Extracto de «Pecado capital»

Este es un extracto de «Pecado capital II», dentro del libro XII «Sandra: relatos perdidos» de la saga Aesir-Vanir. Sandra se ha infiltrado en el campo de concentración donde probablemente se encuentra su amiga Lorine, a la que conoce del club de jazz de Lyon. Está investigando su detención, debida a haberse descubierto que Lorine mantenía relaciones sentimentales con otra mujer, un delito castigado con treinta años de prisión a trabajos forzados. Pero lo que encuentra es todavía más preocupante…

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Por la presente, se le considera a usted obsoleto

El mundo es un lugar de paso, eso es algo que aprendemos desde que tenemos uso de razón. Y cómo pasamos por el mundo es algo que depende en parte de nosotros, pero también de la sociedad en la que vivimos. No es lo mismo la Esparta del siglo V antes de Cristo, que  la Europa del siglo XXI. Algunos valores de aquellas sociedades antiguas eran muy interesantes, otras eran bastante o muy duras. La vida nunca fue fácil para quienes pasamos por ella intentando sacar lo mejor de nosotros mismos, antes o ahora.

En la sociedad actual, la rapidez, la inmediatez, la velocidad, lo es todo. Y los que ya estamos en nuestra recta final somos vistos muchas veces como fósiles prehistóricos. No es algo generalizado por supuesto; pero persiste una idea en la actualidad: un artículo de una semana es historia. Una canción con un mes es un clásico. Y un ser humano en su recta final de la vida es un ser obsoleto e inservible.

¿La prueba? Salgamos fuera, y veamos cómo se llenan los geriátricos de gente que nadie quiere. Si un ser humano es capaz de abandonar a sus padres, a sus abuelos, en un geriátrico, muchas veces simplemente para que no moleste, para que no estorbe, ¿qué sociedad estamos construyendo? ¿Qué mensaje mandan esos padres a sus hijos? Un mensaje muy claro:

«Hijo, el día que yo esté obsoleto y moleste, harás lo mismo conmigo».

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Tenemos tan poco tiempo en esta vida, y tantas cosas por explorar

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La alegría de un pueblo que siempre sonríe

Nota especial: esta entrada está llena de sentimientos y reflexiones personales.

Hoy no es miércoles musical, pero no importa, cualquier día es bueno para la música. Hoy me va a permitir usted, si es tan amable, que me ponga un poco nostálgico, bueno, un poco más de lo normal, y traiga aquí una canción griega interpretada por Nana Mouskouri: «Yalo yalo». una canción que es cantada en cualquier fiesta de las muchas que siempre organizan los griegos en cualquier momento y lugar.

Se trata de una canción griega muy popular, que se canta en fiestas, en bailes, en bodas, en… se canta en cualquier momento, mientras la gente disfruta de la amistad, la alegría, y la luz que son propias del pueblo griego. Y sí, es cierto: amo Grecia y a sus gentes.

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La isla de Hydra

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Divisiones por cero y el problema del influencer

El otro día estaba yo viendo unos fabulosos vídeos de avioncitos en exhibiciones aéreas, cuando me llamó la atención un vídeo de un importante youtuber e influencer. En la carátula salía él con cara de preocupado, y el título rezaba algo así como «Por qué dividir por cero da infinito».

En el vídeo, el hombre explica la razón por la que cualquier número dividido por cero da infinito, y los seguidores le felicitaban por ello. Todo genial, y otro ejemplo de cómo los youtubers pueden transmitir cultura a las grandes masas. Fantástico, maravilloso. Un aplauso a nuestro gran influencer y youtuber.

Solo hay un pequeño problema. Ningún número dividido por cero da infinito.

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El conocimiento de los aspectos básicos de las matemáticas es fundamental para el ser humano

 

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De mi deber con la literatura y las letras

La revista de literatura de ciencia ficción y fantasía «El Club de la Fábula» ha publicado una entrada sobre «Mensajero del Nastrond I: Omega», Libro XIV de la saga Aesir-Vanir. Pero, antes de que deje de leer pensando que esto es publicidad, permítame indicarle que no es así. Si quiere seguir leyendo, verá que no voy a hablar de mi trabajo en este medio siglo soñando con las letras; voy a hablar de mi experiencia personal como resultado de ese trabajo. Y voy a hablar de la revista que El Club de la Fábula publica. Porque lo merecen. Y mucho.

Sí, vengo a hablar de «El Club de la Fábula». Y no, no vengo a marearle con mis libros, cuyos datos están en portada para quien quiera verlos. Ya he dicho muchas veces que me es indiferente la publicidad de los libros, me es indiferente que me publiquen editoriales, y me es indiferente que en cinco años no se haya hecho una reseña de ninguno de los libros de la saga. Y no, no es una ira escondida, soy infantil pero no tanto; es algo más elaborado que una rabieta de niño enfadado y caprichoso. Ya tengo una edad para esas cosas.

De eso quiero hablar hoy. De mi deber con la literatura.

