Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Habían pasado unos días desde aquella huida precipitada hacia ninguna parte. Nadine entró en la habitación de Sandra. De nuevo dormía como una marmota. Aunque, por supuesto, no dormía. La miró unos instantes en silencio. Era impresionante imaginar lo que encerraría aquella impresionante máquina en su interior.
Una máquina que era, en muchos aspectos, mucho más humana que muchos humanos. Era también el androide más sofisticado nunca visto; un trozo de la historia de la humanidad, documentada y completamente informada de los mayores logros, y los mayores horrores, de las civilizaciones modernas de los últimos tres siglos.
Una de las primeras cosas que los aficionados a la astronomía observan por las noches, aparte por supuesto de la Luna, es la nebulosa de Orión. Se trata de una gigantesca nube (12 años luz de diámetro, 1.500 años luz de distancia) de gas hidrógeno y algunos otros elementos, y cuya configuración genera nuevas estrellas, que luego abandonan la zona, repartiéndose a lo largo de la galaxia.
Es decir, podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la nebulosa de Orión, conocida por los astrónomos como M42 (Objeto del Catálogo Messier 42), es un criadero de estrellas. Las masas de gas comienzan a girar, por efecto de la gravedad, y se concentran en un punto que se va acumulando, hasta que, debido a las altísimas presiones del centro, generan una reacción nuclear del hidrógeno, que genera helio, y con ello, la estrella empieza a brillar.
La particularidad de esta nebulosa es que es visible a ojo desnudo desde la Tierra. Puede verse como una pequeña mancha de luz justo debajo del cinturón de la constelación de Orión, las tres estrellas que en España llamamos «las tres marías» (me confirman que en Argentina también se denominan así). Con unos prismáticos ya es posible ver algunos detalles, y con un telescopio de aficionado podemos observar sus características principales.
Nebulosa de Orión M42
La NASA, que estudia este objeto astronómico entre otras cosas porque nos enseña el origen de nuestra propia estrella, ha tomado imágenes de dos telescopios, las ha unido, y ha creado una representación en vídeo, y en tres dimensiones, de las imágenes bidimensionales. Esto se hace triangulando las posiciones de las estrellas, colocándolas en un sistema 3D, y generando las posiciones relativas de todas ellas, y de las masas de gas que se encuentran a su alrededor. Un vídeo que me ha parecido magnífico, y que nos enseña la estructura que tiene esa gigantesca estructura en el espacio.
Algunos comentarios en el vídeo dicen que es todo mentira, que las imágenes son falsas. A ver, que nos entendamos: claro que son imágenes hechas por ordenador. Nadie ha ido allá a hacer unas fotos con el móvil, y ha vuelto para colgar el vídeo junto a otro de gatitos. La NASA nos ha preparado una recreación basada en imágenes reales, pero el vídeo no es real, solo faltaría. Lo que sí se garantiza es que es una representación bien fiel a la realidad de la nebulosa.
Pero, lo más importante, es soñar con esos mundos, con esas estrellas, e imaginar que, un día, pudiéramos viajar allá. Ese es el secreto de este vídeo, y creo, sinceramente, que merece la pena. Gracias a la NASA por un vídeo corto, intenso, y que nos permite viajar a las estrellas.
Llego a casa. El viaje en el tren ha sido productivo. He repasado por enésima vez el texto del siguiente capítulo. Y casi me paso la estación. Otra vez. No sería la primera, ni la segunda, que tengo que bajar en la siguiente parada a la mía, y volver. Porque, cuando se escribe, no se desarrolla solamente una actividad intelectual; se viaja a un nuevo universo que nace con cada letra dibujada en el papel.
¿Por qué escribimos? ¿Por qué ese afán de contar historias, de redactarlas con mucho trabajo, repasarlas hasta la extenuación, y presentarlas a los cuatro vientos?
Escribimos porque no podemos entender otra forma de entender la vida. Porque forma parte de nuestra forma de ser. Porque podemos dejar de respirar, de sentir, y de vivir; pero nunca podríamos dejar de escribir. Ni en un millón de años.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que formará parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Al amanecer, como el día anterior, Nadine fue a buscar a Sandra a su cuarto. Lo que encontró la dejó muy preocupada. No estaba ella. Pero sí había una carta, sobre la mesilla, escrita a mano. La leyó detenidamente. Decía:
Llevaba tiempo con el radar fijado en la película que da título a este artículo. «Darkest hour», traducida en España como «El instante más oscuro» es sin duda una de las películas más brillantes que he visto en los últimos cincuenta años. Magistral, cautivadora, y con una calidad visual impactante. Las críticas eran buenas, y el trailer sin duda prometía. Así que me fui al estreno. El viaje, sin ninguna duda, mereció la pena.
«Darkest hour» narra los sucesos ocurridos en Gran Bretaña en mayo de 1940, cuando la maquinaria de guerra nazi está conquistando toda Europa a una velocidad sorprendente, usando la «Bliztkrieg» (guerra relámpago) que supone combinar infantería, tanques, y fuerza aérea, de un modo nunca visto hasta entonces.
Como amante de la astronáutica desde hace décadas, y de recordar la ocasión en que vi la llegada del ser humano a la Luna como uno de los momentos más emocionantes de mi vida, creo que estamos ante un hecho histórico: la preparación, a fin de mes de enero, en la plataforma 39A de lanzamiento de Cabo Cañaveral, del despegue del cohete Falcon Heavy, el más potente desde la época precisamente del Saturno V, el responsable de los viajes a la Luna. Con sus setenta metros y veintisiete reactores, generará una potencia capaz de colocar una carga útil en órbitas LEO (baja altitud) mayor que cualquier otro cohete (64 toneladas). Es capaz, también, de llevar una cápsula a la Luna, e incluso a Marte.
