El otro día hablaba de escritores mortales e inmortales. Hoy lo haré sobre sus personajes, que también pueden, y son, mortales o inmortales según sus actos y su historia. Mortales escribiendo sobre inmortales, e inmortales que narran la vida de mortales. Esas son las paradojas de la historia de un escritor.
Un lector me comentaba que mis textos tienen siempre una visión estratégica de los sucesos que se dan. Dicho de otro modo, que la historia que se narra la viven los responsables máximos de los sucesos acaecidos. Generales, almirantes, presidentes, grandes líderes de dos o más bandos buscando el poder y la gloria. Es decir, los hombres y mujeres inmortales, en el sentido de que suelen ser los que pasan a la historia de los hechos y los mitos.
Cuando escribo estas líneas es 1 de noviembre, día de todos los santos, y, como cada año desde hace siglos, la gente acude a los cementerios para dejar flores y recordar a los que se fueron. Costumbres religiosas y costumbristas que yo no sigo, aunque sí mi entorno familiar, en general bastante religioso. Yo soy la oveja negra de la familia (y de la humanidad, dirían algunos). También es un día triste en lo personal, porque casualmente también es el día en que perdimos a un ser muy querido, al que recuerdo todos los días.
Pero heme aquí que yo siempre intento ver el lado positivo de las cosas, y que no me gusta recordar a los muertos, sino a los vivos que se fueron, que no es lo mismo. No visito tumbas, sino que sonrío recordando a los seres queridos cuando estaba con ellos. Por supuesto mis padres, que se fueron de mi lado hace ya décadas. Y a dos seres de mi pasado lejano, que también se fueron en circunstancias difíciles. A una solo pude conocerla brevemente, para vivir el amor más intenso. A otra ni siquiera pude tenerla en mis brazos. Son las cosas de la vida, que lo endurecen a uno, pero que también enseñan a apreciar la vida de forma intensa.
Hoy, como no me gusta todo este ambiente de cementerios y recuerdos, me gustaría traer aquí, como suelo hacer de vez en cuando, algo de música. Trata de una mujer que ha perdido a su padre, y que está sola en el bosque. Le han robado lo poco que tenía, y busca un camino nuevo en su vida.
Se trata de una escena de «Yentl», película de Barbra Streisand, que en su momento me encantó, y lo sigue haciendo ahora. La historia de una mujer que lucha por su derecho a poder estudiar como estudian los hombres, en un mundo donde el conocimiento les está vedado por leyes religiosas que no tienen nada de sagradas, ni de divinas.
Una película con un mensaje importante de superación, y con una voz impresionante como es la de Streisand.
La vida, como vino se va. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es vivirla con amor, con pasión, y con intensidad. Luego lo que venga está por ver, no importa. No deje que los sueños de una vida eterna conviertan esta vida en una pesadilla. Para el otro mundo ya habrá tiempo. Ahora toca vivir este mundo. Disfrútelo. Cada segundo de la vida merece la pena.
Traigo hoy un pequeño comentario de Medea, personaje de «Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos». Medea es la madre de Fidias, y ambos se encuentran en un campamento de refugiados tras la destrucción de Atenas por las tropas persas del emperador Jerjes I, en el 480 a. C.
Sandra contacta con ellos en una pequeña tienda una noche, mientras viaja a Atenas junto al general Arístides. Allí conocerá a Medea, y a su hijo Fidias, que quedará prendado de su belleza, y le prometerá crear la más hermosa estatua del mundo si les ayuda en la lucha contra los persas. La madre, mientras tanto, teme que su hijo lleve a cabo su promesa de ir a luchar contra las tropas invasoras, al haber perdido ya a su marido.
Promakhos es la segunda parte de «Las entrañas de Nidavellir» y duodécimo libro de la saga Aesir-Vanir.
Hablando con mi hermana, le comentaba el viejo chascarrillo que dice que, para convertirse en un escritor inmortal, primero debes morirte, y así podrás disfrutar del éxito que siempre estuviste esperando en vida.
Y es verdad que, en más casos de lo que podríamos esperar, escritores, y otros artistas, y también otras personas que han tenido una actividad importante en la vida en forma de contribución a la humanidad, son reconocidos solamente tras la muerte. «Qué gran artista ha perdido el mundo» se dice, mientras en vida fue ignorado.