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Libro XIV, el fin del viaje se acerca

Hay libros que nacen por necesidad. Otros nacen por casualidad. Y otros surgen como un simple complemento a un proyecto principal, al cual preteden dar más amplitud. Este es el caso de «Mensajero del Nastrond«, que existe porque estaba integrado dentro de un proyecto informático para un videojuego. Curiosamente, el videojuego pasó a mejor vida, quedando en un proyecto terminado pero abandonado por razones diversas, mientras que el libro, aunque renqueante y no sin muchos problemas, siguió adelante, tomando forma y su propio camino.

La historia que explica ese libro fue cambiando en consonancia con los cambios en el proyecto informático, de tal forma que el motivo de su existencia dejó de tener sentido, por lo que el libro tomó su propio camino. Y, como suele ocurrir tantas veces, cuando un proyecto se libera, y toma su propia personalidad, es cuando se desarrolla en consonancia de forma sólida y segura. «Mensajero del Nastrond» se encuentra en ese espacio.

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Blogs: tus palabras, sus sentimientos

Hace ahora un año me di de alta en un blog de blogs, un lugar de promoción de blogs con mucho éxito, es muy posible que muchos de ustedes lo conozcan: bloguers.net. Al principio mis entradas tenían un éxito entre moderado y alto, y eran bastantes las entradas que llegaban a portada, gracias a las votaciones de los lectores.

Un año después, los casos de entradas de La leyenda de Darwan que llegan a portada son prácticamente una excepción, una rareza. ¿Qué ha pasado? ¿He perdido inspiración? ¿He dejado de escribir material que pueda interesar a los lectores? ¿Es una confabulación de una oscura organización secreta interplanetaria para destruir este blog?

No, nada de eso. Ha ocurrido lo que ocurre con los seres humanos. La sorpresa ha dado paso a la costumbre, y la costumbre ha dado paso a la indiferencia. Y ustedes dirán que hay otros blogs que, sin embargo, se mantienen ahí arriba. Por supuesto. Tienen un plan de promoción y contenidos, con técnicas muy sofisticadas de marketing y publicidad para mantener vivo el interés, además de una comunidad muy grande, y esto es muy importante, que la apoya.

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Mueren las librerías, no los libros que viven en ellas

Las sorpresas que depara la vida son a veces grandes, y a veces, son pequeños detalles que impresionan, y que dejan una profunda huella en el alma. A veces, los detalles más pequeños y más nimios se convierten en los ejes centrales de nuestras vidas. Una mirada. Una sonrisa. O una perdida librería.

Iba yo recientemente por la Gran Vía de Barcelona, caminando taciturno como siempre, cuando de pronto me encontré con una imagen, la cual pueden ver adjunta en esta entrada. Tomé la foto, porque la imagen hablaba por sí misma. Y decía:

Un libro: 3 euros. Dos libros: 5 euros. Cinco libros: 10 euros.

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Imposibles ficticios. Hoy: psicósis cuántica

Tenía muchas dudas, en este nuevo capítulo de «Imposibles ficticios», sobre si abordar o no las problemáticas que aparecen en «2001: una odisea del espacio». Recordemos que esta sección dentro del blog se dedica a analizar obras de ciencia ficción, y a desarrollar y analizar aquellos elementos que, por un motivo u otro, no son factibles de ser reales o posibles en un futuro a medio y largo plazo. Aspectos que quizás puedan ser reales un día, pero con una probabilidad muy baja.

«2001» es, por definición, una obra maestra, o al menos eso le parece a muchos, y a mí también. Claro que no es una película para todo el mundo, eso es evidente, y conozco gente que la aborrece, lo cual es perfectamente comprensible, dada su especial naturaleza.














El famoso ojo de HAL 9000

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Te esperaré al anochecer

Vuelta del trabajo. Un día más, de una semana más, de un año más. Y la misma historia. El mismo tedio. El mismo vacío, en este casi otoño que es el preludio de un largo invierno. Tras el reciente divorcio de mi mujer, que se fue con ese absurdo tipo con el que no congeniaba ni en la mirada, los días se han hecho largos. Mucho más largos. Y las noches, eternas. A mis treinta y algo, puedo decir, sin temor a equivocarme, que soy el ser con el mayor número de fracasos del planeta.

Aquella noche no estaba para bromas. Ni para sorpresas. Qué ironías tiene a veces la vida.

Encendí la televisión. La misma basura de siempre. Me vi a mí mismo pasando por la interminable lista de canales. Todos son iguales. Todos dicen lo mismo. Todos igual de vacíos. Pensé en apagar la tele. O mejor aún: pensé en lanzarla por la ventana, junto a mi vida. Pero soy demasiado cobarde para tomar alguna decisión importante.

Finalmente, me quedé viendo una espantosa película cuya trama parecía escrita por monos. Pero quizás era eso en lo que se había convertido mi vida: en una jaula, con un mono absurdo en su interior.

La única conversación que mantenía en casa desde que mi exmujer se fuese era con el asistente personal: Alexa. Ese pedazo de plástico conectado a Internet, capaz de responder a órdenes de voz, de una forma que incluso podría parecer que habría alguien detrás. Pero no lo había. O eso pensaba. Hasta aquella noche.

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