasos cuando los obreros egipcios hacían su parada para descansar antes de seguir colocando piedras (con ayuda de los extraterrestres por supuesto).

Por eso, como la desaparecida página que tenía en Facebook ha muerto, debido a exigencias de la propia Facebook a los que no les gusto (ni me gustan), pienso que puedo trasladar aquí algunas de mis recomendaciones musicales. Y esa recomendación primera es, cómo no, Sheryl Crow.

Esta cantante estadounidense es también de la vieja escuela, y una de las artistas más auténticas que quedan. ¿Qué quiero decir por auténtica? Bien, es muy sencillo, en realidad: su música es pura, es directa, y es auténtica. Nada de electrónica, más allá de algún teclado. Nada de ordenadores. Nada de efectos especiales. Nada de trucos. Solo música. Guitarras, bajos, baterías, y teclados con amplificadores de válvulas (efectivamente, se siguen construyendo gracias al sonido que dan). Guitarras Fender y Gibson, y amplis Marshall. Todo auténtico. Y solo ella, y su banda. Nada más. Y nada menos.

En unos tiempos donde la música suena a producto envasado, Sheryl Crow sigue tocando en directo con sus compañeros, armada de su guitarra, su bajo, su teclado, y su voz, y dándolo todo. Ante 50.000 espectadores, o ante una pequeña sesión con no más de 50, Sheryl Crow es música. Venerable, completa, y auténtica música. Lo que suena es lo que es. Puede tocar rock, pop, folk, country, y lo que se le ponga. No se corta con nada, y lo domina todo.

Son muchos, muchísimos, los músicos actuales que no se atreven al directo, y si lo hacen, es para llevar un sistema de ordenadores tan sofisticado que mientras tocan podrían resolver varios problemas matemáticos complejos, calcular los tres primeros millones de cifras de pi, y obtener las órbitas de doscientas sondas espaciales.

No. Sheryl es solo ella, y nada más. Y de esto queda ya muy poco. Sheryl es la razón por la que sigo escuchando música del siglo XXI. Y espero seguir con ella unos cuantos siglos más. Por lo menos. Gracias, Sheryl, por tu música. Y por ser tan auténtica.

Asgardia, la ciudad que nunca será

Lo dije hace poco, y lo repito: la red de satélites de Asgardia, la ciudad que alojará a una perfecta humanidad en el futuro, será usada con fines ilícitos. Y ya ha comenzado: el material que se prepara para enviar al espacio contiene todo tipo de contenidos con derechos de autor. Libros, música, series, películas, etc. Además, ese material que viajará al espacio, «para representar a los ciudadanos de Asgardia», puede bajarlo cualquier persona, sin ningún problema.

Hay mucha gente que dice que la piratería no es mala. Yo no voy a entrar en que alguien baje un libro o música y lo lea, aunque es ilegal y no debe hacerse, pero tampoco voy a poner el grito en el cielo por algo así. Donde sí voy a poner el grito en el cielo es con esa gente que, además de usar el material de los demás, lo vende para obtener un beneficio. El trabajo de los demás es usado por aprovechados para venderlo y obtener beneficios, que no ven quienes han producido ese material. Contra eso tengo que rebelarme, porque considero que es vergonzoso que el trabajo de una persona o entidad sea la fuente de ingresos de otros que no han intervenido para nada en la producción de ese material.

Bien, pues eso es precisamente lo que se espera con estos «satélites de Asgardia». ¿Cree que ahí acaba todo? Ni mucho menos. Esos satélites se usarán para gestionar comunicaciones y material fuera de cualquier tipo de control. Estoy por la privacidad, pero no estoy por la labor de facilitar el trabajo de criminales, asesinos, ladrones, y pederastas. Creo que se tienen que trazar unas líneas. Y esas líneas ahora se dibujan en el espacio.

El problema es que el espacio «es de todos», y con eso cuentan los responsables de Asgardia para eludir responsabilidades legales. Bajo la mentira de crear una «ciudad en las estrellas» están llevando a cabo un plan, muy ingenioso sin duda, y en el que están picando cientos de miles de individuos, con el fin de disponer de una red propia que usen para actividades ilegales de todo tipo.