Es algo eterno, e inmortal, en el ser humano. La necesidad de perpetuarse en el tiempo se consigue mediante las obras, porque el cuerpo desaparece para siempre. Pero, abriendo un libro de un antiguo escritor ya desaparecido, lo traemos de vuelta. Nos habla, nos enseña, y nos guía en sus enseñanzas, en sus logros, en sus miedos, y en sus sueños.
Al fin y al cabo, los muchos miles (miles) de escritores que constantemente aparecen en las redes sociales presentando su magnífico libro, irrepetible y que no podrás dejar de leer, con una historia diferente que te atrapará de principio a fin, no esperan otra cosa más que la inmortalidad. La inmortalidad y un reconocimiento que, en la inmensa mayoría de los casos, nunca llegará.
Yggdrasil, el árbol que une los nueve reinos del universo en la mitología nórdica
Desde hoy (viernes 20 de octubre) y hasta el domingo, está disponible para descarga gratuita la versión ebook de «Escritores: doce consejos a olvidar, y tres historias desesperadas». Se trata de una recopilación de los textos sobre literatura que más han interesado a los lectores, más tres relatos relacionados con el mundo de la literatura.
En este libro puede tenerlos a mano en un solo documento, lo cual siempre es una comodidad para llevar en el lector de libros, si usted gusta de estos dispositivos. Yo siempre lo digo: no elija entre papel y electrónico: use el que quiera, o use ambos, porque ambos tienen sus ventajas y desventajas.
Yo ahora tengo que empezar el decimotercer libro de la saga, pero por temas profesionales y personales no he podido. Comenzar a escribir un nuevo libro es una ceremonia, y requiere de un estado mental que yo ahora mismo no poseo. Pero no importa, los libros que faltan de la saga ya están escritos. Solo espero poder vivir lo suficiente para poder transcribirlos a un medio de lectura. Pero eso, como ocurre con el futuro, es un misterio.
De momento, la saga está completa en gran parte, y eso ya es una gran alegría y fuente de satisfacción para mí. No quería marchar de este mundo sin dejar al menos una parte de la saga Aesir-Vanir terminada. Ahora están terminadas dos partes de las tres. ¿Es suficiente? No, pero tampoco está nada mal.
Como siempre, gracias a todos los lectores por sus comentarios y opiniones. Son la savia que hace vivir a un escritor. Un abrazo.
Mi país es el infinito. Y mi momento es ahora. No porto banderas ni estandartes. No creo en dioses que ocultan el miedo del ser humano al futuro y a su confianza en sí mismo.
Mi único compromiso es con la verdad y el conocimiento. Mi único enemigo, la ignorancia y la arrogancia. Y mi camino es un océano infinito donde no existen las fronteras. Puedo caminar junto a miles, o puedo caminar solo. Pero nadie adoctrinará mis pensamientos, ni mis ideas.
Cuando marches, no andes el camino; sé tú mismo el camino. Abre nuevas rutas por ti mismo, y verás cosas que nadie ha visto. Ese es mi sueño. Esa es mi meta.
Hoy estoy vago, más incluso de lo habitual. Estaba repasando los artículos de este año más leídos. Por cierto, hace un mes que hemos superado las lecturas de todo el año pasado, así que no puedo más que agradecer a los lectores su interés por esta página. Si ahora me invitan a una cerveza y olivas mi felicidad será total.
Es broma. Pueden saltarse las olivas. En cualquier caso, como hoy no estoy inspirado, creo que es bueno recordar ese texto, que habla de cómo fracasar como escritor. Yo, como experto en fracasar como escritor y como persona, puedo dar fe que fracasar es un trabajo duro, que requiere constancia y dedicación.
Este texto se basa en mis tiempos cuando aún estaba metido en grupos de literatura de Facebook, de los que ya me he borrado, en un ejercicio de limpieza mental que me era muy necesario.
