¿Le ha parecido llamativo el título? ¿Quizás un poquito provocativo? De eso se trata: de buscar títulos llamativos. No se quede con el primer título clásico que se le ocurra para su obra. Intente que llame la atención, que suene especial. Siempre acorde al tema que va a tratar, pero intentando atraer la atención, sin ser exagerado, y sin necesidad de complicarlo demasiado. Y, por cierto, ¿cómo se podría traducir este texto al inglés para que funcione en el mundo anglosajón? No es tan sencillo. Quizás lo que funciona para un mercado no lo haga para otro. Las culturas cambian. La respuesta emocional a los títulos también. Y al contenido, por supuesto. ¿Cómo tratar todo eso? Vamos a verlo a continuación, en esta entrada sobre traducciones y las complejidades que conllevan.
Ya hemos hablado de cómo estructurar un libro, de cómo montarlo, de cómo promocionarlo, y de cómo hacernos famosos y hasta guapos, hasta el punto de que nuestras decisiones importantes y críticas en la vida pasen por elegir el color del Ferrari, o si comer en Roma o cenar en San Francisco, o si el jet privado debe ser de dos motores o de tres. Decisiones importantes de todo escritor, especialmente de los de ciencia ficción. Bueno, quizás esté exagerando un poco. Pero ahora vamos a asaltar el mercado anglosajón. Pónganse los cinturones, porque el mundo va a cambiar en un instante.
Cuando escribo estas líneas, se cumple el 75 aniversario de la batalla de Midway. Sucedida entre los días 4 y 7 de junio de 1942, fue el momento crucial en el que Estados Unidos pudo por fin recuperar el aliento, ante el inagotable avance japonés y de la Flota Combinada, al mando del almirante Isoroku Yamamoto.
Como aficionado a la historia, me he sentido siempre atraído por los momentos cruciales de la historia de la humanidad. Y, sin duda, la batalla de Midway fue uno de esos momentos. Estados Unidos tendría que haber perdido esa batalla, si usamos la lógica convencional. La superioridad japonesa era aplastante. La capacidad de combate americana estaba bajo mínimos, así como la moral. Y Japón dominaba gran parte del cielo y el mar desde las Aleutianas hasta el Pacífico sur. ¿Qué podía salir mal?
Esa es la gracia de estas cosas, de estas situaciones. Cuando estamos tan convencidos de que nada puede salir mal, es cuando la confianza se apodera de nosotros, y cometemos errores. Los americanos habían descifrado la clave japonesa, es cierto, y eso se dice. Lo que no se suele decir es que descifraban una palabra de cada diez, y eso con suerte. Sin embargo, supieron que era Midway el objetivo japonés. ¿Cómo pudieron saberlo?
Mapa general del escenario de la batalla de Midway
Antes de nada, he de decir que no tengo nada en contra de Reino Unido y de Estados Unidos. Al contrario, son dos grandes países, y personalmente creo que hay muchos aspectos admirables en su historia y su cultura. Pero parece que últimamente han decidido que deben dejar de lado ciertos aspectos de su pasado como grandes países, y aislarse del mundo tras murallas de piedra y de ideas. Son libres de hacerlo, por supuesto. Pero no deberían olvidar que el aislamiento significa precisamente dar la espalda al mundo. Si ellos creen que solos van a ser y a vivir mejor, adelante. Pero la historia, que es tozuda, nos explica otras cosas. Este documento habla de gobiernos. Nunca de los pueblos que sufren esos gobiernos. Vamos a verlo.
Quién iba a decirlo. La vieja Europa, siempre renqueante desde que perdió el vigor de la juventud, desangrándose en incontables guerras, especialmente muy cruentas en los siglos XVIII a XX, ha visto cómo los demás eran los que manejaban sus hilos políticos y económicos. Desde antes de la segunda guerra mundial, Europa se ha ido arrastrando pidiendo una limosna a quien pudiera dársela, con el fin de recuperar un orgullo que perdió no sabe cómo. Tuvo que reinventarse dos veces, y la segunda vez, en 1945, necesitó de una vía de dinero fresco y constante de allende los mares para poder al menos rehacer la cabeza.