Los individuos de Asgardia se definen en dos tipos básicamente: los ingenuos que se creen el cuento de la ciudad estelar, y los que ven la oportunidad de expandir sus actividades ilegales gracias a los primeros. Como siempre, un nuevo método, original hay que decirlo, de eludir el control y las responsabilidades. Porque lo del material pirata es solo el primer paso, y ojalá fuese eso todo. Pero no, eso solo es la punta de lanza.

Veremos cómo sigue esta historia, que es evidentemente una patraña vestida de sueño de futuro, y un engaño para miles y miles de ciudadanos. Será interesante ver su evolución. Ah, y que nadie espere ver una «ciudad en las estrellas», al menos, creada por estos personajes. La ciudad puede que exista un día. Pero no tendrá nada que ver con esta tapadera. De eso puede usted estar completamente seguro.

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Wikitribune, contra la desinformación

Estamos en la era de la desinformación. Justo cuando la humanidad ha alcanzado la capacidad de comunicarse instantáneamente con cualquier parte del mundo, y de recibir ingentes cantidades de información, resulta que la gran mayoría de esa información está manipulada, no contrastada, cuando no directamente es tergiversada para obtener unos intereses concretos, o por supuesto inventada, para llevar a cabo acciones de desinformación de tipo social y político. Los lectores leen muchas noticias, pero solo los titulares, y solo falsedades que atienden a sus propios intereses.

Por eso la iniciativa de crear una web de noticias al estilo de Wikipedia, llamada Wikitribune, donde las noticias sean contrastadas por cualquiera que lo desee, que podrá verificar la corrección de la información, me parece una gran noticia.

La opinión pública no tiene opinión; se la dan aquellas fuentes que constantemente nutren sus egos y falacias de mentiras y falsedades. Los rusos son buenos y los americanos malos, o al revés, los americanos son buenos y los rusos malos. Los inmigrantes son todos terroristas, los mexicanos son «bad hombres», y el hombre nunca llegó a la Luna. Existen raptos de niños para una estación espacial situada en Marte, nos controlan con productos químicos que lanzan los aviones comerciales, o el gobierno mantiene en secreto la existencia de extraterrestres. En una pizzería de Estados Unidos el antiguo gobierno demócrata, con Hillary Clinton a la cabeza de un grupo de secuestradores, torturaba sexualmente a niños raptados.

Estas y muchas otras falacias se mantienen porque el público ignorante así lo quiere. Mucha gente no quiere la verdad; quiere su verdad. Y cualquier medio de desinformación que alimente sus ideas tendrá su total apoyo. La verdad es aquello que un ignorante quiere creer. Los razonamientos, los datos contrastados, no existen para esa gente. Son fanáticos que solo pretenden alzarse con una verdad que solo existe en sus mentes.

Por eso aplaudo esta iniciativa, que pretende ayudar a quien realmente quiera informarse. No terminará con los ignorantes fanáticos, pero aquellos que deseen conocer la información desde un punto de vista contrastado y eficaz podrán hacerlo.

Recordemos un punto crítico de la información: nada es absolutamente cierto, ni absolutamente falso, porque la verdad absoluta no existe. Pero, los que pretendemos acercarnos a la verdad, debemos construir puentes para que el conocimiento fluya limpio y sin manipulaciones. Ese es el camino. Y en eso estamos implicados. El ignorante que quiere serlo no dejará nunca su mundo de fantasía. Pero podremos evitar que otros caigan en ese agujero para siempre. Y el esfuerzo habrá merecido la pena.

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Información sobre Wikitribune en este enlace.

Noticia en El País.

Niños raptados y enviados a Marte, y yo con estos pelos

¡Vamos señora que se me llevan las teorías conspiranoicas de las manos! ¡Llévese dos teorías absurdas y propias de los más ignorantes, y le regalamos una tierra plana y una invasión alienígena con fin del mundo, todo incluido!

En fin, hablando en serio ahora, ya tenemos la nueva teoría conspirativa, que se basa en el rapto de niños para ser usados como esclavos sexuales en una oscura y oculta base secreta en Marte. Pero, ¿no era que no habíamos llegado a la Luna? ¿Ahora estamos en Marte?