Puede leer el lector el artículo en este enlace. Fracase en la vida de vez en cuando. Es bueno para darnos cuenta de que el fracaso enseña muchas cosas, generalmente más que el éxito. Fracase; dese de bruces contra el suelo y la realidad, y habrá dado el primer paso para el éxito. El segundo paso lo explicaré cuando yo mismo lo haya averiguado. Feliz semana.
Imagínese que le proponen una idea: vamos a conseguir que nadie en la Tierra mate, viole, robe, o haga daño. Que todo el mundo sea bondadoso, generoso, gentil, y amante de la naturaleza y de la vida. Que el ser humano sea ese ser armonioso y perfecto que todos deseamos para nuestra especie.
El precio: modificar el genoma de la humanidad para, de este modo, eliminar esos rasgos de la naturaleza humana. Los rasgos adquiridos, los sociales, serían imposibles de aplicar, porque la propia naturaleza humana modificada genéticamente se autoimpondría un código moral y ético que evitaría caer en aspectos negativos del comportamiento. ¿Qué haría?
Piénselo bien; de entrada, tenemos que pensar que lo que es «bueno» o «malo» tiene a veces fronteras muy difusas. Lo que es bueno para una civilización es terrible para otra. Pero vamos por lo menos a eliminar el deseo de matar, y también el odio, la arrogancia, la jactancia, y la ira. Este nuevo ser humano será un ser casi ideal, casi perfecto. ¿Qué nos queda?
Un psicópata o un sociópata escritor no daña a la sociedad; la beneficia con obras duras, escabrosas, pero llenas del realismo de la vida
Bueno, pues después de que Cataluña celebrara su no sé sabe muy bien la independencia en forma de República, que puede que sí, que puede que no, que puede que un ratito, que puede que si eso ya luego lo veremos, vamos a poner un poco de música para este puente del 12 de octubre, que no sé si es día de la Hispanidad o si es bueno o es malo, pero por lo menos es festivo y puedo estar con mi perrita y pasear por la playa, que con eso y a mi edad ya estoy más que satisfecho.
Siempre he dicho que cuantas menos banderas y más libros mejor funcionará el mundo. No quiero decir que haya que eliminar todas las banderas, pero todo en exceso es demasiado, sean banderas, o sean libros. Y, en el caso de las banderas, sean del color que sean, veo demasiadas últimamente. Cuando tenemos que andar ondeando la bandera en respuesta a otros ondeando otras banderas, es que tenemos un problema. Esto es así, y es un síntoma de que algo definitivamente no funciona. Los pueblos estamos para estar unidos, para viajar juntos y progresar juntos, para que nuestras banderas nos unan, no para que nos separen. Cada uno por su senda, pero todos en la misma dirección: la del progreso, la de un mundo mejor, la de mayor prosperidad para todos. Sea en catalán, en español, en inglés, o en la lengua que usted desee.
Como algunos de los lectores saben, vivo en Cataluña, y conozco a algunos independentistas que han quedado profundamente decepcionados por lo ocurrido el pasado día 10 de octubre, cuando se suponía que se declaraba la independencia. E iba a ser así, pero Puigdemont recibió una serie de llamadas, y es evidente que cambió el discurso. Ya lo dije en una entrada anterior: no es España, sino Europa, quien marcará el rumbo de este asunto. No porque yo quiera o deje de querer, yo lo que quiero es que nos entendamos todos. Pero Europa no puede abrir la caja de Pandora con Cataluña, porque eso supone iniciar un proceso en otros puntos del continente. Por eso el President Puigdemont tuvo que frenar, y hacer algo que considero absurdo: proclamar la no independencia de Cataluña. O proclamarla pero poquito. O proclamarla en diferido. O yo qué sé qué hizo, de hecho no lo sabe nadie, incluyendo a su propia gente.
Hay mucha decepción por aquí en Cataluña entre los independentistas, lo sé porque he hablado con varios de ellos, que estuvieron durmiendo en las escuelas y portando urnas y controlando que no llegara la guardia civil. Ahora se sienten desamparados y, por supuesto, traicionados. Como decía mi madre, «para este viaje no hacían falta alforjas».
