Vamos con una entrada que no hable del Covid-19… Qué paradoja, intentando no hablar del Covid-19 ya lo he mencionado. Pero bueno, la vida sigue, y seguirá, y no podemos dejarnos vencer por el tedio, o el dolor, por duro que sea.
En esta entrada musical hablaré de un grupo musical muy importante para mí por razones diversas. Ya he comentado que la saga de libros que acabo de terminar, y cuya celebración he tenido que posponer como tantas otras cosas, se influenció sobre todo por la película «2001» y por el libro «La odisea» de Homero. Pero también la música tuvo un importante papel. Y una influencia muy importante fue un grupo británico llamado «Barclay James Harvest«, que tuvo su vida sobre todo entre los setenta y los noventa.
El concierto de Berlín de la Barclay James Harvest.
Estos días he tenido la oportunidad de ver varios vídeos de personal sanitario que graban vídeos sobre el Covid-19. Los hay de todo tipo. Muchos son con consejos y comentarios, guías y ayudas, o contando la experiencia personal, en caso de haber sido infectados por el SARS-CoV-2, que es el nombre del virus, porque Covid-19 es el nombre de la enfermedad que provoca el SARS-CoV-2. No es que sea algo crítico, pero conviene diferenciar términos siempre.
Algunos de los vídeos hablan de temas muy diversos además de la enfermedad, pero me gustaría detenerme en una enfermera estadounidense y su testimonio. Me ha impactado muchísimo. Porque es un testimonio claro, conciso, directo, y brutal, de lo que pueden llegar a sufrir estos grandes profesionales durante el desarrollo de su trabajo, en unas condiciones muchas veces durísimas.
Hay una frase que me impactó sobre todo, cuando dice que no dejaría su trabajo por nada del mundo, pero que está sufriendo muchísimo. ¿Cómo se explica? Yo personalmente la entiendo perfectamente, y creo que deberíamos hacer un esfuerzo todos para llegar al fondo de sus palabras, y a hacerlas nuestras. Sus palabras tienen dos elementos clave: desesperación, y determinación. Desesperación por su situación y la de sus compañeros, y determinación por seguir adelante, no importa el coste humano, social y profesional que pueda acarrearle su trabajo.
La enfermera de un hospital de Nueva York D’Neil Schmall
Seguimos con la cuarentena en su quinta semana, y hoy traigo otro artículo sobre todo esto de la crisis sanitaria y la consecuente pandemia, esta vez relacionada con ese concepto tan manido de la moral, y de mantener un espíritu sano y positivo. En mi juventud nos decían que teníamos que superar las crisis, los miedos y las dificultades a patadas. Afortunadamente algo hemos mejorado, ahora se usan métodos algo más civilizados.
No soy mucho de ver televisión, pero es increíble la cantidad de veces que llegan a decir, en todas las cadenas, ese mensaje constante de «quédate en casa», de una forma casi enfermiza. Tanto es así que se ha convertido en el elemento principal de agobio por mi parte. Que sí, que tenemos que quedarnos en casa, que es por nuestro bien, que somos héroes por cuidar a otros héroes, que somos valientes y duros, etc, etc, etc. Pero también tenemos que ser héroes para no explotar con tantas recomendaciones a todas horas sobre los buenos que son unos, y los malos que son otros.
«Procure ahorrar en carbón, gas, electricidad, parafina»
Se acabó. Excepto por unos detalles de forma y estructura y algunos ajustes en el principio de la obra, el libro está terminado, y con ello, la saga. He elegido el mejor momento para terminar y celebrarlo, sin duda: una pandemia global que ha convertido el planeta en una auténtica locura y caos. Yo quería escribir ciencia ficción, no vivir en uno de sus capítulos.
Se hace curioso que una saga que comencé a diseñar hace tantos años, y que trata sobre dos futuros de la humanidad que convergen en el tiempo, termine en un momento en el que el coronavirus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad conocida como Covid-19, se haya convertido en una pandemia en todo el planeta.
Y es que somos demasiado arrogantes en nuestro comportamiento, y demasiado poco humildes para entender que somos seres pequeños, frágiles, y que nos preparamos para la guerra y el horror entre nosotros, cuando el horror es no darse cuenta de que la vida es algo que se pierde demasiadas veces, con demasiada facilidad, por demasiados parámetros que no conocemos, ni controlamos.
La ciencia había previsto esta situación, pero no se hizo nada por enmendarla. Ahora es el momento de comprender que solo la solidaridad entre los pueblos, solo el trabajar juntos y unidos, solo la lucha por un mundo mejor, más limpio, más azul, más igualitario, será el camino para progresar y vencer a las adversidades que se puedan ir dando. Porque este es un desastre más y terrible, pero puede haber otros desastres medioambientales, como ya estamos viendo con el cambio climático.
La vida en la Tierra es demasiado preciosa como para que una sola especie decida su futuro.
Nota muy importante: lo que viene a continuación es un modelo hipotético futuro que se basa en investigaciones actuales sobre la actividad de nanomáquinas, y dos modelos especulativos propios de ataque al virus, uno pasivo y otro activo. Debe quedar claro que todo esto es claramente especulativo, y que gran parte de este artículo es original y una reflexión sobre posibles formas de combatir virus en el futuro.