¿Cuál es el problema de esta teoría? Es demasiado absurda y estúpida como para creer que alguien se la tome en serio. Pues bien, cientos de miles de personas en Estados Unidos se creen esta patraña, mientras niegan cualquier hecho científico verificable. ¿Dónde radica el problema?

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Imagen de una ciudad de Marte un sábado por la tarde

En la educación. Si queremos enterrar este tipo de situaciones, si queremos tener democracias reales, si queremos conseguir países con derechos humanos auténticos, y si queremos un futuro para la especie humana, la palabra secreta que abre la puerta al futuro es muy sencilla: EDUCACIÓN.

Dada una teoría absurda y sin sentido, miles y miles de individuos la creerán porque conecta con el subconsciente de esas personas, que necesitan creer en conspiraciones sin sentido para sentir que sus vidas tienen un significado. Yo propongo raptar a esos niños, y a esos adultos, y llevarlos a la escuela, donde sean educados en valores como el respeto, el pensamiento crítico, la argumentación, y el modelo de reflexión racional, todo ello bajo la idea de que el método científico es hoy por hoy la herramienta ideal para conocer el universo y al ser humano.

Preparo una pequeña broma sobre este tema de las conspiraciones que presentaré dentro de poco. Algo sencillo y sin consecuencias ni ataques a nadie, que nadie se asuste, y que solo tendrá el objetivo de obtener una sonrisa. Por lo demás, recuerde, señor, o señora: su hijo, o su hija, podría ser enviado a Marte como esclavo. Es tan ridículo que sinceramente solo me queda pensar que, algún día, la humanidad dará un salto evolutivo para dejar de creer en fantasías absurdas. Pero tengo mis dudas. Tengo muchas, muchas dudas.

Nos vemos en Marte. Invito a copas a quien venga a mi casa frente al monte Olimpo. Un abrazo.


Otra entrada de la noticia, en el que la NASA se ha visto obligada a negar que tengan niños secuestrados en Marte.

Note el lector que en el enlace que he puesto a la noticia, en los comentarios hay gente que apoya esta idea de que el rapto de niños para llevarlos a Marte es real. No tengo nada más que decir señoría.

Ah, la pequeña broma de la que hablo tendrá que ver con los chemtrails. ¡Avisado está!

Nanobots, la nueva esperanza de la medicina

Llevamos milenios luchando contra las enfermedades. A veces con mayor fortuna, otras veces con menos. Actualmente, disponemos de ingentes cantidades de información sobre la vida, lo que nos ha permitido desarrollar tecnologías y metodologías muy eficaces. La tasa de mortalidad hace cien años era enorme, y la vida media de un ser humano durante la mayor parte de la historia de la humanidad era de 30 años. Ahora está entre los setenta y cinco y ochenta y cinco, dependiendo del lugar y condiciones. Hay excepciones bastante crueles es cierto, pero ese es un asunto que no es responsabilidad de la ciencia médica, sino de los políticos, y no lo trataremos aquí ahora.

Cuanto más avanzamos, más desesperados estamos por encontrar nuevas curas a enfermedades que se resisten. El cáncer es un ejemplo clásico, aunque hay muchas otras. El cáncer en realidad es un conjunto de unas ciento cincuenta enfermedades que tienen una base común, pero que requieren sus propios tratamientos y estrategias en cada caso.

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Imagen renderizada de nanobots actuando sobre hematíes

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Apofis y el problema de los tres cuerpos

Para la versión novelada de este ensayo pulse en este enlace.

No, el título no refiere a la nueva novela romántica-erótica del escritor de éxito de turno. Refiere al asteroide Apofis, un objeto que órbita el Sol del tipo Atón, lo cual quiere decir que se encuentra en un afelio inferior a una unidad astronómica, lo cual quiere decir que se cruza con la Tierra, y sobre su órbita. Es decir, es un candidato al desastre, de eso no cabe duda. Pero ¿cuándo caerá? Ah, amigos y amigas, aquí es donde los oportunistas, catastrofistas, y revistas amantes del «haz click en mi link y te contaré la verdad, pero en la última línea» aparecen. Vamos a verlo.