Europa ha sido desde entonces una comparsa mundial. Aunque dos países europeos, Reino Unido y Francia, tienen derecho de veto en las siempre inútiles negociaciones de las Naciones Unidas, ambas han bailado, especialmente Reino Unido, al ritmo de la mano que le dio de comer, y le procuró un sustento, para poder sostener el orgullo patrio. Especialmente Reino Unido, que sigue creyendo que su Imperio sigue vigente, y sueña con aquella grandeza que perdió hace ya tantas y tantas décadas.
Desde la creación de la Comunidad Económica Europa (CEE), y luego de la Unión Europea (UE), que no son lo mismo aunque se confunda muchas veces, el Reino Unido ha sido una astilla en las políticas del continente europeo. Dirigida su mano por el hermano americano, el trabajo de Reino Unido ha sido siempre el de torpedear las políticas europeas en todos los frentes, especialmente en el económico y social.
Actualizado: al clickbait se apunta también la Universidad de Standford. Pero ¡oh sorpresa!, el artículo original en Nature no dice nada de agujeros negros. Qué cosas pasan en la vida. Cada cual saque sus conclusiones.
De vez en cuando me gusta comentar algunas noticias que corren por ahí de carácter pseudocientífico, y con un fuerte interés en atraer la atención del lector para beneficio del que ha subido la noticia. Los ingleses lo llaman “clickbait”, que se podría traducir como “pescar clicks”. ¿Cuál es el interés?
Cada nuevo “click” en una noticia les reporta un beneficio económico. ¿Cómo aumentar ese beneficio? Es muy sencillo: tergiversando la información, o, como en el caso que nos ocupa, mintiendo.
Este caso concreto nos lo trae Gizmodo en su versión en español, una presunta web de ciencia que se dedica a contar mentiras como la del enlace o la imagen adjunta para de este modo atraer a lectores. Mentiras que provocan que mucha gente acepte conceptos de ciencia completamente erróneos. No todo lo que dicen es mentira claro, así intentan mantener una imagen de web reputada y seria. Pero las que lo son, lo son de una forma evidente y con un fin muy claro: dinero.
¿Cuál es la mentira en este caso? Está en el título, por supuesto. “Un láser crea un agujero negro molecular”. ¿Verdad que llama la atención? Los amantes de la ciencia sabemos que los agujeros negros son un tema de controversia en el mundo científico, y también sabemos la popularidad que tienen “porque se van a comer el mundo”. No olvidemos aquella ridícula historia de que el CERN de Ginebra iba a crear un agujero negro que devoraría el planeta. Ridículo porque en la atmósfera, debido a la radiación cósmica, se producen colisiones constantemente con muchísima más energía, y no hemos sido “devorados” como algunos querían hacernos creer. Claro que eso también les lanzó a la popularidad.
Recordemos la frase: “no dejes que la verdad te estropee una buena noticia”.
Lo que han hecho en realidad en el experimento que se menciona es usar un haz de energía muy potente para eliminar todos los electrones de un átomo de sus órbitas. Eso ha provocado que el núcleo quede desnudo. Eso en física se llama ión, y es algo conocido desde hace muchas décadas. Lo nuevo es dejar a un átomo sin electrones, de acuerdo.
Pero, ¿qué tiene esto que ver con los agujeros negros?
NADA.
Absolutamente NADA. NO se ha creado un agujero negro. No tiene nada que ver con un agujero negro. No hay compactación de masa, y se está mezclando mecánica cuántica con relatividad de una forma torpe y burda. Es todo un titular sensacionalista para atraer lectores. Hay que conseguir “clicks” de los lectores, para conseguir dinero.
Nos están engañando. Estas webs nos engañan. Nos mienten. Nos usan para sacar dinero. Nos cuentan mentiras para su propio beneficio, y no les importa que nosotros, los lectores, estemos desinformados. Nos manipulan, y nuestra cultura y nuestra adquisición de conocimientos no les importa nada. Nos usan en su propio beneficio.
¿Mi consejo? No debemos permitirlo. Acudamos a páginas serias, contrastadas, rigurosas, que den información veraz. Alguna queda. No muchas, pero las hay serias. Acudamos a páginas donde respeten a los lectores. Donde nosotros, y nuestras familias, puedan aprender datos no manipulados. Donde la ciencia y el conocimiento sean la base de la página. Ese es mi consejo.