Yo sigo con mi tesis: vamos a ver si nos entendemos todos, y volvemos a la senda del diálogo, y a cambiar una constitución que, después de 40 años, se ha quedado obsoleta en ciertos aspectos. No en todos, pero el mundo ha cambiado mucho. Yo recuerdo el día en que se votó aquella constitución. En 1978 no se podía pedir más, se salía de un régimen dictatorial y ya era mucho tener una constitución que declarase aspectos clave de un pueblo libre.
Todo eso estuvo bien dentro de lo que se podía hacer. Claro que no era perfecta, claro que hubo que hacer concesiones. Ya hubo dos golpes de estado, uno de ellos era muy poderoso y organizado que no llegó a activarse, la «Operación Galaxia». El otro fue más incluso más patético, el de Tejero. Ambos eran signos de que las cosas se podían torcer en cualquier momento. Por eso, insisto: se hizo lo que se pudo. Ahora toca mejorar, porque nada es eterno, y todo puede y debe mejorarse. Con democracia, con parlamento, con acuerdos, y con ganas de crear un país mejor para todos, y donde todo el mundo quepa y tenga su sitio.
Una última cosa: mucha gente dice que las autonomías son el motivo de todos estos problemas, el origen de todos los males. No, sinceramente creo que no es exactamente así. Lo que creo es que es la gestión que se ha hecho de las autonomías lo que ha fallado. Las autonomías son un remedo de un estado federal, y fíjese usted, algunos de los países más importantes del mundo son federales. Eso no quiere necesariamente decir que España deba ser un estado federal, pero sí quiere decir que un estado federal tiene unos mecanismos de organización por territorios que son funcionales y operativos. El ejemplo clásico es Estados Unidos, pero podemos poner otros, como Alemania o Suiza.
Sea como sea, el tipo de organización política que nos pongamos debe ser siempre el de tener objetivos muy claros: vivir con concordia, con acuerdos, con diálogo. Vamos a construir un país que funcione, que sea moderno, culto, educado, formado, con industrias modernas y sofisticadas, con investigadores que puedan hacer su trabajo en condiciones, y con un desarrollo artístico y cultural de gran nivel, porque tenemos artistas de renombre, y los hemos tenido siempre. Un poco de voluntad, de entusiasmo, de ganas de arrimar el hombro todos juntos, con nuestras diferencias, que siempre existirán, pero unidos en el deseo de construir un mañana mejor para todos.
¿Sueños? ¿Fantasías? No. Eso no son sueños. Eso son deberes que debemos ponernos todos ya. Para evitar seguir en estas eternas peleas que no llevan a ningún lado.
Y vamos con la música. En esta ocasión, algo de Sheryl Crow, la banda sonora original de «Cars», de Pixar, que ella interpreta exquisitamente. Ya sabe el lector que estoy enamorado de ella. Cómo no estarlo siendo la artista que es.
Feliz 12 de octubre, y celébrelo como quiera, o no lo celebre. Pero en paz y con alegría, que de eso trata la vida. Un abrazo.
Cuando se da una situación de crisis en una nación o grupo de naciones, o en un pueblo o grupo de pueblos (porque, no lo olvidemos, no son lo mismo), sobre las ideas políticas y sociales que impulsan esos pueblos y naciones, siempre se busca llevar las cuestiones a los extremos de aquellos que se sienten defraudados por otros, y de aquellos que han defraudado a la otra parte.
¿Quién es responsable de las crisis que se producen periódicamente en una nación, o entre naciones? ¿Qué responsabilidad tienen los pueblos implicados? ¿Qué razones les llevan a obstinarse en sus posiciones hasta terminar en cruentas guerras en las que todos pierden?
Yo no soy historiador, pero sí soy un gran entusiasta de la historia. Llevo décadas leyendo los libros que se consideran clave sobre la historia de Europa entre 1914 y 1945. Biografías, documentos históricos, y en general todo lo que haya podido caer en mis manos. Y, como tanta gente, me he hecho la pregunta de por qué Europa sufrió no una, sino dos guerras terribles y destructivas. ¿No se supone que la vieja Europa está formada por países con criterio, con personas educadas y formadas, con una idea clara de lo que son las sociedades democráticas y avanzadas?
Europa sufrió dos guerras en el siglo XX. Ningún seguro asegura evitar otra en el XXI
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