Este nuevo relato de Sandra es, como todos los demás, independiente del resto. Se desarrolla a mediados del siglo XXIV, en el momento más álgido de la guerra entre dos ejércitos divididos por el ecuador de la Tierra. Estas batallas son las que luego, en el siglo XXVII, darán lugar a las «Crónicas de los Einherjar» que se explican en los dos libros de «La insurrección de los Einherjar». Este texto, junto a otros relatos sueltos, forma parte del libro XII de la saga Aesir-Vanir.
Pero si quiere conocer el relato que antecede a este, puede hacerlo en este enlace.
Sandra sigue escondiéndose, y no puede, ni debe, revelar su verdadera identidad. Por ello, debe fingir constantemente, como lleva haciendo desde poco después de ser activada. Debe comportarse de manera natural, y no levantar ninguna sospecha. Es fundamental que no se conozca su origen, su historia, su vida. Eso supondría un riesgo para ella. Y, aunque ella no lo sabe, para el futuro de la especie humana.
Actualmente este texto forma parte del Libro XII «Sandra: relatos perdidos».
Este texto transcurre tras los hechos de «Recuérdame» y sigue la línea explicada en «Las entrañas de Nidavellir». Sandra continúa trabajando en la factoría de reparación y reprogramación de androides. Pero llegan noticias que implican un cambio. Un cambio importante…
Sandra había estado, como de costumbre, todo el día en la factoría, trabajando en un androide especialmente dañado. Aquel androide no podría ser reparado a tiempo. Las cosas se estaban complicando en aquella zona, y los rumores de evacuación eran cada vez más evidentes.
La guerra contra el Gobierno del Norte estaba siendo muy igualada, pero aquel territorio en concreto pareciera que no podría aguantar mucho tiempo. Habría que entregarlo, a cambio de resistir en otras áreas. Como el peón que se sacrifica con el objetivo de lograr una victoria a más largo plazo. Claro que eso significaba la muerte de varios cientos de miles de habitantes de la zona. Pero, ¿qué importan unas muertes frente a la lógica de la victoria en la guerra?
Es miércoles, y toca música. Al menos, en esta ocasión. Hoy me gustaría traer una pieza inspirada en el segundo libro de «La leyenda de Darwan», que tiene el subtítulo «La ira de Freyja».
Freyja es el sobrenombre que los supervivientes de la especie humana dan a Helen, una mujer al borde de los treinta años, que fue elegida para dirigir una desesperada guerra en un fuego cruzado entre dos especies: los Xarwen y los LauKlars. Helen no es una guerrera, ni siquiera es capaz de saber dónde ha dejado las llaves el día anterior. Pero tiene algo que enseguida descubrirán sus seguidores: es una líder innata. Una mujer que es capaz de arrastrar a las masas, de estimular sentimientos, y de entregar pasión y fuerza a un grupo de hombres y mujeres desesperados por vivir un solo día más.
Esta pieza, de corte clásico, se inspira en esta mujer, y en su lucha interna y espiritual por presentarse como un poder que sea determinante para ganar una guerra que no entiende ni le importa, mientras ella lo que quisiera es volver a su mundo, a su ciudad, y a su vida cotidiana, y a sus conciertos de rock con sus amigos.
Pero los grandes líderes, aquellos hombres y aquellas mujeres que marcan el camino de la historia, casi nunca eligen serlo. Y suelen pagar muy caro el destino que les aguarda. Cuando toda la humanidad ha depositado su confianza en ella para sobrevivir, Helen entiende que algo la empuja a dejar de ser la joven que siempre fue, para convertirse en una diosa para la humanidad.
Helen volverá a estar presente en «Yggdrasil», y en la segunda trilogía, que marcará el final de la saga Aesir-Vanir. Pero eso, como suele decirse, es otra historia.
Nota: la primera parte puede descargarse en formato pdf de este enlace.
Este es un fragmento de la versión extendida de «La leyenda de Darwan I: Ragnarok». Una editorial española me pidió que ampliara un poco el libro en contenido para luego publicarlo. De hecho era mi idea ampliar algunos aspectos del libro inicial, cosa que hice encantado. Porque ya pensaba hacerlo, y porque lo iba a publicar una editorial.