No soy médico, ni soy virólogo, por lo tanto, estas ideas deben tenerse en cuenta como lo que son: especulaciones sin ninguna base científica actual y, básicamente, una ciencia ficción que podría quizás ser realidad un día. Sí soy escritor de ciencia ficción aficionado. Y uso esa experiencia para imaginar potenciales soluciones futuras. Si se anima a leer este texto, tenga esto en cuenta por favor. Muchas gracias.
Ya he hablado varias veces de lo que se podría haber hecho para evitar la pandemia del Covid-19. No lo digo yo claro, simplemente he referido lo que muchos expertos virólogos y epidemiólogos habían avisado por activa y por pasiva: que una pandemia no era un asunto de si era posible, sino de cuándo iba a ocurrir.
Bien, la pandemia está aquí, y se habla de investigación en virología para evitar futuras pandemias. Pero, afortunadamente, en el futuro no solo los virólogos van a aportar soluciones, sino que otros profesionales se van a apuntar a esta lucha.
En un mundo cada vez más conectado en proyectos interdisciplinares, aparece un nuevo actor para luchar contra futuras pandemias: los ingenieros moleculares.
Se especula que los nanobots podrían destruir células cancerígenas. Pero su actividad contra los virus podría ser decisiva en una futura pandemia.
¿Deprimido por el confinamiento y la cuarentena? ¿Frustrado? ¿Rastros de ansiedad? No se preocupe; según muchos psicólogos, más de diez días de cuarentena comienzan a tener mella en muchas personas. Así vemos a una legión de terapeutas tratando casos de gente con dificultades para adaptarse a esta situación. Por no hablar de aquellos que tienen niños. Y sin entrar en los durísimos casos que muchas familias están viviendo con familiares enfermos.
Para mí el virus es nuevo. El aislamiento, la frustración, la soledad, no lo son. Y he creído interesante traer aquí un texto de mi juventud, cuando tenía algo más de treinta años. Es un texto corto, sencillo, que da una idea de lo que es vivir en un eterno momento de frustración ante la certidumbre de que estás atrapado, controlado, incluso, poseído.
Es un texto de mi juventud en clave de humor, pero que fue resultado de la frustración de ver cómo la humanidad cae siempre, una y otra vez, en los mismos errores, y en los mismos horrores. Y, como siempre digo, la literatura no muestra ficciones inventadas, sino ficciones que nacen de la realidad de sus autores. Y que son convertidas en escenarios, personajes, y guiones. Hasta el texto de ficción más descabellado nace de una pesadilla real y vivida por el autor. Puede que no lo sepa, porque está en su subconsciente. Pero nada se crea de la nada. Todo tiene un origen. Hasta el cielo y el infierno tuvieron su forma real una vez.
Eso se refleja en este texto, al que di en llamar «El abogado del diablo». Espero que les guste. Muchas gracias.
Vamos con una nueva entrada de «La gran mentira», donde comento aspectos sociales, culturales o políticos que han sido, o son, grandes mentiras, empleadas con distintos fines. Y, en el caso de la cuarentena, la mentira es tremendamente paradójica, porque nos da una falsa sensación de seguridad. ¿Seguridad? Estar en casa da seguridad. Y provoca que la expansión del virus se ralentice. Eso es cierto. ¿Dónde está la mentira?
Nuevo fragmento de “La leyenda de Darwan IV: Idafeld”, Libro XV y último de la saga Aesir-Vanir. El fragmento anterior puede leerse en este enlace.
Si algún historiador encuentra esto dentro de 5000 años que sepa que se escribió, pero no se concibió, durante el confinamiento o cuarentena. Se hace muy difícil escribir en estas circunstancias. Pero hay que terminar el libro.
Y, efectivamente, llegamos casi al fin de la historia. Solo quedará pendiente el epílogo. Skadi no va a permitir ni un segundo más el comportamiento de su hijo Freyr, y ha organizado una ofensiva completa con las naves de Rymdenlan, que irán armadas, además de con sus sistemas convencionales, con un arma específica desarrollada por Karl, y verificada por Yvette, que ha añadido algunas mejoras de última hora.
Todo ello bajo el secreto de no decir nada a Yolande, para que no involucre a su gente, y teniendo en cuenta que Helen ha desaparecido, tras mantener una extraña conversación con Scott…
Siguiendo con la idea de apoyar y animar a la lectura en estos tiempos de confinamiento y cuarentena, he puesto en oferta gratuita el segundo libro de la saga: «La leyenda de Darwan II: la ira de Freyja». Este segundo libro desarrolla y entra en el detalle de los aspectos vistos someramente en el primer libro, y explica muchos de los aspectos que quedan sin concluir en la primera parte.
La frase de la semana es de Sheryl Crow, cantante estadounidense cuyo estilo principal es el rock y el country, aunque ha tocado una gran cantidad de géneros, en solitario o junto a otros músicos. Personalmente me parece una de las cantantes y compositoras más completas y brillantes que he conocido, y sin duda su reconocimiento está muy por debajo de lo que creo se merece. Claro que esa es mi opinión, pero lo pienso sinceramente.
La frase que nos trae Sheryl Crow es:
«No importa cuán caótica sea la situación, las flores florecerán en el medio de la nada».
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