Siempre he apreciado a los artistas que lo dan todo en directo, mucho más que en estudio. Artistas que se dejan la piel y el alma para compartir sus mejores piezas musicales. Artistas, en definitiva, que huyen de la electrónica y los trucos de feria, para mostrarse tal cual son delante de su público.
Una de esas artistas es, sin duda, Alannah Myles, una cantante que llegó a ser número uno en los ochenta y noventa con piezas como «Blue velvet», una melodía absolutamente increíble.
Hoy vengo con resúmenes. Estos que traigo aquí son algunos de los artículos más leídos sobre ciencias, literatura y humanidades en La leyenda de Darwan en 2020. No tienen necesariamente que ser artículos de este año, pero sí han tenido al menos 200 lecturas durante el año, varios de ellos superando las 500 lecturas.
Espero seguir escribiendo artículos de interés en el futuro, y también si es posible traer nuevas composiciones musicales, nuevos relatos y otros trabajos. El ritmo no será el mismo porque este año ha sido muy prolífico en textos, y no puedo ni quiero pensar en superarme a mí mismo. La cantidad bajará sin duda. Pero espero que lo que publique tenga la calidad necesaria para compensarlo. Con textos probablemente más profundos, más oscuros, más personales, y que busquen, sobre todo y especialmente, arañar en la esencia del ser humano.
Sé que con esto no atraeré a muchos lectores. Pero sé que los que vengan a quedarse lo harán porque buscan la razón por encima del ruido, la luz por encima de las tinieblas, y la voz por encima del silencio. Esos son mis lectores: los que no tienen miedo a explorar los confines de la mente, las letras, y el universo.
Recuerden que en Lektu se encuentra una selección, no completa, de la saga Aesir-Vanir, varios de ellos gratuitos.
Agradecer por cierto las nuevas incorporaciones, a los que espero no fallar, y a los que siguen ahí, muchas gracias por la confianza. Sandra y yo les deseamos un muy feliz 2021.
Sin duda entre los grandes compositores uno que brilla con luz propia en el panorama de la música clásica es Franz Schubert (1787, 1828). Compositor austriaco fallecido con solo treinta y un años debido a una fiebre tifoidea, Schubert solo era conocido en un círculo pequeño de Viena, y su obra no destacó en vida. Fue después de morir cuando sus trabajos empezaron a ser conocidos, hasta convertirse en uno de los referentes del llamado Romanticismo Musical.
Leía hace un tiempo a un escritor de ciencia ficción que era entrevistado en un periódico, el cual afirmaba que:
«Naturalmente, la ciencia ficción es más difícil de escribir que la fantasía, porque la fantasía no impone reglas ni requiere explicaciones, y la ciencia ficción requiere explicar cada aspecto con detalle».
Vamos a hablar de este tema, para comprender, de una vez, que la fantasía es un género completo, complejo, y digno de la mejor literatura.
Nota: La «Enciclopedia Galáctica» es un documento del universo de La leyenda de Darwan, y contiene información sobre especies, planetas, civilizaciones, y otros aspectos de la galaxia. Este es un fragmento de la entrada sobre los Isvaali.
Enciclopedia Galáctica: los Isvaali.
Los Isvaali son uno de los misterios más importantes que se hallan actualmente en estudio dentro de las más importantes civilizaciones de la galaxia. Especies como los Xarwen y posteriormente los LauKlars intentaron determinar qué son, su origen, su naturaleza, y su posible cometido dentro de los sucesos de los últimos cuatro mil millones de años. A día de hoy, el trabajo continúa, y los datos que tenemos siguen siendo fragmentarios y confusos.
Una nueva entrada de música es lo que traigo aquí hoy. Muy pronto presento mi proyecto informático, pero eso no significa que me libre del mismo; al contrario, me quedan semanas de duro trabajo. Pero los momentos de relax en el blog son un camino para no terminar de explotar del todo. Vamos pues con la entrada. Y la entrada trata de la cantante australiana Sia.
Es fácil saber qué queríamos decirles a nuestros padres, cuando estos ya no están entre nosotros. Pero es muy difícil entender que la vida ha de darnos un golpe severo, duro y frío para que comprendamos esta gran verdad, cuando es ya demasiado tarde.
Y es que la vida se compone de fases, que pasan irremisiblemente de generación en generación. Desde el inicial «mi padre no se entera de nada» pasando por «mi viejo no me comprende«, o terminando con «son otros tiempos, está desfasado«.
Sin comprender que esos tiempos son siempre los mismos, y la experiencia de nuestros padres, en los aspectos clave de la vida, son vitales para entender que se basan en experiencias que se han vivido, una y otra vez, desde que la humanidad apareció en la Tierra, hace incontables siglos.
Estaba visitando las estadísticas de este blog, que en general se encontraban entre las 300 y 350 visitas diarias. Desde hace unas semanas esas visitas han caído de forma clara, y ahora están entre las 170 y 230. ¿Por qué esa caída brusca repentina? ¿Ya no interesan los 1.200 artículos del blog? ¿Una maniobra del comunismo extremista que lo acecha todo para destruirme? ¿Alguien ha publicado mi cara en Internet y han huido todos?
No. La respuesta, como siempre ocurre, es mucho más sencilla. Google ha cambiado el algoritmo de búsqueda, y los efectos son evidentes: se ha potenciado a las páginas webs, aún más, que dan dinero a Google para situarse en las primeras posiciones. Y nos ha dejado a quienes hablamos de ciencia, cultura y el arte con una mano delante, y otra mano detrás. Qué sorpresa. Qué originalidad en la historia de la humanidad…
La frase de la semana nos la trae el escritor Mark Twain (Estados Unidos, 1835-1910). Hombre jovial, rápido con la mente como con la pluma, fue maravillosamente representado en dos capítulos de Star Trek por un actor que hizo un trabajo soberbio.
La frase que nos trae Twain es:
«Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados».
El nazismo, y por extensión, la época entre 1918 y 1945, es un periodo fascinante de la historia, a la vez que terrible y monstruoso. Es esa combinación la que produce una enorme cantidad de libros, películas, reportajes, y, por supuesto, ignorantes, que creen ser nazis por el mero hecho de ponerse una esvástica o perseguir a grupos minoritarios, judíos, negros, y otros grupos «no arios». Como si el nazismo fuese alzar un brazo y gritar un par de consignas.
En realidad el nazismo es mucho más que perseguir a este o aquel grupo. El nazismo supuso la mayor maquinaria ideológica de subversión, manipulación, guerra, y destrucción de seres humanos, tanto desde el punto de vista mental, como el psicológico, como físico.
¿Y qué mejor manera de conocer el nazismo que desde dentro? ¿Qué mejor forma de introducirse en la maquinaria nazi que leer los libros de sus arquitectos?
Eso es lo que he hecho durante años desde mi juventud, procurando leer los libros de sus mayores líderes, y también de sus antagonistas. Ya hablé una vez de las excelentes memorias de Winston Churchill, el hombre que plantó cara al nazismo cuando otros lo apoyaban, dándole un halo de «comprensión», empezando por el Vaticano, que firmó un concordato de apoyo, y lo bendijo tan pronto como en 1933.
Pero hoy quiero hablar de dos libros, de dos de los grandes líderes del nazismo, que leí hace años ya, y que sigo recomendando encarecidamente, para poder penetrar en las mentes más oscuras de la maquinaria nazi. Porque, como dijo Sun Tzu, el primer paso para destruir al enemigo es conocerlo.
En esta primera entrada hablaré de «Diez años y veinte días».
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