Pero Elon Musk, el padre detrás de la empresa SpaceX, creadora de este gigante, no tiene suficiente, y ya está diseñando otro cohete todavía más potente. La razón: este cohete es una ruina. Puede ser potente. Pero es caro, y complejo. Y ni siquiera hay una confianza en que opere correctamente. Veámoslo.
Nuevo relato de Sandra ambientado en el siglo XXIV, y que forma parte del grupo de relatos para el libro XII de la saga Aesir-Vanir. Cada relato es independiente, pero conforman una historia mayor, que explica los hechos anteriores a las Crónicas de los Einherjar, en los libros de “La insurrección de los Einherjar”.
Amaneció, aunque era difícil decirlo en medio de aquella atmósfera oscura en la ciudad de Lyon. Nadine entró en la habitación de Sandra. Estaba, al menos eso parecía, profundamente dormida. Se acercó, y se preocupó por si tuviese algún problema. La movió un poco. Sandra gimió levemente.
—Sandra. ¡Sandra! ¿Estás bien? —Sandra alzó un poco la cabeza. Respondió:
—Bien.
—Vamos, levanta. Tienes que ir a trabajar al taller. Ahora eres carpintera.
—Cinco minutos más… —Nadine se sorprendió con aquella petición.
—¿Cinco minutos? ¿No eras un androide?
—Lo soy. ¿No dijiste que me comportase como un ser humano?
—Ya veo. Demasiado realismo es eso, creo. Vamos, levanta ya, marmota. Te he dejado ropa cómoda en esa mesa. Un pantalón, una blusa, unas zapatillas deportivas.
Nota: este texto es una crítica a la piratería. Si usted es un paladín de la libertad y el amor incondicional a disfrutar y a vender el trabajo de los demás sin su permiso, y cree que el trabajo de miles de escritores debería ser gratis, quizás sea mejor que no siga leyendo. No le va a gustar lo que digo. Muchas gracias.
Vaya, estoy tocando un tema delicado, de esos que hacen que la gente huya corriendo. Pero no importa; es importante ser honesto con uno mismo, y decir lo que se piensa. Es lo que he hecho toda la vida. Eso me ha dado muchos disgustos, puede estar seguro; pero también me ha permitido ver que las sonrisas amables, las buenas palabras, y las palmaditas en la espalda, esconden muchas veces una hipocresía del tamaño del Everest. Y tengo un detector de hipócritas marca ACME que me costó un buen precio, y que llevo siempre conmigo.
Ocurre con la piratería. Llega alguien y me dice: «oh, yo es que pirateo porque los libros son muy caros, y la sociedad nos explota y nos coarta la libertad». Mentira, amigo. Eso es mentira. Di la verdad. Pirateas porque no aprecias la cultura, ni la respetas, ni eres consecuente con el trabajo de los demás. ¿Quieres libros gratis? Hay cientos, miles de libros en Internet de descarga legal gratuita. Muchos miles de libros, más de los que puedas leer en mil vidas. Y cientos de miles de libros cuyo precio ronda el euro, o los dos euros, en formato electrónico.
Hoy empezamos con una paradoja del mundo de los escritores. Se llama la paradoja de la longitud. Dice así:
«Dado un escritor que escribe, independientemente de la calidad literaria, las probabilidades de ser leído son inversamente proporcionales al cuadrado de la longitud del texto escrito, y las posibilidades de ser ignorado, directamente proporcionales a la cantidad de textos de una longitud t sub l, donde t es la cantidad de textos escritos, y l, la longitud de caracteres de cada texto».
Es decir: si un escritor quiere tener éxito, debe procurar que t, el número de textos que escribe, sea el mayor posible, y l, la cantidad de texto por escrito, el menor posible.
Esto nos lleva a lo que podemos observar frecuentemente en Internet, si nos movemos por páginas web donde la gente publica textos, muchísimos textos, de una longitud realmente pequeña. Sea en páginas literarias de Facebook, sea en páginas especializadas.
El secreto para ser leído, por lo tanto, se reduce, grosso modo, a escribir mucho, con textos muy pequeños. Por eso triunfan los concursos de microrrelatos, la poesía corta, las reflexiones, y cualquier texto que no ocupe más de un folio.
Pero eso no es todo. Si los lectores habituales de estas páginas ven que un texto se va más allá de lo que sería un folio, directamente lo ignoran. Si tiene cinco o diez páginas, no lo leerá casi nadie. Y si tiene más, el texto quedará flotando para siempre en las arenas del olvido eterno.
Hoy me gustaría dedicar un tributo a Josep María Farrás (1943- ). Músico, trompetista de jazz, empresario musical, y uno de los mecenas más grandes de la música del siglo XX en el apoyo a miles de músicos.
Su tienda «Musical Farrás», nació al calor del siglo XX gestionada por su padre, y él tomó las riendas en los años setenta. Yo tuve la fortuna de conocer a su padre, y a un joven Farrás, que ya era sin duda el hombre amable y cercano que muchos admiramos.
La tienda de Farrás, situada en la ciudad de Terrassa, una urbe cercana a Barcelona que tuvo al sector textil como motor principal durante muchos años de los siglos XIX y XX, se convirtió en un hervidero de artistas, que podían llevar a cabo su sueño de ser músicos, gracias a que la tienda daba grandes facilidades para la compra de instrumentos y equipo, y para pagarlos en plazos. Sin contratos, sin firmas, sin bancos. Simplemente, «dame una entrada, y ya me pagarás el resto».
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