Finalmente, la editorial se echó atrás y el libro no se publicó, pero lo que no se echó atrás fue la ampliación del libro. Este texto corresponde a un momento de la conversación entre Scott y Helen, cuando se están organizando para continuar la guerra contra una especie llamada LauKlars, después de mucho tiempo olvidados y perdidos…
Hoy me va a permitir el amable lector, si no es mucha molestia, que transmita aquí mi alegría por ver cómo se acerca el momento de publicar la primera parte de «La leyenda de Darwan» en inglés, en la tienda de Amazon. Siempre he estado convencido de que el inglés es un medio ideal para llegar a millones de lectores amantes de la ciencia ficción y la fantasía, y con la traducción podré tener acceso a ese mercado. No en vano gran parte de los mayores escritores de ciencia ficción son ingleses. Eso sí, escribiré con pseudónimo, con un nombre cuyo apellido es un homenaje a una dama muy querida por mí.
Nota: este texto está basado en un comentario que realiza Sandra en la novela «La insurrección de los Einherjar» y la saga Aesir-Vanir, y sobre su participación en la guerra que asoló la Tierra durante dos siglos y medio. Actualmente forma parte del Libro XII «Sandra: relatos perdidos».
Tras los sucesos de «Las entrañas de Nidavellir» Sandra sigue sobreviviendo y escondiéndose. A mediados del siglo XXIV, la confrontación entre la Coalición del Sur y el Gobierno del Norte está en su máximo apogeo. El Norte, gobernado por Richard Tsakalidis, apodado «Zeus», gestiona un ejército que lucha contra el Gobernador de la Coalición del Sur, al que apodan «Odín». Ambos han sufrido modificaciones genéticas, y llevan combatiendo más de doscientos años.
Tal como explica Sandra en «La insurrección de los Einherjar», los androides han formado su propio ejército, y ambos gobiernos unen fuerzas cuando de eliminar a androides se trata. Pero la idea primaria de ambos gobiernos es manipular a los androides, siempre que puedan ser capturados, para anular su capacidad racional, reprogramarlos, y convertirlos en esclavos soldado. Es precisamente esa la razón por la que los androides combaten, para evitar que les sea robada su mente y los conviertan en simples herramientas.
Sandra trabaja en una de las factorías que transforman a los androides en máquinas sin mente. Debe hacerlo, porque de lo contrario sería descubierta su verdadera naturaleza. Pero ella añade, en los androides que manipula, una puerta trasera para devolverles la mente en el futuro, si eso es posible. Mientras tanto, la Tierra, y otros planetas, están siendo convertidos en cenizas. Solo resta un paraíso en el planeta: Nueva Zelanda, un lugar que ambos gobiernos han decidido mantener como territorio abierto.
Sandra recibe al siguiente androide. Tiene algunos fallos menores, y lo lleva a una sala anexa para repararlo. La puerta se cierra. El androide observa a Sandra. Su mirada es clara, pero triste…
Yvette está ayudando a Temístocles, general griego, a preparar los trirremes para la batalla que se avecina. Nos encontramos en el año 480 antes de Cristo, y las cosas no podrían haber ido peor. Sandra no termina de recuperarse, y Robert ha huido aparentemente con Jerjes I, y su comportamiento y palabras tienen menos sentido común del poco sentido común que es habitual en él.
Pero ahora Yvette no tiene tiempo de pensar en eso; se avecina una batalla, y ella es una ingeniera cuya mayor batalla vivida fue en el colegio con sus compañeros de clase. Tendrá que crecer. Y tendrá que demostrarle a Temístocles, y a sus hombres, que es capaz de obtener su respeto, y lo más importante: que mantenerla con vida merece la pena.
Mi país es el infinito. Y mi momento es ahora. No porto banderas ni estandartes. No creo en dioses que ocultan el miedo del ser humano al futuro y a su confianza en sí mismo.
Mi único compromiso es con la verdad y el conocimiento. Mi único enemigo, la ignorancia y la arrogancia. Y mi camino es un océano infinito donde no existen las fronteras. Puedo caminar junto a miles, o puedo caminar solo. Pero nadie adoctrinará mis pensamientos, ni mis ideas.
Cuando marches, no andes el camino; sé tú mismo el camino. Abre nuevas rutas por ti mismo, y verás cosas que nadie ha visto. Ese es mi sueño. Esa es mi meta.
Este es un fragmento de «La leyenda de Darwan III: los dientes de Fenrir». En el mismo, el Presidente, el líder de una sociedad increíblemente avanzada, habla con Helen, proclamada líder de un grupo de seres humanos, que luchan en una guerra casi eterna y desesperada. Ambos mantienen una conversación sobre las causas de la guerra, y sobre todo, sobre las consecuencias.
— No estoy bromeando – prosiguió el Presidente. — Pero hay una diferencia importante: tú eres una líder innata. Y un ser razonable.