Yo, desde esta modesta web, seguiré denunciando a aquellos que usan su poder para ganar dinero a costa de mentir a los demás. Porque por encima del dinero está el respeto al lector, y la seriedad de la información. No seré quizás tan popular como ellos, pero nadie podrá acusarme de usar a la gente en mi propio beneficio. Antes prefiero morirme que contar una sola mentira. Se me caería la cara de vergüenza. Si tengo que jugar con la verdad, prefiero dejarlo todo e irme al polo norte con los osos. Si es queda alguno todavía cuando llegue. Y no les contaré mentiras.
No hay agujero negro; es solo un titular sensacionalista y falso
Últimamente la humanidad se está enfrentando a un hecho que puede marcar su futuro de forma notable: la adaptación de las bacterias a los antibióticos, incluidos los más potentes. Algunas de esas bacterias han evolucionado de tal modo que se han adaptado y se han hecho inmunes. Pero ¿qué significa que se han adaptado?
Existen varias situaciones y casos, pero vamos con un ejemplo reciente. Las bacterias construyen sus paredes usando una proteína como base estructural, la cual podríamos decir que sostiene toda la estructura de la pared bacteriana. Antibióticos muy potentes actúan modificando esa proteína, la cual pierde su función estructural. De un modo parecido a eliminar la pared maestra de una casa, la bacteria es destruida y muere.
Si la evolución no existiese, una vez logrado un antibiótico, este seguiría siendo efectivo eternamente. Actuaría siempre igual, sobre una bacteria siempre igual.
«La Tierra es nuestro hogar. Y es un lugar maravilloso. ¿Para qué buscar otros mundos, si tenemos este? Cuidemos la Tierra, y olvidemos esos viajes sin sentido a otros planetas».
Al día siguiente, un asteroide destruyó toda forma de vida, exceptuando algunas bacterias y organismos en las fosas oceánicas.
Fin.
Efectivamente, este es un relato de lo que podría ocurrir mañana. ¿No me cree? Permítame que le muestre un ejemplo de una foto que solo tiene unos días.
Seguimos con la ronda de reflexiones para publicar un libro en unas condiciones adecuadas, y para hablar de esa cosa que se llama «triunfar». Lo que se debe hacer se resume en un solo concepto: perseverar.
No es ninguna broma. La perseverancia es la que te puede llevar a triunfar, en cualquier aspecto de la vida. Por supuesto, también hay que aprender a retirarse a tiempo. Pero no debe uno dar media vuelta cuando hay señales que indican que el trabajo está dando sus frutos, incluso si son aparentemente escasos, cuando escalas peldaños, aunque sean muy pequeños. ¿Un nuevo lector? ¿Una nueva descarga? Son motivos suficientes para perseverar. Pueden llegar con cuentagotas, pero aunque una gota no llena un mar, te acerca al océano un poco más.
De todas formas, perseverar debe ser algo que tiene un límite por supuesto. Cuando se ve que las oportunidades y las sensaciones de que lo que hacemos ni tiene un espacio, ni lo va a tener, y eso es recurrente en el tiempo, lo mejor es dejarlo. El problema es que eso es fácil decirlo, muy difícil hacerlo. Van Gogh pintó toda su vida, y triunfó al final. Eso sí, tuvo que morirse. Algo que ocurre con demasiada frecuencia. La gente suele admirar a artistas anónimos, con poca o nula fama, pero esa misma gente no suele comentar ni apoyar a ese artista hasta que este se muere. La frase «qué gran artista ERA» se escucha en demasiadas ocasiones. Pero en fin, ese tema lo trataremos otro día.
Una amiga se ha dirigido a mí recientemente, sorprendida y extrañada. Se supone que soy una persona tranquila, pacífica, relajada (se supone, la procesión va por dentro como suele decirse). Amante de los animales y de los niños, y abogando siempre por un mundo en paz y mejor para todos. ¿Cómo puede alguien así explicar la vida de un asesino psicópata que es, además, pagado por el gobierno de turno, para realizar operaciones de búsqueda y eliminación de individuos y de sus familias de forma cruel y sin compasión? ¿Cómo puede una persona normal explicar las monstruosidades de las que es capaz un ser humano, sin estar realmente perturbado y enfermo?