Es cierto. Ya estamos otra vez. Cada pocos meses, alguien prepara un nuevo fin del mundo. Les encanta. Esto no quiere decir que no pueda ocurrir. De hecho, va a ocurrir. Pero pueden pasar cientos, miles de años. Otra cosa es nuestra civilización como tal, pero eso es más previsible, dado el ritmo que llevamos. El fin de la civilización no supone el fin de la humanidad por supuesto, como hemos visto decenas de veces a lo largo de la historia.

El otro día hablaban de la última generación, la de mediados de los años ochenta, que puede recordar cómo era la vida antes de Internet. Si no tenemos cuidado, no pasará mucho tiempo hasta que veamos la última generación que recuerde cómo era la vida con Internet. Esas cosas pueden pasar. Y pasan.

Pero hoy vengo recomendado por un asteroide de unos 250 metros de diámetro aproximadamente (y no 400, como algunos dicen, eso quedó descartado ya), y que atraviesa la órbita de la Tierra dos veces al año. Este asteroide tenía una cierta probabilidad de caer sobre la Tierra en 2029, según los primeros cálculos que se hicieron cuando se descubrió, en 2004. Posteriores cálculos han limitado a «casi imposible» que en 2029, y luego en 2036, caiga sobre la Tierra. Los cálculos son cada vez más precisos, sencillamente porque cada vez está más cerca el año 2029. Y esto es como el tiempo para el fin de semana; cuanto más cerca estamos del sábado, más preciso es el pronóstico.

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La caída de un gran asteroide es un espectáculo impresionante, al menos mientras no eres barrido por billones de toneladas de tierra y piedras

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Femdevs y los objetivos del feminismo

Actualizado: una muestra de la situación actual en este enlace. Es evidente que esta sociedad tiene un problema. Y es evidente que ese problema es muy grave.

Hace unos días, por cuestiones de trabajo, estuve en un evento informático donde, entre otras actividades, dio una charla un grupo de tres mujeres pertenecientes a la asociación FemDevs. Fem de Femenino y Devs de Desarrolladoras, por si hay que aclararlo. Es decir, es un grupo de mujeres desarrolladoras de software, y el evento donde se encontraban era, precisamente, de desarrollo de software para videojuegos.

Reconozco que al principio no  estaba por la labor de escucharlas. No por sus reivindicaciones, sino por la enorme paliza que llevaba de trabajo y horas encima, que me mantenía con un malestar físico y agotamiento extremo importantes. Quería escabullirme de allí e ir al hotel lo antes posible a descansar. Pero afortunadamente me quedé, y digo afortunadamente porque creo que, a pesar de mi malestar y mi cansancio, mereció y mucho la pena escuchar a estas tres jóvenes hablando de la interminable cantidad de problemas que su asociación ve y gestiona diariamente. ¿Qué problemas? Bueno, básicamente, discriminación en el trabajo por su condición de mujeres. y la situación en general de la mujer en la industria del videojuego.

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La hoja en blanco, el blanco monstruo de la inspiración

He hablado en otras entradas sobre la inspiración para escribir, de técnicas diversas, de esos organismos anaeróbicos llamados editoriales que devoran escritores en oscuros rituales, y de redes sociales y antisociales. Pero no he hablado de algo muy común:

La temible, implacable, y fría hoja en blanco.

La hoja en blanco es la pesadilla del escritor, y el tormento de una situación que se puede prolongar semanas, o meses, puede que hasta años… (Sonido de un escritor desesperado, que destroza su máquina de escribir con un hacha, en una orgía de teclas y carretes que sangran tinta, y llenan la tierra de palabras que jamás serán escritas).

Bueno, vale, quizás estoy exagerando un poco; ya no hay máquinas de escribir excepto en casos contados. Pero algo de eso ocurre. ¿Qué diablos es la hoja en blanco?

La hoja de blanco es, básicamente, la falta de inspiración. Antiguamente se creía que las musas, diosas inspiradoras de los artistas, eran las que traían la creatividad a músicos, escritores, escultores, pintores, etc. «Me han abandonado las musas» significa, sencillamente, que la inpiración ha abandonado al artista. ¿Por qué ocurre esto?

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