— ¿Un ser razonable? Ahora es cuando empiezo a preocuparme de verdad, Presidente. Si dices eso de mí, es que estás realmente desesperado. – El Presidente se mantuvo en silencio unos instantes, mirando fijamente a Helen, que sintió una fuerza enorme, pero que no venía ni tenía nada que ver con poderes mentales.
— Sal de esa coraza, Helen – dijo finalmente el Presidente. – Sal ya de esa coraza. Tú quieres la paz tanto como nosotros. – Helen se quedó fría.
— ¿La paz? ¿La paz has dicho? – gritó Helen. – ¡Naturalmente que quiero la paz! ¡Y unas vacaciones en las Islas Maldivas! ¡La paz! ¿Eres capaz de entender, con esos dos maravillosos cerebros que tienes, que llevo tres mil millones de años viviendo en una situación de guerra constante? Perseguida, acosada, torturada por tu gente… ¿Recuerdas que me trajeron a este universo desde la tumba para combatir contra tus antepasados? ¿Crees que estamos satisfechos, o contentos, o que somos felices, con todo esto? —gritó Helen. La sala quedó completamente muda. Ni siquiera el resto de LauKlars se atrevieron a comentar nada mentalmente. Karl miraba asombrado a Helen.
— Lo sé – respondió al cabo de unos instantes el Presidente tranquilamente. – Sé todo eso. Sé lo que quieres decir.
— ¿Estás seguro? ¿Completamente? – preguntó Helen con ira.
— Completamente. Por eso, por ti, y por tu gente, y por todo lo que habéis pasado, vas a tener que dar un paso adelante. Por ti, y por tu pueblo. Vas a tener que aceptar la paz con los LauKlars, y con el resto de especies de la Galaxia. Debes saber que, habiendo creado el caos y traído el dolor a mi especie como nunca lo hubiera imaginado, mi primer impulso sería llevar la guerra a la especie humana hasta sus últimas consecuencias. Y es entonces, cuando pienso en las últimas consecuencias, cuando veo, y entiendo, que es necesario terminar con todo esto. Porque las últimas consecuencias son tan horribles, tan horrendas, que la conclusión lógica es esta: solo la paz puede ser menos dolorosa que continuar una guerra que terminaría con cualquier esperanza para toda la Galaxia.
Helen suspiró. Y luego, al cabo de un momento, susurró una frase: “no hay un camino para la paz; la paz es el camino”.
— ¿Qué decías, Helen? – preguntó el Presidente.
— Nada, recordaba una frase de un antiguo líder humano de la Tierra en lo que llamamos el siglo XX.
— Debes escuchar a esa voz.
— ¿Escuchaste la frase?
— Naturalmente, Helen, podemos leer vuestros pensamientos formados. ¿Acaso lo has olvidado?
— No. No lo he olvidado.
— ¿Y qué vas a hacer?
— ¿Quién me va a convencer de algo así, Presidente? ¿Quién me va a convencer de que un hipotético camino a la paz es mejor que la guerra, especialmente cuando Deblar tiene en este momento el triunfo tan cerca?
— Yo lo voy a hacer. Y además, tú lo vas a aceptar, y vas a luchar por ello, con todas tus fuerzas y todas tus energías. Deblar no tiene tan cerca su triunfo. No estamos en una posición fácil. Pero tenemos opciones.
— ¿Qué opciones?
— ¿No lo ves, Helen? Que estemos aquí, hablando, es lo peor que le puede pasar a Deblar. Esa es ya una opción. Pero hay más.
Nota noviembre 2020: el libro será retomado después de haber sido dejado de lado. Y formará parte de la saga Aesir-Vanir.
«Yggdrasil» será el decimosexto libro de la saga Aesir-Vanir. La idea es tenerlo para el verano de 2021, pero veremos qué sucede y cómo evoluciona todo. Porque, en todo lo que tiene que ver con el futuro, las premisas siempre se tuercen. Eso forma parte de la gracia y la experiencia de la vida.
Yggdrasil se sitúa mil millones de años después de «La insurrección de los Einherjar», y tres mil millones de años antes de «La leyenda de Darwan». Es también el resultado de lo que acontece en «Operación Fólkvangr». Ahí se desarrolla, en lo que en en el universo literario de la saga Aesir-Vanir se denomina «Era Anterior», el drama de la humanidad intentando sobrevivir en medio de una guerra entre dos especies tremendamente más avanzadas.
Este libro, como todos los demás, podrá leerse por separado. Pero claro, quienes conozcan la historia completa podrán ver detalles en las conversaciones, y en los personajes. De eso se trata cuando hablamos de una saga. Muchas gracias a todos por vuestro interés.
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