La paradoja entre escritor y su literatura es muy concurrente, y la veo en demasiadas ocasiones, no es la primera vez que me pasa que alguien me conoce y se sorprende de esa dualidad. O, al revés, leen la novela, y al conocerme quedan descolocados. La explicación: no somos lo que parecemos. Y la segunda explicación: somos muchas más cosas de las que aparentamos, muchas de ellas horribles; demonios que viven en nuestro interior. Cómo gestionar esos demonios es el tema a tratar aquí.
Tus demonios son tus enemigos, pero puedes negociar con ellos un acuerdo
Cuando era joven, hablamos de poco después de la formación del Sol, la vida cultural en mi ciudad era, cuando menos, vibrante. Ya por la mañana, llegábamos al instituto, donde, junto con las necesarias y siempre fundamentales ciencias, teníamos una ración bien completa de humanidades: literatura, lengua, latín, griego, filosofía, historia de la filosofía, e historia del arte eran mis predilectas. Luego el ayuntamiento patrocinaba y apoyaba todo tipo de actividades culturales, e incluso un famoso festival anual de jazz, que atraía a músicos de alto nivel de todo el mundo. Algunos de esos conciertos eran gratuitos, en la calle. También había bares con conciertos todas las semanas, reuniones en bibliotecas para hablar de literatura, talleres de pintura y escultura por todas partes, y una sensación de que la cultura era parte integral de nuestras vidas.
Recuerdo al profesor de filosofía, que parecía haber salido de la acrópolis griega en el siglo de Pericles. Recuerdo a la profesora de literatura, que tuvo más paciencia conmigo que la que le podré pagar toda la vida. Recuerdo al profesor de latín, entusiasmado con su doctorado, entonces en curso, sobre aspectos diversos de la vida de los ciudadanos de Roma. Y recuerdo a la profesora de griego clásico, una joven mujer amante sin fin de la historia de la grecia clásica. Recuerdo al profesor de historia del arte, que casi vibraba hablando de Egipto o de Miguel Angel.
Todos ellos marcaron mi juventud y muchos aspectos de mi carácter. Recuerdo mis discusiones con el profesor de filosofía sobre distintos conceptos sobre el alma, la mente, las ideas, y la razón. Recuerdo que incluso alguna vez llegué a sorprenderle con algún argumento sobre relatividad, algo que le servía para pincharme más aún, profundizando en los aspectos más profundos de la naturaleza humana y del universo. Puedo decir con orgullo que las pocas felicitaciones que he tenido en mi vida académica las he recibido por parte de un profesor de filosofía.
Atenea, diosa de la Sabiduría, simboliza el conocimiento de las humanidades
Que soy bastante enemigo de las redes sociales no es ningún secreto. Sin embargo, las uso profusamente para divulgar mi trabajo, tanto el de esta página como el de la «otra» página con contenidos en el polo opuesto a los de esta (ni siquiera el idioma es el mismo).
Me encanta leer a esos expertos que dan normas fabulosas del tipo «cómo sacar el mayor provecho de las redes sociales» o quizás del tipo «usa las redes sociales para mejorar tu profesión y tu vida». Mire usted, perdone que le diga algo: yo reconozco que la presencia en las redes sociales es importante, sobre todo si se trata de temas profesionales, y estoy pensando en empresas, instituciones, etc. Esas páginas tendrán visitas porque los interesados en esas empresas e instituciones irán a buscar información. También los famosos, porque los fans acuden en masa a conocer lo último de su artista o deportista favorito. Y me parece bien, no tengo nada en contra de eso.
Pero, ¿los perdidos en el espacio-tiempo como yo? ¿Qué hacemos con las redes sociales? Pues lo que hace mucha gente: intentar dar a conocer nuestro trabajo con un enorme esfuerzo, solo para ver los parcos resultados que se obtienen en el 99% de los casos. Atención, es normal, no me quejo de ello. Sé que no aparezco en Gran Hermano ni en programas similares (gracias a Zeus). Y que los contenidos que escribo hacen huir al 99% de la población. Esto de hablar de filosofía o de política hace huir al más pintado, y lo comprendo, yo también huiría de uno de mis textos si me lo encontrara navegando por Internet.
Aquí me tenéis, completamente entregado a la lucha por la justicia, la libertad, y la humanidad
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